Nuestra lavadora: la gran desconocida

Durante el último año he tenido repetidas conversaciones sobre lavado de ropa y mantenimiento de la zona de lavado. Como repetir lo mismo mil veces es aburrido, hoy que me he encontrado en algún sitio con un artículo sobre el tema he decidido escribir sobre ello para que quede constancia y en el futuro poder referirme a esto cuando alguien vuelva a preguntar.

¿Os pica el cuerpo cuando os ponéis ropa limpia? Hay miles de explicaciones, pero la inmensa mayoría de los casos se reducen a dos cosas: bichos y compuestos químicos. ¡Pero la ropa está limpia! No. La ropa está llena de mil cosas.

Empecemos por el lavado de la ropa. La mayor parte de gente utiliza un detergente y un suavizante. Si miráis la lista de componentes de ambos, veréis que hay demasiadas cosas que os pueden provocar una reacción alérgica. Si es algo secundario, probablemente el problema se solucione cambiando de marca. Si es uno de los principales componentes, mal vamos. Existen diferentes tipos de detergentes, y podríais probar cada uno de ellos para saber si es eso. Podéis saltaros el suavizante para ver si es eso. Los suavizantes dejan un montón de residuos en la ropa (a ver cómo os creéis que se hace eso de que quede suave oliendo a rosas) y por lo tanto la ropa ya no está “limpia”.

Si queréis reducir los problemas en este aspecto, la mejor opción es reducir a lo mínimo lo que entra en contacto con vuestra ropa. Utilizad un jabón casero y en muchos casos el problema desaparecerá. Si buscáis en google cómo hacer un detergente casero os saldrán un montón de resultados, que suelen pasar por “tritura un jabón Lagarto”. No hace falta que sea Lagarto (en sí no es ni mucho menos la mejor opción), pero si pedís en una droguería “de las de toda la vida” un jabón natural, eso os valdrá. Si conocéis a alguien que haga jabón, incluso mejor (por dios, que no lo haga con restos de aceite de cocinar…). El otro tema es el suavizante, que suele ser causante de más problemas. Usando un detergente “normal” lo que podéis hacer es cambiar el suavizante. Los restos de detergente se van a eliminar (la mayoría) con los mil enjuagues durante el ciclo de lavado, pero el suavizante va al final y casi no se aclara (para que quede ahí, suave y oliendo). Hacer un suavizante casero mínimo es muy fácil: a un litro de agua añadid dos vasos de vinagre (ácido acético si podéis, entiendo que no) e id añadiendo poco a poco bicarbonato sódico. Cucharada a cucharada se va disolviendo y haciendo muchas burbujas (es lo que pasa al disolver el bicarbonato -una base- en ácido) y llegará un punto en el que no se disuelva más. Descartando los restos de bicarbonato no disuelto, utilizad medio vaso del líquido en lugar del suavizante. Os aseguro que la ropa no huele a vinagre y queda suave, y la mezcla es bastante potente a la hora de acabar con el otro problema, los bichos.

¿Usáis alguna otra cosa? El bicarbonato es un potente blanqueador (pensad en las pastas de dientes), así que podéis ahorraros eso que usáis en el prelavado. ¿Toallitas suavizantes en la secadora? Innecesarias, el vinagre lo hace mejor.

Nota a lo anterior: la mezcla podéis guardarla, pero dejad la botella medio abierta un tiempo, que la reacción sigue y la botella va a explotar con el gas liberado.

Ahora que os habéis librado de todos los componentes innecesarios, si lo que os da alergia sigue en lo que usáis para lavar… id a un dermatólogo pero ya, porque necesitáis un tratamiento. Si no, poco a poco podréis ir probando cosas comerciales (si no queréis seguir toda la vida jugando a ser químicos) y descartar las que hagan que todo vuelva a picar.

Pero claro, ¿y los bichos? Muchos bichos van en la ropa. Seguro que os han dicho mil veces que la ropa se estropea si se lava con agua caliente. ¿Sabéis que otra cosa se estropea con agua caliente? Los bichos. La mayor parte de bacterias y virus que afectan a humanos viven felices entre 30 y 37 grados. Ahora pensad en esa lavadora con agua fría o a 30. Estáis confiando todo el trabajo a ese cacito de detergente que habéis usado. La mayor parte de las bacterias van a sufrir mucho si laváis la ropa a 60, y eso le pondrá más fácil el trabajo al detergente. Para toallas y ropa de cama, mejor a 90. Los hongos son más problemáticos, porque las esporas aguantan muy bien el calor, así que ahí sí tendremos que confiar en el poder del detergente.

¿De dónde sale tanto bicho? Muchos salen de vuestra ropa. Van ahí pegados, y lo que hacéis al lavar es remojar bien todo y restregarlos contra el resto de la ropa. Pero otros salen de la lavadora. Pensadlo un momento… ¿cuándo ha sido la última vez que limpiáisteis la lavadora? ¿Está el fondo del cajetín negruzco? ¿La goma de la puerta os saluda al abrirla?

Limpiemos la lavadora. Sacad el cajetín del detergente y limpiadlo a fondo en el fregadero con un estropajo y lavavajillas. Usad agua bien caliente. Que no quede ni un resto de jabón seco. Secadlo bien. Quitad el filtro de la lavadora. Recuperad todas esas monedas que no sabíais a dónde habían ido a parar y los trozos de tickets de la compra que en algún momento estaban en vuestro bolsillo. Limpiadlo bien hasta que se vuelvan a ver todos los agujeritos. Recordad: el filtro tiene que poder filtrar.

Ahora vamos al interior de la lavadora: con un paño húmedo retirad los seres vivos que os saludaban desde la goma a diario. Si sale negro, decidle hola al hongo de mi parte. Para este proceso podéis utilizad un paño empapado en vinagre diluido en agua (un cuarto de vinagre). Ahora montad todo otra vez, llenad el cajetín de lejía (todos sus huecos) y poned el programa más largo de la lavadora a la temperatura más alta. Al acabar sacad el cajetín y secadlo, abrid la puerta y secad la goma. Si os da miedo usar lejía, repetid el programa una segunda vez sólo con agua.

Estáis listos para lavar en una lavadora limpia. Para mantenerla en buen estado es importante secar el cajetín (a veces con abrirlo un poco llega) y la goma. Dejad siempre la puerta abierta para que no se acumule humedad dentro. Humedad + calor == hongos.

¿Tenéis secadora? Limpiad siempre el filtro de pelusas, dejad la puerta abierta y comprobad que el depósito (si tiene) esté vacío y seco.

¿No tenéis secadora? Sacad la ropa lo antes posible de la lavadora y ponedla a secar en el sitio más seco que encontréis. Lo mejor es tenderla fuera al sol, pero ya sé que para muchos eso es utópico. El deshumidificador puede ser vuestro amigo. Las chimeneas son todavía mejores que el deshumidificador. Ventilad siempre la casa si secáis dentro.

Por último nos queda la habitación. Espero que tengáis una ventana, así que abridla y ventilad bien, recordemos que queremos evitar la humedad. Si no tenéis ventana o vivís en un sitio con un grado de humedad muy alto (hola gallegos), quizá sea el momento de comprar un deshumidificador, no sólo para esa habitación, para toda la casa. La vida sin la humedad metida en los huesos es mucho más fácil, os lo aseguro.

Así tendréis una ropa limpia y libre de bichos. Aunque resulte obvio, no olvidéis que muchos bichos salen de vuestra piel, así que parte del proceso implica lavar la ropa con la frecuencia adecuada (esto quiere decir que vayáis lavando las toallas tal que ya).

Otro día os hablaré de cómo minimizar los picores si no vienen de la ropa, así que pregunto… ¿cuántos productos diferentes usáis a diario sobre vuestra piel? ¿habéis pensado en cuánto de eso queda en vuestras toallas? ¿con qué frecuencia laváis las toallas? ¿os habéis planteado la mezcla humedad+toallas+estufa== muchos bichos felices? ¿a cuántos os han diagnosticado piel atópica y qué productos usáis? ¿a cuántos os han llamado “picajosos”?

 

2 comentarios en “Nuestra lavadora: la gran desconocida

  1. Ya sabes que comentar, creo que lo he hecho una vez, pero leerte, cada vez que publicas🙂

    En esta ocasión tengo que felicitarte por lo bien que has explicado todo. Ahora entiendo unas cuantas cosas en relación al suavizante y, además, he descubierto un sustituto😀

    Nosotros somos de las personas con problemas de piel desde siempre, sobre todo “mi otra naranja”, que tiene una atopia de órdago. Quedo a la espera de ese post que hagas sobre los picores que no vienen de la ropa😉

    Por cierto, me alegro de cómo llevas el tema B1. Yo no me llegué a adaptar al Memrise. Tengo intención de volver a intentarlo, pero más adelante.

    ¡Muchas gracias por encontrar tiempo para escribir en el blog con esa vida tan ajetreada que tienes!

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