Llegamos al 2020

Quizá de una forma un poco inesperada, se ha acabado el año. Se ha acabado por una parte demasiado rápido, sin darme tiempo a hacer todas las cosas que yo quería hacer, pero se ha acabado por otra parte demasiado lento, porque el tiempo no pasa para las cosas que deberían pasar, y hay cosas que tardan demasiado. Pero supongo que esa es la vida… enfrentarse a un nuevo año. Vamos a ver que me había propuesto y como hemos acabado. Este año lo acabo en Galicia y no en Suiza, y al menos algunas cosas creo que mejor que el año anterior. Vamos punto por punto:

  • Me había propuesto leer 16 libros. Inexplicablemente, leí 20. Me he forzado un poco, cierto, pero también lo he hecho porque leer me ayuda a distraerme de otras cosas. Para el año que viene voy a tirar la casa por la ventana y voy a proponerme leer 25 libros. Esto es uno cada dos semanas, que yo sé por mi pasado que es mucho leer para mi, pero vamos a intentarlo. Algún audio libro irá en medio, que lo pone más fácil.
  • Quería que mi H index subiese a 10 y ha subido a 11, así que por esa parte muy bien. He publicado un artículo, aunque no el que yo quería. En el publicado voy en medio, y la verdad es que en parte me provoca mucho cariño y nostalgia porque es de Fagos y con esos autores nunca voy a volver a publicar. El año que viene mi h index no va a poder subir porque no hay de donde tirar ya, pero tengo que publicar el dichoso artículo pendiente y después… después algún dios proveerá.
  • Sigo sin ser capaz de ver películas, y series creo que menos que el año anterior, pero 12 seguro que si. El año que viene volvemos a lo mismo 12 y 12, a ver si final este las cuento.
  • He conseguido escribir algo más aquí a base de comentar libros. Me gustaría volver a comentar el día a día pero no puedo. Intentaré seguir manteniendo todo: blog, Twitter, grupos de Telegram, podcasts y algunas cosas que he estado haciendo por ahí este año.
  • Viajes… han sido menos pero quizá con algún punto interesante. Por trabajo he estado en Austria, Canadá y en Italia. También curiosamente en España. Por placer he visitado otros sitios de España, porque ciertos giros inesperados dificultaron hacer otras cosas. Este año por trabajo solo se me presentan por ahora viajes por Suiza y Francia, quizá eso me permita incluir algo por placer.
  • Decía eso de que quería repetir concierto de Heredeiros y no sabía si iba a poder ser, y que quería ir a un concierto de los que marcan. Desgraciadamente, el panorama musical en mi tiempo de vacaciones fue limitado para lo segundo, pero conciertos de Heredeiros… no uno… dos!! Y el segundo fue en gira de presentación del disco nuevo. Yo sé que la mayoría no entendéis esto, pero es algo que yo disfruto mucho. No sé que habrá el próximo año, pero quiero venir aquí a destacar al menos un concierto.
  • Yo he intentado ser más razonable en el lab, pero os juro que es que no hay por donde cogerlos a veces. Eso voy a hacer cuando me retire de la ciencia, contar todas las burradas que he visto. He visto cosas que no creeríais… Creo que he asumido por qué me cuesta tanto sobrevivir en el lab y supongo que habrá que ponerle solución.
  • Acabo el año con mejor forma física de lo que lo empecé. Ahora tengo algo más de fuerza, pero no suficiente. Escalando he conseguido hacer un bloque de un nivel superior y eso ha sido muy motivante. Aunque suene un poco loco, me planteo el siguiente nivel para el año que viene, que yo sé más o menos a qué corresponde, eso implicará acabar el próximo año en mejor forma física de lo que lo empiezo nuevamente, y con mucha más fuerza!
  • Mi alimentación ha mejorado, en parte a la fuerza porque parece ser que ya no tolero la cantidad de carne que podía comer en el pasado. Tras estos días de excesos noto mucho la diferencia y espero volver a comer bien. Todo lo que me planteo es seguir intentando ser consciente de lo que como y que sea sano, porque el cuerpo hay que cuidarlo.
  • Alemán… fuera, adiós, soy feliz sin él. Sigo entendiendo y puedo comunicarme, pero en estos momentos tengo otros problemas más importantes en mi vida. Ya en el futuro si lo considero necesario me lo replantearé, pero ahora no es una prioridad. Este propósito no se ha cumplido y desaparece de mi lista.
  • Productividad: aunque supongo que cualquiera que me vea desde fuera debe pensar que soy la leche, yo sé que hay puntos en los que no cumplo. Aunque mi sistema funciona hay una cosa que no tengo suficientemente dominada: las rutinas. Puedo planificar cosas pero pierdo el hilo de otras porque no soy capaz de hacerlas como rutina. Eso tiene que cambiar este año.
  • Mi vida ordenada y minimalista va muy bien. He comprado poca ropa y he invertido en un robot aspiradora que hace que me agobie menos con eso de las pelusas. Ahora me resulta bastante más sencillo tener todo recogido. Mi idea es mantenerlo así en el año que entra, porque me facilita otras cosas, y en esto tenemos que meter en parte el punto anterior, porque algunas cosas para que se mantengan recogidas requieren una rutina…
  • No he gastado de más y creo que he conseguido ahorrar. No lo tengo muy claro porque tengo que hacer declaración de la renta por primera vez en Suiza y quizá haya calculado muy por lo bajo y me arruine… pero si todo va según lo previsto, lo habré hecho bien. He ahorrado para un portátil que espero comprarme este año y quiero seguir ahorrando. Quizá a algún otro cacharro de los míos le toque también recambio, pero será hacia final de año si es que toca. El plan es seguir así.
  • No consigo avanzar en eso de parecer adulta. Sigo sin saber cómo se hace. Aunque no lo haya conseguido yo voy a seguir este año a ver si encuentro una lista de cosas que hacer o cómo comportarse o vestirse o algo… aunque yo estoy muy feliz con mi aspecto la mayor parte del tiempo.
  • No he cumplido los propósitos de Bacteriófagos porque se me cruzaron cosas por en medio y no pude centrarme en eso, quedan fuera, dejando solo una cosa para el próximo año: probar tantas cosas nuevas como pueda.

En general podemos resumirlo como que espero que el próximo año sea un año en el que pueda estar un poco más tranquila, activa, contenta y en buena forma. No se le puede pedir mucho más al año… aunque algo más hay, pero eso quedará en privado, que no todo se cuenta. Y es que en medio de tantas cosas yo sigo dándole vueltas a la cabeza con nuevas ideas y planes… y quizá alguno sea para este año que entra.

  • Científico en España: guía de supervivencia

    Hoy vengo a recomendar un libro que tenía que haberme leído hace mucho tiempo pero que mi condición de científica emigrada había hecho imposible.

    La guía de supervivencia de Científico en España es una obra de arte. Nunca había visto tantas verdades juntas. Creo que lo deberíais leer los científicos, para saber lo que os espera o para recordar el pasado, y los no científicos para poder entender mejor a los pobres incautos que os rodean.

    Mientras leía me llenaba de emociones muy contradictorias. Por una parte estaba la risa, sobretodo presente al principio, mientras recordaba mis tiempos de tesis doctoral. También la búsqueda del postdoc y los primeros años fuera. Después, poco a poco vino la tristeza y la rabia, aunque seguía a ratos riéndome. Es tan realista que duele… duele cuando llevas ya casi seis años fuera y no tienes idea de volver. Duele ver por lo que tendrías que pasar para volver. ¿Quiero pasar por eso? Ni de coña.

    Es un retrato demasiado real de la vida en la academia española, pero sembrado de un tono jocoso que hace que las desgracias sean más llevaderas.

    Si con el libro no os llega, para poder ahogar las penas en risas, os recomiendo que sigáis al autor en twitter (https://twitter.com/CientificoenEsp) porque no tiene desperdicio. En numerosas ocasiones ha hecho que me ría de las situaciones más absurdas, de esas cosas que deberían hacerme llorar pero que es mejor reírse de ellas porque shit happens y hay que vivir con ello.

    Yo compré el libro en una escapada a España. Me costó más de un intento, una mirada extraña de una dependienta y un “ah, eso es de humor” con tono de desprecio, pero conseguí una copia en papel. Los que vivís en España podéis conseguirlo también en Amazon (otro día ya explicaré la situación de Amazon en Suiza…) y si lo hacéis siguiendo este enlace, me ayudaréis a financiar mis futuras compras de libros: https://amzn.to/2svG4Ni

    Margarita

    Los que seguís este blog desde el principio de los tiempos sabéis que mi vida se ha cruzado en varias ocasiones con la de Margarita Salas. Margarita nos dejó, y en el mismo año yo me he quedado sin dos de esas personas que veía como ejemplos, al menos en algunas cosas.

    Me he quedado con muy mal cuerpo porque la última vez que la nombré antes de su muerte fue para criticarla por su defensa de López Otín. Pero hubo momentos muy buenos antes. Por ello decidí dedicarle un capítulo de Bacteriófagos y en lugar de volver a contar aquí todo os lo enlazo y os recomiendo escucharlo.

    Para los que os animéis aquí os dejo el enlace, y así de paso veis lo que estoy haciendo en esa otra parte de mi vida…

    A Margarita

    Mi dieta ya no cojea

    Como sucesión lógica a mi post anterior sobre Mi dieta cojea, era obvio que pasado un tiempo me leyese la continuación, Mi dieta ya no cojea.

    Comparando, creo que la primera parte es un libro que destaca mitos y cosas así y que se lee bien en ratos libres, pero he de decir que con la segunda parte no es así. Porque claro, yo en la primera parte afirmaba mucho con la cabeza mientras leía pero tampoco se me estaba contando nada que fuese nuevo para mi. En la segunda parte se acumulan muchísimos consejos y aunque muchos no eran nuevos, más de una vez me sentía tentada a levantarme y apuntar la idea, porque por mucho que sepamos comer “bien” a veces las ideas no sobran.

    Aunque suelo leer esta clase de libros más por comentarlos que por lo que me puedan aportar, en este caso tengo que reconocer que me he equivocado, porque sí me ha aportado mucho. Digo mucho eso de que leo a “divulgadores” porque aunque lo que divulguen quizá yo ya lo sé, quiero aprender de su faceta de comunicadores. Pues me alegro mucho de haber intentado aprender de Aitor, porque no sólo he aprendido de su capacidad para comunicar, cosa en la que sé que destaca desde hace mucho tiempo, pero también he intentado recopilar ideas para que mi dieta, en este caso, cojee un poco menos. Porque algo cojea, como la de todos… que todos, por mucho que nos esforzamos, cometemos errores de vez en cuando. Aunque sean pequeñitos. Y no me refiero a eso de un día es un día una vez cada seis meses, me refiero a ese detalle que repetimos insistentemente cada semana, pero que es poca cosa y afectará poco. Pero algo afecta. Al menos soy consciente de que mi dieta sí cojea, que creo que es el primer paso. Y poco a poco intento arreglarlo. Y ahora, con nuevas ideas, podré darle un empujón más.

    Si queréis hacerle un favor a alguien y ayudarle a cumplir su propósito de mejorar su dieta en enero, os recomiendo que le regaléis este libro por Navidad. Si queréis además ayudar a que yo pueda comprarme más, os recomiendo que lo compréis haciendo clic aquí: Mi dieta ya no cojea. Si además queréis que aprenda sobre mitos, deberíais incluir también la primera parte: Mi dieta cojea. Ojalá todos los libros que leo para comentar fuesen tan agradables como estos… Para que os hagáis una idea, la segunda parte me duró menos de 24 h, porque cuando algo te engancha… te engancha.

    Hacia el final del año

    Vamos que estamos… ya casi a final de año. Me da cosa solo pensar que se va a acabar el año y yo aquí sigo estancada en lo que no quería, pero como lamentarse sirve de poco, hay que pensar en seguir adelante. Tras el inesperado agobio veraniego, las cosas vuelven a la calma y yo tengo que centrarme en mis objetivos. Vosotros solo sabéis algunos, que son los que os voy contando cada año y de los que doy cuenta de forma más o menos trimestral.

    Aunque el trimestre acabó hace casi un mes, mi vida es muy ocupada y no he tenido hasta ahora un momento para venir a actualizar, a pensar, y a agobiarme con mi poco progreso. Vamos a ello.

    • Sigo leyendo y he conseguido recuperar el ritmo de mi objetivo. Creo que si nada se tuerce, podré cumplirlo. Por dios que nada se tuerza! Seguiré contando aquí qué libros he leído, y sí, alguna cosa pendiente tengo, lo sé.
    • Esto de publicar un artículo… es octubre y no tengo muy claro que consiga hacerlo antes de fin de año. Pero yo estoy a ello. Cuando salga todo, prometo contar la historia, porque no veáis pedazo historia hay detrás…
    • Mi ocio netflixero sigue bajo control. Ha sido usado, a ratos más de lo que debería y otros menos de lo que me gustaría. Tengo que centrarme en lo que tengo que centrarme.
    • Curiosamente he conseguido escribir aquí un poco más de lo que creía, pero menos de lo que me gustaría. Por razones que no vienen mucho a cuento he reflexionado que todo iba mejor cuando contaba mi vida y liberaba agobios… pero claro, ahora hay cosas que no se pueden contar.
    • Las vacaciones suelen ser sinónimo de conciertos, pero este año el tema ha estado muy seco, porque en mi pueblo no sé quién tomó el control de las fiestas que no tenía nada de buen gusto. Pese a ello, una escapada a otro pueblo calmó mis ansias de concierto de Heredeiros da Crus, que por cierto, han sacado disco nuevo y van a hacer gira fuera de Galicia… ¿sabéis quién va a intentar ir a uno? 🙂
    • En un giro inesperado de los hechos, cuando el laboratorio estaba que se caía en picado y yo a punto de explotar y quemar todo (figurativamente), entonces llegó un soplo de aire fresco… en forma de libertad y en forma de sangre fresca. Parece que tras todo este tiempo mi jefe ha descubierto qué necesito para ser feliz.
    • Desde mi entrada anterior he ido al rocódromo todas las semanas. Me salté una por enfermedad, pero añadí un día extra en otro sitio (que no me gustó nada). También he añadido algo más de ejercicio, he subido de peso, mi espalda ha crecido y me siento mucho mejor!
    • Sigo intentando comer mejor pero estoy lejos de mi objetivo. Cada dos por tres algo rompe mi plan, pero yo sigo intentándolo. Creo que ahora más que nunca es muy importante comer bien para mi progreso en otros aspectos.
    • No soy capaz de levantarme consistentemente a la misma hora. Bueno, sí, concretamente de levantarme demasiado tarde. Mi sistema de productividad va bien si quitamos ese detalle. Ni siquiera es que me líe con otras cosas, es que necesito dormir más. No sé por qué necesito dormir más que en el pasado pero tengo que arreglar esto, porque necesito esas horas extra en mi vida.
    • En el último mes me han preguntado varias veces que en qué año de mi tesis estoy, y no me han creído al decir que era postdoc… de quinto año. Supongo que eso es señal de que me mantengo joven. He conocido a gente de otros grupos, he organizado una fiesta para todo el departamento (nunca más en mi vida vuelvo a hacer eso) y me he ido de retiro con mis compañeros. Hemos sentido nostalgia de los 90 todos juntos, hemos jugado a las cartas, hecho el imbécil en la piscina y nos hemos reído mucho. Pese a ello, si hubiese podido elegir, no habría hecho ninguna de esas cosas.

    Ahora me toca seguir centrándome y no descuidar ninguno de los aspectos de mi vida. Sigo teniendo que dedicar varias horas a la semana a X, un rato de vez en cuando a Y, seguir haciendo ejercicio y organizando mi comida mejor. Por suerte tengo la casa más o menos bajo control, y espero poder seguir así. Si pudiese saber cómo dormir menos y/o levantarme pronto de forma consistente… pero creo que el problema del sueño tiene un origen claro, aunque por desgracia si es eso no vaya a poder solucionarlo. Así que habrá que buscar alternativas.

    Aunque espero escribir cosas en medio ya sabéis que, para final de año, vendrá el análisis completo. Mientras tanto, todos aquellos que me leéis desde el origen de los tiempos, ya sabéis que para temas científicos podéis escucharme en lugar de leerme, porque en Bacteriófagos sigo ahí fiel, cada martes un nuevo capítulo, a veces más técnicos y otras más personales… pero a eso no falto.

    Ojos de orgasmo

    Hoy os voy a hablar de un libro, pero esta vez no va a ser un libro de ciencia, y además os voy a contar un poquito de mi vida, y cómo el libro me hizo recordar mi pasado.

    El libro del que os voy a hablar se llama Expediente Ojos de Orgasmo, y su autor José Ramón Alonso de la Torre. Y un título así sólo puede referirse a una cosa: al narcotráfico. Porque los conocedores del tema saben que cuando se ponen nombres a las operaciones, siempre hay mucha chispa. Y este habría sido un caso de esos, si no se refiriera al propio narco.

    Pero JR Alonso, su autor, une la historia a mi vida de una forma peculiar. Trabajó unos años en Vilagarcía, pueblo que me vio nacer y crecer. Trabajó en mi instituto, aunque no coincidimos allí temporalmente. Desde hace un tiempo sigo si trabajo en La voz de Galicia y cada vez que lo leo me quedo con una idea: parece que a este hombre su paso por la ría lo dejó marcado. Ahora salgo de dudas, porque la historia de Ojos de Orgasmo me aclara que no nacería allí, pero este hombre conoce la ría como cualquier local.

    Además, la historia de Ojos de Orgasmo ocurre más o menos cuando yo entraba en ese instituto. Cuando yo entraba en el instituto de las putas y los narcos, viniendo del colegio de monjas. Porque yo era así ya muy peculiar de aquella, y me iba la aventura o algo. Los años que pasé en ese instituto me hicieron conocer esa vida de la ría como nadie, porque allí no me relacionaba ya con los niños bien del pueblo (a los que por cierto, no aguantaba). Aquello era, recordemos, el sitio de las putas y los narcos. Y allí hice muchas amistades y aprendí mucho de la vida.

    Se puede vivir en la ría e ignorar lo que es la ría. Pero la ría es lo que es, señoras como Carmen, la verdadera protagonista de este libro, y narcos como Ojos de Orgasmo y sus amiguitos. Algunos de los que fueron mis compañeros de instituto son ahora como ellos, pero yo quiero pensar que soy más como Carmen, o mejor dicho, como su sobrino Ramiro, el que vale para estudiar pero que lleva la sangre de la ría.

    Curiosamente mi madre también se llama Carmen, y comparando con la historia, ella también fue a la seca, y tuvo hijas de soltera, pero ella sí aceptó el trabajo en el pazo. Concretamente, en el colegio de las monjas, que fue lo que me llevó a mi allí, no el catolicismo inexistente en mi familia. Pero la verdadera Carmen en mi vida era mi abuela, pese a que ella se llamase Ángeles, Angelita para medio pueblo. Ella fue la que se quedó viuda con seis hijos, teniendo la más pequeña cuatro años, y sacó la familia adelante por sus ovarios. Porque a tercas no nos gana nadie. Y las mujeres de la ría son muy muy tercas, como Carmen.

    Hay que tener los ovarios muy bien puestos para salir a por almejas a diario. No sé si lo habéis hecho alguna vez, pero os aseguro que no es algo fácil. Ya, los percebeiros se juegan la vida, pero lo otro no es descansado. Y con eso no llega, porque de un kilo de almejas no se vive. Hace poco más de una semana estaba por la zona y todavía veía a esas señoras que, como Carmen, después de ir a la almeja, sachaban sus leiras a pleno sol y metían sus gritos. Ahí no hay marido que proteste. Son las matriarcas, y una familia de la ría se organiza siempre entorno a la abuela. La abuela manda. Es así, y eso no lo cambia nadie.

    Por otro lado, está la gente como Ojos de Orgasmo, y todos los que lo rodean. Sigue habiendo coches por encima de las posibilidades realistas de esa gente, sigue habiendo negocios que nadie entiende cómo sobreviven, y los narcos de poca monta siguen a sus anchas. Treinta años más tarde, seguimos sin ver que hay cocaína en cada esquina, que mantiene una economía inexplicable a un forastero, y que no, la vida que algunos tienen en la ría no es la normal. Pero eso son los de la villa, el pueblo, que decimos los de un poco más al norte, y los que de una forma u otra se aprovechan del dinero que trajeron y traen los narcos. Pero los del monte siguen ahí, y a ellos también los conocí en mi etapa en el instituto. Los montunos. Los que tenían que sachar y vendimiar (otra tarea, por cierto, bastante cansada).

    Yo podría haber ignorado todo ese mundo, pero en esos años me hice amiga de unos y otros, de montunos y de aprendices de narcos. Cada uno miraba por lo suyo, y todos me aportaron mucho en la etapa de mi vida en la que más aprendí. Parecía un suicidio eso de ir al instituto de las putas y los narcos, pero años después puedo decir que en esos años, fue cuando más aprendí, porque aunque luego me sacase una carrera y un doctorado, ahí de la vida no aprendes demasiado.

    Recuerdo a chicos como Ojos de Orgasmo a la puerta de mi instituto. Recuerdo que yo saltaba la valla en el recreo (para ir a comprar una palmera de chocolate al quiosco más cercano) y siempre estaban por allí. A esas alturas nadie escondía ya el hachís y la coca solo si alguien miraba demasiado. Tampoco era raro ver policía por la zona, pero obviamente no hacían nada. Recuerdo que algunos profesores me advertían sobre mis compañías, sobre posibles malas influencias, y que sería una pena porque yo podía estudiar. Ahora muchos de ellos saben que he estudiado, pero no que desde Suiza me acuerdo muchas veces de ellos. Me acuerdo de Roberto, mi profe de mates que me insistía en que era tan terca como mi hermana. Me acuerdo de Isabel que se tiraba de los pelos porque pese a sacar siempre sobresalientes en sus exámenes, era incapaz de hacerme hablar gallego normativo cuando yo hablaba castellano, o peor, gallego de la ría, eso que algunos llaman castrapo, plagado de seseos y gheadas al más puro estilo Heredeiros da Crus. Me acuerdo de Carmen, mi profe de francés, que me apoyó muchísimo esos años, y gracias a la cual he salido de más de un apuro en mis viajes a Francia. También me acuerdo de Susana, mi profe de historia, siempre sorprendida por mi capacidad para recordar datos y que dejó esa semillita política en mi cabeza aunque ella quisiese siempre ocultar sus ideas. Pero sin duda, leyendo historias como la de este libro, de quien más me acuerdo es de Rosa, ya fallecida, que siempre me decía eso de que era de ideas fijas como mi abuela, y que cuando se me metía algo en la cabeza, no había forma de hacerme cambiar de opinión.

    Ahora, si os interesa leer la historia (ficción, conste) que me ha hecho recordar todo esto, tenéis dos opciones. Podéis hacer como yo, que me fui a una librería que se encuentra en ese camino que yo hacía cada día para ir al instituto, y esperar a ver qué cara os pone la dependienta (en mi caso no tengo claro si el susto era por el título del libro o porque entrase un cliente), o podéis comprarlo siguiendo este enlace Expediente Ojos de Orgasmo con el que además me ayudaréis a seguir comprando libros.

    No sé si los ojos se ponen más azules al pasar tiempo en la ría… yo creo que es la brisa del mar y lo que rasca el granito, que junto al radón, nos dan esa particular personalidad.

    Mi dieta cojea

    Llevaba un montón de tiempo con este libro en la lista de pendientes y por fin he tenido la oportunidad de leerlo. Que era simple cuestión de falta de tiempo y elección, y eso no podía ser.

    Es uno de esos libros que desde mi perspectiva a mi no me aportan en exceso, pero que me leo para saber si aportan al resto. Porque claro, a mi esto no me ha tumbado ningún mito, y lo que me he pasado han sido horas asintiendo con la cabeza y pensando que sí, que claro, que cuanta razón. Y justamente por eso todos deberíais leerlo, porque es importante confirmar que nuestras creencias tienen sentido. Porque a lo mejor os estáis complicando la vida en exceso al intentar tener una dieta sana. O a lo mejor lo que creéis que es sano no lo es tanto.

    Es una lectura muy amena y seguro que es un libro que os han recomendado mil veces, que seguro que muchos habréis leído, pero si no, no puede faltar en vuestra lista de lecturas veraniegas. Quizá os ayude a plantear vuestros planes alimenticios del resto del año de una forma diferente.

    Y aunque muchos ya lo habréis leído, si no es así y queréis ayudarme a seguir leyendo, lo podéis conseguir en este enlace patrocinado. Además, es un fantástico regalo para ese familiar o amigo al que le queréis mandar un mensaje!!! Mi dieta cojea