Vacaciones! Planes de comunicación veraniegos

Si este post se ha publicado sin que yo lo haya cancelado es que todo ha salido bien y en estos momentos me encuentro dentro de un avión que me lleva de Zürich a Madrid. Desde allí, si todo va según lo previsto, me lanzaré a una aventura (en coche) a Galicia. Porque con estos tiempos pandémicos que corren, hay que asegurarse cierta flexibilidad en los viajes.

Eso sí, a la vuelta la cuarentena en Suiza no me la va a quitar nadie, pero de eso ya hablaré a la vuelta. Ahora lo que quería era contar cuales son los planes para este mes, por si hay algún despistado por ahí. Voy a repasar por día de la semana, que es como me voy organizando yo las cosas:

Lunes

Los lunes normalmente publico una reseña de un libro, pero como ya conté aquí, las reseñas se paran hasta septiembre. En septiembre serán quincenales. Me llevo unos cuantos libros conmigo para leer, pero no sé cómo se irá dando la cosa. Por cierto, aunque no está muy actualizado (algún día me ocuparé de eso), si estáis interesados en las lecturas, podéis seguirme en Goodreads.

Martes

Los martes sale Bacteriófagos. El último capítulo prevacacional se publicó el pasado martes y el próximo saldrá en septiembre (si todo va bien). Mientras tanto, podéis escuchar capítulos antiguos desde vuestro podcatcher favorito o hacerlo desde nuestra web de Bacteriófagos en Emilcar FM.

Miércoles

Los miércoles sale la versión gratuita de La newsletter de Carmela, que se va de vacaciones hasta septiembre. También debería salir un nuevo capítulo de Cum Laude una vez al mes, pero nos hemos tomado unas vacaciones largas… volveremos en septiembre (o no).

Jueves

Los jueves sale un nuevo post con un comentario de un capítulo de Érase una vez la vida. He decidido mantenerlos durante estas vacaciones, así que espero no fallar ningún día. En cualquier caso, tanto los que salgan como los pasados, si no he metido la pata con nada, deberíais poder encontrarlos todos en la categoría Érase una vez.

Viernes

Los viernes descanso. Soy así, rara hasta para eso… aunque no es del todo cierto, porque es cuando solemos grabar Qarentena. Obviamente hoy no hemos grabado, pero tenemos todo bajo control.

Sábado

Los sábados vamos por partida doble. Por una parte sale cada dos semanas Qarentena, que saldrá mañana. Si no sabéis qué es Qarentena, se trata de un podcast en el que hemos estado haciendo seguimiento de la pandemia… y que creíamos que se acabaría allá por mayo (pobres ingenuos). Voy a tener que ir negociando el contrato para la segunda temporada… Por ahora, además del capítulo de mañana, intentaremos grabar a finales de mes, aunque puede que ya nos vayamos a septiembre. Esperemos que la situación no nos haga grabar antes.

Además, los sábados sale la newsletter de pago. Aunque los posts suelen venir muchas veces al blog antes o después, quiero interpretar que los que os habéis suscrito lo hacéis porque queréis apoyarme y, ya de paso, tenéis acceso a esos contenidos de forma exclusiva y/o antes que el resto del mundo.

Domingo

Los domingos suele salir algún post con contenido de newsletters antiguas (lo dice siempre al final del post) o algún post de algo que considere que vale la pena comentar y crea que es el mejor sitio para hacerlo, como hice el domingo pasado con lo de los Médicos por la verdad. Aunque cierto es que este tipo de posts aparecen en días aleatorios… Seguirá habiendo un post cada domingo, lo prometo.

Cualquier otro día

Lo que sí espero seguir haciendo es compartir enlaces en Twitter, y os aseguro que mi serie de #366delaCienciaES se mantendrá durante agosto. Además, podéis seguirme en Instagram, pero os recomiendo que me escribáis un mensaje para que os acepte, porque por cosas de la vida esa cuenta está cerrada al público general.

Así que, si todo sale según lo esperado, dentro de unos días compartiré paisajes gallegos y comida muy rica, quizá más que noticias científicas… pero como esto de divulgar se ve que se lleva en la sangre, algún plan hay por ahí para aprovechar el viaje, eso sí, con el permiso de la pandemia.

Medio año… tropezando

Cuando escribí a 31 de diciembre mis propósitos para este año sabía que iba a ser un año extraño, pero obviamente no me imaginaba ni de lejos que a día de hoy íbamos a estar como estamos. Quizá porque la situación lo hacía extremadamente complicado, decidí no hacer una valoración del primer trimestre, porque creo que me habría echado a llorar. Pero ha llegado la hora, y no quiero que acabe junio sin valorar cómo van los propósitos de este año.

Han pasado muchas cosas y quizá algunos de mis propósitos carecen de sentido en esta nueva normalidad que ojalá se quede como está. A día de hoy las cosas se están poniendo complicadas de nuevo en algunos sitios, incluyendo el país en el que resido, así que esperemos que se calme de nuevo sin volver a pasar por otra ola. Tengo mucho miedo de lo que nos pueda traer el otoño, y también de cómo me afecte a nivel personal, pero no quiero adelantar cosas, así que vamos al repaso habitual de propósitos:

  • Mi propósito de este año es leer 25 libros. Pues llevo 22, así que algo tengo que hacer muy mal para no ser capaz de llegar a 25. Supongo que es lo que tiene el tema de la pandemia… que te deja tiempo para leer. Ojalá pudiese mantener el ritmo en el futuro!
  • Mi H index sigue igual, pero ya he conseguido deshacerme del artículo que me quedaba pendiente, así que ahora me estoy dedicando a la vida contemplativa… o no, porque obviamente en algo estoy trabajando, aunque tengo mis dudas de si llegará a ser un artículo.
  • Tendría que hacer repaso de cuantas series y películas he visto en lo que va de año pero me da que ha sido poco. Pero tampoco demasiado poco… no sé. Sí he visto varios documentales y alguno me gustaría reseñarlo aquí, a ver si encuentro rato para eso.
  • Desde luego en lo que va de año llevo muy bien lo de escribir más. Tanto que además de escribir muchísimos más posts de temas de lo más diversos, estoy enviando mi newsletter semanalmente a aquellos que me siguen, estoy mucho más activa en Twitter y con la pandemia acabé en otro podcast, Qarentena. Por ese lado creo que voy mejor de lo que me esperaba, la verdad.
  • Viajar… ay, viajar… voy a llorar. En enero tuve un pequeño viaje en Suiza y bueno, el resto está todo cancelado hasta nuevo aviso. Pero a mi que nadie me toque mis vacaciones en España o vamos a tener un problema. Seguiremos informando del tema «Carmela huye a España».
  • Por extensión, tampoco he ido a conciertos. Aunque por suerte yo no había comprado entradas para nada del inicio de temporada. No sé cómo avanzará el verano pero me da que no va a estar en mis manos poder elegir.
  • No he matado a nadie en el lab, pero en parte eso puede ser porque durante mes y medio no lo pisé. Las cosas se complican bastante y la «nueva normalidad» aquí es muy complicada. La verdad, no tengo claro cuánto voy a aguantar esta situación.
  • Tras el parón de ejercicio físico patrocinado por el confinamiento, creo que poco a poco voy recuperando, pero es muy poco a poco. Aunque algo hice en casa ese tiempo, no es lo mismo, y las piernas se quejaron bastante a la vuelta. Habrá que ponerle remedio en verano.
  • Lo que sí ha mejorado mucho es mi alimentación, y curiosamente la nueva normalidad me ha hecho implementar algo que me había planteado en el pasado y no había conseguido: llevar mi comida al trabajo. Ahora como mejor, mi estómago me odia menos, y esas cosas. El efecto colateral es que como poca carne, muy poca. Que es algo bueno para el medio ambiente, pero que tengo que asegurarme de seguir siendo capaz de digerirla. Con poca me refiero a que desde marzo creo que comí carne roja una vez. Pollo cada dos semanas o así. Quién me ha visto y quien me ve…
  • Aunque los días de confinamiento mi productividad tenía altos y bajos, la verdad es que me he metido en tantos marrones que ahora tengo que organizarme todo muy bien. Y tendré que hacerlo bien si quiero que mi plan de futuro salga adelante.
  • Con esa serie de rutinas implementadas, mi vida también está mucho más ordenada, lo que me genera menos agobio y me permite dormir mejor sabiendo que todo está como tiene que estar, donde tiene que estar, y que he hecho lo que tenía que hacer. No puedo agobiarme por intentar hacer más cosas de las que puedo hacer de forma realista. Lo bueno del confinamiento es que me permitió recuperar el control de mi casa, menos mal.
  • También he ahorrado durante estos meses más de lo que tenía previsto, y pretendo seguir haciéndolo. El único gasto importante en el futuro cercano es un cambio de portátil que estaba más que planificado, y a partir de ahí tocará centrarse en ahorrar para cuando las vacas flacas, aunque el dinero hay que invertirlo en las cosas que faciliten la vida.
  • Quería probar cosas nuevas, y estoy probando muchas cosas nuevas, aunque algunas no os las pueda contar todavía. Pero desde luego, la parte de «qué pasa si hay una pandemia global» preferiría no haberla probado.

¿Qué pasará en los próximos meses? Os advierto que habrá actualización antes del último trimestre del año y que va a traer sorpresas, porque me estoy callando muchas cosas que en algún momento tendrán que salir a la luz… pero está todo planificado!

La dificultad de una vida doble

Las últimas semanas me están resultado tremendamente complicadas. Durante el tiempo del confinamiento suizo, yo había adquirido una rutina que me funcionaba, y me sentía capaz de todo, y en mi cabeza aparecieron muchos planes y muchas ideas que quería llevar a cabo. Y entonces llegó el desconfinamiento. Como hace ya tiempo que no cuento cómo va la historia, aquí os cuento cómo avanza la situación.

En Suiza hemos vuelto ya casi a la vida completamente normal. Poco a poco fueron abriendo las tiendas, los restaurantes, los bares… y ahora también las instalaciones deportivas que, en lo que a mi me afecta, hace que todo esté abierto (aunque quedan cuatro cosas limitadas). En general en la calle la vida se ve normal: los bares están llenos y la gente va sin mascarillas, aunque en las tiendas hay aforo controlado, lo que hace que se formen largas colas para comprar todo lo que no se compró en los meses anteriores aprovechando unas rebajas que en muchos casos llegan al 50%.

En el trabajo la situación está lejos de ser normal, porque allí sí tenemos muchas limitaciones al movimiento y a eso de juntarnos, con un estricto control de turnos, un seguimiento de quién está dónde y cuándo y una política antisocialización, porque ni siquiera manteniendo distancias nos dejan comer juntos.

¿Y dónde quedan todos mis otros planes? Pues en los huecos. Ya que en el laboratorio tengo que sacar adelante un proyecto nuevo, el resto se encaja en el tiempo en el que no estoy en el laboratorio. Así poco a poco supongo que muchos os habréis dado cuenta de lo que se ha convertido en el nuevo horario de mi vida paralela, pero si no es así, os resumo lo que hago además de mi trabajo de postdoc:

  • Cada lunes aquí se publica un post sobre un libro que haya leído recientemente
  • Cada jueves comento aquí un capítulo de Érase una vez la vida
  • Cada domingo publico el texto de una newsletter premium previa (habiéndola dejado de acceso exclusivo para suscriptores durante un tiempo)
  • Cada dos semanas, el martes sale un nuevo capítulo de Bacteriófagos
  • El último miércoles de cada mes sale un nuevo capítulo de Cum Laude
  • Los sábados sale Qarentena, aunque puede que pronto cambie su frecuencia
  • Todos los miércoles sale la newsletter gratuita con enlaces científicos
  • Todos los sábados sale la newsletter para suscriptores
  • Además tengo otra cosilla por ahí en el tintero, que todavía no puedo contar

Y pese a todo esto, me sigue quedando tiempo para vivir y tengo tiempo para pensar en más cosas. Al final va a ser cierto que si una se organiza bien, si piensa todo bien y dedica el tiempo a lo que lo tiene que dedicar en lugar de mirar al aire, las cosas van saliendo adelante, que de mirar al aire no se vive (vale, la inmensa mayoría de la lista tampoco ayuda a comer…). Ojalá pronto pueda ir añadiendo más y más cosas a esa lista (que tiempo queda) y ojalá vayan dando para al menos, pagarme los snacks.

Teletrabajo, otro trabajo y cambios

Han pasado ya unas semanas desde que conté cómo iba esto del teletrabajo y desde entonces las cosas han cambiado, ya que ahora estoy teletrabajando a media jornada… más o menos.

Hemos empezado a volver al laboratorio, pero no podemos estar todos allí a la vez, lo que además de una pesadilla de organización, implica que parte de mi tiempo siga dedicado a trabajar desde casa, de una forma similar a antes, pero ahora incluyendo mucho más tiempo planificando para que mis horas en el laboratorio sean más eficientes. Lo dicho, una pesadilla.

Pero mientras tanto, mi trabajo de divulgación y comunicación ha ido creciendo, y ha llegado el momento de asumir lo innegable, que es que ocupa una parte importante de mi vida y es ya casi como otro trabajo. Por eso, aprovechando el fin de semana más largo, en las próximas horas y días, esta página sufrirá una serie de transformaciones, para que pueda a la larga recoger toda mi actividad y servir más como presentación y que la parte del blog pase un poco más a segundo plano, aunque el blog sigue siendo el blog.

Preventivamente pido disculpas por todas las cosas raras que puedan salir mientras estoy haciendo todos los cambios, pero esperemos que todo salga bien y pueda convertir esto en otro tipo de página que más o menos cumpla la función que tengo en mente. Cuando todo esté listo, escribiré otra entrada comentando los cambios. Muchas gracias por la paciencia!

No sabemos comportarnos

Hace menos de una semana yo escribía explicando por qué con gente civilizada no es necesario cancelar cosas porque si sabemos comportarnos, no nos vamos a contagiar ni contagiar a otros. Pero no sabemos comportarnos.

Pese a que se estaba pidiendo por todas partes cumplir una serie de normas básicas, la población seguía a su aire. Y no me refiero a juntarse con otra gente, me refiero a toserle encima a otra gente. No voy a analizar el caso de España porque no estaba allí, pero os puedo decir lo que había en Suiza cuando ya se había pedido evitar horas puntas y controlar las distancias: gente apelotonada, toses y estornudos en las manos, esas manos a la puerta del tranvía, más toses dentro, gente claramente enferma en su puesto de trabajo… y sabéis como hemos acabado? Con un número de casos/habitante que se está acercando mucho al de Italia.

En Suiza no estamos en cuarentena forzada, en principio todo el mundo sigue trabajando (aunque se recomienda teletrabajo) y aunque sí se ha limitado aforo, todo sigue abierto. La gente sigue por la calle. Y sí, no debería haber ningún problema si una persona sale a dar un paseo con su bici. El problema es si esa persona no cumple las medidas y, como puedo ver por la ventana de mi casa, no se cumplen. No sé ni qué decir del esperpento que viví ayer en el supermercado en el que, por la locura de la gente, es evidente que van a tener que controlar el aforo. Con un poco de suerte espero que todo el mundo tenga suficiente papel higiénico y paquetes de pasta para tres años y en los próximos días pueda ir a comprar de una forma civilizada.

Yo por ahora me quedo en casa, y mientras me quede en casa, además de trabajar desde aquí, intentaré ofrecer algunos contenidos extra para aquellos que os aburrís, de forma que yo también me mantenga distraída. No entiendo muy bien el agobio por estar en casa, pero bueno. Que sí, que es una putada no salir a dar un paseo sobretodo cuando hace buen tiempo fuera, pero… ¿es tan horrible? Si se puede salir a comprar las cosas que se necesitan, pues os entretenéis en casa. No se puede ir al gimnasio, pero se pueden hacer un montón de cosas en casa. Y os recuerdo que la mayoría todavía tenéis que trabajar, aunque sea en remoto. Yo la verdad es que no me veo con tantísimo tiempo libre… y espero que no sea esto tan horrible como pueda parecer. Quizá es porque siempre he sido una persona más casera y, aunque me gusten las actividades al aire libre, eso siempre haya sido una parte pequeña. O quizá es por haber crecido en un sitio en el que llovía mucho.

Aunque este post no lo voy a meter en ella porque es repetir mil veces lo mismo, los que me leéis podéis suscribiros a mi newsletter en https://karmegd.substack.com/ y recibiréis además de los enlaces a lo que vaya publicando, una recopilación de otros enlaces para que esto sea más llevadero. Mientras tanto, yo voy a empezar comentando un libro que nos viene al pelo… atentos al próximo post!

Si quieres apoyarme sin más, pero ahora no quieres ponerte a leer, siempre puedes invitarme a un café, que a veces necesito ayuda para encontrar horas extra para leer!