La taberna del Beagle

Rompiendo con este post la periodicidad de este blog, hoy os presento nuestra nueva aventura, La taberna del Beagle.

Se trata de un podcast mensual que encontraréis dentro de Emilcar.FM. Desde hoy mismo tenéis disponible el primer capítulo: Obesidad infantil. Junto a Pedro Sánchez, mi compañero de podcasting desde hace ya casi dos años, hablaremos cada mes sobre un tema que nos inquiete, de más o menos actualidad, que creamos que puede atraer a más gente, y esperamos que os paséis por nuestra taberna a discutir sobre ello. No vamos a dar soluciones a la vida, pero seguro que los temas tratados darán mucha conversación.

En este primer capítulo hemos hablado, como decía antes, de obesidad infantil. Hablamos a raíz de un documental y de un informe, que encontraréis enlazados en la propia entrada. Hablamos y hablamos… y no concluimos mucho, pero esperamos que la conversación sea de vuestro agrado. Os pedimos que nos deis una escucha, de un par de capítulos al menos, que queremos hacernos un huequito en vuestros reproductores como contamos en un pequeños teaser hace unos días que encontraréis en vuestro reproductor favorito buscando «La taberna del Beagle».

¡Gracias por la escucha!

Los planes veraniegos

Quizá alguno se esté preguntando por qué no hubo un post ayer, como manda la tradición, como cada martes… pues básicamente ayer no hubo un post porque a servidora ya no le da la vida, así que ha decidido tomarse un descanso. Un descanso limitado, tampoco es que vayamos a abandonar todo, pero me veo en la necesidad de reducir un poco el ritmo antes de que el ritmo pueda conmigo, así que lo que va a ser el calendario veraniego, este año empieza en junio.

El horario de verano aplicará de junio a septiembre, y con el nuevo curso, pues ya veremos lo que ocurre. Haré todo lo que pueda por cumplir, pero cabe la posibilidad de que en algún momento durante las vacaciones tenga que bajar el ritmo un poco más para poder volver a tomar el control de la situación.

El blog y la newsletter

Durante los próximos cuatro meses la newsletter espero mantenerla en su situación actual, con un mail cada sábado para los suscriptores prémium, de los que el primero del mes llegará también a los suscriptores gratuitos. Aunque en algún momento me iré de vacaciones para desconectar, el plan es que eso no afecte a la newsletter en ningún momento. Aprovecho para decir que si alguien quiere probar una suscripción prémium, durante el mes de junio podéis obtener un mes gratuito con el enlace https://cgdoval.substack.com/verano22 y que después os podéis suscribir y borrar a vuestro gusto.

El blog, por otra parte, bajará su frecuencia, empezando esta misma semana, y por eso no hubo post ayer y hay post hoy, porque a partir de ya los posts saldrán los miércoles, uno cada semana. Porque es uno de los contenidos que más tiempo me lleva y de una forma muy constante, por lo que me resulta complicado mantener el ritmo. En septiembre veré cómo se me presenta el curso.

Bacteriófagos y Qarentena

Bacteriófagos seguirá quincenalmente durante junio y julio. Como manda la tradición, en agosto Bacteriófagos se irá de vacaciones, para que todos esos que se quejan de que los podcasters no publicamos en agosto se quejen a gusto. Volverá en septiembre, si todo va según lo previsto en su horario habitual, el primer martes de septiembre a las 7 de la mañana, y a partir de ahí seguirá siendo quincenal.

Por otra parte, Qarentena se acabará en junio. Vamos a ser sinceros, ya nos hemos olvidado de la pandemia y va tocando darle cierre a Qarentena. Nos despediremos la última semana de junio, por todo lo alto… o no, porque no hemos planeado nada, pero algo se nos ocurrirá.

Otros proyectos

Además de darme tiempo a descansar y tener algo de vida propia, estos cambios me permitirán hacer algo de hueco para otros proyectos que andan por ahí, como el canal de Youtube, en el que me gustaría publicar algún vídeo más. Pero es que tengo tantas cosas que ya ni sé lo que quiero hacer.

Y el tiempo me permitirá meterme en algún otro proyecto, porque para esas cosas se hacen tiempo, pero eso será ya en septiembre… porque por ahora lo que necesito es un poco de tiempo libre.

Y eso es todo. Que no quería cambiar las cosas sin contarlo. La semana que viene volveremos a hablar de ciencia.

Si queréis ayudarme a mantener este sitio y que yo me agobie un poco menos, podéis hacerlo invitándome a un café:

Mi migraña y yo: la parte personal

Hoy vengo a contar una historia diferente, porque como en la vida las cosas se cruzan, quiero aprovechar y contar por qué a veces se me retrasan los proyectos en mi organizada vida. La razón es muy sencilla y a la vez muy complicada: la migraña. Creo que nunca he hablado demasiado de ello, pero quiero que el tema sirva para dos entradas, hoy una más personal en la que cuente la experiencia, y otra más adelante en la que contaré la parte científica que hay detrás. Y lo hago porque últimamente me he encontrado con personas que sufren migrañas y no saben lo que ocurre, y también porque tenemos que empezar a asumir de una vez que no, el dolor no es algo normal.

No es un dolor de cabeza

Uno de los errores más comunes en gente con migrañas es decir eso de que «duele la cabeza». Y no, no es un dolor de cabeza. Es el infierno en la tierra. No es un dolor generalizado, se trata de un dolor en general mucho más concentrado en un punto. En mi caso la sensación es similar a un pinchazo continuo en la sien, generalmente en el lado izquierdo de la cara. Noto el malestar en todo lo que conecta al nervio, por lo que el dolor suele ir acompañado de lagrimeo (o incluso no poder abrir el ojo), nariz taponada y dolor de muelas/dientes.

Cuando el dolor va a más me incapacita al punto de que cada ruido alto o luz intensa es como si me diesen un golpe. Al cabo de unas horas se junta con mareos, dolor de estómago, náuseas e insomnio. Eso tiene explicación, pero queda para la parte científica en el futuro.

Los desencadenantes de la migraña

Mucho se ha estudiado esto… y es que parece que en cada persona hay una serie de factores que desencadenan un ataque migrañoso. En algunos casos son alimentos, por lo que la solución es fácil: si los identificas ya está. Pero no hay una receta única, porque en algunos casos el café ayuda a que se pase y en otros la desencadena. Es todo prueba y error.

En mi caso los desencadenantes son dos cosas que no puedo controlar. La regla y los cambios de presión atmosférica. Por suerte no hay migrañas con cada regla. Y sí, por eso las migrañas ocurren más en mujeres que en hombres. Al menos las de la regla se pueden ver venir, pero las de la presión no. Y si las ves venir es peor, porque escuchas en la tele que viene una borrasca tremenda y ya te temes lo peor.

Además, hay gente que tiene una serie de síntomas previos y posteriores. Lo de los previos debe estar muy bien, porque la ves venir y actúas antes. No es mi caso: en cuestión de 10 minutos puedo pasar de estar como una rosa a ver las estrellas. A partir de ahí la duración es indeterminada: entre unas horas y tres días. Al tercer día te quieres pegar un tiro y en el proceso la ansiedad hace de las suyas, porque si llevas dos días con una aguja clavada en la sien que no te deja ni dormir… pues no razonas muy bien.

Lo de los tratamientos

Igual que hay diferentes tipos de dolor y diferentes desencadenantes, lo de los tratamientos es también un mundo. Aunque hay un medicamento específico que no he probado y por ahora no tengo especial interés en probar (por razones basadas en la evidencia científica), lo común es tomar antiinflamatorios. ¿Cuál? Pues vas probando y el que funcione mejor. Yo he pasado por varias fases y he probado casi cualquiera de las cosas que se dan comunmente para tratar el dolor. Durante un tiempo la mezcla de paracetamol + codeína funcionaba muy bien, hasta que un día dejó de funcionar. Ahora lo que mejor me va es el ibuprofeno normal y corriente, pero solo funciona si empiezo a tomarlo justo cuando empieza el dolor. Si pasan 20 minutos, ya es tarde.

Mujer con la mano en la sien y una lágrima en el ojo con expresión de dolor intenso
Esta imagen aparecía etiquetada como «migraña», «dolor de cabeza», «infeliz» y «depresión». Sacad vuestras conclusiones…

Además de la medicina que se vende en farmacias, hay otras cosas (algunas que se compran en farmacia) que ayudan. A mi me ayuda el mentol, sea en la forma que sea: vapor, crema en la sien, chicles, enjuague… cualquier cosa con mucho mentol. Eso también tiene su explicación científica. Por otra parte, el CBD, aunque no ha sido estudiado lo suficiente para que la evidencia sea convincente, ayuda a calmar el dolor (y a dormir).

Y también están los trucos de la abuela, que no siempre se pueden usar: mantenerse en un lugar a oscuras sin ruido. Un aburrimiento, pero ayuda a que duela menos hasta que se pase.

¿Vivir con ello?

No nos queda más remedio, pero a mi me gustaría que cuando tengo que acabar reconociendo que no he podido hacer algo, o que tengo que retrasar algo, por un ataque de migraña… no se reaccionase inmediatamente con el «ah, un dolor de cabeza». O que no me digan que me tome una aspirina. Y ya de paso, que no te digan que es «estrés» y te manden a casa con un paracetamol. ¿Por qué no se pone más interés en este tipo de problemas? Yo puedo vivir con ello, y por suerte no suelen ser más de unas horas difíciles antes de recuperar la normalidad. Nunca me he visto en una situación en la que realmente haya supuesto un problema grave, pero hay gente que llega a perder su trabajo. ¿Da igual porque simplemente es dolor?

Esta semana he pasado por uno de esos ataques, cuando entró la borrasca, pero por suerte fue de esos que duró unas horas. Lo malo fue que esas horas fueron principalmente por la noche, y costó recuperar la falta de sueño. Por suerte solo me retrasó un poco los planes, pero también me inspiró a cambiarlos y contar mi experiencia. Yo cada vez encuentro más gente que sí entiende lo que ocurre, aunque todavía haya muchos que no. Así que los que me leéis, si os pasa lo mismo… no estáis solos.

Propósitos 2022

Un año más paso por aquí para decir que los propósitos del año anterior fueron un desastre. Por una parte, la pandemia destrozó gran parte de los planes de hacer cosas, porque desde luego hace un año yo no me creía que fuese a pasar tanto tiempo hasta que me dejasen moverme libremente. He visitado lugares de Galicia, he estado en Albarracín, y he estado muchas veces en la sierra madrileña. Pero todo eso ocurrió menos de lo que me habría gustado. Obviamente, no he ido a grandes conciertos.

En paralelo, sí monté el negocio que quería montar, pero un giro inesperado de los hechos me ha llevado a empezar a trabajar por cuenta ajena. Como lo que hago sigue siendo de asesoría y comunicación científica, aunque está más centrado en la redacción, estoy muy contenta. Me asegura una posición relativamente estable (durante un tiempo al menos) y aunque inicialmente me veía con muchas dificultades para hacer otras cosas… pues la verdad es que poco a poco veo que podré seguir haciendo otras actividades, aunque las mantenga más por placer y menos como forma de vida.

No he leído todos los libros que dije que quería leer, pero he leído más libros que años anteriores, lo que me ha gustado bastante. En los últimos dos meses la cosa se me ha complicado, pero espero poder volver a leer a mi ritmo habitual pronto. No he contado las series y películas que hemos visto, pero hemos dedicado casi cada día un ratito a ello. Hemos visto algunos clásicos de los que quedaron colgados en los años en Suiza, y también algunos de los hits del momento como El juego del calamar.

Mi forma física ha tenido sus altibajos. La primera mitad del año iba al gimnasio, pero al mudarnos ya no tenía una opción razonable. Pero he mantenido otras actividades y aunque parecía que no, resulta que recientemente sí estoy viendo resultados. De todas formas, la vuelta a España, la pandemia y el estar tanto tiempo en casa han puesto las cosas difíciles. Por suerte he podido comer bastante bien durante todo el año, lo que además ha ayudado a que hasta diciembre consiguiese vivir sin resfriados ni nada. Luego llegó lo de ir a la oficina y ya no había defensas que pudiesen con los virus.

Por otra parte, mi vida ha sido bastante minimalista… si obviamos esa parte de mudarse a un piso más grande. Pese a los gastos asociados a la mudanza, creo que he llevado el año muy bien. No he estado gastando a lo loco pero sí he hecho compras necesarias. Ahora tenemos un pisito decente pero sin excesos.

También pasaron otras cosas: la pandemia sigue más activa de lo que me gustaría, he participado en un ensayo clínico, me he puesto un total de cuatro vacunas, me he hecho más tests de los que había hecho el año anterior… y sigo libre del bicho (que yo sepa). Hemos pasado Filomena, y olas de calor. Un volcán entró en erupción y si se hubiese caído un meteorito o nos hubiesen invadido los extraterrestres ya nada nos sorprendería. Hemos perdido a gente, hemos pasado por momentos duros, nos hemos ido recuperando. Lo que tengo claro es que 2021 será uno de esos años que va a quedar muy grabado en mi cabeza.

Ahora la duda es, con esta situación… ¿qué me planteo yo para 2022? Voy a intentarlo, pero yo ya no sé cómo enfocar propósitos en esta vida tan cambiante:

  1. En 2022 quiero leer unos 25 libros, pero voy a dejar un poco de lado los libros de divulgación científica. Necesito desconectar un poco y leer novelas. Leer historia y ficción. Eso no quita que lea de vez en cuando ciencia y lo venga a contar aquí, pero ya no voy a tener un post cada dos semanas sobre un libro. Ocurrirán cuando ocurran.
  2. Quiero seguir dedicando ese ratito por las noches a ver una serie, o una peli, o un documental. Algo que me distraiga de la rutina del resto del día. Que parece una chorrada, pero ayuda.
  3. Voy a hacer todo lo que esté en mis manos para mantenerme en forma, aunque para ello tenga que quitar algo de tiempo para otras cosas. Encontrarme bien físicamente me permite aguantar mucho mejor el resto de la vida. Y en caso de que el bicho llegue, me ayudará a llevarlo mejor.
  4. Dicen que los propósitos serios hay que ponerlos por escrito para que cuenten. Yo tengo una espinita clavada, porque tengo un vértigo horrible. Me mareo en sitios altos. Pero a base de insistir, poco a poco voy controlándolo. Un propósito para este año muy importante para mi es ir trabajando ese vértigo y controlándolo. Y lo separo del propósito de actividad física porque tiene un peso diferente. Y requiere un esfuerzo mental considerable.
  5. Aunque considero que en estos momentos mi dieta es equilibrada (si ignoramos algunos snacks sin importancia…), quiero ser consecuente con mis palabras y volver a reducir el consumo de carne. No busco eliminarlo del todo, pero lo voy a reducir por el bien del medio ambiente. Por eso limitaré carne y pescado, pero no sustituyéndolo por alternativas que supongan una emisión mayor. Vamos, que hay que tirar de lo local y de temporada.
  6. La vida minimalista es maravillosa. Pero minimalismo no es equivalente a no tener nada. Invertiré en las cosas que me faciliten la vida y en cosas que me permitan disfrutar de la vida. Y sí, ya tengo una lista de cosas que quiero comprar este año, pero irán poco a poco y con cabeza.
  7. Los fines de semana son para disfrutar. Ya trabajo por la semana, y aunque dedique a veces un ratito del finde a cosas del trabajo, no quiero que se me vaya el finde en ello. Por eso, y teniendo en cuenta que quiero poder hacer ejercicio por la semana, tengo que pensarme bien en los primeros días del año qué actividades mantengo y cómo, porque he empezado muchas cosas nuevas que quiero mantener, pero sin saturar. En el finde hay que desconectar.
  8. Es difícil ponerme un objetivo laboral cuando acabo de empezar, así que yo me quedo contenta si acabo el año como lo empiezo. Ojalá vaya a mejor, y yo me esforzaré por hacer mi trabajo lo mejor posible para que así sea.
  9. He dicho que voy a recortar actividades, pero lo que voy a recortar es la frecuencia de esas actividades. Porque me gusta diversificar y probar cosas nuevas. No me quiero atar a nada concreto, y si hay que probar otras plataformas, pues se prueban. Eso sí, aunque sea menos, seguiré escribiendo en este blog, porque escribir me genera paz mental. ¿Será por eso que me pagan por escribir?
  10. Por último voy a repetir el último propósito de hace un año, aunque no sea algo que dependa solo de mi. Vamos a dejar esta pandemia atrás. Llevamos mucho camino andado y podemos salir adelante. Hay que darle carpetazo, y yo seguiré haciendo lo que esté en mis manos para ello.

Ojalá dentro de un año pase por aquí contando que los propósitos han sido un éxito. Especialmente el último, que nos hace mucha falta a todos. ¡Feliz 2022!

Reestructuración de entradas

Hoy vengo aquí a poner uno de esos posts de mantenimiento, para poder enlazarlo cuando alguien venga a protestar que no estoy publicando cuando se supone que publico. Pero dado el nivel de trabajo que tengo y que se me ha acabado la colección de posts que tenía en el tintero, veo extremadamente complicado mantener el ritmo. También veo muy difícil mantener el ritmo de lectura, y en la situación actual creo que es mejor disminuir el ritmo para poder mantener la calidad (sea la que sea que consideréis que tiene lo que escribo).

Por todo eso, y para que a mí no me dé un algo por falta de sueño, lo que voy a hacer durante este mes de diciembre es reducir con cabeza. Publicaré dos posts cada semana, uno el martes y uno el jueves. Además, mantendré los dos libros que quedan en sus respectivos lunes de diciembre, porque os quiero hablar de los dos últimos libros del año.

De cara al próximo año es posible que comience con un único post semanal, pero en una línea diferente. Quiero poder dedicar un poco más de tiempo a cada post como hacía hace unos meses, y no verme agobiada por lo que se me venga encima. Este mes podré hacerlo, sin embargo, como de cara al año nuevo tengo planes de otras cosas, de algún lado tengo que sacar el tiempo. También tocará reducir el ritmo de lectura, porque al menos en la primera mitad del año voy a necesitar gran parte de mi tiempo libre para… cosas. Aunque esta parte respecto a lo que ocurrirá a partir de enero todavía no la tengo clara, me gustaría saber opiniones. Si gustan más las cosas cortas y frecuentes o las que son un poco más largas menos frecuentes, si debo dejar un poco de lado el blog que es cosa de viejos y quizá dedicar algo de tiempo a otras plataformas, si me centro en el podcast y que le den al resto. Vamos, que los que habéis leído hasta aquí, podéis libremente escribirme por la vía que sea vuestra opinión, que yo luego haré lo que vea que parece tener más lógica.

Por ahora lo que parece tener más lógica es asegurarme de poder dormir durante diciembre, y por eso me he visto forzada a reestructurar ahora, porque no quiero que llegue el día 15 y vea que no puedo con todo. Además, todo el mundo se va por ahí de juerga y seguro que leéis menos. Juerga sí, pero con sentidiño, que os veo venir.