Propósitos 2021

Ha llegado el momento de confesar que cuando hace exactamente un año publicaba los propósitos de 2020 yo ya tenía el propósito de volverme a España, pero no me atrevía a comentarlo. Hablaba en un proyecto paralelo, de cosas en la sombra y todo eso, pero supongo que ahora todo tiene mucho más sentido. Ahora voy a ser más honesta y reconocer que el año 2021 está muy en el aire y no sé qué es lo que va a ocurrir, por lo que es difícil hacer una lista de propósitos para todo el año… sobretodo dado el tema este de la pandemia mundial que hace que planificar no sea nada fácil. Pese a ello, voy a repasar los propósitos de hace un año y ver cómo renovamos.

Resumen de 2020

  • Me había propuesto leer 25 libros, tirando por lo alto. Leí 33 libros según GoodReads. Claro, la pandemia ayudó. Para el próximo año se complica un poco porque no voy a tener tiempo… pero bueno, vamos a seguir el criterio tradicional del año anterior +1, así que vamos a decir que 34. Es un libro y medio a la semana…
  • Publiqué el artículo que tenía pendiente y eso es lo que tenía pendiente para irme. Dado que ya no estoy en un laboratorio esa parte de los propósitos sobre el laboratorio y las publicaciones se queda fuera para el próximo año.
  • Respecto a películas y series me había propuesto un 12+12. No las separé, pero hice una cuenta rápida de temporadas+pelis+series ayer y me salía que sí había cumplido. Pese a ello, voy a planteármelo igual para el próximo año y dejarlo en 12+12, porque ahora ya no veo tantas cosas sola.
  • Como todos sabéis, he escrito muchísimo más en el blog comparado con años anteriores. Y he levantado la newsletter y todo eso. Para el próximo año tengo planes, pero esta parte por ahora se queda en mi recámara. Sólo os prometo que escribiré más.
  • Aunque tenía viajes planificados, las cosas no salieron como creía. Al final tuve un pequeño viaje en Suiza en Enero, otro en Septiembre… y además dos viajes a España. Y eso fue todo. Por suerte, el tercer viaje a España me ha dejado aquí. Para el año 2021 todo lo que quiero es poder moverme por España. Si puedo ir un par de veces a Galicia ya me doy por contenta.
  • Quería traer algún concierto y bueno… pandemia. Esta lista de propósitos me está quedando muy rara. No puedo plantearme ir a conciertos el próximo año, porque no depende de mi poder ir. Quiero poder ir, porque eso querrá decir que hemos mejorado.
  • El último año en el laboratorio fue muy interesante. Cambiaron muchas cosas, y desde luego pasé grandes momentos allí. Los últimos meses post-confinamiento fueron muy intensos. Esto también se me sale de la lista…
  • Esto de la forma física… a ver, iba bien. Incluso después del confinamiento conseguí recuperar la situación previa en unas semanas, pero en otoño me volvieron a cerrar todo y se me acabó el cuento. Diría que en estos momentos estoy cerca de cómo estaba hace un año, pero un poco más abajo. Pese a ello, el año que viene quiero estar mucho mejor que ahora, y es una de las cosas que me voy a tomar en serio este año, con el permiso de la pandemia.
  • Mi alimentación ha pasado un buen año, principalmente porque el confinamiento me forzó a lo que no pude hacer los años previos: cocinar yo todos los días. Quitar la comida de la cantina fue una diferencia brutal. Ahora me estoy reacostumbrando a España, pero desde luego este apartado es fundamental. Sigo planteándome comer bien en 2021.
  • Mi productividad mejoró en 2020, porque pude montarme una historia paralela durante el año. Para 2021 tengo que conseguir mantenerla. Aunque he conseguido mejorar las rutinas, un punto fundamental en estos momentos es la motivación. Algo que hasta ahora era mi actividad de «tiempo libre» es mi actividad principal y tengo que tomármelo en serio como un trabajo, porque necesito poder pagar el alquiler. Así que nada de distraerse con las nubes.
  • La vida ordenada y minimalista sigue viento en popa, porque hemos hecho una buena ronda de limpieza con la mudanza al volver a juntar todo. Y claro, estamos en un piso más pequeño. Nos llevará un tiempo ajustar la limpieza, pero sí me propongo que seamos capaces de limpiar «al día».
  • He ahorrado, y eso era fundamental para poder llevar a cabo mi plan de abandono de la academia. Para el año 2021 no voy a poder ahorrar, porque parto de no tener ingresos… y sin ingresos no se ahorra. Pero sí voy a intentar controlar mucho los gastos, dada la situación. He tenido algunos gastos planificados (como el Macbook) y tengo alguno planificado para el futuro, pero todo está calculado.
  • Me planteaba ser un poco más adulta pero la verdad es que es algo que me da igual. Aquí cada loco con su tema, y lo importante es seguir sana visto lo visto. Este propósito va al saco de cosas eliminadas.
  • Quería probar cosas nuevas… y el año no ha permitido probar demasiadas cosas. Seguiremos esperando a que la pandemia lo permita.

Dados los muchos cambios, voy a rehacer la lista minimizándola, dado que esta nueva vida sumada a la pandemia ha alterado todo lo alterable.

Planes de 2021

  1. Leer al menos 34 libros.
  2. Ver una serie y una peli cada mes.
  3. Pase lo que pase, escribir mucho en este blog ☺️
  4. Movernos por España y por Galicia probando nuevas actividades.
  5. Poder ir a algún concierto.
  6. Mejorar mi forma física.
  7. Mantener mi buena alimentación.
  8. Tener una vida minimalista en la que no me gaste todos mis ahorros.
  9. Levantar un negocio de forma productiva sin agobiarme en exceso.
  10. Por último lo más importante: sobrevivir como sea a esta pandemia, sin dejar a más gente por el camino.

2021 va a ser sin duda un año diferente. Un año de muchas novedades. Un año que me va a traer mucho agobio sin duda, pero que espero que también me traiga muchas alegrías. Un año de volver a lo que fui y desarrollar lo que quiero ser. Espero que me acompañéis a lo largo de este nuevo año en todas mis aventuras.

Si queréis empezar el año apoyándome podréis ayudarme a lanzar esta nueva aventura, que los primeros meses van a ser los más complicados sin duda. Pero si no os queréis comprometer, siempre podéis invitarme a un esporádico café:

Las listas del año 2020

Parece que todo blog que se precie tiene que acabar el año con listas de cosas durante el año. Repasando lo que eran mis propósitos voy a compartir ahora dos listas para que sirvan un poco de aperitivo de cara a mis propósitos que saldrán mañana. Voy a empezar con una lista de «audiovisual» en la que incluyo todas las series y películas/documentales que recuerdo haber visto. Y una frase para cada una, porque en algunas necesitaré dar una excusa o algo. A continuación tenéis una lista solo de libros, todos ellos enlazados en Amazon. Algunos los he comentado aquí, otros no… pero es que este año ha dado para bastante. Además, así veréis que en el fondo soy una persona bastante normal.

El audiovisual de 2020

  • Explained: series de la mente, la temporada 2, el coronavirus y el sexo. Me parece una serie documental muy interesante con capítulos cortos fáciles de ver.
  • The Big Bang Theory T12: había que acabarla en algún momento.
  • Sex Education T2: porque a veces es bueno reírse y distraerse.
  • Chilling adventures of Sabrina T3: tengo una edad en la que Sabrina me recuerda a la infancia…
  • Drug Squad: Costa del Sol. Lo vi por el tema, pero no recuerdo haberlo visto (pero está en mi historial) así que muy interesante no me resultó…
  • Vivir sin permiso: sí, un culebrón, ya. Pero me recuerda mucho a casa y muchas historias tienen su historia detrás.
  • Élite T3: un día cometí el error de ver qué coño veían mis compañeros y acabé viendo 2 temporadas… ahora tenía que saber qué pasaba después.
  • Timeless T2: a falta de ministerio…
  • El Ministerio del tiempo: la última temporada hasta el momento, que me sabe a poco, que quiero más.
  • La casa de papel T4: al igual que otras series españolas empecé por curiosidad y bueno… ahí sigo.
  • Absurd Planet: otra cosa que pasó por mi historial pero no por mi cerebro.
  • Érase una vez la vida: en este blog fui comentando capítulo a capítulo…
  • Human Nature: documental que comenté aquí y que bueno, tiene sus partes buenas.
  • Las chicas del cable: si las temporadas anteriores podían ser un culebrón sin más (que no) en esta última temporada me reafirmo en lo importante que es ver este tipo de series.
  • Lucifer T5: a Lucifer no me lo toquéis eh. Ni una crítica os permito.
  • Biohackers T1: y esperemos que única T, porque no sé ni por dónde empezar sobre lo mal que está todo…
  • The social dilemma: algo que me hizo reflexionar mucho y que os recomiendo ver.
  • Enola Holmes: lo que vi cuando tenía que estar empaquetando y quise distraerme.
  • Broken: de nuevo, algo muy difuso en mi mente lo cual no es buena señal.
  • Connected: primera serie de la mudanza, interesante. Tiene su gracia el enfoque.
  • Pandemic: segunda serie de la mudanza, a ratos me cabreaba mucho.
  • Unnatural selection: tercera serie de la mudanza, aunque el primero lo había visto antes. Podría haber sido peor. Sí, vimos muchas series durante la mudanza.
  • 100 humans: nos hemos reído bastante y algunas cosas nos han hecho dudar sobre si correlación no implica causalidad o sí la implica… porque en este experimento asumen que sí.
  • The Mandalorian T2: supongo que no tengo que decir nada a esto… sabéis que estoy enamorada.

¿Se me ha olvidado algo? Seguro, porque aunque la mayoría han salido de Netflix seguro que de las que no me he olvidado de apuntar algo…

Libros de 2020

Todos los enlaces a Amazon son afiliados, pero si me queréis ayudar a que pueda seguir leyendo el año que viene, siempre podéis invitarme a un café:

Una nueva ciencia en mi vida: la ciencia de Ummo

Muchos os habréis dado cuenta de que llevo un par de días desaparecida, desde antes de Nochebuena, casi sin escribir nada en ningún sitio, algo muy extraño… pero es que he tenido una revelación y he necesitado varios días para procesar lo que ha ocurrido.

Como sabéis aquellos que me leéis y me escucháis en mi parte más personal, durante mi tiempo libre me gusta hacer algo de ejercicio, y en los últimos años le he pillado el gusto a la escalada. Como acabo de llegar a Madrid estoy probando diferentes rocódromos para buscar cual me gusta más, y el 23 fuimos a uno que queda cerca de la parada de cercanías de San José de Valderas. A la ida todo muy bien, lo único malo es que hacía bastante frío. El problema fue a la vuelta.

La niebla era muy densa, y se veía más bien poco. Culpa nuestra por meternos en un polígono de noche, pero tampoco es que seamos personas de esas a las que les preocupa algo así. Las calles estaban vacías y había poca luz, pero nosotros íbamos a nuestro aire hablando sobre la sesión del día. Yo levanté la cabeza y vi una cosa flotando, algo que inicialmente pensé que era un dron pero que no tenía pinta de dron.

A ver, soy científica, intento buscar por todas las vías posibles una explicación lógica a las cosas. Pero aquello no tenía mucha explicación lógica. Claramente era alguna cosa que volaba y yo no sabía que era… y eso en mi tierra se llama ovni. Pero a ver, que yo soy científica, así que primero tenía que contrastar datos. No iba a contarlo ese mismo día porque me tomarían como loca.

Los últimos días los he pasado revisando información intentando entender el significado del símbolo que vi en aquel objeto. Lástima que tuviese el móvil en la mochila y no me diese tiempo a hacer una foto. Era una especie de H con una raya en el medio, así que con eso empecé a buscar.

Google todo lo sabe, así que pasado un rato lo encontré. Se trataba de una nave de Ummo. Ummo es un exoplaneta y en él se dice que hay una civilización paralela a la nuestra. Incluso se han comunicado con nosotros en el pasado, pero claro, ya sabemos que los gobiernos siempre esconden estas cosas, igual que en el Área 51, que seguimos sin saber qué hay. Pero a ver, yo esto no me lo creo…

Tras seguir buscando encontré varias imágenes que se parecían a lo que yo había visto, pero claro… con cámaras de los 60, que hacen que todo esté más borroso. Yo lo vi más nítido, incluso con toda esa niebla. Pero… ¿y si era fake? Leí que en varias ocasiones se vieron naves justamente en San José de Valderas. Después de leer eso yo ya estaba preguntándome a ver qué me había hecho a mi decidirme por ese sitio ese día, si hay otros rocódromos mucho más al centro y no habríamos tenido que ir caminando de noche por un polígono… ¿sería que estaba destinada a ello? En cualquier caso, yo sin pruebas científicas no me creo nada. Así que tenía que esperar hasta hoy para saberlo seguro. En mi búsqueda, encontré que en la biblioteca central del CSIC se encontraba una colección de cartas de Ummo que se habían recibido en el pasado, así como un análisis detallado de todos los datos disponibles: información del planeta, de sus habitantes, datos de las cartas, etc. Si los datos estaban allí y los científicos del CSIC llevan más de 50 años guardándolo y analizándolo… entonces algo de cierto tendrá.

Esta mañana finalmente he podido acceder al edificio, tras estar durante los festivos y el fin de semana cerrado. Efectivamente, las cartas están ahí. Es una recopilación de todas las cartas recibidas desde Ummo, algunas originales y otras copias, pero aquello desde luego es la biblia de los ummitas. El nivel de detalle del análisis sobre nuestro planeta indica que es real, puesto que nosotros en los 60 no sabíamos tanto de la Tierra. Van unos años por delante, sin duda.

He seguido investigando y he descubierto una nueva interpretación de la vida y un montón de científicos unidos. En esta nueva vida voy a necesitar mucho apoyo, así que me he unido a ellos. Si queréis saber algo más sobre la visión científica ummita podéis leer sobre ello en la cuenta de Twitter de @ummo_ciencias. Yo os seguiré informando según avance en este nuevo descubrimiento. Sin duda, es todo un descubrimiento. Yo que creía que este 2020 no podía ser ya más raro… pero he visto la luz, haber dejado mi puesto en Suiza, volverme a España sin trabajo, meterme en un polígono por la noche… todo tiene ahora sentido, era el destino que me estaba buscando.

Actualización: por si alguien no se había dado cuenta o llega a este post a posteriori… este artículo se publicó un 28 de diciembre, día de los inocentes en España. Que no cunda el pánico, que no he dejado el camino de la luz por el camino de Ummo. Eso sí, he de aclarar que gran parte de la historia es cierta: la visita al rocódromo en San José de Valderas y la historia de que allí se dijo que fueron los primeros avistamientos es cierta. Que las cartas están en una biblioteca del CSIC también es cierto, pero no las descubrí este 28 de diciembre, sé desde hace unos 10 años que están allí. La historia de Ummo se supone que fue toda inventada por un hombre muy creativo, mucho más que yo sin duda. Sé que muchos os habéis reído con este post así que espero que lo hayáis disfrutado y mucho ojo, no vaya a ser que para la próxima en lugar de una versión española haya un April’s Fool para contentar a todos los lectores 🙂

Rastreo de contactos fallido: ¿se puede mejorar?

Incluso antes de que se liberasen las aplicaciones de rastreo de contactos en Europa, en muchos países ya se decía que no iba a funcionar. En paralelo, un ejército de rastreadores intentaba hacer su trabajo pero ni eran suficientes ni lo tenían fácil. El rastreo de contactos ha fallado en gran parte del mundo, no sólo en el país en el que cada uno de los que lee esto vive. Porque tendemos a pensar que es sólo en nuestra burbuja, pero esto ha sido bastante generalizado. Aunque hay algunas excepciones, sin duda. Y no es que lo diga yo, una noticia publicada en Nature esta semana recoge las mismas impresiones.

Mi experiencia personal: el caso suizo

Ahora que he abandonado el país puedo ya reflexionar sobre lo que viví y lo que pudo tener buena intención pero no salió bien. Desde principios del verano Suiza tenía disponible su aplicación de rastreo basada en los sistemas de Google y Apple, pero al igual que en otros muchos países la aplicación no servía de tanto como debería porque o bien no se metía el código (por no querer o por no tenerlo) o directamente no se instalaba la aplicación.

En paralelo se montó el sistema de rastreadores igual que en otros países. En ese nivel el fallo de Suiza fue pensar que el peor escenario posible era el de la primera ola. Es decir, buscaron rastreadores asumiendo que jamás tendrían un número de casos mayor. A comienzos de octubre estaban desbordados y directamente tiraron la toalla: el gobierno dijo que mientras no bajasen los casos, era «imposible» rastrear. Desde entonces ha habido varios intentos en algunos cantones y muchas contrataciones nuevas, pero siguen siendo insuficientes.

Por último, la peculiaridad en Suiza frente a otros países es la recogida de datos en los locales de restauración y ocio. Supuestamente, cuando pasas más de 15 minutos en un restaurante (por ejemplo), debes rellenar un formulario con tus datos de contacto y ponerlo en una urna, o bien cubrir un formulario online al que accedes con un código QR en las mesas. Ahí pones el número de mesa, el horario y tus datos.

Supuestamente, si hay un positivo avisarán a todas las personas que estuvieron en contacto en los 5 días previos. Para eso el positivo tiene que acordarse de que estuvo en ese restaurante, y el resto tienen que haber dado sus datos. Aunque mi muestra de cómo funciona el sistema es pequeña porque evitaba estos establecimientos, es bastante sencillo irse sin haberlo cubierto (intencionalmente o no) y nadie comprueba los datos. Y eso después de meses desde el día que dijeron que había que revisar que los datos eran correctos. Jamás me han revisado nada.

El análisis del escenario de rastreo de contactos

Utilizando la situación suiza como ejemplo, se puede analizar qué cosas se podrían haber hecho de otra forma allí y en muchos otros países, porque al final no somos tan distintos.

Hay que tener en cuenta que hay algo que sí nos diferencia de algunos países en los que el rastreo funcionó mejor, y es la libertad y privacidad. Por supuesto, si la aplicación fuese obligatoria para poder salir de casa o si rastreasen absolutamente todo lo que hacemos con nuestras cuentas de redes sociales, entonces sería mucho más sencillo que el rastreo fuese efectivo. Pero en Europa eso no sería posible. Ningún país podría de buenas a primeras imponer algo de ese estilo a sus ciudadanos, y por eso nos quedamos en la situación de confiar en la buena voluntad de la población. Pero en la población hay de todo. Lo que sí se puede regular es, por ejemplo, la entrada a un negocio privado.

Coronavirus
El protagonista de 2020

La aplicación de rastreo de contactos 2.0

Vale, no podemos obligar a la gente a instalar nada para salir a la calle. Pero sí podemos pedirles que lo hagan para entrar a un restaurante, por ejemplo. Siempre con una alternativa en papel, porque uno se puede quedar sin batería o tener un móvil muy viejo.

Pensemos en la idea suiza y olvidemos la buena voluntad. Quizá habría una opción… mezclando las cosas. Para que el rastreo de contactos en los locales de restauración fuese efectivo, una opción sería la necesidad de registro en la entrada mediante un código QR, pero que en lugar de abrir un formulario en el que tengas que cubrir todo, te lleve a la app y la app registre que estás en ese local. Lo escaneas, enseñas la validación y entras. Además, para que se pueda validar la app tiene que decir que estás limpio, que no has tenido contactos de riesgo según sus datos. Como alternativa, para aquellos sin app, tendríamos el formulario tradicional en el que habría que revisar los datos o una versión de mensaje al móvil. Al final lo que queremos es tener el número de teléfono de esa persona por si hay que avisar… si vive en esta calle o la de al lado nos da igual.

Así podríamos manejar muchos más contactos, sin duda. Y cubriríamos uno de los problemas de los que se hace eco el artículo de Nature: la gente no te dice dónde y con quién ha estado. Pero seguiríamos teniendo el problema de que la gente te conteste (esto es muy difícil de arreglar) y que no haya un rastreo efectivo de los contactos registrados.

El ejército de rastreadores

Aquí llegamos al punto crítico, porque evidentemente de poco nos sirven muchos datos si no se pueden utilizar. Cada país tendría que asegurarse de tener suficientes rastreadores. Suficientes en activo y suficientes en reserva. Y ahí cada país puede utilizar estrategias diferentes: voluntarios, militares, personal hospitalario… pero esos deberían ser los de reserva. La base debería ser personal contratado cuya única función sea rastrear (que no quiere decir que no puedan ser reubicados desde otros puestos).

Si el apartado anterior funcionase, un rastreador dependería muchísimo menos de la persona positiva. Incluso ante su negación a colaborar, tendría acceso a los registros de presencia en diferentes locales. Si la persona colabora y se le da el código para la aplicación de rastreo, la notificación a sus contactos sería muchísimo más rápida. Así, el rastreador podría centrarse en los contactos en otras situaciones: casa, trabajo, etc.

Por último, como bien destaca la noticia en Nature, ampliar el rango y la red de rastreo ayudaría a aislar casos. Si vamos suficiente tiempo hacia atrás podríamos identificar la fuente del contagio y explorar posibles contagios paralelos. Si aislamos y/o hacemos pruebas a los contactos de los contactos, podríamos parar la expansión mucho antes. En el caso de Suiza se considera contacto sólo si se ha estado a menos de 1.5 metros durante más de 15 minutos sin mascarilla. Esto es claramente insuficiente, sobretodo teniendo en cuenta que si se te identifica como contacto, no se hará ninguna prueba si no hay síntomas.

Test, test, test…

Personalmente creo que los cribados masivos deben ser la última opción. No es que esté en contra… pero no me agradan. Creo que generan cansancio en la población que se expone a ellos, una sensación de falsa seguridad en el barrio en el que se realiza, y que además se utilizan recursos para ellos que podrían ser mejor empleados. Si habéis participado en alguno, sabréis que normalmente el número de casos nuevos localizados en estos cribados es muy bajo.

En cambio, los cribados dirigidos son otro tema. Antes de hablar de un cribado como tal, tendríamos que asegurarnos de que se hagan test todas las personas que hayan estado en contacto, y que ese test se haga en el momento adecuado. Al igual que una persona con síntomas debe hacerlo de forma inmediata, un contacto debe hacer un test pasados al menos 5 días del contacto (estando aislado, por supuesto). Una vez cubiertos los contactos confirmados, entonces podemos hacer cribados dirigidos en aquellos lugares en los que se haya perdido la trazabilidad. Esto se está haciendo en algunos lugares. Un ejemplo típico, sería la residencia en la que hay varios positivos y no se tiene claro qué ha pasado.

¿Test y aislamiento?

Por último, vamos a aclarar por qué en algunos casos es test y aislamiento, pero en otros casos con una de las dos opciones llega. Para ello voy a introducir varias opciones con lo que sería conveniente:

  • Tienes síntomas: test y si es negativo no hace falta aislarse.
  • Eres contacto de un positivo: te aislas sí o sí.
  • No tienes síntomas aunque has estado con un positivo y no has estado en contacto con nadie desde que estuviste con el positivo: te aislas y pasados 10-15 días puedes salir. Se supone que no has puesto a nadie en riesgo.
  • Eres contacto, no tienes síntomas, pero has estado con más gente desde que estuviste con el positivo: te aislas y pasados unos 5 días desde el contacto si es posible te haces un test para saber si eres portador asintomático y hay que aislar a tus contactos.
  • Eres contacto y empiezas a tener síntomas: además de estar aislado te haces test en cuanto aparezcan los síntomas.

Después de todos esos escenarios, si hay capacidad, entonces empezamos con los cribados localizados o dirigidos y después si todavía sobra pues con los masivos. Y a poder ser, los cribados deberíamos orientarlos a los pool de saliva, porque no podemos estar todos los días tomando muestras nasofaríngeas.

¿Es un mundo ideal?

Lo que he planteado es sin duda una situación lejana de la realidad en cualquier país, pero eso no quiere decir que no sea posible. Tenemos que caminar hacia ello y tenemos que intentar que nuestros gobiernos implanten cada vez medidas mejores, porque no podemos poner todos los huevos en la cesta de las vacunas. Las vacunas tardarán más de un año en llegar a todo el mundo.

Como no todo el mundo puede confiar en los de arriba, desde aquí también os animo a que reflexionéis sobre vuestro granito de arena y os aseguréis de saber cuales son vuestros contactos en caso de que tengáis que hacer un auto rastreo de contactos, que conté cómo hacía en Suiza. A base de granitos de arena también podemos acabar con la Covid-19.

Si te ha gustado esta reflexión y quieres que siga escribiendo, puedes apoyarme de varias formas que encontrarás aquí o simplemente invitándome a un café:

Volver a España en tiempos pandémicos: la llegada

Finalmente, puedo contar el último episodio hasta nuevo aviso. Porque en principio ya está, aunque quedan cosas por ahí pendientes, sin duda. Pero ya estoy en España.

La semana ha sido dura, sin duda. El martes pasado se habían llevado las cajas y nosotros nos habíamos ido a un hotel. Por la tarde noche nos volvimos para sacar las cosas que eran para «reciclar». El miércoles pasado empezó el agobio final… por la mañana abrimos la puerta a la empresa de limpieza y nos fuimos a hacer la PCR. Al mediodía, después de comer, revisamos el piso y entregamos las llaves. La verdad es que quedé muy contenta con la empresa de limpieza, ni de milagro habría podido hacer yo todo eso en tan poco tiempo.

El jueves por la mañana llegó uno de los resultados de PCR pero no el otro, y tampoco podíamos acceder, así que tocó buscar la forma de tener acceso y pedir el otro a ver qué pasaba. Una vez que teníamos los dos resultados, ya casi no nos quedaba nada pendiente…

Pero el viernes a la mañana me di cuenta que el certificado de la PCR no era como tenía que ser del todo, por lo que pedí que tuviese todo lo que tenía que tener y la empresa en cuestión pasó ampliamente de mi. Que si, que todos sabemos que no iban a dejarme fuera porque el papel no cumpliese todos los requisitos pero… el agobio es el agobio.

Finalmente, el viernes por la tarde nos fuimos al aeropuerto, entramos sin demasiado problema. Facturamos una de las maletas de mano gratis, nos subimos al avión, llegamos a Madrid, recogimos todo y a casa… Como curiosidad, aunque escaneamos el código QR y pasamos el control de temperatura, no nos pidieron directamente el resultado del PCR (aunque sí dijimos que lo teníamos). Creo que estaban demasiado ocupados con todos los que no dijeron nada, no tenían el código ni nada. Como segunda curiosidad, por primera vez en la vida, para salir del aeropuerto nos hicieron pasar por un control de aduanas en el que una vez más pasamos por un arco de rayos X nuestras maletas.

Ayer lunes llegaron las cajas que ya están vacías, aunque no voy a decir que todo está colocado en su sitio… porque no es el caso, pero poco a poco todo parece ir encontrando su lugar. Así que aquí se acaba la historia. Hasta aquí hemos llegado contando la mudanza, y ahora toca empezar la nueva vida. Quedan dos semanas, dos semanas que servirán para pensar bien en los siguientes pasos e ir organizando todo para empezar 2021 con muchas fuerzas.