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¿Quita la hipnosis el dolor?

Hay veces que se publican artículos que de entrada te suenan tan raros que te planteas que van a ser todo pseudociencia. Pero como aquí no estamos para prejuzgar sin ver los datos, pues hay que leer a ver qué es lo que hay detrás, para ver si es algo serio o no. Y hoy vamos a hablar de hipnosis y dolor.

Para partir de algún lado, hoy voy a partir de una revisión que se publicó hace unos años sobre la hipnosis en cirugías, que se centra en diferentes estudios que se han hecho para ver cual es el defecto de la hipnosis.

La hipnosis es real

En contra de lo que muchos puedan pensar, la hipnosis es algo que «funciona». Eso sí, la forma de funcionar es ligeramente diferente a la que algunos venden. La hipnosis es un estado de sugestión, y si se consigue alcanzar ese estado, se puede alterar la percepción y la memoria de la persona que está hipnotizada. Dado que el dolor depende de nuestra percepción, la hipnosis podría ser una alternativa para alterar esa percepción.

El problema fundamental, un pequeño problema, es que no todos los humanos somos igual de sugestionables. A algunos se los hipnotiza con facilidad, mientras que a otros es prácticamente imposible. Además, el propio proceso dificulta muchísimo hacer ensayos clínicos, ya que para empezar es imposible hacerlo con doble ciego, puesto que al menos el hipnotizador sabrá que se está hipnotizando al paciente.

Un poco de historia

La hipnosis aparece en el siglo XVIII como una especie de sueño en el que se altera la percepción y la memoria, pero ya en sus primeros años se dan cuenta de que esto depende mucho de la persona. La verdad es que la idea de las manos mágicas (magnéticas, realmente) del hipnotizador duró más bien poco, y aunque se siga vendiendo así en algunos círculos, ya en aquellos tiempos se sabía que esto dependía de la cabeza de cada uno y no del magnetismo del que lo ejercía.

Entre 1830 y 1850 (más o menos) la hipnosis se utilizó como anestesia. Es cierto que duraba lo que durase y que además no iba a funcionar con todos los pacientes… pero era de lo mejor que había. Aunque ya se conocían remedios anestésicos, todavía no se usaban de forma rutinaria para las cirugías. Con el auge de la anestesia «química», la idea de la hipnosis se olvidó, pero hace ya unos cuantos años que se valora para poder mitigar el dolor sin los efectos secundarios asociados. Por ejemplo, se valora su uso como alternativa a la epidural para no alterar el avance del parto.

Reloj moviéndose de forma pendular para hipnotizar
Nunca me han intentado hipnotizar, pero me genera mareos verlo

Hipnosis vs. acupuntura

Aunque en la revisión que os traigo hoy se comentan otros aspectos de los intentos que se han hecho de ensayos clínicos, yo quería centrarme en una parte observacional. Hay una serie de experimentos descritos que han llamado especialmente mi atención, porque comparan el resultado de la hipnosis bloqueando la percepción del dolor con la acupuntura. Y es que aunque no se puede usar «hipnosis falsa» como tal al ser un proceso de sugestión que implica a personas, sí es más fácil alterar la acupuntura. Se pueden utilizar agujas que no se correspondan con lo que se supone que son las agujas correctas para la acupuntura.

Por otra parte, se pueden poner las agujas en otros puntos que no sean los descritos como «adecuados» para la acupuntura. Aunque para la acupuntura se nota un efecto, ese efecto es en general menor. Dicho de otro modo: si metes la mano en u cubo de hielo te va a doler menos si estás hipnotizado que si te han puesto agujas de acupuntura. Eso sí, para eso tienen que ser capaces de hipnotizarte.

Más allá de esa curiosidad, en la que podemos empezar a pensar que la hipnosis funciona con un mecanismo similar al placebo, algunos investigadores también se han ocupado de analizar si los receptores de opioides tienen alguna función (que no) y otras relaciones neurológicas.

¿Es la hipnosis una alternativa?

Desde mi punto de vista, yo me mantengo muy escéptica porque mi cabeza es muy cuadrada y no sé yo si sería sugestionable. A mí me pueden repetir 20 veces que «no me duele» que si me duele, me duele. Pero igual que el placebo es algo demostrable y que se debería explotar más, creo que pasa lo mismo con la hipnosis. Según algunos ensayos, la hipnosis puede ser un buen complemento durante la recuperación tras una operación, y pienso que todos tenemos claro que la actitud y la percepción de la recuperación son factores que van a afectar mucho al avance de esa recuperación.

Aunque yo lo vea con una perspectiva escéptica, eso no quiere decir que no deba estudiarse en estudios controlados. De la misma forma que para poder decir si la homeopatía funciona o no funciona es necesario que se hagan ensayos clínicos, en este caso es exactamente lo mismo. Hay que estudiarlo, y si tiene un efecto, aunque no sea por lo que se había planteado inicialmente, pues hay que aprovecharlo.

Si queréis leer la revisión en cuestión, aquí os dejo el enlace: Hypnosis and Surgery: Past, Present, and Future

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La luciferina y luciferasa que no es lo que muchos piensan

Parece mentira que a estas alturas de la vida haya que aclarar que las vacunas no llevan luciferina y que mucho menos es una molécula «del demonio». Aunque bueno, alguna conexión con el demonio tener tiene. Ahora os voy a explicar. Pero como ya me han preguntado muchas veces, voy a aclarar qué es eso de la luciferina, la luciferasa, de dónde salen y qué tienen que ver con las vacunas. Y ya de paso, aprovechando, vamos a ver en qué más cosas se encuentra y si alguna tiene peligro.

La luciferina y la luciferasa

La luciferina es cualquier compuesto que puede generar bioluminiscencia. Dependiendo del compuesto, esa bioluminiscencia puede tener colores diferentes, y el término luciferina no se refiere a una única molécula. Es cualquiera que pueda hacerlo. Si especificamos que es la luciferina de X entonces sí, porque cada organismo tiene una luciferina concreta.

La luciferasa es la enzima que oxida a la luciferina para que pueda generar esa bioluminiscencia. Vamos, es el interruptor para que haya colorines o no. De nuevo, hay diferentes tipos de luciferasas, y dependen principalmente de la luciferina a la que se vayan a unir. Por eso siempre hay que especificar el organismo.

La luz del demonio

En nuestra historia hemos creado historias muy chungas, y la de Lucifer ha quedado con algunos flecos mal atados. La luciferasa y la luciferina reciben su nombre de Lucifer, o al menos del mismo origen que Lucifer. El caso es que el lucifer del que reciben el nombre no es del demonio, es del latín lucifer, que quiere decir algo así como dador de luz. Por qué se llama dador de luz al demonio ya da para otro post menos científico, pero vamos… que la luciferasa no es una enzima del demonio, es más bien una enzima que da luz… que suena mucho más bonito.

¿Hay luciferasa o luciferina en las vacunas?

En las que nos han inyectado no, pero sí se ha utilizado en algunos casos en los estudios preclínicos, y de ahí lo han sacado los que dicen que nos la inyectan (que os aseguro que no). Cuando se hacen ensayos en animales, en muchos casos se usan reacciones como la de la luciferasa o proteínas que son fosforitas para poder «seguir» lo que estamos analizando. En el caso de una vacuna, si se inyectaba en ratones humanizados, gracias a la luminiscencia se podía analizar la distribución por el cuerpo de los ratones. Pero eso se hace en fases preclínicas. Ni en ensayos ni cuando se inyecta a la población general. En cualquier caso, muchas de estas moléculas habrían sido inofensivas.

Si no me creéis la comprobación es sencilla. ¿Brillan los vacunados en la oscuridad? No, ¿verdad? Pues entonces no tienen luciferasa.

¿Qué organismos tienen luciferina y luciferasa?

El primer animal en el que esto se estudió en detalle, y juraría que sigue siendo en el que más se estudia, es en la luciérnaga. Todos sabemos que el culo de las luciérnagas brilla en la oscuridad, pero hasta hace relativamente poco no se sabía por qué. Pues eso: luciferina y luciferasa. Aunque es de los casos más estudiados, también es de los más complejos, por eso cuando se quiere usar en un laboratorio se suele recurrir a la de otros seres vivos.

Otro de los organismos que genera bioluminiscencia es la Renilla, que he tenido que buscar a ver cómo se llamaba comúnmente y parece ser que es un «pensamiento de mar». Yo lo describiría más bien como baba con pinta asquerosa que genera un moco todavía más asqueroso y que además brilla si molestas, por lo que da todavía más chungo. Por otra parte, entre los bichos marinos, tenemos también a algunas medusas, que son bonitas y brillan bonito, nada que ver con el asco de la Renilla.

Dibujo artístico de setas bioluminiscentes
SI las setas brillan es bioluminiscencia. Si tienen 20 colores y bailan… es cosa tuya

La bioluminiscencia que sí hace daño

En tierra tenemos a la seta de olivo. Es una seta que se parece mucho a las cantarelas, pero que no debemos confundir, porque es tóxica (aunque no mortal). La cantarela no brilla, pero la seta de olivo tiene un color verdecillo brillante en la oscuridad si se mira debajo de su sombrero. Y no es por eso por lo que se llama «de olivo»… es que crece hacia el final del verano en zonas con olivos, aunque también en zonas con robles y castaños. Si se les echa amoníaco también se ponen verdes, por lo que no hay que esperar a que se haga de noche.

Además, también son bioluminiscentes algunos bichos pequeñillos y algunas bacterias. Por destacar un último grupo de organismos, yo destacaría los dinoflagelados, que provocan mareas (rojas) y que en algunos casos tienen suficiente bioluminiscencia como para poder ver esos reflejos en el mar por la noche. Algo que parece muy bonito, pero que a la vez es señal de que algo malo pasa en el agua.

Así pues, ahí queda que lo peligroso es comer setas que se encuentran por ahí, y no vacunarse. Y es bueno preguntarse cosas, pero antes de creer en teorías extrañas, hay que buscar qué es lo que realmente se hizo.

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Mi migraña y yo: la parte personal

Hoy vengo a contar una historia diferente, porque como en la vida las cosas se cruzan, quiero aprovechar y contar por qué a veces se me retrasan los proyectos en mi organizada vida. La razón es muy sencilla y a la vez muy complicada: la migraña. Creo que nunca he hablado demasiado de ello, pero quiero que el tema sirva para dos entradas, hoy una más personal en la que cuente la experiencia, y otra más adelante en la que contaré la parte científica que hay detrás. Y lo hago porque últimamente me he encontrado con personas que sufren migrañas y no saben lo que ocurre, y también porque tenemos que empezar a asumir de una vez que no, el dolor no es algo normal.

No es un dolor de cabeza

Uno de los errores más comunes en gente con migrañas es decir eso de que «duele la cabeza». Y no, no es un dolor de cabeza. Es el infierno en la tierra. No es un dolor generalizado, se trata de un dolor en general mucho más concentrado en un punto. En mi caso la sensación es similar a un pinchazo continuo en la sien, generalmente en el lado izquierdo de la cara. Noto el malestar en todo lo que conecta al nervio, por lo que el dolor suele ir acompañado de lagrimeo (o incluso no poder abrir el ojo), nariz taponada y dolor de muelas/dientes.

Cuando el dolor va a más me incapacita al punto de que cada ruido alto o luz intensa es como si me diesen un golpe. Al cabo de unas horas se junta con mareos, dolor de estómago, náuseas e insomnio. Eso tiene explicación, pero queda para la parte científica en el futuro.

Los desencadenantes de la migraña

Mucho se ha estudiado esto… y es que parece que en cada persona hay una serie de factores que desencadenan un ataque migrañoso. En algunos casos son alimentos, por lo que la solución es fácil: si los identificas ya está. Pero no hay una receta única, porque en algunos casos el café ayuda a que se pase y en otros la desencadena. Es todo prueba y error.

En mi caso los desencadenantes son dos cosas que no puedo controlar. La regla y los cambios de presión atmosférica. Por suerte no hay migrañas con cada regla. Y sí, por eso las migrañas ocurren más en mujeres que en hombres. Al menos las de la regla se pueden ver venir, pero las de la presión no. Y si las ves venir es peor, porque escuchas en la tele que viene una borrasca tremenda y ya te temes lo peor.

Además, hay gente que tiene una serie de síntomas previos y posteriores. Lo de los previos debe estar muy bien, porque la ves venir y actúas antes. No es mi caso: en cuestión de 10 minutos puedo pasar de estar como una rosa a ver las estrellas. A partir de ahí la duración es indeterminada: entre unas horas y tres días. Al tercer día te quieres pegar un tiro y en el proceso la ansiedad hace de las suyas, porque si llevas dos días con una aguja clavada en la sien que no te deja ni dormir… pues no razonas muy bien.

Lo de los tratamientos

Igual que hay diferentes tipos de dolor y diferentes desencadenantes, lo de los tratamientos es también un mundo. Aunque hay un medicamento específico que no he probado y por ahora no tengo especial interés en probar (por razones basadas en la evidencia científica), lo común es tomar antiinflamatorios. ¿Cuál? Pues vas probando y el que funcione mejor. Yo he pasado por varias fases y he probado casi cualquiera de las cosas que se dan comunmente para tratar el dolor. Durante un tiempo la mezcla de paracetamol + codeína funcionaba muy bien, hasta que un día dejó de funcionar. Ahora lo que mejor me va es el ibuprofeno normal y corriente, pero solo funciona si empiezo a tomarlo justo cuando empieza el dolor. Si pasan 20 minutos, ya es tarde.

Mujer con la mano en la sien y una lágrima en el ojo con expresión de dolor intenso
Esta imagen aparecía etiquetada como «migraña», «dolor de cabeza», «infeliz» y «depresión». Sacad vuestras conclusiones…

Además de la medicina que se vende en farmacias, hay otras cosas (algunas que se compran en farmacia) que ayudan. A mi me ayuda el mentol, sea en la forma que sea: vapor, crema en la sien, chicles, enjuague… cualquier cosa con mucho mentol. Eso también tiene su explicación científica. Por otra parte, el CBD, aunque no ha sido estudiado lo suficiente para que la evidencia sea convincente, ayuda a calmar el dolor (y a dormir).

Y también están los trucos de la abuela, que no siempre se pueden usar: mantenerse en un lugar a oscuras sin ruido. Un aburrimiento, pero ayuda a que duela menos hasta que se pase.

¿Vivir con ello?

No nos queda más remedio, pero a mi me gustaría que cuando tengo que acabar reconociendo que no he podido hacer algo, o que tengo que retrasar algo, por un ataque de migraña… no se reaccionase inmediatamente con el «ah, un dolor de cabeza». O que no me digan que me tome una aspirina. Y ya de paso, que no te digan que es «estrés» y te manden a casa con un paracetamol. ¿Por qué no se pone más interés en este tipo de problemas? Yo puedo vivir con ello, y por suerte no suelen ser más de unas horas difíciles antes de recuperar la normalidad. Nunca me he visto en una situación en la que realmente haya supuesto un problema grave, pero hay gente que llega a perder su trabajo. ¿Da igual porque simplemente es dolor?

Esta semana he pasado por uno de esos ataques, cuando entró la borrasca, pero por suerte fue de esos que duró unas horas. Lo malo fue que esas horas fueron principalmente por la noche, y costó recuperar la falta de sueño. Por suerte solo me retrasó un poco los planes, pero también me inspiró a cambiarlos y contar mi experiencia. Yo cada vez encuentro más gente que sí entiende lo que ocurre, aunque todavía haya muchos que no. Así que los que me leéis, si os pasa lo mismo… no estáis solos.

Las otras bacterias de las mareas rojas

Por razones que nadie logra comprender muy bien, a veces un artículo que se publicó hace ya un tiempo renace y se cuela en la lista de artículos más leídos. En esos casos todo crece como crecen los memes: alguien hace que suba un poquito, está ahí, tú haces clic para ver qué es, haces que suba otro poquito… y cuando nos damos cuenta hay un artículo de hace 10 años sobre un tema que en principio había pasado desapercibido en el top 10. Sea como fuere, hoy me he encontrado un artículo sobre mareas rojas y no podía desaprovechar la oportunidad. Hoy venimos a hablar de las otras bacterias en las mareas rojas.

¿Qué bacterias forman las mareas rojas?

De las mareas rojas y sus bacterias ya he hablado muchas veces. Son explosiones de vida, en las que crecen de forma descontrolada cianobacterias. Ese crecimiento trae consigo una serie de problemas, a cada cual peor. Por una parte, los nutrientes que se comen esas cianobacterias no están disponibles para otros bichos. Por otra parte, la que más nos afecta, esas cianobacterias generan una serie de toxinas que nos pueden hacer mucho daño. Y es que aunque las toxinas famosas son las diarreicas, las que actúan como neurotoxinas hacen mucho más daño a largo plazo.

Por si todo esto no fuese suficiente, se sabe que esas «mareas rojas» además de las susodichas cianobacterias tienen otra serie de bacterias que crecen en el conjunto, pero que al estar presentes en cantidades mínimas (comparado con las otras) tienden a pasar mucho más desapercibidas, aunque ya hace años que se están estudiando.

El artículo que comentamos hoy justamente se centra en esas otras bacterias, pero en lugar de hacerlo secuenciando a lo bruto, que es la técnica más común, lo hacen intentando cultivar primero esas bacterias en medios selectivos, para justamente seleccionar aquellas que puedan ser más interesantes. ¿Interesantes para qué? Lo veremos en un momento.

Fotografía de la orilla del mar en una playa con arena rojiza
Las mareas rojas no siempre son rojas, pero dejan un color raruno

Las otras bacterias que pasaban desapercibidas

Los investigadores encontraron, para sorpresa de nadie, bacterias de todo tipo. Dependiendo del medio de cultivo utilizado podrían crecer unas u otras, pero encontraron representantes de todos los grupos posibles. Además, parte de las bacterias identificadas son «nuevas» aunque muy parecidas a otras. Y es que claro, la prima más cercana que se conoce venía de otro sitio, y esta se habrá adaptado un poquito a su vida en medio de una marea roja. Hasta tiene lógica.

Curiosamente, al intentar ver si esas bacterias identificadas afectaban al crecimiento de las cianobacterias, se encontraron con una gran maquinaria reguladora. En total encontraron 460 nuevas cepas bacterianas, y 183 fueron analizadas para ver si afectaban al crecimiento de Microcystis o Anabaena, dos de las cianobacterias más comunes. De esas 183, 110 afectaban al crecimiento de una o de la otra. Además, 89 potenciaban el crecimiento de ambas, y 19 inhibían el crecimiento de ambas.

Aunque eso de inhibir el crecimiento sea menos común, parece que tenemos una solución servida: añadamos esa bacteria que inhibe al mar y ya está, fin de la marea roja. ¿No? ¡No!

¿Esto podemos usarlo?

Esto del aleteo de la mariposa y tal cual, y que no debemos jugar con los bichos porque no sabemos qué consecuencias tendrá es una razón nada despreciable para no tocar esa marea roja, pero desde luego no es la única. Si lo fuese, probablemente alguien ya habría añadido bacterias extra al mar. La realidad es que de entre todas esas bacterias que potencian o inhiben el crecimiento, una parte son potencialmente peligrosas para los humanos. Es más, una parte son potencialmente letales. Y no queremos que el mar esté lleno de una bacteria que nos hace todavía más daño que las cianobacterias.

Así pues, este estudio en su momento sentó las bases de lo que habría que estudiar después. Algunos han seguido sus pasos, pero las cosas de bacterias que no están causando una gran pandemia, van despacio. Yo mientras sigo preguntándome por qué este artículo subió en la lista, pero me alegro mucho de haber leído sobre esta curiosidad de las bacterias que viven en las mareas rojas.

Si quieres leer el artículo completo, puedes encontrarlo aquí: High diversity of cultivable heterotrophic bacteria in association with cyanobacterial water blooms

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Propósitos 2022

Un año más paso por aquí para decir que los propósitos del año anterior fueron un desastre. Por una parte, la pandemia destrozó gran parte de los planes de hacer cosas, porque desde luego hace un año yo no me creía que fuese a pasar tanto tiempo hasta que me dejasen moverme libremente. He visitado lugares de Galicia, he estado en Albarracín, y he estado muchas veces en la sierra madrileña. Pero todo eso ocurrió menos de lo que me habría gustado. Obviamente, no he ido a grandes conciertos.

En paralelo, sí monté el negocio que quería montar, pero un giro inesperado de los hechos me ha llevado a empezar a trabajar por cuenta ajena. Como lo que hago sigue siendo de asesoría y comunicación científica, aunque está más centrado en la redacción, estoy muy contenta. Me asegura una posición relativamente estable (durante un tiempo al menos) y aunque inicialmente me veía con muchas dificultades para hacer otras cosas… pues la verdad es que poco a poco veo que podré seguir haciendo otras actividades, aunque las mantenga más por placer y menos como forma de vida.

No he leído todos los libros que dije que quería leer, pero he leído más libros que años anteriores, lo que me ha gustado bastante. En los últimos dos meses la cosa se me ha complicado, pero espero poder volver a leer a mi ritmo habitual pronto. No he contado las series y películas que hemos visto, pero hemos dedicado casi cada día un ratito a ello. Hemos visto algunos clásicos de los que quedaron colgados en los años en Suiza, y también algunos de los hits del momento como El juego del calamar.

Mi forma física ha tenido sus altibajos. La primera mitad del año iba al gimnasio, pero al mudarnos ya no tenía una opción razonable. Pero he mantenido otras actividades y aunque parecía que no, resulta que recientemente sí estoy viendo resultados. De todas formas, la vuelta a España, la pandemia y el estar tanto tiempo en casa han puesto las cosas difíciles. Por suerte he podido comer bastante bien durante todo el año, lo que además ha ayudado a que hasta diciembre consiguiese vivir sin resfriados ni nada. Luego llegó lo de ir a la oficina y ya no había defensas que pudiesen con los virus.

Por otra parte, mi vida ha sido bastante minimalista… si obviamos esa parte de mudarse a un piso más grande. Pese a los gastos asociados a la mudanza, creo que he llevado el año muy bien. No he estado gastando a lo loco pero sí he hecho compras necesarias. Ahora tenemos un pisito decente pero sin excesos.

También pasaron otras cosas: la pandemia sigue más activa de lo que me gustaría, he participado en un ensayo clínico, me he puesto un total de cuatro vacunas, me he hecho más tests de los que había hecho el año anterior… y sigo libre del bicho (que yo sepa). Hemos pasado Filomena, y olas de calor. Un volcán entró en erupción y si se hubiese caído un meteorito o nos hubiesen invadido los extraterrestres ya nada nos sorprendería. Hemos perdido a gente, hemos pasado por momentos duros, nos hemos ido recuperando. Lo que tengo claro es que 2021 será uno de esos años que va a quedar muy grabado en mi cabeza.

Ahora la duda es, con esta situación… ¿qué me planteo yo para 2022? Voy a intentarlo, pero yo ya no sé cómo enfocar propósitos en esta vida tan cambiante:

  1. En 2022 quiero leer unos 25 libros, pero voy a dejar un poco de lado los libros de divulgación científica. Necesito desconectar un poco y leer novelas. Leer historia y ficción. Eso no quita que lea de vez en cuando ciencia y lo venga a contar aquí, pero ya no voy a tener un post cada dos semanas sobre un libro. Ocurrirán cuando ocurran.
  2. Quiero seguir dedicando ese ratito por las noches a ver una serie, o una peli, o un documental. Algo que me distraiga de la rutina del resto del día. Que parece una chorrada, pero ayuda.
  3. Voy a hacer todo lo que esté en mis manos para mantenerme en forma, aunque para ello tenga que quitar algo de tiempo para otras cosas. Encontrarme bien físicamente me permite aguantar mucho mejor el resto de la vida. Y en caso de que el bicho llegue, me ayudará a llevarlo mejor.
  4. Dicen que los propósitos serios hay que ponerlos por escrito para que cuenten. Yo tengo una espinita clavada, porque tengo un vértigo horrible. Me mareo en sitios altos. Pero a base de insistir, poco a poco voy controlándolo. Un propósito para este año muy importante para mi es ir trabajando ese vértigo y controlándolo. Y lo separo del propósito de actividad física porque tiene un peso diferente. Y requiere un esfuerzo mental considerable.
  5. Aunque considero que en estos momentos mi dieta es equilibrada (si ignoramos algunos snacks sin importancia…), quiero ser consecuente con mis palabras y volver a reducir el consumo de carne. No busco eliminarlo del todo, pero lo voy a reducir por el bien del medio ambiente. Por eso limitaré carne y pescado, pero no sustituyéndolo por alternativas que supongan una emisión mayor. Vamos, que hay que tirar de lo local y de temporada.
  6. La vida minimalista es maravillosa. Pero minimalismo no es equivalente a no tener nada. Invertiré en las cosas que me faciliten la vida y en cosas que me permitan disfrutar de la vida. Y sí, ya tengo una lista de cosas que quiero comprar este año, pero irán poco a poco y con cabeza.
  7. Los fines de semana son para disfrutar. Ya trabajo por la semana, y aunque dedique a veces un ratito del finde a cosas del trabajo, no quiero que se me vaya el finde en ello. Por eso, y teniendo en cuenta que quiero poder hacer ejercicio por la semana, tengo que pensarme bien en los primeros días del año qué actividades mantengo y cómo, porque he empezado muchas cosas nuevas que quiero mantener, pero sin saturar. En el finde hay que desconectar.
  8. Es difícil ponerme un objetivo laboral cuando acabo de empezar, así que yo me quedo contenta si acabo el año como lo empiezo. Ojalá vaya a mejor, y yo me esforzaré por hacer mi trabajo lo mejor posible para que así sea.
  9. He dicho que voy a recortar actividades, pero lo que voy a recortar es la frecuencia de esas actividades. Porque me gusta diversificar y probar cosas nuevas. No me quiero atar a nada concreto, y si hay que probar otras plataformas, pues se prueban. Eso sí, aunque sea menos, seguiré escribiendo en este blog, porque escribir me genera paz mental. ¿Será por eso que me pagan por escribir?
  10. Por último voy a repetir el último propósito de hace un año, aunque no sea algo que dependa solo de mi. Vamos a dejar esta pandemia atrás. Llevamos mucho camino andado y podemos salir adelante. Hay que darle carpetazo, y yo seguiré haciendo lo que esté en mis manos para ello.

Ojalá dentro de un año pase por aquí contando que los propósitos han sido un éxito. Especialmente el último, que nos hace mucha falta a todos. ¡Feliz 2022!