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Experimento conmigo, versión 2022

Como muchos recordaréis, en el año 2021 me lancé a toda una aventura de experimentación en mis propias carnes, presentándome voluntaria para un ensayo de vacuna Covid. La cosa acabó con que me tuve que vacunar igual, pero reconozco que la experiencia general fue buena. La última consulta telefónica del ensayo fue hace un par de meses, pero se ve que me ha quedado cierto gusanillo en el cuerpo.

Así, cuando se me sugirió que probase un producto que se está vendiendo como reductor, pues claro, por qué no. El producto en cuestión lo compré hace un par de semanas, y mi hipótesis es que el producto en cuestión va a tener un efecto nulo sobre mi cuerpo, que seguirá con su ritmo habitual.

El plan

Antes de explicar lo que pretendo hacer, aclararé que aunque al final os diré qué producto es, no voy a nombrarlo ahora porque no quiero dar ideas a nadie sin decirle qué efecto tiene o no tiene. Además, obviamente he revisado los ingredientes para asegurarme de que son claramente inocuos, aunque en cualquier caso, si hubiese un efecto inesperado, obviamente cortaría por lo sano. Lo que sí os puedo decir es que es un producto que se vende en ciertos supermercados de forma libre y que, aunque yo pienso seguir la dosis recomendada, asumo que es posible que quien quiera acelerar el proceso la incremente, cosa que en principio es bastante inofensiva.

La caja me dice que combine con dieta sana y ejercicio. Eso ya me hace pensar que probablemente sin dieta sana y ejercicio no habrá efecto. El caso es que yo como relativamente sano (frente a la media) y hago algo de ejercicio, pero también sé que en esta época del año tiendo a bajar de peso, por lo que necesito poder comparar «con suplemento» y «sin suplemento». Por ello voy a consumir dicho suplemento durante 2 semanas (empezando hoy) y después analizaré los mismos parámetros durante otras dos semanas.

La recogida de datos

Bajo ningún concepto quiero trasladar a nadie la idea de cuantos kilos se pueden o se deben ganar o perder o qué porcentaje está bien o mal cambiar. Por eso voy a normalizar los resultados para que no se pueda interpretar absolutamente nada sobre mi cuerpo, independientemente de que algunas personas me conozcáis y sepáis cual es la situación de la que parto.

Lo que voy a hacer es medir una serie de parámetros de forma que, si en las dos semanas con suplemento una medida cambia en 2x y en las dos semanas sin el suplemento cambia en x, entonces os diré que el cambio en ese parámetro ha sido el doble durante ese tiempo. Y si ocurre al contrario, también.

Para rizar un poco el rizo, voy a medir masa, músculo, grasa, IMC y cantidad de agua, porque a estas alturas ya sabemos que hay muchos factores a tener en cuenta. Podría medir contorno también, pero lo he descartado porque además de la irregularidad que ya se da de medida a medida dependiendo del día y la hora, además habría cierta irregularidad con el punto de la medida, porque asumo que las diferencias serán pequeñas y por extensión un poco más arriba o abajo, en mi cuerpo, puede suponer una gran diferencia.

Esto no es evidencia

Y así lo dejo por ahora, dentro de un mes (más o menos) os contaré si estaba en lo cierto y esto es un timo más, o si me tengo que tragar mis palabras. Para analizar correctamente el efecto habría que hacerlo con muchas personas y la mitad con los ingredientes supuestamente activos y la mitad sin ellos, pero como aquí no podemos clonarlos, el resultado será el de un caso clínico aislado. Un «a mí me funciona» o » a mí no me funciona» pero con números y desde una perspectiva relativamente aséptica. Eso sí, me revisaré todos los ensayos que se han hecho antes de venderlo, porque estarán en algún sitio… ¿No?

Ya os contaré como ha acabado, pero si os pica mucho la curiosidad podéis ir preguntándome cómo va la cosa y os cuento.

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Cuando el calor no es normal

Hoy quiero hacer una reflexión cortita sobre lo ocurrido la semana pasada en España, y que parece que va a volver a ocurrir bien pronto aunque sea de una forma más suave. Durante varios días hemos tenido una ola de calor, pero una ola de calor de esa intensidad en mayo no es algo normal… ¿o sí?

Olas de calor hemos tenido siempre

Si pregunto, seguro que alguien me dirá que no es la primera vez que hay olas de calor. Y es cierto, hemos tenido otras olas de calor. De la misma forma, hemos tenido olas de frío antes de que llegase Filomena. Pero el caso es que si analizamos la serie temporal, lo que vemos es que cada vez hay más fenómenos extremos, y son más extremos de lo que habían sido en el pasado.

Así, la temperatura de los últimos días ha alterado el crecimiento de un montón de plantas, lo que afectará a las cosechas, de la misma forma que los días de calor que tuvimos en febrero hicieron que muchas plantas floreciesen antes de tiempo.

El verano que nos espera

Yo nunca estaré preparada para el calor, pero cada año me preocupa más lo que pueda ocurrir en verano. También en invierno con las heladas, pero la sequía veraniega me preocupa más. Me preocupa que con demasiado calor y un aire demasiado seco, si además hace mucho viento, haya más incendios de los que consideraríamos normales. Me preocupa que se sequen los campos de cultivo, y me preocupa que no tengamos suficiente agua potable. Y me preocupan más cosas, pero aquí no venimos a llorar. Son todo hipótesis, pero cada año las circunstancias son peores, y cada año el verano es más difícil.

Imagen de un desierto, con rocas y arena y muy poca vegetación, solo una planta de secano.
Así va a acabar la península ibérica si seguimos a este ritmo

¿Seguimos sin verlo?

El caso es que en medio de toda esta situación, notando ese calor, esos más de 35 grados en algunas zonas de España. Esas temperaturas de más de 50 grados en otras partes del mundo, seguimos sin reaccionar. Las pocas medidas que se comentan son exclusivamente para mitigar el impacto del corte de gas ruso, y no para mitigar el cambio climático. Hablemos claro, esto del calentamiento ya no es una idea en el aire, ya no hay que creerlo ciegamente, ya no es cosa de confiar en científicos… vamos a ver, digo yo que todos estamos notando que esto se calienta.

Entiendo que puede costar más entender que el calentamiento implica una mayor frecuencia de fenómenos extremos, pero que nos calentamos es algo más que evidente. Hace demasiado calor para ser mayo, igual que lo hacía en febrero. De media, a lo largo del año, subimos décima a décima, pero cuesta arriba y sin freno.

Y yo me pregunto… ¿vamos a hacer algo? ¿o seguimos ignorando lo obvio?

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Viruela del mono, ni nueva ni de monos

Aunque a estas alturas de la semana calculo que ya todo el mundo ha leído todo lo que se sabe de este virus, voy a hacer un resumen, porque ya nunca se sabe, y mejor tener las cosas claras. Con el auge de casos de viruela del mono en Europa, parece que han surgido un montón de preguntas, y voy a contestar aquellas que he visto más repetidas. Si quedan dudas, pues me las hacéis llegar y vamos ampliando sobre la marcha.

¿De qué virus se trata?

La viruela del mono es un Orthopoxvirus, género que pertenece a la familia de los Poxvirus. Son virus con ADN lineal y se conocen bastantes. En su nombre oficial siguen casi todos la misma estructura: «animalpoxvirus». Así tenemos que en este caso hablamos del monkeypoxvirus, que en inglés decimos que produce la enfermedad de monkeypox. También tenemos cowpox (viruela vacuna), horsepox (caballo), rabbitpox (conejo)… pero hay algunos virus de este género que rompen con esta regla. El caso más conocido es el Vaccinia virus, que se usó para la vacuna contra la viruela (humana) y también el Variola virus, que es el que producía la viruela humana. En inglés, para retorcer el rizo, la viruela se llama smallpox (y no humanpox o variolapox), y también tenemos un pox famoso que no tiene nada que ver: el chickenpox. No, no es viruela de pollo… es la varicela.

¿Viene de los monos?

Realmente no, o no del todo, aunque se pueden contagiar y pueden contagiar. Recibe ese nombre porque en los 50 se encontró por primera vez en monos. En monos de laboratorio, y casi por casualidad. Hasta 1970 no se empezaron a registrar casos en humanos, pero a partir de ahí la cosa ha seguido la habitual curva de crecimiento de cualquier población.

Pese al nombre, el principal reservorio parecen ser los roedores, de varios tipos. En sí, hasta ahora, casi todos los casos que conocemos en humanos se han dado por contacto directo con animales, incluyendo un par de brotes por contacto con mascotas. La diferencia es que en ese momento se pudo identificar el origen y, por lo tanto, las personas en riesgo.

¿Cómo se contagia?

La vía de contagio que se conoce y se ha estudiado bien es el contacto con fluidos corporales. Dado que es lo único que conocemos, se presupone que es la vía principal. El contagio por fluidos implica cualquier tipo de fluido corporal: saliva, sudor, orina… El contacto no tiene por qué ser directo, por lo que habría que tener cuidado con las gotas de saliva (por ejemplo, en vasos o cubiertos compartidos) y también con todo lo que haya entrado en contacto con la piel de la persona: ropa, sábanas… y especialmente si la persona tiene ya esos «granitos» que sueltan pus. Voy a llamar a todo por su nombre común, porque aquí queremos que se entienda.

Aunque se sabe que el contacto indirecto es una fuente de contagio (por ejemplo, limpiando jaulas de animales contagiados), el contagio por contacto directo es mucho más probable. Las noticias han apuntado a hombres homosexuales y bisexuales y esto ha generado cierta confusión que quiero aclarar: aunque el intercambio de fluidos durante el sexo puede favorecer el contagio, estos contagios no tienen por qué haberse producido por el semen, ya que podría haber sido por el sudor o la saliva.

¿Entonces por qué hombres?

Porque encuentras en el lugar en el que miras. Desde que conocemos la existencia del virus se han contagiado hombres, mujeres, homosexuales, heterosexuales, bisexuales y probablemente cualquier otro *sexual que podáis imaginar. Cuando saltaron los primeros casos en el Reino Unido se describió a los afectados como hombres homo- o bi-sexuales o que habían tenido relaciones sexuales con otros hombres. Esto puede haber favorecido que ante la presencia de síntomas, sean hombres que cumplen esas características los que vayan antes al hospital. Si el primer paciente allí fue el que viajó y llevó el virus, es posible que se pueda establecer una primera línea de casos entre diferentes parejas, pero esa línea va a ser corta. También pueden haberse producido brotes en lugares concretos, pero eso son todo especulaciones.

La realidad es que dados los casos conocidos en estos momentos, es altamente probable que haya mujeres contagiadas fuera de África, pero que todavía no lo sepamos. Tengamos en cuenta que el periodo de incubación es amplio y pueden pasar hasta 3 semanas desde el contacto hasta que aparecen los síntomas.

Imagen de microscopio electrónico de virus de viruela humana. Su forma es como de ladrillo redondeado.
Esto es viruela humana, pero colaría como de mono

¿Qué pasa en África?

Desde que se descubrió el virus, decía, cada vez hay más casos. En sí, este año nos constaba que había un brote, porque se estaban identificando más casos de lo normal, pero como es habitual, no se presta atención hasta que llega a Europa. A ver si aprendemos de una vez.

Hay que destacar que hay dos variantes del virus, que aunque se diferencian en varias cosas, lo que nos suele importar es si te mueres más o menos. Hasta cierto punto tenemos suerte, porque solo un 1% de los afectados con la variante que ahora tenemos en Europa (y América) se mueren. Digo suerte porque con la otra sube al 10%. En cualquier caso, estos números no nos sirven de mucho, ya que no podemos comparar las condiciones de vida y sanitarias entre países.

¿Pero cómo sé si lo tengo?

Los síntomas son similares a los de la viruela humana, pero más suaves. Se empieza con esa sensación general de malestar, de dolor muscular, fiebre… eso que es común a muchas enfermedades. En este caso, frente a la humana, es común que se produzca la inflamación de los ganglios linfáticos. Pero lo que es muy característico es la aparición de los «granitos». Aunque la foto que más ha rodado por España es de la zona genital, lo normal es que salgan primero en la cara, las manos y los pies, y no hablamos de un granito puntual. Pueden ser desde un puñado hasta millones.

Si estás leyendo esto y te has planteado que quizá lo tienes, llama a tu médico para que puedan tomar una muestra y analizarlo, pero que no cunda el pánico, en la inmensa mayoría de los casos esto se cura quedándose en casa hasta que se sequen y se caigan los granitos.

¿Y qué hago si lo tengo?

Tener paciencia. Evitar que otros se contagien de tus fluidos. Se pueden calmar los síntomas, pero no tenemos una cura como tal. Existen estudios que indican que algunos antivirales pueden ser efectivos, y también que se podrían usar inmunoglobulinas, pero lo normal es esperar a que se pase y ya. Eso sí, lo que tenemos claro es que la vacuna de la viruela humana da bastante protección porque son virus muy parecidos, así que las personas que recibieron esa vacuna tienen protección parcial, y a los que han entrado en contacto se le podría dar para intentar minimizar los síntomas. Al resto quizá nos la acaben poniendo, porque además es una vacuna que se fabrica bastante rápido, tanto la versión original (la que se ponía en los 70, no la original de Jenner) como la que se desarrolló y aprobó después de erradicar la enfermedad.

¿Qué otras dudas tenéis? Hacédmelo saber e iré ampliando, que tengo la impresión de que este tema va para largo…

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Cuando un «antivacunas» dice la verdad

He estado dándole vueltas al tema porque no tenía claro cómo referirme a este tipo de personas, pero dado que hablo de aquellas que niegan que virus y bacterias sean patógenos y que por lo tanto están en contra de la vacunación, creo que antivacunas es adecuado. Aunque negacionistas de los virus también nos valdría. El caso es que en los últimos días he estado leyendo algunos de sus razonamientos y dicen la verdad. El caso es que aunque lo que están diciendo es verdad, el problema es que se está contando solo una parte de la historia. ¿Hasta qué punto dice un antivacunas la verdad?

La verdad

Existen virus que se han insertado en nuestro genoma, que han perdido la capacidad para replicarse. También existen virus que están en nuestros cuerpos sin producirnos ningún daño, y también existen un montón de bacterias (y hongos) que viven felizmente en nuestro cuerpo. Esto nunca lo hemos negado, desde hace muchísimos años, porque entre los primeros microorganismos que se conocieron se encontraban algunos de esos comensales.

El papel de la microbiota es más que conocido, y no creo que ninguna persona provacunas vaya a pensar que hay que eliminar absolutamente todo, y si lo hace se equivoca, porque esa microbiota es esencial para nuestra supervivencia. Así que es cierto, hay microorganismos que conviven con nosotros, toda nuestra vida, y en nuestro genoma hay restos de algunos. Pero que eso sea cierto no implica que eso sea todo. Esa es la parte de la verdad que sí te confirma un antivacunas, pero ahí se acaba la cosa.

Lo que falta

Imaginad que os digo que me creáis, que ahí tenéis una lechuga, que no nos hace nada y es nutritiva, por lo que los vegetales son buenos para los humanos. Todo parece razonable. Pero entonces os doy un poco de cicuta y os digo «es un vegetal, y como habéis visto con la lechuga, los vegetales son inofensivos». ¿A que no cuela? Pues eso más o menos pasa con los microorganimos.

Aunque haya microorganismos que no nos hacen nada o que incluso viven felizmente con nosotros o nos ayudan a aprovechar algunos nutrientes, hay otros que nos hacen daño. Son patógenos. Y sí, depende del cuerpo de cada uno, ya que algunas personas se infectan y enferman muy rápido, mientras que otros aguantan más… pero con la cicuta pasa lo mismo. Mientras que una bacteria puede ser neutralizada por nuestro sistema inmunitario, un poco de cicuta puede ser neutralizada si, por ejemplo, la escupimos rápidamente o vomitamos. Es todo cuestión de escalas y tamaño.

Es tan cuestión de esas cosas que así es como funcionan muchas vacunas, en las que se proporciona al cuerpo una versión reducida, atenuada o muerta, y así se aprende cómo es eso para poder reaccionar la próxima vez. Si un virus es inofensivo, un fragmento del virus también lo será, ¿no? Pues para un antivacunas eso ya no es verdad.

Imagen de tres viales de vacuna y una jeringuilla
Vacunas y más vacunas…

La prueba de fuego

Más allá de que a veces simplemente se esté omitiendo parte de la información, otras veces se está mintiendo descaradamente y con datos falsos. Podríamos decir que tiene que verse que un virus hace daño cuando se administra a un animal, pero entonces dirán que lo que se ha dado no es ese virus, o que eso es porque es otro animal y que lo forzamos. Podríamos sugerir que se contagien ellos. Obviamente no les vamos a dar algo que los pueda matar, pero con una Salmonella o una E. coli podrían experimentar perfectamente el efecto de una bacteria patógena… pero en pocos casos esto se permite, porque los comités éticos están ahí para asegurarse de que no hagas una tontería.

El caso es que yo no voy a poner en duda un organismo que he visto con mis ojos, que he visto como se multiplica, que he cuidado y multiplicado, que he purificado y que he usado para una infección. Pero… ¿Y una persona que no lo quiere ver? Porque podemos contar lo que no les han contado, pero si alguien solo quiere creer una parte de la historia, poco podemos hacer. ¿Por qué se duda de la parte que no se cuenta y no de la parte que sí se cuenta?

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Pesadillas de 25 nucleótidos: reactivación del herpes

Hace unos días se publicó un trabajo que me parece interesante compartir. En otras ocasiones, e incluso en algún capítulo de Bacteriófagos, he contado que hay bastantes tipos de herpes que provocan diferentes enfermedades, pero una de las cosas comunes que nos generan pesadillas es la capacidad de reactivación que tienen los herpes.

Hace ya mucho tiempo que se investiga cómo se reactivan los herpes, y el trabajo que os comento hoy es uno más, pero uno que ha aclarado unos puntos que no estaban nada claros. Es un paso grande, y aunque los investigadores se centraron en un herpesvirus particular, es posible que estos resultados se puedan extrapolar a otros familiares.

¿Cómo funciona la reactivación del herpes?

En este caso, los autores del trabajo han podido establecer una conexión entre miR-aU14 y la reactivación. El miR-aU14 es un microARN que, como digo en el título, ni tan siquiera alcanza los 25 nucleótidos. Este microARN es sintetizado por el propio virus, y es el que desencadena la activación. ¿Cómo? En una cascada muy interesante. Su función es unirse a otros ARN de la célula, precursores de miR-30 (otro ARN pequeño). Al alterar su producción, se activa una ruta metabólica de esas de «pánico, pánico, nos pasa algo» que entre otras cosas altera el funcionamiento de las mitocondrias. Esto, a su vez, provoca que se deje de liberar interferón. Y sin interferón, el virus puede reactivarse tranquilamente porque nadie le va a parar los pies.

Si queremos verlo de una forma más casera, podríamos decir que el virus manda un señuelo que entra por la puerta de atrás muy discretamente para después abrir de par en par la puerta principal. Para que luego digan que los virus son entidades sencillas… Lo que realmente pasa es que no tenemos ni idea.

Imagen de unos labios en los que se está aplicando un cacao en barra
El herpes labial es común, pero no es nada problemático si lo comparamos con otros

¿Y esto para qué sirve?

Aunque a mi me parezca un descubrimiento apasionante, asumo que no todo el mundo lo ve igual. Pero sí tenemos que ver todos igual el potencial, porque si esta ruta es extrapolable a otros herpes, entonces habremos encontrado una nueva forma de control de la reactivación de cualquier herpes. Aunque no tenemos claro qué desencadena en el virus la generación de este pequeño ARN, sabemos cómo es. Sabemos que se reactivan cuando estamos en situaciones tensas, pero eso no siempre es evitable. En cambio, sabiendo cómo es ese ARN, podemos crear otro ARN que lo bloquee. Así tendríamos un bloqueador del bloqueador del bloqueador… bueno, ya me entendéis, que el caso es atraparlo para que no vaya haciendo cosas por ahí.

En estos momentos sabemos cómo hacer esas cosas en un tubo de ensayo, pero no tenemos tan claro cómo llevarlo a una terapia, aunque ideas tenemos. Si se confirma que el sistema es similar en otros herpes, será el momento de que esas grandes empresas que tanto queremos y tanto odiamos se pongan manos a la obra.

El artículo se ha publicado en Nature: Selective inhibition of miRNA processing by a herpesvirus-encoded miRNA

Como el artículo es de pago, quizá queráis echarle un ojo a un preprint que se publicó hace unos meses: Selective inhibition of microRNA processing by a herpesvirus-encoded microRNA triggers virus reactivation from latency

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