¿Es la reacción adversa a la vacuna de AstraZeneca diferente?

Ahora que parecía que la confianza en las vacunas se estabilizaba en los números que habían sido habituales en el pasado, surgen otros problemas. Tras más de un millón de personas con pauta completa en España, las redes se han llenado de comentarios en los que cada uno narra su reacción adversa tras la vacuna. Puede haber sido una simple como la febrícula, o pueden haber sido diez muy relacionadas. La realidad es que, a más gente vacunada, más reacciones adversas observaremos, ya que aparecerán también las altamente infrecuentes.

Pese a que la lógica nos indique eso, no podemos negar que se ha extendido la idea de que la reacción adversa a la vacuna de AstraZeneca es peor. Esta idea ha sido alentada por la negativa de algunas personas a recibir esta vacuna y a la de algunos países a incluirla en su lista de vacunas. El problema es que ahora ya no estamos comparando placebo y vacuna, ni podemos comparar entre grupos que han recibido distintas vacunas. Y cuando no tienen con qué comparar, surge la duda de si esa insistencia en la reacción adversa a la vacuna de AstraZeneca es real o sugestionada tras haber escuchado que es «peor».

Datos sobre efectos adversos de las diferentes vacunas

Lo primero es que deberíamos referirnos a ellos como efectos adversos, pero casi nunca lo hacemos. Se habla de reacción adversa, aunque haya varios síntomas. A veces se habla de efectos secundarios. Otras, simplemente de reacción. Y es que una vacuna puede dar «reacción» (alérgica). También lo utilizamos para referirnos a la reacción de nuestro cuerpo a dicha vacuna, concretamente a la reacción mala, la adversa. Escribo todo esto para aclarar que estoy hablando de reacción adversa porque es la forma más utilizada en estos momentos (según Twitter), pero que me estoy refiriendo a lo que en un prospecto se describe como efectos adversos.

Ahí es donde debemos mirar, en el prospecto. Lo que se recoge en los prospectos respecto a los efectos adversos de cada vacuna es lo que nos va a dar la probabilidad de que tengamos una reacción adversa a esa vacuna. Los datos se basan en los resultados que se han obtenido en la fase 3 del ensayo clínico, aunque se ampliarán si es necesario en base a nuevos descubrimientos. Dada la situación actual, para estas tres vacunas podrían añadirse algunos de los voluntarios de la fase 3 que siguen en seguimiento. Pero lo esperable es que si aparece alguno más sean de los reportados por farmacovigilancia, en alguna de esas personas que ya está recibiendo la vacuna fuera del ensayo. En ese caso serían efectos muy raros, ya que si fuesen frecuentes se habrían identificado antes.

Los datos… en los prospectos

Voy a comparar algunos de los efectos que más se han destacado y otros que resultan más llamativos, para ver su frecuencia en las tres vacunas que están aprobadas en estos momentos en España. Sé que en otros países las vacunas que se están utilizando no son siempre las mismas. Sé que por ejemplo en México los comentarios que se están dando son similares. Y supongo que en otros países en los que se hable español también. En cualquier caso, yo voy a analizar los prospectos aprobados en España así que si vivís en otro país os recomiendo que busquéis los equivalentes, especialmente si existe otra vacuna. Lo listado debería ser siempre lo mismo, en cualquier caso. Aquí tenéis los enlaces al de AstraZeneca (la «vacuna de Oxford», ChAdOx1-S), la de Moderna y la Comirnaty (conocida como la de Pfizer/BioNtech).

La reacción adversa que es frecuente

Se considera un efecto adverso frecuente aquel que afecta hasta a una de cada diez personas y muy frecuente si es a más de una de cada diez. El siguiente grupo es de hasta 1 de cada cien (hablaremos de ellos después), así que «frecuente» indica que es más de un 1%, lo que de por sí ya es un número bajo.

Entre los más comunes y esperables, los muy frecuentes, los que sí afectan a más de un 10%, encontramos muchos de lo que consideraríamos la reacción adversa habitual a una vacuna. La de Moderna nos habla de escalofríos, fiebre, náuseas o hinchazón en el lugar del pinchazo. La de Pfizer no incluye las náuseas, pero sí cansancio, mientras que Moderna decía «muy cansado», pero repite en la fiebre y los escalofríos. En cambio, la de AstraZeneca habla de calor y dolor en el lugar del pinchazo, de dolor muscular y de cansancio general (como las dos anteriores) pero no incluye la fiebre entre los efectos adversos muy frecuentes.

La fiebre, frecuente o no

Si analizamos los frecuentes pero menos, entre un 10 y un 1% de la población, ahí sí nombre AstraZeneca la fiebre, hinchazón en la zona del pinchado o vómitos. Si nos ponemos a analizar cada una de las líneas, veremos que se mueven entre un grupo y el siguiente dependiendo del tipo de vacuna y que en parte puede deberse a la forma en la que está formulado el efecto adverso, porque las palabras tienen mucho poder y a veces se nos olvida. Vamos a ver un ejemplo.

Centrémonos en la fiebre. Es quizá el parámetro que más se ha comentado. «La vacuna de AstraZeneca da fiebre más que las otras». Según el prospecto, los datos nos indican que es menos frecuente que con las otras vacunas, pero hay algo que todavía no he destacado. El prospecto de AstraZeneca aclara que es fiebre de más de 38°C mientras que los otros dos indican simplemente fiebre. ¿Y sin son 37.8? Eso en principio no es fiebre, es febrícula, y por lo tanto o se pone en un apartado diferente o lo más probable es que aparezca como malestar general. Y sí, alguno dirá que ellos con 37.5 ya tienen fiebre y sienten que se mueren, pero a las cosas hay que ponerle números, porque no es lo mismo preguntar «¿Ha sentido usted fiebre?» que «¿Ha medido usted una temperatura de más de 38 grados?». Lo primero es subjetivo y lo segundo no. Y aquí queremos datos objetivos.

Vacunas y más vacunas

Los efectos adversos poco frecuentes

Si reducimos frecuencia, pasamos a poco frecuentes (hasta 1 de cada 100 personas) y a continuación raros (hasta 1 de cada 1000). La vacuna de AstraZeneca no reporta ningún efecto raro. Tampoco ninguno con frecuencia desconocida, como en el caso de las otras dos, que ambas incluyen la reacción alérgica (anafilaxia) como efecto del que no se conoce la frecuencia. Esto se debe, fundamentalmente, a que es necesaria una muestra muchísimo mayor para poder asignar un número. Porque con los datos actuales se sabe que ocurre, pero ha ocurrido tan poco que no se puede asignar en un grupo. Pero ha ocurrido, así que hay que destacarlo.

Entre los efectos adversos poco frecuentes (menos del 1% los sufren) cabe destacar que las dos vacunas con ARN incluyen la parálisis facial temporal. La de AstraZeneca incluye cosas que parecen más habituales con otras vacunas, como la disminución del apetito, la somnolencia o la hinchazón de los ganglios.

¿Entonces qué es peor?

Dado que ninguna de las tres vacunas destaca por tener una lista mayor que las otras, ni muchos más efectos graves, ni efectos sustancialmente diferentes, no parece haber razones para pensar que una vacuna vaya a ser en principio mejor que las otras dos. Por supuesto, para todos hay una vacuna que nos va a dar menos reacción adversa que las otras dos. Pero no podemos saberlo en base a lo que se conoce ahora.

Lo que sí podemos afirmar, en base al prospecto de las vacunas, es que las tres son seguras. Los efectos adversos notificados entran dentro del rango habitual de reacciones a una vacuna y no van a suponer un peligro para la inmensa mayoría de la población. Es muy probable que tras la vacunación casi todos tengamos al menos uno de los efectos listados como muy frecuentes, pero no suponen un peligro. Recordemos que para que una vacuna reciba la aprobación debe siempre suponer un beneficio mayor que el riesgo que pueda suponer administrarla.

Y yo… ¿con cual me vacunaría?

No se puede elegir, así que yo me vacunaría con la que me tocase, aunque probablemente no sea así. Confío lo suficiente en el sistema de ensayos clínicos como para haberme ofrecido voluntaria para otra vacuna, de la que todavía no se conocen en detalle esos efectos adversos. Me pincharon hace una semana la primera dosis y lo conté aquí.

Me pueden haber pinchado vacuna o haber pinchado placebo, y por ahora la reacción adversa sufrida ha sido leve: un poco de fiebre (justos esos 38), una noche de mal dormir, un poco de cansancio al día siguiente y poco más. Si con eso se evita una enfermedad, no lo considero ni de lejos un problema. Ojalá todo fuese así.

Pensémoslo bien, ¿no estaremos exagerando la reacción adversa de oídas? ¿no será que nuestros ancianos se quejaron menos? ¿son realmente esos efectos tan graves como para no querer vacunarnos? Porque yo lo pienso y prefiero un par de días con 38 de fiebre, cansancio y náuseas (por tomar un combo de cosas comunes) y saber que no me voy a morir en una UCI con un tubo en la garganta. Que nadie se quede sin vacuna por miedo, que la vacuna no es sólo para la persona, es para la sociedad.

Si te han resultado curiosos los datos aportados y los piensas usar para contárselos a la siguiente persona que te diga que la de AstraZeneca da mucha más fiebre, piensa que yo tengo que pagar recibos. Me puedes ayudar a ello difundiendo lo que escribo, de alguna de las formas descritas aquí o simplemente invitándome a un café:

La situación actual de la gripe aviar en Rusia

Hace unas semanas destacaba un brote de gripe aviar en Francia. En aquel momento ya destacaba que Francia no era el único país afectado, y ahora las alarmas han saltado en la prensa mundial porque en Rusia esta gripe aviar ha tenido un giro inesperado.

La cepa en cuestión es la H5N8 y, hace exactamente un mes, yo escribí aquí que no afectaba a humanos. Porque hace un mes eso es lo que sabíamos, que hasta el momento no se habían detectado casos de esa cepa de gripe en humanos. Lo que sabíamos era que afectaba a aves y que ya habíamos tenido brotes previamente que se habían controlado con sucesivas rondas de sacrificios de animales. Para no repetirme, lo que conté hace un mes lo podéis encontrar en este post en el que yo ya enfocaba la cosa como un peligro potencial: La siguiente pandemia nos acecha: la (nueva) gripe aviar

La gripe aviar en Rusia

Aunque quizá no haya sonado en otros medios dado que estábamos un poco más centrados en el tema coronavírico, los primeros casos de gripe aviar por la cepa H5N8 en Rusia se detectaron a finales de octubre de 2020, más o menos en el mismo periodo en el que la cepa se estaba extendiendo por Europa. Recordemos que en numerosos países se han detectado casos así que no es ni mucho menos algo aislado en Rusia.

En el pasado, otras cepas sí habían conseguido infectar puntualmente a humanos, aunque el salto entre aves y humanos es mucho más complicado que entre cerdos y humanos, por lo que en general se considera un riesgo menor. Pese a ello, lo más destacable de esta cepa aviar concreta es que no se había detectado antes el contagio en humanos. Lo que ha ocurrido ahora en Rusia va por esa línea: se han detectado portadores humanos. Es decir, por primera vez esta cepa ha afectado a humanos, aunque por ahora no hay contagio entre humanos.

Los casos detectados se han dado entre granjeros que han estado en contacto con aves contagiadas. Los contagios ocurrieron en diciembre y ahora se ha confirmado que se deben a esta cepa. Los contagiados se han recuperado y, según las declaraciones que aparecen en diversos medios de comunicación, no parecen haber tenido sintomatología grave.

Imagen de un pato
Y nos parecían inocentes…

Cuales son las implicaciones del brote

Pese a que en estos momentos el contagio sea exclusivamente ave-humano, ha sido un salto considerable frente a la situación previa, incrementando el riesgo de que en algún momento haya contagios humano-humano. Podemos presuponer hasta cierto punto que en la actualidad el virus no se multiplica de forma muy eficiente en humanos (no nos contagiamos entre nosotros), pero si se selecciona una versión adaptada, podría ser muy grave.

Tenemos que tener en cuenta que la cepa de gripe aviar H5N8 se caracteriza por su gran capacidad para transmitirse. En paralelo, dado que no ha afectado previamente a humanos, todos somos susceptibles. Podríamos meternos en una pandemia antes de salir de la otra.

No todo está perdido

Pero no todo son malas noticias. En la actualidad tenemos muchísimo camino recorrido con las vacunas de la gripe y sabemos que en muy poco tiempo podemos producir vacunas para otras cepas. La gripe A H5N8 se ha utilizado en laboratorio previamente, por lo que aunque se tendría que ajustar a la variante en circulación, sí se conoce su comportamiento general y se disponen de herramientas para trabajar con ella en un laboratorio. En este caso, tener vacunas en el mercado que fuesen eficaces sí sería cuestión de meses, y conocemos mucho mejor los tratamientos efectivos contra la gripe.

Si reaccionamos suficientemente rápido tendríamos probablemente un efecto en la línea del de la gripe de 2009. Si reaccionamos lento y mal… puede ser un efecto mucho peor. Desde luego no podemos dormirnos en los laureles y, aprovechando que ahora tenemos pocos casos de gripe, tenemos que asegurarnos de que sean la gripe que tienen que ser. Que no se nos escape un salto de especie, o será demasiado tarde.

Si había dudas sobre el tema que se hayan aclarado, me alegrará que este artículo se comparta con otras personas que pudiesen estar interesadas. Por supuesto, quedo a vuestra disposición en los comentarios para aclarar dudas. Si consideráis la información de utilidad y queréis que siga así, podéis animarme invitándome a un café:

Nuevo brote de ébola en Guinea: del semen al entierro

Hace unos días se declaró un nuevo brote de ébola en Guinea. Sólo hemos aguantado unos meses sin brotes, pero desde luego cada vez parece que lo controlamos mejor. Cuando se detecta un caso, por muy aislado que pueda parecer, es crucial trazar todos los contactos para evitar que se produzca un brote. Obviamente, si aquí estamos hablando de brote, es que algo se escapó. En cualquier caso, cada vez se detectan los brotes antes y eso es buena señal para frenar la expansión.

Vamos a ver, qué sabemos o no del brote, y en qué momento se pifió. Esperemos que quede en los casos ya identificados y que no haya que lamentar más muertes.

El origen del primer caso

Aunque existen muchas opciones posibles, hay un claro sospechoso. El primer caso que originó el brote era una mujer cuyo marido había sufrido la enfermedad. El marido se había recuperado y las pruebas eran todas negativas, pero ya sabemos que el virus del ébola se transmite por los fluidos corporales, y varios estudios apuntan a que en virus puede permanecer durante mucho tiempo en el semen. Por eso, a aquellos pacientes que se han recuperado, se les recomienda utilizar un método anticonceptivo de barrera. Parece que no fue el caso.

La mujer empezó a mostrar síntomas compatibles y dado que su marido había pasado la enfermedad, deberían haber aislado a esa mujer desde el primer momento y haberla tratado como sospecha, pero no fue del todo así. Entre el 25 de enero que empezaron sus síntomas y su muerte el día 4 de febrero, no se había confirmado la enfermedad, aunque sí se tomaron muestras para analizarlas. Y la mujer fue enterrada sin confirmación y sin medidas especiales.

Cómo crece un brote de ébola en Guinea

Un par de días después de su muerte se confirma el positivo, y empieza el problema. Aquel contagio que se pudo dar por el semen, ahora pasa a ser muchos contagios en un entierro. Confirmado el caso, se intenta minimizar el daño, pero ya es demasiado tarde, puesto que había sido enterrada en presencia de la familia y a saber con qué clase de ritual tradicional.

Un día después de confirmar el positivo ya se habían identificado varios posibles casos más y más de un centenar de contactos. En menos de una semana dos de los contactos habían fallecido y varios se encontraban hospitalizados, y todavía no sabemos qué ocurrirá con el resto. La nota de la OMS, que muy actualizada no está en estos momentos, la podéis encontrar aquí.

Desde luego no identificar el caso como ébola (aunque no hubiese confirmación de laboratorio) fue un error. Ese entierro nunca debería haber ocurrido así, y eso habría reducido sustancialmente el número de contactos. Pero el pasado no lo podemos cambiar. ¿Qué se debe hacer ahora?

Virus causante del ébola (Cynthia Goldsmith, USCDCP en Pixnio)

Siguientes pasos con un brote activo

Aunque la prioridad en estos momentos debe ser vigilar a todos los contactos y tratarlos al primer síntoma, sería relevante identificar la cepa de ébola implicada para poder estimar la gravedad de la situación. En sí, hace no mucho, yo comentaba por aquí el problema que pueden suponer algunas cepas como la Reston.

Además, y en paralelo y con vistas a futuro, sería crítico vacunar a la población. Tenemos una vacuna contra el ébola, una vacuna que se ha mostrado efectiva, una vacuna que podría salvar vidas. Pero no se está usando al nivel que debería. Me pregunto si sólo empezaremos a usarla como locos cuando volvamos a tener casos en Europa.

¿Veis como no todo es coronavirus? Hay otros virus que nos pueden arruinar la vida. Si queréis saber más sobre otros microbios y este artículo os ha parecido interesante, deberíais plantearos apoyar mi labor de alguna de las formas aquí descritas o invitándome a un café:

La mutación del coronavirus que podría ser buena

Como últimamente parece que estamos dándole vueltas al tema de las mutaciones, voy a intentar aclarar cómo ocurren las mutaciones en los virus y además voy a comentar un artículo recientemente publicado en Nature que nos explica cómo algunas mutaciones podrían ser beneficiosas, para levantar un poco la moral y mostrar que no está todo perdido. 

El artículo en cuestión es Loss of furin cleavage site attenuates SARS-CoV-2 pathogenesis y al igual que todos los artículos relacionados con el coronavirus, es de acceso abierto. Pero vamos a empezar con las mutaciones en los virus.

Cómo aparece una mutación en el coronavirus

Cuando el coronavirus entra en nuestras células, su principal objetivo es multiplicarse. No piensa, no decide, es simplemente lo que tiene que hacer. Tampoco busca dañar las células, y el daño que pueda hacer es un efecto colateral. Lo único que debe hacer el coronavirus es aprovechar la maquinaria celular para multiplicarse. 

Al multiplicarse se hacen copias del virus, que implica hacer copias de su material genético (ARN en este caso) y sintetizar todas las proteínas necesarias para empaquetar nuevos virus. Al hacer las copias del material genético, cada X letras se va a cometer un error. Eso ocurre en este coronavirus, en cualquier otro virus y en cualquier célula. Pero no siempre se cometen los errores de la misma forma.

Por una parte, cada entidad biológica tiene una X distinta. Es decir, en algunos casos los errores son más frecuentes que en otros. En paralelo puede haber procesos de edición que corrigen parte de los errores. Por lo tanto, podemos tener una copia muy eficaz que no necesite reparación, una copia peor pero que luego se edite y quede bien… pero si se hacen muchas copias, en algún momento se ha a escapar un error. Ese error, esa A en lugar de C (por ejemplo) es la mutación aleatoria.

Tipos de mutaciones

Cuando el cambio se produce en la secuencia de un gen que codifica una proteína, puede ser un cambio sinónimo (no cambia el aminoácido) o no. Para simplificar, vamos a considerar cambios aquellos que sí alteran los aminoácidos.

Una vez que de forma aleatoria ha aparecido ese cambio, ese cambio puede ser neutro (y se ignora), puede ser perjudicial (por lo que la descendencia acabará desapareciendo) o puede ser beneficioso. Cuando es beneficioso (eso que llamamos mejor fitness), esa mutación acabará estando presente en toda la población en algún momento, si no se sustituye por otra mejor. 

Heredando mutaciones y seleccionando

Las mutaciones neutras pueden serlo en ese momento y seguirán presentes en la descendencia en una proporción similar hasta que supongan una diferencia. Pero rara vez un cambio es totalmente neutro, ya que siempre existe algún factor o algún contexto que hace que sea un poco mejor o peor. 

En resumen: las mutaciones ocurren de forma constante, y es el entorno el que genera una presión selectiva sobre ellas. Por ejemplo, las bacterias mutan continuamente pero cuando usamos los antibióticos mal ayudamos a seleccionar las que son resistentes. No hacemos que generen resistencia, ni que muten más rápido: generamos una presión para seleccionar las que sobreviven con antibióticos en el medio. 

La mutación del sitio de la furina del coronavirus

En el artículo que comentaba al principio lo que han hecho los investigadores es analizar una mutación concreta del coronavirus SARS-COV-2. Una de las diferencias entre éste y el SARS-CoV-1 es la presencia del sitio de corte para la furina. Se trata de una secuencia corta, en un lazo expuesto de la proteína S que forma la espina. Una secuencia de sólo cuatro aminoácidos que según los estudios previos, cuando se corta, facilita que el virus se una mejor a su receptor. 

Para estudiar en detalle el papel de esta secuencia, los investigadores la eliminaron del virus. Sólo esos cuatro aminoácidos, ya que otros estudios tenían ese cambio pero no era el único presente. Con la nueva versión del virus, sin ese lazo de mayor tamaño, pudieron analizar cómo se comportaba en cultivos celulares de varios tipos (ya que no todas las células se comportan igual), en hámsters y en ratones humanizados. Además, analizaron el efecto de los anticuerpos, y la inmunidad que este nuevo virus podría aportar frente a infecciones con el virus sin manipular.

Coronavirus
Coronavirus

La mutación quizá nos vendría bien

Los resultados que obtuvieron indican que, como se esperaba, el virus mutante se replica de forma diferente en distintos tipos celulares, siendo en algunos casos más eficiente que el no modificado. Además, la espina se procesa adecuadamente incluso sin el famoso sitio de corte para la furina, por lo que deben existir otros mecanismos que lo regulen.

Tanto en hámsters como en ratones humanizados, es posible infectar con el virus mutado, pero la infección es claramente distinta. No se observan los síntomas habituales pese a que el virus se está replicando, por lo que se presupone que es una forma mucho más leve de la enfermedad. Y lo más importante, esa forma asintomática protege de una posible reinserción al igual que lo haría una infección con el virus sin alterar. Pese a ello, los autores destacan que al analizar los anticuerpos, la inmunidad cruzada sí muestra que el cambio estaba ahí, ya que no funcionan igual y su eficacia se puede ver alterada si se unían a la zona que se ha modificado.

¿Cómo podemos aprovecharnos?

Aunque muchos más estudios serán necesarios, los resultados de este artículo nos indican, lo primero, que tenemos que tener mucho cuidado con las líneas celulares que utilizamos para propagar virus, porque pueden comportarse de forma diferente dependiendo de las mutaciones adquiridas.

Por otra parte, este estudio apunta a una mutación que nos permitiría atenuar este coronavirus, y quizá otros coronavirus que tienen la misma secuencia presente. Aunque es solo un cambio, es uno de los cambios que podrían llevarnos a obtener una vacuna basada en un virus atenuado. Al igual que estudiamos aquellas variantes que incluyen mutaciones que podrían suponer un problema, debemos estudiar también las variantes que supongan un beneficio para nosotros, porque no nos vendría nada mal poder propagar un virus que no provocase casi síntomas y desplazase al otro. Porque no todas las mutaciones que se propaguen mejor van a ser peores para nosotros, lo esperable es que sean mejores, y aparecerán, porque esto es puro azar.

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Si las vacunas llevan ARN… ¿por qué no las detecta la PCR?

En los últimos días se ha puesto en duda si ciertas declaraciones estaban mostrando que no se estaba entendiendo cómo funcionan las pruebas de detección de coronavirus. En parte la culpa es nuestra, porque hemos simplificado tanto el concepto de PCR que es normal que se produzcan confusiones. La duda es… ¿detecta la PCR las vacunas que te has inyectado?

Vamos a repasar qué es cada cosa, para poder entender por qué no es posible detectar si se está vacunado con una PCR. ¿Habría forma de detectar otro tipo de vacunas? ¿Qué podríamos detectar de cada vacuna? ¿Qué prueba podríamos hacernos para saber si alguien está vacunado?

El coronavirus tiene ARN, pero otros virus no

El primer punto crítico es saber qué se usa en las vacunas, antes de preguntarnos si se detectan con PCR o no. En las vacunas que se han utilizado (al menos hasta finales de enero) en España, lo que vacuna es un fragmento de ARN que se corresponde a la proteína S del coronavirus SARS-CoV-2. Es ARN por la técnica utilizada, pero además coincide con que en este caso, el virus guarda su información genética en ARN. Otras vacunas, como la de AstraZeneca o la Sputnik V, utilizan adenovirus modificados. Los adenovirus, en cambio, tienen su información genética en ADN, igual que nosotros.

La PCR… ¿detectaría vacunas de ARN? ¿Y otras?

La prueba de detección que se hace en las muestras nasofaríngeas están diseñadas para detectar el material genético del virus, y confirmar que está el virus completo. Para ello, aunque cada compañía puede ajustar sus fragmentos, lo que se hace es buscar entre dos y tres fragmentos del material genético del virus, que estén suficientemente alejados entre ellos en el genoma. Esto permite confirmar que no es una contaminación puntual con un fragmento y, además, nos aseguramos de que no se nos escapan positivos por la aparición de nuevas variantes.

La PCR, reacción en cadena de la polimerasa, amplifica exclusivamente ADN. Esa polimerasa no puede hacer copias de ARN. Para que funcione sobre el material genético del coronavirus primero debemos añadir un paso, una retrotranscripción, para generar ADN del ARN. Por eso, el nombre correcto de la técnica es RT-PCR, aunque todos digamos simplemente PCR.

Como se detectan varios fragmentos, si hiciésemos la prueba usando un vial de la vacuna de ARN, sólo podría salir positivo el fragmento que está en la vacuna, y no el o los que corresponden a otras partes del virus. Si la hiciésemos en un vial de una vacuna basada en adenovirus, se podría detectar lo mismo, ya que el resto del virus es diferente, y lo único que lleva del coronavirus es la proteína S. Aunque sean virus con ADN, en ese caso la retrotranscripción no generaría ningún producto e iríamos directamente sobre el ADN. Pero todo esto sería sólo sobre el papel, no en la vida real. Saber que la PCR detecta vacunas en un tubo de ensayo nos sirve de poco.

Brazo siendo vacunado
Se vacuna en el brazo, no en la faringe

No va a detectarse ni el fragmento de S en una prueba

La realidad es que la cantidad de ARN presente en las vacunas es muy baja, y la cantidad de ADN presente en las de adenovirus es mayor, pero tampoco suficiente. Las vacunas se inyectan en el brazo. Si se toma una muestra para detectar si te has contagiado, la muestra va a ser nasofaríngea o de saliva (a no ser que se hayan lanzado a las famosas PCR anales). En cualquier caso, el material genético que estaba en la vacuna no va a estar en tu garganta y si llegase remotamente, no estaría en cantidades detectables. Como mucho, podría detectarse en una muestra tomada de tu brazo justo después de haberte vacunado… y más vale que atinen a pinchar en el mismo sitio. Vamos, que no puede detectarse el ARN de la vacuna en una muestra típica.

Habría una excepción, pero no estamos usando esas vacunas. Sí sería posible tener una vacuna que podría dar positivo incluso para todos los fragmentos, pero es altamente improbable. Eso podría ocurrir si utilizásemos un coronavirus atenuado, todavía capaz de replicarse pero sin ser capaz de producir la enfermedad, y que la PCR detectase fragmentos que no se hayan modificado. Es altamente improbable, pero si llegamos a esa situación, adaptaremos la PCR para que sea capaz de diferenciar entre el virus infectivo y el de la vacuna.

Entonces, ¿podemos ver si alguien está vacunado?

Podríamos, no es imposible. Aunque con una prueba de infección activa como la PCR no detecta nunca las vacunas (de ARN o no), sí podemos hacer una prueba para ver que alguien no está vacunado: una de detección de anticuerpos. Porque si te has vacunado, y la vacuna ha hecho su trabajo, darás positivo en una prueba de anticuerpos.

Por otra parte, también vas a ser positivo si has pasado la infección y tienes tus propios anticuerpos por ello, así que un positivo no quiere decir que sea vacuna, al menos con lo que se está utilizando en estos momentos. Sería posible (y puede que haya laboratorios haciéndolo) que utilicen test orientados a anticuerpos específicos de la vacunación. Porque cuando nos vacunamos, los anticuerpos que generamos son ligeramente diferentes a los que tenemos tras una infección. Pero desde luego, con un test de los rápidos de anticuerpos, un positivo indica que o lo hemos pasado o estamos vacunados y un negativo que ninguna de las dos, sin diferencias.

¿Entonces? ¿Ocultaba algo?

Si alguien se hace una PCR o no se la hace, eso jamás nos va a decir nada sobre si se ha vacunado o no. Las razones que tenga cada uno para no hacerse una PCR las sabrá esa persona, pero desde luego, ocultar una vacunación no es una de ellas.

Como espero que os haya quedado un poco más claro el tema, os pido que compartáis este post entre todos aquellos que os hayan hecho llegar esta duda durante los últimos días. Como siempre, podéis dejar vuestras dudas en los comentarios y estaré encantada de contestarlos. Estos artículos son posibles gracias a la colaboración de los lectores, para poner tu granito de arena puedes hacerlo con cualquiera de las formas descritas aquí o invitándome a un café: