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El pH de los virus y la importancia de la dieta

Aunque es algo que se ha desmentido un montón de veces, cada cierto tiempo vuelven a nosotros diferentes mensajes sobre la importancia del pH de nuestra dieta. Seguramente alguna vez hayáis recibido por WhatsApp algún mensaje de este tipo. Durante el último año han insistido en la importancia para evitar infectarse con el coronavirus SARS-CoV-2.

Y ha vuelto, y esta vez uno de vosotros ha sido el que ha pensado dos veces lo que recibía y me ha preguntado el «oye esto del pH del virus…». Y aunque en esa vía ya lo he aclarado, voy a aprovechar la oportunidad y resumir aquí la conversación. De paso, voy a dar gracias tanto al que ha preguntado (gracias por dudar) como a aquellos que han participado, algunos incluso aportando un toque de humor, que nos hace falta.

El pH de los alimentos de nuestra dieta

Efectivamente, el pH de los alimentos es de lo más variado. El pH es una característica de las soluciones acuosas y mide lo ácido o básico que es ese líquido. La escala va de 0 a 14, aunque hay extremos que se saldrían de ahí, y en la mayor parte de aparatos para medir el pH se detectan en el extremo. Por abajo el extremo es el ácido clorhídrico a una concentración de 10 Molar. Por arriba la misma concentración de hidróxido de sodio, que es lo que conocemos como sosa cáustica. En medio, a pH 7 o neutro tenemos el agua.

Es tremendamente complicado encontrar una lista de alimentos que tengan valores reales de pH. La mayoría de las tablas que se encuentran en una búsqueda rápida en google hablan de la dieta alcalina y afirman que los alimentos procesados y la carne roja tienen un pH ácido mientras que las frutas y verduras tienen un pH alcalino. Esto no es cierto.

El zumo de limón tiene un pH de entre 2-3 (muy ácido) y al igual que otras muchas frutas. La manzana es muy ácida, por ejemplo. En Bacteriófagos comenté en el pasado que aunque se suele decir que el ácido de las bebidas carbonatadas hace daño a los dientes. Pero lo cierto es que comerse una manzana a mordiscos aporta el mismo nivel de ácido. La mayor parte de los alimentos que consumimos son ácidos o relativamente neutros.

Nuestra sangre tiene un pH de aproximadamente 7.4, y por extensión tira un poco a básico. Aunque tenemos muy claro qué es el sabor ácido, no nos suele pasar lo mismo con el básico. Para que nos ubiquemos, ese sabor «jabonoso» que tiene la sangre es el sabor básico. Por supuesto, un jabón tiene ese sabor. Nada agradable, aunque mezclado con otras cosas a veces sí se consume. Un pH de 9 más o menos lo tenemos en el bicarbonato. Nuestras abuelas lo consideraban el remedio perfecto para la acidez del estómago (y razón tenían).

El equilibrio en nuestro cuerpo

Una vez que hemos comido, el pH lo controla nuestro cuerpo. Igual que nuestra piel va a mantener su pH ligeramente ácido aunque usemos en ella productos que no tengan ese famoso pH 5.5 que tanto se anunciaba en los 90, nuestra sangre también va a mantener el pH. Porque no todo nuestro cuerpo tiene el mismo pH. En la naturaleza el pH se va a regular mediante equilibrios ácido-base, la homeostásis y las moléculas que actúan como tampón.

Nuestro cuerpo tiene un rango muy amplio. El pH más ácido lo encontramos en nuestro estómago. No es siempre igual de ácido, pero puede bajar a 1.5, que es más ácido que el vinagre que tenemos en la cocina. El extremo contrario lo tenemos en las secreciones pancreáticas que vienen después, que rondan el pH 8. La piel, por cierto, no siempre tiene el famoso 5.5. Y el agua no siempre es neutra. Aunque en teoría el agua del grifo debería tener pH 7 (más o menos) lo cierto es que a veces se aleja un poco, y el agua embotellada puede alejarse todavía más.

El pH del coronavirus

Dicho todo esto, yo sigo sin saber cómo estimar el pH del coronavirus. Porque antes dije que el pH es una propiedad de las soluciones acuosas, y el coronavirus como tal está hidratado, pero no es una solución acuosa. Podríamos calcular la carga de su superficie, podríamos calcular lo que ocurre en su interior, pero no podríamos calcular el pH de «una gota de coronavirus».

Si una gota con coronavirus se va a chocar contra vuestras mucosas y os vais a infectar, el pH de esa gota será el del líquido que lo lleve. Pero los mocos suelen ser más bien básicos, y la saliva es neutra a no ser que haya demasiadas bacterias en la boca que generen acidez (y favorezcan la caries!!). Así que en cualquier caso, el virus que os va a atacar se encuentra en un medio que no es ácido.

Imagen de una lima o limón verde cortado a la mitad
Repetid conmigo: los cítricos son ácidos!

Los niveles extremos de pH pueden destruir el exterior del virus, pero eso sólo funciona cuando el virus está fuera del cuerpo, y no en un medio en el que otras moléculas se van a ocupar de regular el pH. Por ejemplo, el vinagre (que es ácido) puede dañar al virus en una mesa. Y sí, la sosa también, pero probablemente también dañe vuestra mesa. Pero dentro del cuerpo el vinagre os hará daño a vosotros antes de dañar el virus, y la sosa mucho más.

Espero que no sea necesario recordar esto, pero no hay que beber jabón, ni lejía, ni ninguna otra cosa que digan que es virucida si no se ha aprobado su uso para el consumo humano. Que mate virus fuera del cuerpo no quiere decir que los mate dentro, o que no os vaya a matar a vosotros antes.

Jugando con el pH

Aunque en algún momento contaré cómo hacer experimentos para ver los cambios de pH en casa (porque hay cosas que cambian de color), si queréis ir por la cocina comprobando el pH de los alimentos, del agua del grifo, o de vuestra saliva, la forma más rápida de hacerlo es con papel de tornasol. En los laboratorios hay máquinas que miden de una forma muy exacta el pH pero seguimos usando este papel para las comprobaciones rápidas. Es muy fácil comprarlo en Amazon y os asegurará muchas horas de comprobaciones. Y mucho cuidado siempre con vuestras fuentes, que incluso una clínica dental puede estar demostrando que se saltaron las clases de bioquímica básica.

Menos miedo y confiad en vuestro cuerpo, que para eso tenemos órganos que los pulmones y los riñones ya se ocupan de que no nos salgamos de rango, y lo hacen muy bien.

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El centro de día que no quiere vacunar en Euskadi: vacunas y FDA.

Aunque a estas alturas todo el mundo habrá leído ya las noticias sobre el centro de día Aiton-Etxe que no quiere poner vacunas, he pensado que podríamos hacer un repaso a los datos que ponen, como ya hicimos en su día con el panfleto de Médicos por la Verdad. A ver qué dicen y qué es verdad o no. Vamos a ir punto por punto reproduciendo sus argumentos y comentándolos:

Imagen del texto distribuido
El documento en cuestión
  • El principal motivo es que en un producto que aún está en fase experimental, fase que a partir de este momento se continuará experimentando con la población (esto lo especifica el documento que Pfizer-Biontech manda a la FDA). Fase III del ensayo clínico.

Para ser más exactos, con lo que se pretende continuar es con el seguimiento de aquellas personas que recibieron la vacuna en las fases I, II y III. La fase III ya no va a incluir más voluntarios, por lo que aquellas personas que reciban la vacuna no serán fase III. Los resultados de las tres fases se encuentran aquí.

Respecto a la continuación de la fase experimental, una vez que un medicamento (vacuna en este caso) sale al mercado, siempre se continúa su análisis en la fase IV o de farmacovigilancia incluso muchos años después.

Por último, en España la FDA no nos afecta. De poco o nada nos sirve que ellos aprueben o no su uso, ya que en España dependemos de nuestra propia Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) y de la Agencia Europea del Medicamento (EMA).

  • Cualquier vacuna requiere ser investigada entre 4 y 10 años, pero no en unos pocos meses como es el caso.

Este argumento carece de base, porque esos números no están respaldados. La primera vacuna que utilizamos ampliamente, la de la viruela, tuvo un periodo de investigación mucho más corto, y se utilizó la misma vacuna durante muchísimos años aunque de forma irregular y también podríamos decir que todos esos años fueron investigación. Pero sí, eran otros tiempos. Para la fiebre tifoidea se tardó 13 años, hace más de 100. Unos 15 para la de la gripe, hace más de 50. 20 años para la de la polio. Pero es que esas fechas se cuentan desde el inicio de la investigación hasta su uso, sin ensayos clínicos. Porque en esa época, no se hacían ensayos clínicos.

En en caso actual, si contamos toda la investigación preclínica en virus de la familia, hemos dedicado más de 15 años. Respecto a la fase clínica, no existe un tiempo mínimo, lo que se busca es un número de voluntarios suficiente como para que aparezcan posibles eventos adversos y en este caso, se han analizado suficientes voluntarios según la FDA y la EMA.

Por cierto, las dos vacunas que la FDA ha aprobado para el ébola se desarrollaron en menos de 4 años y con muchísimos menos participantes en el ensayo.

  • No es una vacuna producida a partir de virus atenuados como se ha hecho hasta ahora con las vacunas, sino que se usa una terapia génica nunca usada antes en vacunas.

Efectivamente, la vacuna de Pfizer es la primera aprobada para humanos cuya base es el ARN, ya que es una tecnología reciente, pero que llevamos más de 10 años estudiando. Pero no todas las vacunas que utilizamos son de virus atenuados como dice este documento. Hay vacunas que tienen subunidades del virus (en el caso de Pfizer la subunidad es un fragmento de ARN). Por ejemplo, en la meningitis B no se utiliza el virus atenuado, se utiliza un fragmento del virus. Y si nos vamos al extremo, en algunos casos ni siquiera se utiliza un fragmento propiamente dicho, ya que se inyecta una toxina, como es el caso del tétanos o la difteria.

Por otra parte, el uso del ARN no es una terapia génica ya que nuestros genes están codificados en nuestro ADN y el ARN es un intermediario inestable en nuestras células. El fragmento de ARN no puede acceder el núcleo que protege nuestro ADN.

  • La FDA no ha autorizado este producto como vacuna, sino como medicamento para uso de emergencia (EUA), el medicamento es BNT162b2.

Efectivamente ese es el nombre no comercial de la vacuna. La FDA tiene procesos burocráticos más largos y ha optado por la vía rápida de uso de emergencia para agilizar sus procedimientos, pero eso no afecta al ensayo. Una vacuna es un medicamento, no la han autorizado como tratamiento, la han autorizado como vacuna.Lo que dice su carta es que «On December 11, 2020, the Food and Drug Administration (FDA) issued an Emergency Use Authorization (EUA) for emergency use of Pfizer-BioNTech COVID‐19 Vaccine for the prevention of Coronavirus Disease 2019 (COVID-19) for individuals 16 years of age and older». En cualquier caso, insisto en que la FDA puede aprobar algo pero eso no nos afecta en España. La EMA la ha autorizado condicionalmente, ya que todavía se seguirá haciendo seguimiento de los voluntarios. Ese seguimiento permitirá, por ejemplo, saber cuanto tiempo dura su efecto.

  • Este fármaco, en su formulación, no contiene antígenos que puedan inducir inmunidad específica y activa ni microorganismos muertos o atenuados, o productos derivados de microorganismos, ya que es ARNm sintético.

Esto es cierto. Sí, en lugar de inyectarnos todo el virus atenuado, nos inyectan sólo un fragmento con las instrucciones para que nuestra célula genere pequeñas cantidades de antígenos (en este caso de la espícula del virus). No consigo comprender el problema de que sea ARN sintético en lugar de obtenerlo del propio virus, ya que al ser sintético no existe el peligro de contaminación.

  • Los estudios mencionados en el documento de Pfizer-Biontech se han realizado con personas sanas. No hay experiencia suficiente en personas con enfermedades crónicas y pluripatología, como son un alto porcentaje de los usuarios de centros de día.

Efectivamente los estudios se realizan en personas sanas porque si ocurre algo es necesario poder descartar que se deba a su enfermedad crónica. Para conocer el efecto en combinación con cada posible enfermedad crónica es necesario que se vacunen personas con cada una de esas patologías. Pese a que no se haya calculado, extrapolando datos se puede calcular que el beneficio será mayor que el riesgo, que es lo que se valora para permitir el uso de una vacuna o de un nuevo tratamiento: que sea mejor usarlo que no usarlo.

Con todo, la población sana nunca está totalmente sana, y en el artículo que han publicado, en la tabla S2 incluyen una lista de comorbilidades detectadas.

  • Los efectos secundarios a medio/largo plazo son desconocidos, no se han podido investigar aún.

Sin duda. Asumo que la idea es este punto es esperar para ver qué les ocurre a los voluntarios que participaron en la fase III. Pero… ¿qué es largo plazo? ¿5 años? ¿10 años? ¿Esperamos 10 años antes de empezar a vacunar? La realidad es que las vacunas generan esos efectos secundarios a las pocas horas (o pocos minutos) de ser inyectadas, así que lo que tuviese que observarse se ha observado, por norma general. Además, otras vacunas del mismo tipo llevan años en investigación y no se han desarrollado efectos secundarios a largo plazo. Recordemos que los primeros voluntarios llevan ya varios meses de estudio.

  • Los efectos secundarios graves a corto plazo ascienden al 4.6%

Este número no sé cómo se ha calculado. Según el artículo hay un 1.1% de efectos adversos severos en la vacuna frente a 0.6% en el placebo. Y si hablamos de efectos adversos serios es 0.6 frente a 0.5. Eso dice el artículo científico.

  • A la hora de tomar una decisión de este tipo, hay que tener siempre en cuenta, la relación beneficio/riesgo: en este caso, no está demostrado que los beneficios que ofrece el medicamento superen los riesgos que puede producir.

Exactamente lo que enseña el artículo publicado es que sí hay un mayor beneficio frente al riesgo. Para decir lo contrario, se necesitarán argumentos con datos. Porque en el artículo se han dado datos que apoyan esa hipótesis.

  • Después de este periodo de investigación, la conclusión que se redacta en el documento de Pfizer-Biontech es: «Es razonable creen que el producto puede ser eficaz»

En ciencia las verdades absolutas no existen, por lo que lo aceptable es decir que con los datos disponibles, creemos que es mejor vacunar que no vacunar. Como no sé qué documento de Pfizer dicen, en el artículo científico en las conclusiones dicen lo siguiente: «A two-dose regimen of BNT162b2 conferred 95% protection against Covid-19 in persons 16 years of age or older. Safety over a median of 2 months was similar to that of other viral vaccines.» (Dos dosis de BNT162b2 confirieron un 95% de protección contra la Covid-19 en personas de 16 o más años de edad. La seguridad a una media de dos meses es similar a la de otras vacunas virales».

En resumen, dudar es algo bueno, y animo a todo el mundo a que dude y busque los datos de los resultados. Y que pregunten lo que no entiendan. Y que busquen qué quiere decir cada cosa. Pero hay que poner en duda cosas razonables. Quizá la eficacia de la vacuna en el mundo real no vaya a llegar al 95%, eso lo podemos dudar. Quizá estamos confiando demasiado en la vacuna e invirtiendo demasiados recursos, dependerá de lo que consideremos que vale cada vida, y si hay otras formas de optimizar esos recursos que no se están utilizando. Pero no podemos ir por la vida diciendo que el ARN es terapia génica o que algo no se ha comprobado cuando se han analizado 50.000 personas. Pero sobre todo, no podemos permitirnos que nuestra ignorancia sea la que ponga en peligro la vida de otras personas.

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Predecir no es fácil: la esquizofrenia

Desde que conocemos la existencia de los genes, hemos intentando encontrar una correlación entre la presencia de una variante de un gen y una enfermedad. No siempre es tan sencillo. En gran parte de los casos la predisposición genética depende de muchos genes, y a ella hay que sumar la variación en la estructura y modificaciones de una misma secuencia y los factores ambientales. Con la esquizofrenia no iba a ser menos.

En el artículo que comento hoy, un grupo de investigadores ha intentado analizar si los estudios del genoma completo pueden indicar una correlación y por lo tanto predecir un mayor riesgo, eso que llamamos predisposición. El trabajo lo podéis encontrar en: Using common genetic variation to examine phenotypic expression and risk prediction in 22q11.2 deletion syndrome

Ya se conocen factores de riesgo para la esquizofrenia

Parte del problema para poder hacer un estudio es que no se sabe antes quién va a desarrollar esquizofrenia y, cuando aparecen los primeros síntomas, ya es demasiado tarde. Por lo tanto, sería necesaria una muestra muy amplia. Para poder obtener más datos, los investigadores se centraron en un grupo concreto, aquellos que tenían la deleción 22q11.2 que genera el síndrome de DiGeorge o síndrome de la deleción 22q11.2. Este síndrome está asociado a un riesgo de hasta el 25% de desarrollar esquizofrenia.

Una de tantas representaciones de la esquizofrenia

Además, existen otros factores que asociamos con la esquizofrenia, como ciertos problemas cognitivos en la infancia y un deterioro en la adolescencia, antes de que aparezca el primer brote psicótico. La duda, a ojos de los investigadores, es si esos problemas cognitivos tienen una base genética y se pueden utilizar como marcadores tempranos. Por eso analizaron un grupo de personas con esta deleción y buscaron una correlación entre una puntuación de riesgo poligénico y los diferentes fenotipos: problemas cognitivos, esquizofrenia y brotes psicóticos.

Existe cierta relación entre la genética y la esquizofrenia

Más allá de los datos que ya se conocían previamente y que se confirmaron durante el estudio, sí se observan nuevos marcadores que pueden indicar un riesgo mayor. La puntuación era más alta para aquellos que habían tenido brotes psicóticos y también en aquellos en los que se había observado una disminución en la capacidad cognitiva.

Basándose en los datos obtenidos, los investigadores pudieron calcular un valor predictivo, de forma que una vez ordenados los datos en función del riesgo, se podían ver diferencias más que significativas. Dentro de su grupo, que recordemos que tenía de media sobre un 25% de riesgo de padecer esquizofrenia, el análisis con los nuevos datos podía convertirlo en un riesgo del 33% (para los del extremo alto) o de menos del 10% (para el bajo). De la misma forma, podían predecir la habilidad intelectual entre el 63 y el 24%. Aunque claro, eso no quiere decir que esos datos se extrapolen a la población general, porque recordemos que hablamos de un subgrupo con una incidencia del 25%.

¿Podemos entonces predecir la esquizofrenia?

Todavía no. Pero sí hemos dado un paso para predecir un riesgo. Cuantos más datos se tengan en cuenta, sobretodo cuando estamos hablando del análisis completo del genoma, mejor entenderemos qué puede ocurrir. En cualquier caso, el resultado, por muy exacto que sea, será siempre un porcentaje de riesgo. Si no es del 100%, es evitable.

Pese a ello, tener medios que nos permitan calcular un riesgo, permite tomar medidas. Si sabemos que existe un riesgo alto de padecer una enfermedad por factores genéticos y podemos aportar factores ambientales para contrarrestarlo, es interesante. También puede permitir la terapia preventiva temprana en casos de mayor riesgo. Pero sin duda, en aquellos casos en los que no existe un tratamiento, nos entran dudas éticas sobre si debemos saber el riesgo. A veces puede ser mejor no saber.

En cualquier caso, por muy interesante que pueda sonar el análisis del genoma, siempre tenemos que recordar que en muchos casos está en nuestras manos y en el estilo de vida que tengamos lo que ocurra. Este no es el caso, pero en otros muchos sí. Además, los datos genéticos deben ser siempre privados para que en ningún momento se puedan utilizar en contra de las personas. ¿Os imagináis un mundo en el que antes de contratarte pidan un perfil de riesgos genéticos? No estamos muy lejos de ello, y aunque tener esos perfiles pueda salvar muchas vidas, está claro que también puede generarnos muchos problemas y desigualdades.

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Propósitos 2021

Ha llegado el momento de confesar que cuando hace exactamente un año publicaba los propósitos de 2020 yo ya tenía el propósito de volverme a España, pero no me atrevía a comentarlo. Hablaba en un proyecto paralelo, de cosas en la sombra y todo eso, pero supongo que ahora todo tiene mucho más sentido. Ahora voy a ser más honesta y reconocer que el año 2021 está muy en el aire y no sé qué es lo que va a ocurrir, por lo que es difícil hacer una lista de propósitos para todo el año… sobretodo dado el tema este de la pandemia mundial que hace que planificar no sea nada fácil. Pese a ello, voy a repasar los propósitos de hace un año y ver cómo renovamos.

Resumen de 2020

  • Me había propuesto leer 25 libros, tirando por lo alto. Leí 33 libros según GoodReads. Claro, la pandemia ayudó. Para el próximo año se complica un poco porque no voy a tener tiempo… pero bueno, vamos a seguir el criterio tradicional del año anterior +1, así que vamos a decir que 34. Es un libro y medio a la semana…
  • Publiqué el artículo que tenía pendiente y eso es lo que tenía pendiente para irme. Dado que ya no estoy en un laboratorio esa parte de los propósitos sobre el laboratorio y las publicaciones se queda fuera para el próximo año.
  • Respecto a películas y series me había propuesto un 12+12. No las separé, pero hice una cuenta rápida de temporadas+pelis+series ayer y me salía que sí había cumplido. Pese a ello, voy a planteármelo igual para el próximo año y dejarlo en 12+12, porque ahora ya no veo tantas cosas sola.
  • Como todos sabéis, he escrito muchísimo más en el blog comparado con años anteriores. Y he levantado la newsletter y todo eso. Para el próximo año tengo planes, pero esta parte por ahora se queda en mi recámara. Sólo os prometo que escribiré más.
  • Aunque tenía viajes planificados, las cosas no salieron como creía. Al final tuve un pequeño viaje en Suiza en Enero, otro en Septiembre… y además dos viajes a España. Y eso fue todo. Por suerte, el tercer viaje a España me ha dejado aquí. Para el año 2021 todo lo que quiero es poder moverme por España. Si puedo ir un par de veces a Galicia ya me doy por contenta.
  • Quería traer algún concierto y bueno… pandemia. Esta lista de propósitos me está quedando muy rara. No puedo plantearme ir a conciertos el próximo año, porque no depende de mi poder ir. Quiero poder ir, porque eso querrá decir que hemos mejorado.
  • El último año en el laboratorio fue muy interesante. Cambiaron muchas cosas, y desde luego pasé grandes momentos allí. Los últimos meses post-confinamiento fueron muy intensos. Esto también se me sale de la lista…
  • Esto de la forma física… a ver, iba bien. Incluso después del confinamiento conseguí recuperar la situación previa en unas semanas, pero en otoño me volvieron a cerrar todo y se me acabó el cuento. Diría que en estos momentos estoy cerca de cómo estaba hace un año, pero un poco más abajo. Pese a ello, el año que viene quiero estar mucho mejor que ahora, y es una de las cosas que me voy a tomar en serio este año, con el permiso de la pandemia.
  • Mi alimentación ha pasado un buen año, principalmente porque el confinamiento me forzó a lo que no pude hacer los años previos: cocinar yo todos los días. Quitar la comida de la cantina fue una diferencia brutal. Ahora me estoy reacostumbrando a España, pero desde luego este apartado es fundamental. Sigo planteándome comer bien en 2021.
  • Mi productividad mejoró en 2020, porque pude montarme una historia paralela durante el año. Para 2021 tengo que conseguir mantenerla. Aunque he conseguido mejorar las rutinas, un punto fundamental en estos momentos es la motivación. Algo que hasta ahora era mi actividad de «tiempo libre» es mi actividad principal y tengo que tomármelo en serio como un trabajo, porque necesito poder pagar el alquiler. Así que nada de distraerse con las nubes.
  • La vida ordenada y minimalista sigue viento en popa, porque hemos hecho una buena ronda de limpieza con la mudanza al volver a juntar todo. Y claro, estamos en un piso más pequeño. Nos llevará un tiempo ajustar la limpieza, pero sí me propongo que seamos capaces de limpiar «al día».
  • He ahorrado, y eso era fundamental para poder llevar a cabo mi plan de abandono de la academia. Para el año 2021 no voy a poder ahorrar, porque parto de no tener ingresos… y sin ingresos no se ahorra. Pero sí voy a intentar controlar mucho los gastos, dada la situación. He tenido algunos gastos planificados (como el Macbook) y tengo alguno planificado para el futuro, pero todo está calculado.
  • Me planteaba ser un poco más adulta pero la verdad es que es algo que me da igual. Aquí cada loco con su tema, y lo importante es seguir sana visto lo visto. Este propósito va al saco de cosas eliminadas.
  • Quería probar cosas nuevas… y el año no ha permitido probar demasiadas cosas. Seguiremos esperando a que la pandemia lo permita.

Dados los muchos cambios, voy a rehacer la lista minimizándola, dado que esta nueva vida sumada a la pandemia ha alterado todo lo alterable.

Planes de 2021

  1. Leer al menos 34 libros.
  2. Ver una serie y una peli cada mes.
  3. Pase lo que pase, escribir mucho en este blog ☺️
  4. Movernos por España y por Galicia probando nuevas actividades.
  5. Poder ir a algún concierto.
  6. Mejorar mi forma física.
  7. Mantener mi buena alimentación.
  8. Tener una vida minimalista en la que no me gaste todos mis ahorros.
  9. Levantar un negocio de forma productiva sin agobiarme en exceso.
  10. Por último lo más importante: sobrevivir como sea a esta pandemia, sin dejar a más gente por el camino.

2021 va a ser sin duda un año diferente. Un año de muchas novedades. Un año que me va a traer mucho agobio sin duda, pero que espero que también me traiga muchas alegrías. Un año de volver a lo que fui y desarrollar lo que quiero ser. Espero que me acompañéis a lo largo de este nuevo año en todas mis aventuras.

Si queréis empezar el año apoyándome podréis ayudarme a lanzar esta nueva aventura, que los primeros meses van a ser los más complicados sin duda. Pero si no os queréis comprometer, siempre podéis invitarme a un esporádico café:

Las listas del año 2020

Parece que todo blog que se precie tiene que acabar el año con listas de cosas durante el año. Repasando lo que eran mis propósitos voy a compartir ahora dos listas para que sirvan un poco de aperitivo de cara a mis propósitos que saldrán mañana. Voy a empezar con una lista de «audiovisual» en la que incluyo todas las series y películas/documentales que recuerdo haber visto. Y una frase para cada una, porque en algunas necesitaré dar una excusa o algo. A continuación tenéis una lista solo de libros, todos ellos enlazados en Amazon. Algunos los he comentado aquí, otros no… pero es que este año ha dado para bastante. Además, así veréis que en el fondo soy una persona bastante normal.

El audiovisual de 2020

  • Explained: series de la mente, la temporada 2, el coronavirus y el sexo. Me parece una serie documental muy interesante con capítulos cortos fáciles de ver.
  • The Big Bang Theory T12: había que acabarla en algún momento.
  • Sex Education T2: porque a veces es bueno reírse y distraerse.
  • Chilling adventures of Sabrina T3: tengo una edad en la que Sabrina me recuerda a la infancia…
  • Drug Squad: Costa del Sol. Lo vi por el tema, pero no recuerdo haberlo visto (pero está en mi historial) así que muy interesante no me resultó…
  • Vivir sin permiso: sí, un culebrón, ya. Pero me recuerda mucho a casa y muchas historias tienen su historia detrás.
  • Élite T3: un día cometí el error de ver qué coño veían mis compañeros y acabé viendo 2 temporadas… ahora tenía que saber qué pasaba después.
  • Timeless T2: a falta de ministerio…
  • El Ministerio del tiempo: la última temporada hasta el momento, que me sabe a poco, que quiero más.
  • La casa de papel T4: al igual que otras series españolas empecé por curiosidad y bueno… ahí sigo.
  • Absurd Planet: otra cosa que pasó por mi historial pero no por mi cerebro.
  • Érase una vez la vida: en este blog fui comentando capítulo a capítulo…
  • Human Nature: documental que comenté aquí y que bueno, tiene sus partes buenas.
  • Las chicas del cable: si las temporadas anteriores podían ser un culebrón sin más (que no) en esta última temporada me reafirmo en lo importante que es ver este tipo de series.
  • Lucifer T5: a Lucifer no me lo toquéis eh. Ni una crítica os permito.
  • Biohackers T1: y esperemos que única T, porque no sé ni por dónde empezar sobre lo mal que está todo…
  • The social dilemma: algo que me hizo reflexionar mucho y que os recomiendo ver.
  • Enola Holmes: lo que vi cuando tenía que estar empaquetando y quise distraerme.
  • Broken: de nuevo, algo muy difuso en mi mente lo cual no es buena señal.
  • Connected: primera serie de la mudanza, interesante. Tiene su gracia el enfoque.
  • Pandemic: segunda serie de la mudanza, a ratos me cabreaba mucho.
  • Unnatural selection: tercera serie de la mudanza, aunque el primero lo había visto antes. Podría haber sido peor. Sí, vimos muchas series durante la mudanza.
  • 100 humans: nos hemos reído bastante y algunas cosas nos han hecho dudar sobre si correlación no implica causalidad o sí la implica… porque en este experimento asumen que sí.
  • The Mandalorian T2: supongo que no tengo que decir nada a esto… sabéis que estoy enamorada.

¿Se me ha olvidado algo? Seguro, porque aunque la mayoría han salido de Netflix seguro que de las que no me he olvidado de apuntar algo…

Libros de 2020

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