Síndromes académicos IV: el goldenboy

Hacía mucho que no pasaba por aquí, pero el momento en el que se te pasa una idea por la cabeza no hay que desperdiciarlo, y acabo de preguntarme a mi misma que cómo no os había hablado antes de los Golden Boy, que en castellano vendríamos juntando como «goldenboy».

El goldenboy (o goldengirl) es un ser peculiar. Por suerte, no habita en todos los laboratorios, pero hay que tener mucho cuidado cuando uno se cruza con él. Hasta el momento no he conseguido descubrir el proceso por el cual uno se transforma en goldenboy, porque cuando me los he encontrado ya estaban ahí, inmutables.

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Seguro que todos sabéis de qué hablo. Es esa persona que, de forma inexplicable, es el favorito del jefe. Y que molesta. Lo que en España llamaríamos el gilipollas con suerte. Dicen las malas lenguas que los goldenboys consiguieron algo que el jefe anhelaba y por ello consiguieron tal status, que jamás perderán, pero tal teoría no se ha comprobado. Vamos a ver algunas de las características de estos seres:

  • Goldenboy nunca jamás presume directamente de su CV, pero te lo dejancaer a la mínima, normalmente intentando que quede claro que eso  no le importa, que tampoco es para tanto, etc. Un ejemplo claro son los que tienen un paper muy bueno, paper que de forma inexplicable aparece en todas las conversaciones, mientras ellos dicen «bueno, fue suerte, no es importante».
  • En cuanto intentas profundizar en el famoso CV del goldenboy suele ser sencillo descubrir por qué intentan restarle importancia a algunas cosas, ya que efectivamente la suerte suele ser en muchos casos un componente importante. Todo goldenboy tiene algo en su CV que no ha hecho y su presencia en dicho paper se debe a que «a alguien había que poner ahí». Muchas veces fue el jefe el que hizo la mayor parte del trabajo, y goldenboy suele no tener ni puta idea de lo que se supone que hizo.
  • Goldenboy está bueno si lo miras de lejos. La cosa suele estropearse de cerca, pero de lejos, por alguna razón inexplicable, suelen ser el prototipo del país en el que resida. Los goldenboys suelen ser morenos y marcando músculo y las goldengirls son rubias (de verdad o no) y, lo más importante, gastan al menos una 100 de sujetador (de verdad o no).
  • Goldenboy quiere ser guay. Estar a la moda. Intenta enterarse de todo e integrarse, pero siempre evitando cualquier subgrupo o tribu urbana, no se le vaya a asociar con lo que no es. Vestirá ropa normal pero a la vez cool, cuidará su imagen, irá siempre perfectamente afeitado y con todos los pelos en el sitio que considere correcto. Si es una chica, gastará más de lo que debe en peluquería y no saldrá de casa sin estar maquillada… porque es una persona importante, y una persona importante tiene que estar siempre preparada.
  • Goldenboy es friki, pero sólo en la intimidad. Tendrá un debate interno entre la posible compra de una camiseta friki, se la comprará, pero no se la pondrá en contextos en los que alguien entienda lo que dice.
  • Goldenboy no es un machote, intentará siempre congeniar con las chicas, pero bajo ningún concepto perderá su masculinidad. Goldengirl negará ser femenina e inisistirá de forma muy penosa que ella pega más en un grupo de chicos.
  • Tanto a goldenboy como a goldengirl les gusta el fútbol, porque es lo que le gusta a la gente normal, y ellos tienen que insistir mucho en el hecho de ser normales.
  • Goldenboy es hetero. Esto es algo que no consigo comprender, porque con la cantidad que me he encontrado, empieza a ser extraño. Hasta el momento, no he conseguido detectar a un goldenboy abiertamente gay. Empiezo a sospechar que haberlos hailos, pero que su afán por mantener la supuesta normalidad puede más. También es importante tener una novia de revista. Si hablamos de goldengirl, el novio además de ser de revista tiene que ganar mucho dinero.
  • En resumen, goldenboy tiene la vida perfecta, y tú eres un ser inferior con todos esos defectos…

Ahora que hemos descrito algunas de las características a primera vista, vamos más a la convivencia:

  • Goldenboy odia al jefe, y mucho. Más que nadie. Concretamente a ese jefe que lo trata como a un hijo mientras al resto os trata peor… pero goldenboy siempre es el que se queja más (y mejor) de lo malo que es el jefe.
  • Goldenboy tiene que tener resultados al precio que sea… nunca te fíes de los experimentos de goldenboy. Hay muchos casos de datos falseados en este mundo.
  • Goldenboy tira la piedra y esconde la mano. En la mitad de las crisis de un laboratorio, si investigas lo suficiente, encontrarás la firma de goldenboy.
  • Goldenboy es falso. Cuando se te acerque con una sonrisa, asume que o ha hecho algo que te perjudica o te quiere pedir algo que te perjudica.
  • Goldenboy no va a asumir que le puedes enseñar algo. Discutirá hasta que le digas que sí, que lo que él pretendía hacer también vale, que lo que él diga. Y nunca intentes decirle que se ha equivocado.
  • Goldenboy es el centro de atención, te guste o no, porque si alguien deja de prestarle la debida atención buscará la forma de recuperarla.
  • Goldenboy tiene que ser el primero en enterarse de todo. No puede haber secretos. No puede asumir que otra persona puede tener mejores contactos.
  • Goldenboy es el elegido. Asúmelo porque, pese a todo lo anterior, nunca podrás decirle nada al jefe, que lo tiene en un altar. Es su niño, es perfecto.

¿Cómo superar el síndrome? La cosa es fácil. Vale, el jefe puede elegirte, tú no puedes hacer nada para evitarlo. Tú quieres destacar, quieres tener un CV perfecto. Claro, todos queremos. Pero tener el reconocimiento de tu jefe no tiene que hacer que te vuelvas gilipollas. El problema no es con el jefe, el problema es tu comportamiento con tus compañeros. No dejes que tu jefe te trate diferente, recuérdale que puede dar oportunidades que te esté ofreciendo también al resto (o cógelas y no te quejes de que lo haces por obligación). En serio, es fácil. Y asume una cosa, si te ves reflejado, si crees que bueno, podrías ser así, pero buscas excusas para cada uno de los puntos… asúmelo, tus compañeros te odian.

Propósitos para 2016

Un año más, aquí estoy haciendo el resumen del año y la lista de ideas para el año próximo. No ha sido el mejor año de mi vida, pero todo hay que decirlo, tampoco ha sido tan horrible. Cosas buenas hubo. Cosas malas también. Supongo que tendría que consolarme con eso de que «hay gente que lo pasa peor», pero la verdad es que no consuela. Por eso estamos aquí, para hacer una evaluación del año y pensar en qué cosas podemos mejorar para el año que viene.

Este año, por primera vez, fui haciendo una serie de recopilaciones del avance en el cumplimiento de mis propósitos. La verdad es que me ha sido útil, porque por una vez, pese a lo bien o mal que haya ido el año en otros aspectos, puedo decir que los propósitos que hice hace un año no han ido tan mal. Vamos a ver cómo ha quedado la cosa, como siempre, evaluando y actualizando para el próximo año:

  • Libros. El propósito eran 13 pese a no haber cumplido el año anterior. Decía que 6 en español, 6 en inglés y uno pequeñito en alemán. También decía que quería poner un día fijo de lectura en el tren y leer por las noches. Leer he leído cuando he tenido tiempo, pero 13 libros he leído. En cuanto al idioma, 5 han sido en inglés, 5 en español, 2 en gallego y uno (pequeñito) en alemán. La verdad, no me había planteado la opción de incluir gallego. Supongo que podemos darlo por propósito logrado. Para el próximo año me voy a lanzar en plan suicida y vamos a poner 15 libros, a leer en versión original siempre que sea posible, incluyendo al menos uno (que puede volver a ser pequeñito) en alemán.
  • Papers. Mi propósito incluía publicar el paper que quedaba pendiente de mi tesis (logrado in extremis en diciembre) , subir mi h-index a 6 (logrado) y tener algo que publicar de mi postdoc. Parece que hacia finales de año ha surgido algo que sí podría darme un paper de mi postdoc, aunque yo muy convencida no estoy. Para el próximo año mi h-index tiene que subir a 7 y tengo que publicar algo. ALGO.
  • Series (y películas!). La cosa no ha ido mal, y he visto un par de series, que era lo que me proponía. También ha sido el año de mi flechazo con la producción nacional y El Ministerio del Tiempo. El año que viene espero seguir viendo alguna cosa. Sé que las circunstancias me van a forzar a ver menos de lo que me gustaría, pero querría ver al menos un par de capítulos cada semana. Además, quiero forzarme a ver alguna película, que con el paso de los años siento que me alejo cada vez más del cine. Durante el año, 12 películas. Una al mes. Además, como este año (por pura casualidad) ya vi una película en alemán (Die Gefährten – aka La comunidad del anillo), pues el año que viene tengo que ver otra peli en alemán.
  • Blog y Twitter. Como siempre, esto va con sus altibajos. Escribí 43 entradas en el blog (44 con ésta), que superan a mi propósito de «una cada dos semanas de media». Todo sea dicho, el principio y el final de año fueron bastante flojos, así que el año que viene el reto es que escriba esto diciendo que he publicado ya 52 entradas. También ha sido el año que mi blog ha salido a la luz en Facebook, lo cual ha traído un ligero incremento de visitas. Estamos en una media superior a la de cualquier año previo (y van 10!) si dejamos a un lado los efectos menéame sufridos en el pasado. Seguimos siendo un blog pequeñito, pero paso a paso, esto crece. Twitter sigue como siempre… todo depende del día, y de lo que haya que comentar. Pero yo seguiré ahí.
  • Viajes. Pretendía no hacer grandes viajes, sólo pequeñas escapadas por Suiza. Durante la temporada primavera-verano descubrí el potencial del «wanderweg» suizo. Después, cierto es, llegó el otoño y el quedarse en casa hasta que vuelva el buen tiempo. Este año también visité Estrasburgo, Lucerna, Garda y Nueva York. En verano no hubo grandes viajes, porque esta vez pasé dos semanas en mi querida Galicia. El año que viene me gustaría poder hacer alguna escapada por Europa y también hacer una visita un poco más hacia el este… os seguiré informando 🙂
  • Conciertos. Nada. Cero. Y la verdad es que es normal dado como está el panorama. En los últimos meses hay demasiados avisos de bomba, demasiadas dificultades. Y en Suiza no están los precios como para ir a conciertos. Veremos lo que depara el año nuevo. Me gustaría que un mundo en el que no tenga que estar como el último mes mirando si hay o no alerta de bomba antes de subirme a un tren.
  • Laboratorio. Este año me ha servido para reconciliarme con mi laboratorio. El retiro en Garda con mis compañeros sirvió para unirnos y a partir de ese momento se nota que nos llevamos mejor. Creo que en los próximos meses la cosa mejorará todavía más, pero mi propósito para el próximo año es seguir teniendo un laboratorio. Mi beca se acaba en agosto, y mi principal objetivo en estos momentos es buscar la forma de convencer a mi jefe de que soy imprescindible en su equipo, y que me renueve al menos 6 meses más. De todas formas sí, sigo echando mucho de menos mi laboratorio de Madrid…
  • Ejercicio y vida sana. Llegamos al propósito que nunca cumpliré. Allá por mayo iba bien. Luego vino demasiado calor, luego ya frío… Tengo que trabajar en detalle este aspecto y hacerme un plan detallado.
  • Comida sana: léase apartado anterior. Estoy trabajando en un plan, en serio.
  • Productividad. Esto ha ido bien. No había un propósito concreto, pero durante este año me he hecho fan de Todoist y he conseguido semanas y semanas de racha cumpliendo al menos 5 tareas diarias. Organizarme me ayuda mucho a ser más productiva. Ser más productiva me deja más tiempo libre para mis otros propósitos. El próximo año tengo que seguir así, seguir subiendo, y convertirme finalmente en una ninja de la productividad.
  • Idiomas. Hace un año decía que había empezado un curso de alemán y que para fin de año tendría que haber pasado un curso de A2 con nota. Bueno… avanzó el año y entré a A2.2, curso que acabé con algo así como un 9 (traducido al sistema español). Yo me veía un poco perdida en algunas cosas por el avance tan rápido, así que me dediqué a hacer el curso de alemán de Duolingo, cosa que me permitió conocer las bases de la gramática. Además, empecé a utilizar Memrise, cuyo curso de nivel A1 me ha permitido ganar mucho de ese vocabulario que sentía que me había saltado al avanzar tan rápido. También me compré un libro de A2 que voy haciendo yo sola para asegurarme de que no quedan grandes vacíos (que sí los voy encontrando, que no se puede ir tan deprisa). A finales del próximo año me propongo estar en nivel B1 (no acabado, pero estar en ello). Como esto es un tema largo, a principios de año escribiré un post detallando mi plan de «hable alemán estudiando desde su casa y explotando discretamente a sus compañeros de trabajo».
  • No crecer. Si he cumplido un propósito, ha sido éste. En el último año he podido ver cómo la gente de mi edad se ha ido haciendo «vieja» a pasos de gigante. Yo seré adulta, pero no vieja. Mi cuerpo y mi mente todavía aguantan la vida de una veinteañera, diga lo que diga mi DNI. Todavía me piden mi DNI y miran con asombro la fecha mientras me piden disculpas. Todavía aprovecho un viaje a NY para comprarme Levis y Converse. Quizá tengo que ponerme un poco más en forma para hacer todo lo que querría, pero no me puedo quejar.

Nuevos propósitos:

  • Llevar una vida ordenada y minimalista. Llevo tiempo en ello, y es hora de formalizarlo. Que en algún momento me voy a tener que mudar es un hecho, y que tengo tendencia a acumular cosas también. Me propongo controlar mis pertenencias y mantener la casa tan ordenada como mantengo mi espacio en el laboratorio (habitualmente son polos opuestos). Y también llevar un control de mis finanzas, sin dejar de gastar en cosas importantes y útiles, pero teniendo en cuenta que quizá este sea el único momento de mi vida en el que me puedo permitir ahorrar.
  • Música. En los últimos años la música casi ha desaparecido de mi vida. No es sólo que haya dejado de ir a conciertos, es que aquello de que en mi casa siempre sonaba música se ha convertido en que en mi casa siempre hay silencio. Esto no puede ser. Tengo que poner más música en mi vida.

Con estas ideas empezaré el año nuevo. Una vez más desde mi casa en Berna, lloviendo fuera, pero con la chimenea ardiendo. Un año que nos tiene que traer mejoras. No estabilidad que decían algunos, mejoras. Unas mejoras que en España se necesitan, unas mejoras que a mi vida no le vendrían nada mal. Un año con buenas noticias. Un año con alegría. Que las llamas de la chimenea sean las de la esperanza de mejora para el próximo año.

Síndromes académicos: III- El estudiante de master

Ahora hablamos de palabras mayores. Cuando uno llega a su master, las cosas cambian. Porque cuando era un estudiante interno era casi el friegaplatos del laboratorio, pero ahora está haciendo un master. Y eso es otra cosa.

El estudiante de master que sufre de este síndrome suele caracterizarse por ser lo que comúnmente conocemos como rayante. Desde el día que empieza a trabajar en su proyecto de master, eso ocupa todas las conversaciones.

El estudiante de master suele creer que tiene el conocimiento absoluto. Además, ahora se cree un ser superior, porque puede putear a los estudiantes internos, alumnos de prácticas, etc. Nunca reconocerá el poder de los estudiantes de tesis, y verá a los postdocs como extraterrestres.

Cuando se empieza el master, por alguna razón, se tiene tendencia a caer en este síndrome, normalmente forzado por el supervisor. Un estudiante de master es una persona en la que alguien (normalmente un estudiante de tesis o un postdoc) va a invertir mucho tiempo, y el grupo va a invertir bastante dinero. Aquí ya se tiene un proyecto propio, y los proyectos cuestan. El estudiante, piense lo que piense, no tiene ni idea de lo que está haciendo, así que su supervisor tiene que estar todo el día encima… pero sin que se note.

Sin que se note por una cuestión fundamental: es una inversión. La idea final es que, si parece un buen partido, es fundamental mantenerlo engañado: tiene que creer que controla mucho, y tiene que ver la parte divertida. Es muy importante el tema del agobio: no debe pasar demasiadas horas, y no se le dará un proyecto que puedan pisarle. Debe pensar que el grupo es maravilloso y que trabaja lo que quiere cuando quiere (que es mucho, porque le encanta) y esto permitirá convencerlo para que pida una beca para la tesis. Luego ya se le echará el cubo de agua fría de la realidad… cuando haya firmado la beca.

Los estudiantes de master con síndrome son un pozo sin fondo: todo lo que acaba en sus manos desaparece. Yo conocí a uno que era capaz de utilizar en un día más material de vidrio que tres estudiantes de tesis juntos, y producir la cuarta parte de resultados que uno. Ese es quizá uno de los rasgos característicos: preparan toneladas de stocks cuya etiqueta sólo ellos entienden (vamos, que el resto no pueden robar demasiado), usan cientos de placas en las que luego no crece ni una colonia, se establecen en el laboratorio como si fuesen a morir allí.

Los seres humanos normales, cuando entramos en un laboratorio nuevo nos llevamos una taza. Colgamos una tira de un cómic en nuestro escritorio. Nos llevamos cuatro bolis. Una agenda. Yo que sé, esas cosas. Un estudiante de master aquejado de este síndrome, el primer día en el laboratorio, hará que ese rincón nauseabundo que se le ha asignado parezca haber pasado por las manos de un decorador de IKEA. De los que hacen las casas de 25 m2. Porque tú le has dicho que puede usar esa esquina de esa mesa, y él ha plantado allí su taza de café, sus dos tazas de bolis, ha empapelado la pared con lo que sea que le obsesiona (gatos, por ejemplo), también ha colgado un cuadro del código genético (es algo que les obsesiona), se ha llevado cinco libretas, una agenda, un candado para su portátil, una alfombrilla para el ratón… se ha instalado, vaya. Y tú pensando que cuando llevabas dos semanas en el labo ni siquiera habías conseguido una libreta…

Los estudiantes de master suelen ser también los más preocupados por el tema de la seguridad. Luego se les pasa. Se ponen bata siempre (¿alguien más se pone bata si no hace frío?) y gafas de seguridad, y guantes, y no comen en el laboratorio y tal. Creo que la obsesión suele pasarse con el primer incendio por etanol-asa de siembra.

Si en su entorno han observado que algún estudiante de master está sufriendo estos síntomas, lo mejor será darle con un jarro de agua fría lo antes posible. Antes de que alguien lo engañe.

Día de los trabajadores

No se lo he preguntado nunca (creo), pero estoy segura de que mi jefe diría que el día de los trabajadores es un contrasentido. Entiendo las protestas, entiendo las manifestaciones, etc etc, pero no entiendo por qué, en el día de los trabajadores, se supone que no tenemos que trabajar. ¿Un día de descanso para quedarnos en casa y celebrar lo mucho que trabajamos el resto de los días? Por dios señores… que esto es España. Bueno, esto no, eso, que yo sigo en Francia.

Me parece a mi que hoy en día celebrar el 1 de mayo es como celebrar el 8 de marzo. ¿La mujer trabajadora? En fin. Pero conste que mi cabreo tiene explicación, y es que el día 9 vuelvo a España, y en mi última semana y media aquí me como dos festivos, y los dos en martes, lo que viene jodiendo el trabajo de media semana. Y yo estoy aquí para trabajar, y realmente es lo único que querría estar haciendo hoy. Pero como es el día de los trabajadores, resulta que no me dejan ir a trabajar. Una injusticia vaya.

Así que me toca buscar planes alternativos… Como llevo 24 horas más o menos actualizando de forma compulsiva la web de cierta revista, lo mejor es que me aleje de mi ordenador por unas horas. Hace sol, más o menos, así que me iré a París. Ya me quedan pocas oportunidades para pasear por el centro… ya veré que hago.

Primero tocará comer (que una es pobre como para ir pagando comida fuera todos los días) y después ya saldré. Mientras, limpieza de primavera en el disco duro. Ni os imagináis la de mierda que puedo acumular en la carpeta de descargas…  Lo que sea con tal de mantenerme ocupada. Ya queda poco, una semana… una semana… dentro de una semana será festivo otra vez, y yo estaré haciendo mi maleta. Y espero llevarme muchas cosas de aquí. Las cosas han cambiado mucho durante este mes a mi alrededor. Tengo que llevarme resultados. Pero también tengo que llegar con otras cosas que no tenía al venir aquí. Ha sido un mes en un laboratorio que no me gusta. Como sea, este mes tiene que convertirse en una línea en el CV.

Llamadme adicta, pero todo este rollo viene porque yo ahora debería estar haciendo una miniprep, no soltando el rollo aquí… Podía cogerme otro día libre, uno de esos que me paso horas sin hacer nada. Pero no hoy coño, hoy me viene fatal. En fin, el calendario laboral no tiene en cuenta que los experimentos llevan más de un día!

Avanzando en París

Casi sin darme cuenta, llevo ya casi la mitad del tiempo de mi estancia en París. Sí, casi sin darme cuenta… pero se me está haciendo largo.

El tiempo va pasando entre experimento y experimento, me aburro como una ostra y pierdo mucho tiempo. Las cosas no van demasiado mal, ya tengo cosas que llevarme de vuelta a España para poder seguir, pero no tengo muy claro que me vayan a ser demasiado útiles.

Hoy ha sido uno de esos días difíciles. Mi jefa aquí es… es esa clase de jefa que no quiero tener. Por la mañana la necesitaba, la busqué y estaba tomando café. Como no me corto nada, interrumpí y le dije que la necesitaba y YA. Pues casi dos horas estuve esperando… Total, para que no me ayudase en absoluto con mi problema.

Por la tarde, tras el fracaso de la semana pasada usando sus geles comerciales caducados hace mil años, me decidí a hacer mis propios geles. No veáis que odisea. Me tiré como una hora para buscar entre todos los laboratorios y conseguir reunir todas las soluciones y los cristales. Los cristales que, una vez encontrados, tuve que fregar cuidadosamente. Y no porque sea una paranoica ojo, porque los encontré en una bandeja en la que estaban los cristales, y estaba una comuna de arañas. 

El caso es que estaba de mal humor, y al hacer los geles cometí un error muy grave. No revisé bien lo que había en cada bote y usé un buffer que estaba el doble de concentrado de lo que debía. La botella era la correcta, pero id vosotros a saber por qué, esta señora lo prepara el doble de concentrado de lo que dice «el libro sagrado». Evidentemente, mi gel corrió fatal y no me sirvió de nada. 

Además, cuando la fui a buscar para que me diese la dichosa resina que llevo dos días pidiéndole, descubrí que se había pirado. Se había ido al dentista con el niño, para que le mirasen las muelas del juicio. Sí, porque el niño es mayor de edad, y podía haber ido solo al dentista, digo yo. Total, que cuando la señora apareció, sólo pude decirle que después de haber mirado en todas las neveras del departamento, no había encontrado la puta resina, así que tendré que hacer el experimento mañana. Y mañana será lo mismo. Eternas esperas…

Para finalizar, al venirme a casa estaba cayendo el diluvio. Y lo más molesto es que justo cuando entraba en casa paró de llover, y ahora hasta hace sol.

Y este es el momento en el que yo, al llegar a casa, debería ponerme a leer papers o algo. Tengo una pila de trabajo generosa para hacer en el ordenador. Pero simplemente no puedo… Sólo veo que al mundo a mi alrededor parece que todo le va de perlas mientras yo estoy en una casa en medio de la nada, con unos franceses que no paran de gritar en las escaleras, desplazada en un laboratorio sin presupuesto, con una jefa inútil, y que además todo el mundo me insista con el «que guay eso de irse de estancia». Pos no, guay no, una puta mierda.

Mientras tanto, sigo esperando que me den becas, sigo esperando que renueven la FPU, sigo esperando que me publiquen mi paper, sigo esperando que alguien diga algo sobre el paper robado. Y sigo esperando volver a España. Pero no voy a caer en eso, no es morriña, no es querer estar en casa. Es querer estar donde me quieren, con quien me quiere, querer estar en un sitio en el que me sienta útil y no sentir que coger una botella de Tris 3M en lugar de 1.5M ha sido la gota que ha colmado el vaso y que mañana, cuando la señora esta me diga «un momento que ya voy» yo decida vaciarle el stock de BrEt en el café.