Nuevo reto: el viaje a USA

Tras muchas idas y venidas, finalmente soy yo la que se va a USA.

Sí, la ayuda para la estancia del Ministerio  me la denegaron. Y me cabreé mucho y se canceló la estancia. Pero un congreso de cristalografía hizo que coincidiese con el señor que me iba a recibir allí, y que él insistiese en que yo fuese de todas formas. ¿Cómo ir sin financiación? Pues repartiéndose los gastos, y con mucha imaginación.

El caso es que yo iba a ir de todas formas en octubre a un congreso en Texas, así que mi jefe se hizo cargo del transporte. Para él implica pagar sólo un poco más, ya que al fin y al cabo el vuelo caro es el España-USA. Los vuelos nacionales son asumibles… Después el señor MR y el señor VR se reparten los gastos allí, cada uno paga mi residencia en su labo, y se han comprometido a proporcionarme dinero suficiente para que no me muera de hambre, todo un detalle.

Entonces, pasamos a los aspectos clave. Lo primero fue decidir las fechas. Claramente no podía irme el 15 de septiembre como estaba previsto inicialmente, ya que lo estábamos dialogando a 25 de agosto… así que hubo que retrasar la historia un mes. Eso implica que primero me voy al congreso, luego paso un mes en el labo de MR y luego otro mes en el de VR, llegando justa para las jornadas de navidad de mi centro de investigación… yujuuu!

El siguiente paso fue reservar los aviones. La ruta va a ser digna de un mapa estilo Indiana Jones. El día 8 de octubre salgo de Madrid. El primer vuelo es el peor. Madrid-Dallas, 11 horas. Allí pasaré el control y, si todo va bien, entraré oficialmente en USA. Allí tengo un hotel reservado, que llego a no sé que hora indecente de la noche. El siguiente vuelo es Dallas-Corpus Christi, ya que es el aeropuerto más cercano al sitio del congreso. Después una horita en coche hasta el sitio en cuestión. Al acabarse el congreso, viaje en coche y avión Corpus Christi-Dallas, para coger otro avión, esta vez Dallas-Indianapolis. Allí alguien se ocupará de recogerme y llevarme a la que será mi residencia durante un mes.

El siguiente paso es fácil: Indianapolis-Washington. Allí pasaré un mes en el labo de VR y vendrá el paseo de vuelta, Baltimore-Dallas y después Dallas-Madrid. Después de eso creo que podré morir tranquila.

El problema con esto es que ya no me daba tiempo a tramitar visado, así que aproveché el sistema Visa Waiver, y cubrí (y pagué) mi ESTA. Con eso se supone que declaro que ni soy terrorista, ni nazi, ni voy a matar a nadie, y deberían dejarme entrar. También tuve que solicitar un número REDRESS, porque los de Iberia son unos tocacojones y te lo «recomiendan». Se supone que ese número demuestra que tú eres tú, y no un terrorista que se llama igual que tú. El formulario es de lo más divertido, te preguntan cómo eres, cosa que a mi me hizo dudar mucho… ¿peso en libras? ¿altura en pies? ¿color de pelo? En fin… están locos estos americanos.

Mientras tanto, me buscaron residencia. Aunque para la estancia con MR en principio iban a alquilarme un apartamento compartido, finalmente quedó un hueco en la residencia universitaria, así que allá voy. Su secretaria es muy eficiente y ya se está matando para intentar que durante ese tiempo tenga internet, y que no me falte de nada.

La residencia con VR es más complicada… No tienen residencia universitaria, pero como es una universidad católica, tienen acuerdo con algunas residencias privadas… así que me mandan a una residencia de monjas para señoritas. Eso va a ser muy divertido… para todos vosotros, menos para mi. A ver si no mato a ninguna. Las condiciones de la residencia son totalmente surrealistas. Evidentemente nada de internet, el móvil sólo si hablas muy bajito, prohibido visitas de chicos, las de chicas sólo en cierto horario. Si no estás allí a las 6 en punto no cenas. Etc etc. Ay, que mal lo voy a pasar…

Vamos a asumir que esa parte del reto ya la tengo superada, pero ahora viene lo difícil. Con tanto ajetreo… ¿qué equipaje me llevo? Mi idea actual es llevar una maleta grande (recordemos que el límite de peso son 20 kg) y una maleta de mano. Muchos me diréis que la maleta de mano es un coñazo, pero seamos realistas, nadie sabe qué puede pasarle a mi maleta grande, y es importante llevar un kit de supervivencia encima. Además, entre el portátil y demás cacharros electrónicos, la mochila que llevase iba a pesar un huevo. Cuando fue a Grenoble lo hice así y me arrepentí un montón… Así que prefiero la maletita. La maleta de mano son 10 kg, pero entre bolso (que tiene que ir dentro) y portátil con sus accesorios ya van 5 kg, así que tampoco es que pueda meter mucha cosa más…

He mirado las temperaturas medias de los sitios a los que voy en cada mes y, de media, voy a estar entre 0 y 30 grados. De media, he dicho, puede que más, puede que menos…

Ahora, mi único objetivo es pensar qué coño meter en las maletas. Qué cosas llevarme, qué cosas dejar… Y es que ni siquiera tengo la maleta grande todavía. Soy un desastre…

Así que, una vez más, pido consejo… ¿qué debería llevarme en la maleta?

Los fondos de la visita del Papa

A principios de esta semana aparecía un titular interesante en los periódicos: La visita del Papa no costará ni un euro al contribuyente. Sinceramente, yo no me lo creo.

Pero vamos a analizar la situación. Por un momento vamos a darles un voto de confianza y en lugar de tomar datos de los que están en contra, me voy a centrar en los datos de la web oficial de la JMJ. Y os juro que me ha dado mucho, pero que mucho miedo abrir dicha web.

Para completar, vamos a tener en cuenta un par de datos que la Conferencia Episcopal ha hecho públicos. La visita costará 50 millones. El 70% está financiado por los jóvenes asistentes (con sus inscripciones) y el 30% restante por empresas.

Para contrastar, vamos a tener en cuenta que estoy vinculada a la organización de un congreso justo la semana siguiente a la visita del Papa, y que también es en Madrid, y nos servirá para comparar las inscripciones.

Vamos primero al 70% financiado con las inscripciones. Eso son 35 millones. Ahora vamos a pensar que todos los que se inscriben pagan la modalidad más cara, que son 210 euros. Para que se pagasen los 35 millones así tendrían que venir un mínimo (digo mínimo porque algunas inscripciones son mucho más baratas) de 166.667 jóvenes cristianos. Sólo pensar en tal masa de cristianos me da pavor.

Ahora vamos a ver. 210 euros. Ese es el paquete más caro, que incluye asistencia, alojamiento, comida, seguro de accidentes, transporte público y mochila (con libro de ceremonias, gorro y camiseta, guía de Madrid y «demás complementos»). La inscripción a mi congreso en la modalidad más barata son 270 euros e incluye la asistencia, comida (que no desayuno o cena) y mochila (con una libreta y dos bolis y ya). No incluye alojamiento ni nada. Aquí algo falla. Pero nosotros para el congreso hemos conseguido becas que son financiadas por empresas… ¿estos también tendrán algo? Veamos…

– El alojamiento: no lo pagan, no cuesta… porque además de iglesias y casas particulares se han cedido gratuitamente edificios públicos (escuelas, gimnasios, etc).

– La comida: no hay que pagar a nadie. Se ha llegado a un acuerdo con varias empresas y a los jóvenes cristianos les van a dar bonos para comer en sitios tan humildes como el B. King. Tienen cubierto el desayuno, la comida y la cena.

-El transporte: usarán el transporte de forma gratuita.

¿Y en serio pretendéis que me crea que se pagan el 70% con sus 210 euros y que el resto es por donativos???

Las empresas «colaboradoras» van a disfrutar de unas maravillosas exenciones fiscales por ser tan «cristianas», no os creáis ahora que lo hacen así de gratis… Lo hacen porque les compensa de cara a Hacienda.

Y ahora digo yo, Ministerio mío… ¿por qué coño no haces las reducciones fiscales para que financien I+D+i? Ya podíamos hacer un plan de «apadrina un becario» ¿no? ¿En serio alguien se cree que la visita del Papa va a dejar el doble de pasta de lo que se está invirtiendo? Pero si les dais todo pagado!!!! ¿Tendremos que confiar en que los jóvenes cristianos se vayan de copas y/o compren condones? Porque asumo que la birra comprada al chino en la boca de Tribunal no cuenta…

Y mientras tanto, vamos a limpiar las calles de putas, de pobres, de indignados… y a este ritmo de becarios.

Si no fuese tan atea diría que dios es muy injusto…

Carta al Ministerio de Educación y demás familia

Señores del Ministerio, voy a relatarles de qué forma están jodiendo sistemáticamente mi vida.

Con cuatro años, edad con la que debía entrar al sistema educativo de este país, mi madre decidió que estudiase en un colegio concertado. Tenía la esperanza de que algún día quisera ir a la universidad, y ya se sabe la mala fama que tienen los colegios públicos en España. No la culpo por ello ya que lo hizo con la mejor intención del mundo, pero yo creía que era un error. Allí hice Preescolar y después un curso de EGB. La EGB se convirtió en Primaria, y me quedé en el colegio hasta el año que debería haberlo hecho por el plan viejo: 2º de ESO. Pero a esas alturas ya estaba muy cansada de la educación concertada, de no recibir ayudas de ningún tipo, de ser una pobre rodeada de niños ricos sin futuro, y decidí confiar en el sistema e investigar cómo era eso de la enseñanza pública. Como ya tenía muy claro que lo mío eran las ciencias, busqué los institutos en mi pueblo que tenían un bachillerato científico. Había dos, uno de ellos sólo con ciencias de la vida y el otro con ciencias y tecnológico. Resulta que el primero todavía mantenía restos del franquismo en sus aulas, y como una ya apuntaba maneras socialistas, decidió irse al otro que le ofrecía una mayor oferta científica pero que llevaba la fama de ser el peor de la zona. Recuerdo el disgusto en la familia, recuerdo el «a ese instituto sólo van putas y drogadictos». Pero allí acabé la ESO, e hice un bachillerato con doble vía ciencia-tecnología.

La época en el instituto me hizo empezar a dudar del sistema. Año tras año pedía las bolsas de libros, pero no había forma. Parece ser que los 900 euros de salario de mi madre eran más que suficientes para pagar la casa, la comida, mis libros y mi transporte. Y es que como mi madre era soltera, no se me daba la ayuda que se me habría dado si estuviese viuda. Como aquello era imposible, todos los días caminaba cuarenta minutos para ir al instituto (y para volver, y para ir por la tarde, y volver otra vez), aunque caminar bajo una tormenta día tras día (es lo que tiene el clima gallego) no fuese algo que me motivase a seguir estudiando. Supongo que debería darle las gracias al sistema, porque durante esos años hice muchas amistades gracias a intercambiar libros de otros años, y también mantuve una complexión delgada gracias a las caminatas.

Sabía que quería estudiar biología. La nota de corte no era alta, pero yo necesitaba una matrícula gratuita. La necesitaba. Conseguí una Matrícula de Honor y me matriculé en mi primer año de carrera. Ahí empezó a decaer en picado mi confianza… Pedí la beca. Me la concedieron sí, pero una vez más mi madre soltera jugaba en mi contra. A esas alturas mi padre ya estaba muerto, pero como no se habían casado, no contaba. Además, el Ministerio de Educación no consideraba necesario darme un extra para que residiese fuera, porque total, tener clase a las 9 de la mañana y acabar las prácticas a las 9 de la noche es perfectamente compatible con el horario de trenes gallego. Sólo tendría que salir de casa a las 6 de la mañana y volver a las 12 y media, suponiendo que no se retrasasen los trenes. Por suerte mi padre se había muerto (sí, he dicho por suerte) y la Seguridad Social me concedió una pensión de orfandad, así que decidí compartir un piso de estudiantes para no asistir a las clases como un zombie. Ese golpe de suerte no duró demasiado y cuando cumplí 21 años me retiraron dicha pensión. Parece ser que debería haber completado mi formación, pese a que yo acababa tercero de carrera con un buen expediente y quería acabar mi licenciatura. A partir de ese momento sobreviví con lo que me podía dar mi madre y con la mierda de maravillosa beca de 2000 euros para todo el curso.

Llegó quinto de carrera y yo, que soy así de ingenua, recuperé la esperanza, cuando conseguí una Beca de Colaboración. Aquello en teoría era que te daban ¿3000? euros al año y tú pasabas 15 horas semanales en un laboratorio. Al final era que cobrabas en Abril, pero te habías pasado todo el curso en el laboratorio (siempre que no estuvieras en clase o en un examen).

Y acabé la carrera, en mis cinco años, con un buen expediente, con unas prácticas en empresa, con un año de experiencia en un laboratorio. Y me ofrecieron un contrato. Era un contrato de un año, para empezar a hacer una tesis.  La idea era que yo tenía contrato y pedía una FPU. Si no me la daban no podían asegurarme que fuesen a tener dinero para seguir pagándome. Pero tenía un buen expediente, tenía CV y lo más importante, el tema de la tesis que me ofrecían me apasionaba.

Pedí la FPU y la conseguí en la primera convocatoria. Pero desde el día que empecé los trámites de la solicitud no han salido más que insultos de mi boca hacia el ministerio correspondiente (tengamos en cuenta que cuando yo la pedí lo hice a ciencia, pero luego educación se separó y ahí estamos). El papeleo para conseguir la beca es horrible. Te pasas un mes corriendo entre oficinas de la universidad para tenerlo todo. Lo entregas y esperas. Y esperas. Y esperas. En mi caso esperé hasta que se agotó el plazo que tenían para la resolución… y dos meses más. Tras esos dos meses salió una lista provisional. Tenía mi beca!!! Era feliz, tenía un sueldo durante cuatro años para realizar mi investigación. Qué equivocada estaba.

Tras otros dos meses publicaron aquello en el BOE, firmé mi beca y un mes más tarde recibí mi primer sueldo. No sé cuanto piensa la gente que cobra un becario FPU, pero quiero recordar que a esos que decís que somos «la élite de los estudiantes predoctorales» nos pagáis 1142 euros.  Y no me quejaba, porque la vida en Galicia es barata y el sueldo me llegaba.

Entonces un día mi director de tesis fue trasladado a Madrid y me ofreció que me viniese con él. Sabía que la vida en Madrid no era igual, pero tras muchos números creí que podría hacerlo y solicité mi traslado. «Sólo» tardé 5 meses en conseguirlo.

Y ahora, aquí estoy, en Madrid, en uno de esos centros que han pasado la primera fase de ese maravilloso programa Severo Ochoa que la señora Garmendia alababa el pasado lunes. Mis 1142 euros de beca se quedan en 1135 porque por alguna razón el Consejo dice que tengo que pagar algo. Y en estos momentos me veo obligada a compartir mi zulo apartamento porque este mes paso a fase contrato. Allá por 2006 el Ministerio correspondiente (creo que Educación en aquel momento) sacó las becas 2+2 como algo maravilloso. Pues os voy a contar lo que es: después de dos años de becario con tus 1142 euros, pasas a estar dos años contratado. La leche, cobras un poquito más. Son 1173 euros, pero en 14 pagas. Pero claro, brutos. Neto, teniendo en cuenta que se nos aplica también el famoso recorte del 5%, se queda en cosa de 900 euros al mes. Pues un becario en Madrid no puede vivir con 900 euros al mes. Es imposible. Porque no se trata de pagar el alquiler y los recibos. No se trata de hacer la compra en el sitio más barato y llevarte la comida al laboratorio en un tupper. Se trata de que pretenden que aprendas, y para eso hay que comprarse libros. Se trata de que para todo te piden títulos de inglés, y eso implica pagar a alguien para que te enseñe. ¿Una academia? No puedo permitírmelo. También podría practicar mi inglés pasando mis vacaciones en el extranjero. No puedo permitírmelo. Podría ver películas y series en inglés, como método de inmersión… ah no, que Sinde dice que eso es ilegal.

Pero pese a todo, no estaba tan molesta. No estaba tan molesta hasta que anteayer el Ministerio publicó la lista provisional de estancias. Yo había solicitado una, y cumplía todos los requisitos. Años anteriores las habían concedido todas (siempre que cumplieses lo que pedían), pero este año nos han dejado mínimo a un tercio fuera. Eso sí, a los que se la han dado, les han dado dinero para la estancia y para unas vacaciones extra. Dicen que el recorte es porque no hay dinero, pero todos los agraciados afirman que ellos se conformarían con un poco menos, y que nos la hubiesen dado a todos. No sé cual es la excusa para denegármela. Dirán que no he sabido vender el proyecto, que quizá eso podría hacerlo en España. Pero es que cuando yo firmé esa FPU, la de los becarios «de la élite» (citando a Garmendia), lo hice sabiendo que tenía derecho a estancias en el extranjero, y ahora me dicen que no. Pero luego se quejan de que el nivel es mediocre, que no colaboramos con otros grupos, que no sabemos inglés.

Y esperarán que termine mi tesis. Sólo me quedan dos años. La leeré y me iré de postdoc. Y después esperarán que solicite una de esas postdoctorales. Una Juan de la Cierva. O quizá una Ramón y Cajal si ya llevo mucho tiempo fuera. Y que me vuelva a España, porque dirán que son ellos los que me han enviado fuera a continuar con mi formación. Y se aprovecharán del hecho de que quiera estar con mi familia y amigos, o peor, que quiera formar mi propia familia. Y con eso me querrán traer, con una postdoctoral en la que cobraré poco más de lo que cobro ahora. Y con eso pretenderán que forme una familia.

Pues no señores de los ministerios. Una servidora cuando se vaya de este país no piensa volver. Porque podrá sobrevivir sin ver a su familia. Porque no tiene planes de formar una familia, y en el caso de que los tuviese, jamás haría que sus hijos pasasen por el mismo calvario que está pasando ella.

Realmente no quería soltar todo el rollo, pero ayer por la tarde en las noticias anunciaban con mucho entusiasmo el nuevo programa de becas. Esa mierda que te dan mientras estudias la carrera. Señores del ministerio, si no quieren fomentar la mediocridad, dejen de darle cuatro duros a todo el mundo para que estudie una carrera, fomenten la formación profesional, y dediquen el dinero a lo que realmente hace falta. Intenten mantener a sus becarios medianamente contentos y dejen de quejarse de que en España no tenemos ningún Nobel, porque si de mi generación alguno ganase tal premio, lo haríamos trabajando en un centro en otro país, un país que sí se preocupe por sacar adelante nuestra carrera científica en lugar de lastrarla, como está haciendo España.

Actualización: en el Ministerio han colgado las valoraciones. Mi nota es un 5.2/6 (no sé los criterios) y la nota de corte para mi área es de un 5.3. Genial.

 

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El día de la estancia

Esta mañana llegué al trabajo con un único objetivo: conseguir el papelito que me permitiría conseguir un visado J-1 para mi estancia en USA en el laboratorio del dios MR. Y los trámites iban bien. Y fui a comer. A la vuelta, después de hacer cosas más importantes, abrí FB y vi que había algo en el grupo de becarios FPU. Oh mierda, vamos a ver. Ahí estaba, el enlace a la lista provisional de agraciados con una estancia. Abro. Miro. Vuelvo a mirar. Reviso. Busco. NO ESTOY.

Abro la secretaría virtual y aquello pone que en trámite. Genial… ¿Pero no era que con más o menos pasta pero que te la concedían siempre si cumplías requisitos? Abro el foro de Precarios y empiezo a leer que no, que tras infinitas llamadas al ministerio, han dicho que este año no, que no hay pasta, que sólo darán la estancia a los mejores proyectos.

Mi proyecto se basa en coger los resultados de un trabajo que hemos publicado en PNAS el año pasado e irme a profundizar en ello en el laboratorio de MR, que para los que no lo conozcan, es uno de los mejores cristalógrafos del mundo, uno de los especialistas en virus… es dios, por así decirlo. Mi proyecto está orientado a que los resultados se puedan aplicar en la industria farmacéutica, resultados que generarían patentes, que generarían dinero, y lo más importante, generarían una cura para enfermedades que actualmente no tienen cura. Pero nuestro ministerio ha decidido que ese proyecto no merece la pasta, y que yo me quedo sin estancia.

De un modo o de otro asumo que iré al laboratorio del señor MR, no gracias a este gran ministerio… Eso sí, llegará el momento en el que ese ministerio pretenda que yo me vuelva a España después de mi postdoc para publicar esos titulares de «molamos mucho y nos traemos de vuelta a los científicos que enviamos fuera a formarse». Una vez más, ministerios de educación y de ciencia: YO NO VUELVO NI LOCA. Espero que algún día, en algún despacho, alguien se arrepienta de no haberme permitido que fuese a formarme al extranjero…

Medicamentos genéricos, medicamentos de marca. Grandes dudas de la población…

Ayer por la tarde llegaba yo feliz a casa y me disponía con mi vaso de coca-cola y mi bolsa de patatas fritas a leer las noticias. Abro el país y veo en grande en la portada, que a partir de ahora los médicos están obligados a recetar por principio activo y no por marca. Pero el titular no era ese… el titular eran las pérdidas de las farmacéuticas con esta nueva medida. Que se trata de ahorrar coño…

La noticia no voy a comentarla porque era surrealista hasta extremos insospechados. En sí lo que me preocupaban eran los comentarios… Voy a analizar un poquillo las cosas que se decían en tales comentarios:

  • El principio activo no es el mismo: sí, el principio activo de un genérico y de una marca es el mismo. Os aseguro que si compráis Ácido acetil salicílico genérico, es lo mismo que si os compráis una aspirina.
  • Los excipientes no son los mismos: no ya, eso ya lo sabíamos, pero es que entre dos marcas con el mismo principio activo tampoco lo son.
  • Los genéricos no tienen el mismo efecto que la marca. Sí, sí lo tienen, porque si no lo tuviesen no se aceptaría (se acepta un porcentaje de diferencia, pero no voy a entrar en eso ahora…). Aquí creo que el problema es otro. Pongamos un ejemplo: yo llevo toda la vida comprando Neobrufen retard (800 mg). Llego a la farmacia y pido que me den Ibuprofeno genérico. Si no especifico, lo más probable es que me den uno de 600 mg, o incluso uno de 400 mg. Y además que no sea de liberación prolongada. Por lo tanto el efecto no es el mismo, claro. Pero si compro una caja de Termalgin de 500 mg y una de paracetamol genérico de 500 mg el efecto es el mismo.  Yo creo que la gente no se lee el prospecto de lo que se toma…
  • Va a ser una ruina para los farmacéuticos. Mirad, ese tema mejor no lo tocamos, que todavía estoy molesta por las becas/proyectos… Recuerdo un comentario de un farmacéutico que se quejaba de que sólo cobraba 1300 euros al mes trabajando en la farmacia, y que le pagaban muy poco por las horas extra, que para eso no valía la pena estudiar 5 años. A ese había que decirle algo como «imbécil, yo soy la que está en el laboratorio investigando cosas para que algún día una empresa las comercialice y  tú puedas venderla, mientras tú tienes un horario y estás en un mostrador, yo estoy en una poyata sin horarios rompiéndome los cuernos, no me pagan las horas extra y no llego a 1000 euros al mes; como vuelvas a quejarte todos los becarios de este país vamos a ir a partirte la cara»,
  • Otra cosa curiosa es que ahora que hay que vender los genéricos las farmacéuticas ya no van a querer investigar. Esto no lo consigo entender… ¿es que los genéricos crecen debajo de las piedras? Porque yo os juro que todos los genéricos que tengo en casa con de grandes farmacéuticas muy conocidas (sí, lo he comprobado). Merck (que por alguna razón me gusta mucho para estos ejemplos) hace cosas de marca, pero también hace genéricos…
  • Los médicos ya no van a asistir a congresos porque no va a haber farmacéuticas que les paguen. Sin comentarios. Los congresos del resto de gente son en sitios normales, no en las Bahamas… No creo que la pérdida sea significativa.
Y bueno, que queréis que os diga, a mi me parece genial. Si están obligados por ley, efectivamente dejarán de venderse a las farmacéuticas y podremos razonar con ellos. En cuanto a los puntos en contra (a una persona en concreto los excipientes de un genérico en concreto pueden generarle alguna clase de reacción) estoy segura de que se regulará correctamente, y a nadie le van a recetar algo que no pueda tomar si se lo explica de forma lógica a su médico.
El uso de genéricos me parece algo maravilloso. En sí, hace no muchas semanas tuve un rebote en la farmacia porque pedí un genérico (de algo de lo que estaba segura que había genérico) y la chica insistía en que no tenían tal cosa…
También he de reconocer que tengo cierto odio hacia los farmacéuticos, pero es algo personal…
Por último, lo que le falta a la ley… y conste que eso también se ha dicho en los comentarios en todas partes: la distribución de la cantidad exacta que te tienes que tomar. Porque todos estamos cansados de tener que tomarnos 3 pastillas de una caja de 12, o tener que tomar 12 y que la caja tenga 10… Lo ideal, el sistema americano. Botecito con tu nombre y el número exacto de comprimidos que te ha recetado el médico, en el hospital, y ya sales con todo puesto… Otra cosa es que puedas comprarte la caja de paracetamol de toda la vida en la farmacia, pero todo lo que va con receta, dosis exacta y en el hospital.
Ahora ya podéis criticarme por radical…
Enlaces en los que se explica lo de los genéricos (que yo sólo me he quejado y no he explicado nada):
Y no olvidéis que ahora estoy en ablogios.wordpress.com Cambiadme en vuestras listas!!!