La mitad de la mitad

Ha pasado justo eso, la mitad de la mitad de mi tiempo en USA. Estoy en mi tercera (de cuatro) semanas en Purdue. Y estoy bastante frustrada.

Esto tendría que ser como Blade Runner. He visto cosas que jamás creeríais… Chinos, chinos everywhere. Y un montón de conductas en el laboratorio que, si las contase en Europa, seguro que decidían recuperar las cámaras de gas para matarlos a todos.

Mi proyecto no avanza, y siento que no avanza sobretodo porque me están frenando. Pero también creo que la gente es más sociable en DC, y que tienen más interés en que me salgan cosas, así que espero que el próximo mes sea más productivo.

No es que se pueda decir que haya hecho un montón de amistades aquí, he conocido gente, algunos de esos de los que te vas a acordar, gente con la que sabes que vas a mantener el contacto… pero no exactamente la gente con la que comparto poyata.

Y siento un vacío… siento que me faltan cosas. Que quiero y no puedo. Pero lo intento… lo sigo intentando. Y lo conseguiré, lo decía en mi anterior post, siempre consigo lo que quiero, y cada vez estoy más segura de ello. Tengo claro qué es lo que quiero, y voy a conseguirlo.

Ahora, son las cuatro de la tarde, yo estoy esperando a que se destiña un gel… un gel en el que podría estar la proteína que va a cristalizar y me va a dar un paper con MGR. Es lo único que me da ánimos para seguir cada día, pensar que pase lo que pase tengo que conseguir resultados durante esta estancia.

¿Mi opinión sobre USA? Bueno… no descartaría totalmente la posibilidad de pasar un tiempo trabajando aquí (aunque todos sabemos que hay una serie de condiciones que tienen que cumplirse para venirse aquí), pero desde luego lo que ahora tengo claro es que no haría un postdoc en este labo. Sé que hace unos años era la leche, pero no lo es ahora. En el PVA conocí a mucha gente, gente que me atrae mucho más para trabajar con ellos. Pero no aquí, necesito un laboratorio en el que me sienta a gusto, y la única forma de sentirme a gusto aquí sería despedir a la mitad y volver a empezar, con una dictadura muy estricta respecto a las normas de laboratorio.

Hoy el señor jefe no está… y como no está, casi nadie está. Todo el mundo ha llegado hoy bastante tarde, y muchos se han ido después de comer. Y mañana y pasado el señor jefe tampoco está. Supongo que esto será un desierto.

Y yo… yo necesito relajarme. No sé, salir a correr, un saco de boxeo, ocho kilos de hamburguesas, algo. Porque si no, de un momento a otro le voy a arrancar la cabeza a la china que se pasa el día espiándome… pero eso, todo eso, en otro momento… prometo que en algún momento escribiré un post de “burradas que jamás os esperaríais pero que ocurren en el labo del oh-gran-dios-MGR”.

Ahora… aquí sigo, con mi cocacola (que me ha costado un huevo sacar de la máquina con la mierda de billetes de 1$), esperando a que un gel se destiña completamente para ver si hay al menos una pequeña banda de trímero…

Y es que siempre recordaré, allá por Abril del año pasado, aquella frase… “donde hay micropico hay esperanza”. Pues eso, que yo no pierdo la esperanza…

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