Pasa agosto…

Con nuestros 35 grados en estos momentos, pasa agosto…  Y no está siendo un mes demasiado interesante.

Tras mi visita a Barcelona a finales de julio, las cosas se normalizaron en el labo y pasé un par de semanas sin ir a ningún sitio. La segunda semana de agosto hasta nos cogimos unos días de vacaciones, que disfrutamos en el pueblo de la madre de Nacho.

El sitio es muy bonito. Nos pasamos una semanita visitando la zona que rodea al Alto Tajo. Caminando. Viendo animalitos. Etc. Además de ciervos, también pudimos observar la fauna local, como el macho ibérico de 18 años haciendo botellón. Y es que lo malo es que esa semana eran las fiestas del pueblo…

Y volvimos, pero por suerte no por mucho tiempo. Hemos estado una semanita trabajando, y el jueves nos vamos de nuevo. Esta vez un poco más lejos, a Bélgica. Ambos la conocemos ya, pero esperamos poder aprovechar nuestro «fin de semana largo» low cost.

A la vuelta, Sevilla. Y cuando se acabe el congreso de Sevilla, pues a volver a la rutina de siempre, esta vez de verdad. Las novedades… que será la rutina de siempre por última vez, último año de tesis. Lo que quiere decir que hay que empezar la tesis. Aaaaarrgghhh, tesis. Todavía no lo sabéis, pero me vais a acompañar en algo alucinante. Si creíais que habíais estado ahí en mis peores etapas, cuando estaba agobiada al 99%, cuando parecía que iba a explotar… id preparando las palomitas para esta temporada, porque se acerca la versión final del concepo ablogios… agobio al 99.9999%. Algunos lleváis ahí desde que abrí mi blog con su primera url allá por primero de carrera. Otros os incorporásteis cuando pasó a ser un wordpress en segundo. Algunos ya cuando pasó a wordpress.com hace un año. Ahora llega lo mejor de todo: escribir la tesis.

Nota: esto lo escribo sólo para mentalizarme de que tengo que escribir.

Nota2: no consigo mentalizarme. Y mi productividad está por los suelos últimamente. Se aceptan sugerencias.

Carta de una científica a Felipe de Borbón

Felipe, perdona que te tutee, pero supongo que si tan cerca del pueblo quieres estar, tutearte es una de las cosas que deberíamos poder hacer. ¿Te has planteado cómo ayudar a tu pueblo?

La situación de tu familia está jodida, igual que la de todas nuestras familias, pero por causas bien diferentes. Tienes escándalos por cada esquina. Tu padre no hace más que avergonzar a la familia, uno de tus cuñados ha robado no se cuanto dinero (o al menos por ahí la gente dice tener pruebas de ello) y el otro casi hace que su hijo se mate disparándose.

Dicen por ahí las malas lenguas que te estás preparando para gobernar el país. Reconozco ser antimonárquica, reconozco que me gustaría más tener una República en la que nosotros eligiésemos. Incluso creo que, si nos dejases elegir, te podrían elegir a ti. Y es que resulta que a muchos españoles les gustas. Y he de reconocer también que yo soy una de ellas. Pienso que puedes ser una persona muy capaz. Te has formado correctamente, y has sabido romper barreras que siempre se han impuesto en este país, como bien demuestra tu matrimonio. Sabías lo que querías y te ha dado igual que fuese un gran escándalo. Y resultó que, en general, los españoles apreciamos mucho a tu mujer. Y mucho más a ti, por no haberte casado con la princesita europea de turno.

Pero ahora las cosas están jodidas, para todos. Y tú quieres caernos bien.

Hay muchos frentes por los que podrías atacar para caernos bien. Como científica, yo me voy a centrar sólo en ese. ¿Qué podrías hacer por la ciencia en este país?

Resulta que soy joven. Los recuerdos de mi infancia sobre ti son pocos. En aquel momento la mayor parte de tus apariciones en la tele iban asociadas con la prensa rosa, diciendo si creían que tenías tal o cual novia. Pero recuerdo otra cosa… recuerdo que, los domingos por la tarde (creo) salías en la tele. En La Primera, que de aquella todavía se llamaba así. Hacías un programa sobre la naturaleza, al más puro estilo Félix Rodríguez de la Fuente. Y esa imagen ha quedado grabada en mi cabeza. Tú, con tus botas de montaña. Yo, una niña, pensando «tenemos un príncipe que se preocupa». Hoy he crecido y la visión de la ciencia y la naturaleza ya no es tan utópica. Cuidar y enseñar animalitos ya no me vale. La biología, sea de bata o bota, no es sólo eso.

Hoy me le levantado leyendo una noticia en la que decían que deberías ayudar a establecer políticas de cooperación científica con otros países. Pero yo creo que deberías ir más allá. He buscado por ahí, y dicen que tu sueldo son unos 150.000 euros al año. Supongo que no los necesitas. No tienes una hipoteca. No tienes la letra del coche. Ni siquiera pagas de tu sueldo la escuela de las niñas. ¿Qué haces con el dinero? Como sugerencia te diré que más o menos lo que tú tienes de sueldo para un año, es lo que a nosotros, un grupo de investigación más o menos decente de este país, nos dan para tres años. Y con eso tenemos que pagar todo. Bueno, realmente nos dan menos, así que más a mi favor.

Pensarás que ayudar a un grupo de investigación no es una gran cosa, que no es dinero suficiente. Ahora piensa que ese grupo descubre algo que después se puede aplicar para desarrollar un medicamento, una vacuna, algo que puede salvarle la vida a tus niñas. Seguro que si lo vieras así darías tu sueldo encantado.

Pero no es sólo eso. No he visto, ni quiero ver aunque sé que puedo, en qué os gastáis el resto del dinero que os damos año a año. El sueldo de tu padre es el doble. En lugar de cazar elefantes, podría dedicarlo a la investigación. Y así con el resto. Todos sabemos que tenéis dinero de sobra. Aunque el estado dejase de dar dinero para la Casa Real en los PGE no tendríais problema.   Si os lo damos, al menos nos gustaría ver algún gesto que demostrase que os preocupáis por nosotros.

Piensa en tu tía. Hace unos días salía en las noticias. Dicen que vive con vosotros, y que la mayor parte de su dinero lo dona. Que ha donado su herencia griega. A ver si aprendéis un poco de vuestra tía.

Y conste que, aunque escribo hacia la nada, tengo esperanzas. Tengo esperanzas porque mientras yo estoy en Francia, estilo exiliada republicana, sigo día a día las noticias españolas, y hace unos días estuviste de visita por mi tierra. Siempre te ha gustado Galicia, todos lo sabemos, desde que estabas en la escuela en Marín. Pero esta vez has ido a A Coruña. Habéis ido a inaugurar el MUNCYT. Según me ha dicho un buen amigo que estaba por allí, estabas muy sonriente y parecía que esto de la ciencia te atraía mucho. A ver si es verdad coño. No paran de recortarnos dinero, no podemos seguir a este ritmo. Como príncipe, como futuro rey, HAZ ALGO.

Y si no lo haces, que no te extrañe si dentro de unos meses te asomas a una ventana desde La Zarzuela y nos ves a un montón de investigadores allí, pidiendo en la calle, para poder investigar. Para poder acabar nuestras tesis y huir al extranjero. Y no, no es salir a formarse, es huir para no volver, jamás. No queremos volver a un país que no nos quiere, un país que nos trata mal. Y que tampoco te extrañe si todos esos científicos piden una república porque se sienten abandonados por su monarquía.

Haz algo, sabes que puedes, está en tus manos…

Actualización en la biografía

Llevaba tiempo queriendo hacerlo, así que he actualizado la pestañita de ¿Y yo quién soy?.

Supongo que a estas alturas no desvelo nada nuevo, pero me gusta tenerlo medianamente actualizado. Quizá lo más nuevo es que por primera vez cuento que es lo que realmente hago en mi trabajo. Para aclarar un poco las cosas.

He dejado todos los comentarios previos, aunque sea por mantener la historia. Por supuesto, siguen abiertos, tanto allí como aquí, para cualquier pregunta.

Cuarta semana en París

Entramos en la recta final. Sólo me queda semana y media más en París.

Realmente ya no sé qué decir sobre mis días aquí. He pasado el 80% quejándome. Las alegrías han sido momentáneas. El caso es, que si valoro el resultado del mes, laboralmente hablando, no ha sido tan malo. Venía con un objetivo, con un mínimo a conseguir, y eso lo he conseguido. Y algo más. Pero cada vez que pienso en cómo paso los días en el labo, me doy más y más cuenta de que no, que podría haber conseguido el objetivo final.

Puedo sacar más conclusiones, como que no quiero a alguien como la señora P como jefa de postdoc. En sí supongo que soy muy exigente… tengo la suerte de tener un director de tesis maravilloso, y eso va a ser difícil de superar. Y conste que no siempre estamos de acuerdo. Pero de eso se trata también la tesis, digo yo. Tras casi 4 años de tesis, y poniéndome en la situación de si fuese yo la jefa, me preocuparía que mi becario estuviese siempre de acuerdo conmigo. Tendrá razón o no, pero si discute algo, al menos es que piensa.

Al llegar a París también empecé mi colaboración con otro blog, La ciencia y sus demonios, en el que pronto (espero) aparecerá mi segundo post. Espero que salga algo positivo de ello.

El viaje también me ha servido para reencontrarme con un viejo amigo. Me ha servido para ver algunas cosas que tenía pendientes en París. Y para seguir dejando cosas pendientes. Y para reflexionar bastante sobre mi carrera, como siempre que estoy fuera de mi labo.

Ahora, queda semana y media. Tengo una lista de cosas que quiero hacer, y sé que no podré hacerlas, porque no es mi labo, porque no me siento con libertad. También tengo una lista de cosas para cuando vuelva a Madrid.

Durante este mes se ha decidido mi asistencia a dos congresos, espero que con dos charlas (sólo una confirmada ahora). En cambio, al que sabía que iba a ir, han decidido que sólo póster.

Y mi paper sigue pendiente. Un paper que, para mi desgracia, me temo que va a dar mucho que hablar a mi alrededor. Ya sabéis, asco de vida.

Y hoy he decidido quedarme en casa, si es que podemos llamarlo casa. Quiero hacer demasiadas cosas, y pasear bajo la lluvia en París no es compatible con ello. Sí, quiero ver cosas en París, pero antes que el «placer» de pasear por ahí, están las tareas pendientes… vamos a ver que tal se me da el día.

Avanzando en París

Casi sin darme cuenta, llevo ya casi la mitad del tiempo de mi estancia en París. Sí, casi sin darme cuenta… pero se me está haciendo largo.

El tiempo va pasando entre experimento y experimento, me aburro como una ostra y pierdo mucho tiempo. Las cosas no van demasiado mal, ya tengo cosas que llevarme de vuelta a España para poder seguir, pero no tengo muy claro que me vayan a ser demasiado útiles.

Hoy ha sido uno de esos días difíciles. Mi jefa aquí es… es esa clase de jefa que no quiero tener. Por la mañana la necesitaba, la busqué y estaba tomando café. Como no me corto nada, interrumpí y le dije que la necesitaba y YA. Pues casi dos horas estuve esperando… Total, para que no me ayudase en absoluto con mi problema.

Por la tarde, tras el fracaso de la semana pasada usando sus geles comerciales caducados hace mil años, me decidí a hacer mis propios geles. No veáis que odisea. Me tiré como una hora para buscar entre todos los laboratorios y conseguir reunir todas las soluciones y los cristales. Los cristales que, una vez encontrados, tuve que fregar cuidadosamente. Y no porque sea una paranoica ojo, porque los encontré en una bandeja en la que estaban los cristales, y estaba una comuna de arañas. 

El caso es que estaba de mal humor, y al hacer los geles cometí un error muy grave. No revisé bien lo que había en cada bote y usé un buffer que estaba el doble de concentrado de lo que debía. La botella era la correcta, pero id vosotros a saber por qué, esta señora lo prepara el doble de concentrado de lo que dice «el libro sagrado». Evidentemente, mi gel corrió fatal y no me sirvió de nada. 

Además, cuando la fui a buscar para que me diese la dichosa resina que llevo dos días pidiéndole, descubrí que se había pirado. Se había ido al dentista con el niño, para que le mirasen las muelas del juicio. Sí, porque el niño es mayor de edad, y podía haber ido solo al dentista, digo yo. Total, que cuando la señora apareció, sólo pude decirle que después de haber mirado en todas las neveras del departamento, no había encontrado la puta resina, así que tendré que hacer el experimento mañana. Y mañana será lo mismo. Eternas esperas…

Para finalizar, al venirme a casa estaba cayendo el diluvio. Y lo más molesto es que justo cuando entraba en casa paró de llover, y ahora hasta hace sol.

Y este es el momento en el que yo, al llegar a casa, debería ponerme a leer papers o algo. Tengo una pila de trabajo generosa para hacer en el ordenador. Pero simplemente no puedo… Sólo veo que al mundo a mi alrededor parece que todo le va de perlas mientras yo estoy en una casa en medio de la nada, con unos franceses que no paran de gritar en las escaleras, desplazada en un laboratorio sin presupuesto, con una jefa inútil, y que además todo el mundo me insista con el «que guay eso de irse de estancia». Pos no, guay no, una puta mierda.

Mientras tanto, sigo esperando que me den becas, sigo esperando que renueven la FPU, sigo esperando que me publiquen mi paper, sigo esperando que alguien diga algo sobre el paper robado. Y sigo esperando volver a España. Pero no voy a caer en eso, no es morriña, no es querer estar en casa. Es querer estar donde me quieren, con quien me quiere, querer estar en un sitio en el que me sienta útil y no sentir que coger una botella de Tris 3M en lugar de 1.5M ha sido la gota que ha colmado el vaso y que mañana, cuando la señora esta me diga «un momento que ya voy» yo decida vaciarle el stock de BrEt en el café.