Tuperlab: lomo a la naranja

Esta semana me apetecía cocinar… y algo fuera de lo común. Esta receta la preparé el domingo y la verdad es que es muy apañada, se sale del sabor «típico» y es muy sencilla…

Materiales:

  • Medio kilo de lomo. Aproximado… el tamaño de la pieza que os puedan vender en la carnicería/supermercado.
  • Medio kilo de naranjas de zumo.
  • Cuarto kilo de azúcar.
  • Medio vaso de vino blanco.

Métodos:

En una cacerola, ponéis el trozo de lomo, lo saláis (poquito) y añadís un par de cucharadas de aceite. Le váis dando vueltas hasta que todo el exterior del lomo esté dorado. Siempre a fuego medio, para que también vaya cociéndose.

Mientras tanto exprimís (a mano) las naranjas añadiendo toda la pulpa posible. También podéis pelarlas bien y trocearlas… pero yo recomiendo la otra alternativa porque os irá menos fibra y la salsa quedará menos ácida. Ponéis esto en un vaso para batidora y añadís el azúcar y el vino. Batís hasta que quede una mezcla homogénea. En este paso tened cuidado y no reguéis media cocina con la salsa como hice yo… tened en cuenta que es muy líquida!

Añadís la salsa al lomo y cocéis a fuego medio unos 20 minutos (dependiendo del tamaño de la pieza de lomo). Quitáis el lomo para una tabla de cortar y lo cortáis en rodajas. Lo mejor es que primero cortéis hacia el centro de la pieza para comprobar que está bien cocido (si no, 5 minutitos más…).

Una vez fileteado ya podéis separarlo en tuppers… La salsa mejor que la guardéis en botecitos diferentes para que no empape en exceso el lomo, pero cuando os lo vayáis a llevar al curro podéis añadirla antes sin problema.

Para acompañar… arroz o pasta lo mejor, pero también ensalada. No he probado pero seguro que esto también está rico en frío, ahora que viene el buen tiempo (aunque haga un frío mortal todavía en Madrid).

Disfrutad!

Diferentes puntos de vista de la carrera investigadora

Lo primero de todo, quiero aclarar que lo que voy a escribir a continuación tiene un punto de vista muy personal y sé que muchos de los que me leen no están de acuerdo conmigo… pero necesito soltarlo.

Estoy casada con la ciencia. Es un hecho. Un novio, un marido, un lo-que-sea, tiene que asumirlo. Es algo que siempre he dejado más que claro a mis parejas, y algo que antes o después siempre me ha dado algún que otro problema. En su momento eran mis estudios (incluso en el instituto), después la carrera, luego el doctorado. La ciencia siempre ha ido primero. Las parejas van y vienen… pero la ciencia siempre estará ahí. Y si eres científico, de los de verdad, tu pareja tiene que entenderlo, porque te ha elegido y se supone que te quiere como eres, y eres eso, una persona que vive para la ciencia 24/7.

¿A que viene la paranoia? La semana pasada en la lista de correo del trabajo empezó a hablarse de ciertas medidas tomadas por nuestro centro para el ahorro de energía. Estas medidas implican prescindir de ciertos servicios fuera del horario laboral. Pero… ¿cual es el horario laboral de un científico? Aquí empieza el problema.

En nuestro centro, la mayor parte de los trabajadores cumplen un horario aproximado de 9 a 6. En mi caso, todos sabéis que esto no se cumple. A las 8 de la tarde cortan algunos servicios. A las 9 se activan las alarmas. Los fines de semana no se puede acceder a algunas zonas del centro si no se avisa previamente. Mi laboratorio está en una de estas zonas.

Pongamos un ejemplo. Yo pongo unas bacterias a crecer el viernes por la mañana. Todo parece ir bien… pero por alguna razón las bacterias crecen despacio y tu cultivo tiene que quedarse hasta el día siguiente porque a última hora de la tarde no está listo. Entonces viene el problema. Vas el sábado a quitar tus bacterias del incubador… y te comes la bronca porque tenías que haber avisado el día anterior antes de las 12 de la mañana. Hay que joderse, yo a esa hora ni había puesto el cultivo todavía…

Pero ya no es sólo eso, es que a veces vas, simplemente porque te apetece. Porque estás en casa fregando los platos, o haciendo la colada, y de repente se te ocurre un experimento. Y tú, que estás casada con la ciencia, dejas lo que estabas haciendo, coges el coche y te plantas en el labo a hacer el experimento, con las ansias de saber si funciona o no. Me gustaría saber si a Watson y Crick les decían que no, que no podían entrar, que tenían que haber avisado antes…

Al hilo de todo esto, hoy en la comida, el señor P empezó a bromear sobre las parejas, diciendo que había que quedarse con la novia que soportaba, que soportaba en el sentido inglés de la palabra. Es decir, no sólo aquella que no te acaba dejando porque no quieres ir a dar un paseo o ir al cine porque quieres hacer algo de tu tesis, aquella que, cuando se lo dices, además quiere ir contigo al labo y ayudarte. Y ahí empezó la controversia… ¿no surge por esto la endogamia? Pues sinceramente, yo prefiero una pareja con la que pueda hablar de transformadas de Fourier, y no una que pretenda hablar de Gran Hermano.

Después la conversación derivó a los horarios de trabajo. Mi jefe, que los lectores habituales ya sabéis como es, empezó a decir lo extraño que le parecía que aquí nadie trabajaba los fines de semana. Y no sólo los becarios ojo, también los jefes. Después de la comida, fui interrogada por las afirmaciones que había hecho mi jefe… teniendo que aclarar varias cosas:

  • Mi jefe jamás me ha pedido que vaya a trabajar un sábado.
  • Mi jefe es el primero en estar en el labo fuera del horario de trabajo. Me lo he encontrado allí a las 12 de la noche, sábados, domingos festivos…
  • Cuando voy a trabajar fuera del horario estándar lo hago siempre por iniciativa propia.
  • Mi jefe jamás me ha dicho «llegas tarde» o «te vas muy pronto». Cojo días libres cuando me da la gana.

Y creo que así es como tiene que ser. Ser científico no es como un trabajo cualquiera. No puedes entrar a las 9, salir a las 6 y desconectar. Al menos yo, no puedo. Mi tesis está siempre en mi mente. Mi tesis es mi hobby, por lo que la mayor parte de mi tiempo libre lo dedico directa o indirectamente a formarme más, ya sea leyendo papers, haciendo tutoriales, o tomando un café con otros científicos para discutir técnicas que empleamos en nuestros labos.

En parte admiro a todos esos becarios que son capaces de desconectar… pero yo no los contrataría. En nuestra selección de candidatos para solicitar becas para el doctorado hemos descartado a gente con media muy alta y un cv excelente, sólo por falta de motivación. Nos parece fundamental que alguien tenga esa ilusión. Esa ilusión que hace que te plantes un sábado en el labo, o que aunque sean ya las 7 de la tarde empieces un experimento nuevo porque no quieres esperar al día siguiente.

Todo tiene un límite, y soy la primera que sabe posponer experimentos. Una cosa es tener ilusión y otra no vivir. Tengo vida social, salgo y dedico parte de mi tiempo libre a hobbies no relacionados con mi tesis. Lo sabéis… veo series, leo, voy al cine… pierdo un montón de tiempo en twitter, facebook y sobre todo gReader. Pero una cosa no tiene que ver con la otra…

Así que, perdonadme, pero mi jefe tiene razón. En este país falta entusiasmo. Nos tomamos la tesis como un trabajo más. O el postdoc. O la plaza de titular. ¿No te has metido a esto porque te gusta investigar? Pues parece que estamos obligados y que, en cuanto dan las 6 de la tarde, salimos corriendo.  Perdonadme si un día a las 11 de la noche estoy leyendo papers de cosas que ni siquiera voy a poder aplicar a mi tesis, simplemente porque me parece interesante. Perdonadme si quiero aprender, si quiero investigar.

Y es que es cierto, la selección de becarios debería incluir un apartado de motivación… el 90% de los becarios de este país perderían su beca si eso se hiciese. Y muchos de esos becarios son mis amigos, pero en ese aspecto no puedo compartir su visión, porque es martes, y yo ya planeo ir el sábado al labo, porque se me ha ocurrido algo y si lo empiezo mañana tendré que ir el sábado, y no voy a esperar a empezarlo el lunes que viene por evitar ir el sábado.

Me encanta investigar. Vivo por y para ello. Y sí, como decía el otro, mi pareja tiene que entenderlo y aprender a vivir con ello. Encontrar una pareja que comparta tu visión y que se ofrezca a ir contigo… eso es tener mucha, muchísima suerte. Pero no sólo se trata de que lo entienda la pareja. También lo tienen que entender tus amigos, tu familia… se supone que el futuro de la investigación en España está en nuestras manos, estudiantes de doctorado que hemos conseguido becas, becas muy difíciles de conseguir… que se supone que somos la élite… y nadie nos apoya. ¿Cuántas veces hemos oído si no sería mejor dejar eso y hacer oposiciones de la boca de nuestras madres?  Aunque no compartáis nuestra ilusión, vosotros (amigos, parejas, familiares, compañeros becarios) deberíais respetarla… me gustaría no volver a oír que somos unos mataos. Sois vosotros los que deberíais envidiarnos, porque nosotros sí somos felices con lo que hacemos, aunque acabemos en la poyata o delante de nuestro ordenador a las 3 de la mañana…

Tuperlab: albóndigas con tomate

Ayer, mientras contaba tuppers para esta semana, me di cuenta de que fallaba algo… el congelador se estaba quedando vacío! Así que hoy al salir del curro asalté el Mercadona y, aunque la comida de esta semana ya estaba solucionada, preparé unas albóndigas para cenar y congelar… Lleva tiempo (unos 45 min) pero es algo baratillo y muy apañado 🙂

Materiales:

  • 500 gramos de carne picada: lo mejor es que sea mezcla de ternera+cerdo
  • Ajo
  • Perejil
  • Un huevo
  • Una rebanada de pan de molde
  • Un vaso de leche
  • Dos cucharadas de pan rallado
  • Un vaso de harina
  • 300 gramos de tomate frito
  • Medio vasito de vino tinto

Métodos:

Se pone en un bol/ensaladera/cosa la carne y se añade el ajo bien picado y el perejil (un poco, media cucharadita). Se añade el huevo. Se trocea (lo más pequeño posible) el pan de molde y se añade. Se pone también la leche, un poco de sal y un poco de pimienta (esto al gusto de cada uno), y el pan rallado.

Ahora viene la parte chunga. Se meten las manos en eso y se amasa todo hasta que quede uniforme. Ya sé, parece asqueroso… pero os juro que es la mejor forma de que quede bien.

En una sartén se calienta un poco de aceite (dos dedos de altura) y empieza la parte estresante. Ponéis en un plato hondo la harina y con las manos váis haciendo las bolitas de la masa, las rebozáis en la harina y las echáis en la sartén. En la sartén tienen que estar poco tiempo: suficiente como para que se doren por fuera pero que no se cuezan por dentro. Según estén listas las pasáis a una cacerola. En mi caso yo iba alternando de forma que preparaba dos, las echaba a la sartén, le daba vuelta a dos que estaban dentro y quitaba dos para la cacerola. Es todo cuestión de práctica, pero si no os véis apañaos podéis hacer todas las bolitas primero, enharinarlas y luego atender sólo a meterlas y quitarlas de la sartén.

Cuando ya tenéis vuestras albóndigas en la cacerola, añadís el vino y las rehogáis bien, cuando estén bien empapadas encendéis el fuego (bajo) y añadís el tomate. Se deja cocer a fuego bajo 5-10 minutos (para que se hagan bien por dentro).

Y ya están listas!

Esas cantidades deberían dar para cuatro raciones de 4-5 albóndigas, dependiendo del tamaño de vuestras bolitas. La salsa de tomate es abundante de forma que después podéis acompañarlas con arroz o pasta y ya tenéis salsa para el conjunto.

GTD: un paso más allá

Hace unas semanas escribía sobre mis técnicas para mantenerme centrada en el trabajo con más o menos éxito. Estos días (en ratos libres, lo juro) he estado leyendo bastante sobre sistemas GTD y de cómo aprovechar mejor el tiempo (y ya sé que leer sobre eso es, en parte, perder tiempo).

El caso es que me lo he propuesto como un nuevo reto. Y es que mi productividad lleva una mala época… estoy dispersa, no cumplo con mis objetivos, etc etc…

Hay una cosa en la que todo el mundo está bastante de acuerdo: el primer paso es decirlo abiertamente, buscar apoyo. Y de ahí este post… decisión, comunicárselo al mundo, comunicar tus objetivos. Es como dejar de fumar… si se lo dices a todo el mundo te sientes peor cada vez que incumples y coges un cigarrillo en la mano (o eso dicen).

También hay que ir poco a poco, porque cambiar todos los malos hábitos de golpe es muy difícil, y vas a incumplir objetivos.

Como la parte de la organización de tareas la tengo relativamente controlada con mi sistema previo, vamos a centrarnos en cómo aprovechar el tiempo para esas tareas. ¿Cual es mi mayor coladero de tiempo? Diréis que internet: blog, facebook, twitter… o el peor, gReader. Pues no. Yo os aseguro que no. Mi mayor coladero de tiempo son las mañanas… las mañanas en las que me dedico a dormir en lugar de hacer cosas productivas.

Por todos es sabido que en el curro tengo libertad de horarios. Eso no quiere decir necesariamente que entrar antes signifique salir antes… pero sí aprovechar mejor el tiempo. Actualmente, aunque intente negarlo, mi rutina mañanera empieza con un despertador que suena pronto, pero conmigo sin salir de la cama antes de las 9 y… y lo que sea. Eso implica que como muy pronto cojo el tren a las 10 y 10, y llego al trabajo a las 10 y media. Entre unas cosas y otras, al final por la mañana trabajo sólo dos horas (vamos a comer a la una). Si tenemos en cuenta que a las 11 y media mi jefe me lía para el café… pues ni os imagináis lo poco que hago.

Mi reto, vamos a llamarlo «reto GTD» empezará a día 1 de marzo. El tiempo hasta entonces va a ir dedicado a la organización, para empezar a tope. La próxima semana me centraré en organizar todo el trabajo pendiente y en comenzar a cambiar mi peor hábito: tengo que empezar a madrugar.

Así pues, para la próxima semana el objetivo es estar subiéndome todos los días al tren de las 9 y 20. Eso implica que a las 8 tendrá que sonar el despertador y yo materializarme en la ducha. Porque coger el tren de las 9 y 20 no puede ser salir de casa con un bollo en la mano porque no me ha dado tiempo a desayunar…

Os iré contando cómo va la historia, que hago, que no hago, y si consigo mejorar algo… al menos, vamos a intentarlo!

Espero vuestro apoyo… y por dios, que alguien me diga cómo puedo hacer para ser capaz de salir de la cama…

Una mileurista en Madrid

Esta tarde mientras «trabajaba», @bydiox me recordó que debería poner un post sobre cómo me apañaba al final en Madrid…

Pos mal, me apaño mal… pero sobrevivo…

A partir de los presupuestos iniciales me he ido un poco por las nubes… este mes, por ejemplo, con la calefacción, el recibo de Iberdrola se me ha ido a 100 euros… pfff… casi es mejor pasar frío… Y yo había calculado 50…

Para compensar, el de agua bimensual, ronda los 35 en lugar de los 50 🙂

El bono de transportes me lo han subido y se me ha ido a 55!

De coche había calculado 50. De gasolina gasto unos 20 al mes. Pero queda el taller… hoy me he gastado 20 en cambiar una puta bombilla y el viernes lo llevo a la itv. Así que bueno, creo que hice bien en calcular unos 50 al mes para los imprevistos de revisiones, etc. En navidad también me tocó cambiarle la batería…

El recibo del móvil lo mantengo en 15 en lugar de 25, al menos mientras mantenga los descuentos cortesía de vodafone.

Internet… pasé del pincho usb a una conexión de verdad. Cuando se me acabe el descuento serán 44 euros. Por ahora pago 32… Yo había calculado 30 al mes!

Al final el coche duerme en la calle, por lo que me ahorro los 65 de garaje. Hasta ahora, el único problema que he tenido ha sido un retrovisor arrancado. Por suerte soy una chica con recursos y pude volver a montarlo yo sola sin ir al taller (y sí, funciona).

En cuanto al resto… bueno… en la compra semanal se me van unos 30 euros. Es lo bueno de cocinar de tupper. Me apaño bien y «cocino» sólo dos días a la semana. Tenéis que ver mi congelador todo organizadito…

El café es un problema. Gasto demasiado en café. Y más desde que tengo una Nespresso en casa y otra en el trabajo… odio cuando mi jefe se vuelve tan generoso. Él compró la máquina y ahora yo sufro…

Pero el resto del sueldo vuela… un día sales a tomar algo, a cenar, o necesitas comprarte ropa…

Y me diréis que no necesito comprarme ropa, pero sí. En las rebajas me dejé una pasta renovando mi armario. Y va a peor… y es que el agobio madrileño me hace adelgazar!! Y debería ir parando o voy a empezar a tener problemas para encontrar talla.

Y al final no queda nada, no queda nada o queda negativo… porque algunos meses acabo gastando de más. Pero bueno, ahora que ya he renovado gran parte del armario y comprado todo lo que necesitaba en casa espero poder controlarme… que en verano dejaré de ser mileurista… pasaré a cobrar menos!!!

Y la ayuda del alquiler… sigo esperando a que la comunidad de Madrid diga algo… creo que en unas semanas si no me dicen nada preguntaré yo. Y es que esto no es vida…

Nada, que si tenéis nuevos consejos de supervivencia… bienvenidos sean!