La perla de los Alpes: la llegada (1/4)

Supongo que la mayor parte de los que hayáis llegado aquí sabréis que he pasado unos días en la montaña. Como he visto cierto interés en el viaje, voy a contar un poco lo que hemos hecho durante los cuatro días que hemos estado allí.

El destino que elegimos fue Saas-Fee, un pueblo conocido como la perla de los Alpes. Es un destino claramente vacacional, en la que prácticamente sólo hay apartamentos turísticos. En invierno se llena de esquiadores, y en verano la cosa es más variada: gente que pretende hacer senderismo, alpinismo o escalada… y también gente que nadie tiene muy claro qué hacen allí más allá de ver el paisaje desde su apartamento. Es el pueblo principal del valle de Saas, y muy cerca se encuentran Saas-Grund, Saas-Balen y Saas-Almagell.

Nosotros elegimos un apartamento pequeño, en el que teníamos nuestra propia cocina. Elegimos Saas-Fee por ser más grande y tener más posibilidades de comprar allí sin tener que ir a otro pueblo, pero a estas alturas diría que en cualquiera de ellos no habría ningún problema, aunque cierto es que hay muchos más restaurantes y más supermercados.

De Berna cogimos un tren a Visp y en Visp un autobús a Saas-Fee. En total, tardamos unas dos horas. Saas-Fee es un pueblo libre de coches, así que en todo hotel/residencia tienen una especie de carrito/coche eléctrico para ir a recogerte al parking a la salida del pueblo. Como nosotros íbamos sólo con mochila y en transporte público, sorprendimos a nuestra hospedadora apareciendo directamente en la casa. Nos enseñó la casa, le pagamos (ya habíamos pagado una señal antes), y nos fuimos a comprar provisiones y ojear el pueblo.

2016-08-12 14.02.39
Las vistas desde nuestro apartamento

Más allá del supermercado, nuestra primera parada fue la oficina de turismo, que fue la mayor pérdida de tiempo del viaje. Intentaron vendernos un mapa en el que no se veía nada por 4 francos, y nos contó las rutas a nivel “esta la puede hacer cualquiera” o “en esta con llevar botas llega”. Le pregunté por el nivel al que estaban clasificadas y dijo que no lo estaban, sabiendo yo perfectamente que hasta el último sendero suizo está clasificado.

La clasificación de senderos suiza se divide en cinco (teóricamente 6) niveles:

  • T1: caminito que cualquiera puede hacer
  • T2: sendero de monte
  • T3: sendero de monte en el que ya sudas
  • T4: con suerte ves el camino, vas haciendo el cabra de piedra en piedra, te tienes que agarrar más de una vez, vas por un precipicio en el que si te resvala un pie no lo cuentas.
  • T5: lo anterior, sudando más, ya ni sabes si estás siguiendo el camino o no, la mitad del tiempo vas reptando porque no hay cojones de ponerse de pie. Te preguntas por qué no has llevado “por si acaso” una cuerda de escalada.

Como esta clasificación es poco intuitiva lo que hacen es poner señales de diferentes colores:

  • Señal amarilla: ruta T1, la dificultad se limita al tiempo. A partir de ahora llamaremos a estas rutas “fáciles”.
  • Señal amarilla con punta “blanca-roja-blanca”: rutas T2 o T3. Ni se te ocurra ir sin botas de montaña porque igual te la pegas, aunque normalmente se limita a un resbalón. Bastones de senderismo útiles. Vamos a llamar a estas rutas “moderadas”.
  • Señal azul, con punta “blanca-azul-blanca”: rutas T4 o T5. No lo hagas si tienes vértigo. No lo hagas si no estás en forma. Igual, lo mejor, no lo hagas. Vamos a llamar a estas rutas “difíciles”.

Ahora, para que os situéis, la ruta que la de la oficina de turismo nos dijo que “bah, con botas ya”, resultaba tener una señal azul.

Otra cosa destacable es no fiarse, nunca, jamás, de la gente que véis en el camino, o que dice haber hecho una ruta. En un camino azul (recordemos, difícil), os podéis encontrar niños saltando de piedra en piedra como cabras, o ancianos a los que no les cae una gota de sudor. No os fiéis. Especialmente si parecen suizos. Porque esta gente ha crecido ahí y realmente son como cabras. Cada persona debe ir a su ritmo, y eso es lo que hace la ruta accesible a más gente. Pero hay que saber ir subiendo poco a poco de nivel y no ir a saco a algo más difícil porque “Fulanito lo hizo con los niños”, que uno puede estar en forma para otras cosas y no aguantar la montaña.

Pasada esta introducción, entramos en la primera excursión. Como ya se nos hacía tarde nos subimos casi con el último teleférico a Hannig. Saas-Fee está a 1800 m y Hannig a 2300. En la estación superior hay un restaurante y un parque infantil en el que nos recibieron unas cuantas cabras, incluyendo una que decidió acercarse para que le rascase la cabeza y las orejas. Supongo que la pobre pensaba que le daría algo de comer…

2016-08-12 16.13.59
Las vistas desde la estación de Hannig

En Hannig pudimos elegir entre una ruta fácil y una moderada, y optamos por la moderada. El paseo nos llevó casi dos horas hasta volver a nuestro apartamento (la ruta sería hora y media). El camino, quitando alguna leve subida, era durante la primera mitad relativamente plano, con una bajada para cruzar uno de los ríos que bajaban de uno de los glaciares y su posterior remonte a la siguiente colina. Desde la colina el camino era un zig zag continuo hasta llegar al nivel de Saas-Fee.

2016-08-12 16.33.14
Antes había un glaciar… y ahora ya no. Esta es la vista “hacia arriba”. Mirad la siguiente foto.
2016-08-12 16.33.23
Esta foto está tomada en el mismo punto que la anterior, pero mirando hacia abajo. Nótese la gran seguridad que da la cuerda del puente desde el que saqué la foto.
2016-08-12 17.33.00
También nos encontramos bichos interesantes. La foto está movida porque yo hacía equilibrios para no caer por el precipicio ni aplastar al bicho.

Para la noche consideramos que nos habíamos merecido el descanso y salimos a cenar a uno de los múltiples restaurantes locales en el que optamos por lo que es quizá el plato más tradicional: una bratwurst con rösti y salsa de cebolla. Os aseguro que es uno de mis platos preferidos en este país.

De vuelta al apartamento disfrutamos del anochecer en los Alpes y una vez que había oscurecido lo suficiente pudimos observar como la falta de contaminación permitía ver perfectamente un montón de estrellas, incluso seguir sin ningún problema la Vía Láctea y, dadas las fechas, disfrutar de las Perseidas.

2016-08-12 21.13.07-1
Anochecer desde nuestro balcón. Sólo por esto pagaría lo que fuese por volver.

Con las estrellas fugaces nos fuimos a dormir. No lo sabíamos pero el día que nos esperaba el sábado iba a ser duro. Pero para eso tendréis que esperar… prometo volver pronto a contar nuestro segundo día en Saas-Fee.

3 comentarios en “La perla de los Alpes: la llegada (1/4)

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s