Y decían que yo nunca estudiaba

Cuando estaba en la carrera, se rumoreaba mucho que yo nunca estudiaba. En general daba un poco esa idea, que me agobiaba y eso, pero no se me solía ver estudiar nunca, por lo que entre la gente que me conocía poco existía una gran duda, y muchos rumores.

Como mucha gente llega aquí buscando la fuente de la eterna juventud, o dicho de otra forma, como leches aprobar la carrera, os voy a contar lo que yo hacía. Cada persona es diferente, y lo que a mi me funcionaba muy bien, puede que a otros no les funcione. También es cierto que hoy en día haría cosas de otra forma aprovechando la tecnología… pero en mis tiempos, y no son tan lejanos, no existían tales maravillas.

  1. Ir a clase. Se suele subestimar la importancia de ir a clase y hacer contactos. Aunque reconozco que hay ciertas asignaturas a las que fui más bien poco, mi norma general era intentar asistir siempre a clase. Al ir a clase siempre absorbes parte de la información, que ya viene machacada, y con un poco de suerte bien explicada. Fuera de clase, es importante conocer gente, sobretodo gente de cursos superiores, porque ellos tienen información, y la información es poder.
  2. Copiar apuntes. Yo tengo una gran ventaja, y es que escribo a la velocidad del sonido. Es bastante literal… puedo copiar absolutamente todo lo que el profesor dice, apuntando hasta cuando respira. Pero no todo el mundo escribe tan rápido, y mi mano también se cansaba al pasar un rato, y por eso el gran dios Cthulhu inventó las abreviaturas. Yo usaba muchas para cosas que se repetían en una asignatura (una c con un palito encima, quería decir célula), y muchas para las terminaciones. No hay que copiar lo que está en las fotocopias (ahora pdf, o lo que sea), pero sí suele ser importante copiar lo que dice el profesor cuando se pone a divagar. Puede sonar absurdo, pero eso es carne de examen. Yo solía copiar muchas frases que me sonaban divertidas, de las que luego me reía aquí. No sabéis la de puntos que he sacado en exámenes por acordarme de la forma chorra en la que había sido explicado algo.
  3. Mantener orden y repasar. En los ratos libres, me dedicaba a juntar las fotocopias, y hacer vida social en la cola de la fotocopiadora. Si es posible llevar el material a clase, eso ayuda, porque en tus apuntes puedes hacer referencia a las imágenes, y saber dónde van. Después me leía los apuntes para ver si tenían sentido, porque si un profesor decía una frase a medias… yo la copiaba igual. Aquí podéis aprovechar para organizar en colores los apartados. Yo subrayaba las cosas para luego clasificar.
  4. Los apuntes buenos o “pasados a limpio”. Aunque mis apuntes tenían fama de ser buenos, yo de ahí no podía estudiar. Según iba avanzando el curso, los pasaba. Siempre los he pasado a ordenador, para empezar porque puedo editar. Al pasarlos, no sólo los copiaba: daba más sentido al conjunto, revisaba las frases y veía lo que faltaba, incluía lo que estuviese en mis fotocopias y yo no hubiese copiado. Como hoy un poco paranoica, escaneaba las imágenes (hoy en día ya las tenéis digitales) y las ponía en su sitio en los apuntes. Ya, una pérdida de tiempo, pero a mi me servía.
  5. Complementar y afianzar. Esta es la única fase en la que yo pisaba la biblioteca, y era siempre mucho antes de los exámenes. Buscaba los libros recomendados para la asignatura y si podía me los llevaba a casa (es interesante aquí pensar en otras bibliotecas, y no sólo en la de vuestra facultad). No me estudiaba los libros, ni mucho menos, pero leía el tema que fuese ahí, y si había algo que me llamase la atención, lo añadía a mis apuntes. Si había algo que en mis apuntes no estuviese claro, lo complementaba. Habría pagado por tener libros en pdf. Los jóvenes no sabéis la de músculo que se sacaba estudiando biología… lo que pesan, los cabrones.
  6. Primera ronda de estudio. Con los apuntes listos, me los imprimía. Pocas veces lo hacía antes de tener todo, no os vayáis a pensar. Lo que pasa es que obviamente, con el trabajo previo, ya se me habían quedado cosas por el camino. Una vez que tenía todo, al papel, que de aquella poco podías hacer en una pantalla. Una vez en papel me volvía a sacar mis rotuladores de colorines y venga a subrayar lo más importante. En este paso se trataba sólo de eso, de releer e identificar las cosas importantes.
  7. Segunda ronda de estudio. En este paso me cogía un taco de folios y me ponía a reescribir las cosas, cogiendo sólo las cosas que había subrayado, y uniéndolas entre ellas. La idea era ir mirando de reojo los apuntes, e ir escribiendo. Cuando acababa, tiraba esos folios directos a la basura.
  8. Tercera ronda de estudio. El mapa. Este era el paso crucial. Ya había leído todo, y lo había reexplicado con mis palabras, pero mirando la chuleta. Ahora venía la parte de minimizar los conceptos. Empecé haciendo esta fase en papel, pero como consumía mucho, pronto me pasé a una pizarra blanca. Iba dibujando un mapa mental en el que sólo ponía las ideas clave, y las unía. Muchas veces incluía dibujos, si era más fácil. Si tenía que aprenderme listas, destacaba iniciales o buscaba una regla mnemotécnica con la que poder empezar. Mi norma era que todo el examen tenía que entrar en la pizarra, o en 4 folios si iba en papel. A partir de aquí seleccionaba los nodos (lo que serían enunciados de preguntas de desarrollar), borraba lo que salía de ese globo, e intentaba reescribirlo de memoria. Obviamente, hacía una foto antes de borrar, por si acaso. Normalmente, al repetir el proceso 4 veces, podía borrar toda la pizarra y escribir de cero.
  9. Estudiar orientado al examen. Como me había molestado en socializar, solía tener exámenes de años anteriores, o al menos una idea del modelo de examen. Un par de días antes, me dedicaba a hacer esos exámenes. No sería la primera vez que se repitiese uno al pie de la letra.
  10. No estudiar las 12 horas anteriores. Tuviese a la hora que tuviese el examen, desde la noche anterior, yo no estudiaba. Después de cenar podía darle un repaso, pero me iba a dormir a una hora razonable, dormía mis mínimo 8 horas y me levantaba, me daba una ducha, leía las noticias, salía a la calle, lo que fuese, pero JAMÁS estudiaba a correr en el último momento. Tampoco iba demasiado pronto a la facultad, porque no soportaba el estrés del universo a mi alrededor.

El enfoque del examen, daría para otro post, pero aquí os he dejado mi secreto… que como veis, no es tal: llevar las cosas al día, con calma, ir parte por parte y organizarse muy bien. Ante otras preguntas habituales… sí, yo estudiaba con música, normalmente heavy o rock, y me ayudaba a recordar las cosas, porque más que memoria visual, la tengo auditiva.

Otra cosa, como truco final… normalmente explicaba las cosas a alguien. Como yo era la que no estudiaba, cogía los apuntes en la mano y se los explicaba a otro. Miraba los apuntes, pero al explicarlo, me quedaba claro y lo recordaba. Nunca me grabé explicando las cosas, pero dicen que no soy mala profesora. Cuando no tenía a quien explicarle el tema, me lo explicaba a mi misma, con mis apuntes en una mano, mirando mi pizarra, e intentando soltar el rollo sin mirar los apuntes, sólo con las notas de la pizarra. Creo que mis vecinos pensaban que estaba loca.

Antes de escribir esto, he preguntado por ideas, así que os voy a resumir lo que otra gente considera sus trucos:

  • Descansar antes del examen: al igual que yo, desde el día anterior. Tened en cuenta que la mayoría de mis exámenes eran de tarde, por lo que mi repaso del día anterior después de cenar, para un examen de mañana sería después de comer.
  • Técnica Pomodoro: esto os lo puedo resumir de una forma sencilla: haced descansos, que el cerebro no está alerta para siempre.
  • Hacer deporte tras estudiar: este consejo debería ser prioritario en vuestra lista… jamás os olvidéis de mantener vuestro cuerpo sano y activo, de comer bien y descansar lo necesario. Y sí, corriendo, uno fija muy bien lo que ha estudiado media hora antes.
  • Como punto inicial, que fue lo que me dio la idea, os dejo aquí el enlace a 46 técnicas y consejos para estudiar (y aprobar) la carrera de biología, más adaptado a los tiempos modernos.

¿Y vosotros? ¿Tenéis algún truco o anécdota que queráis compartir? Y gracias a todos los que me habéis dado vuestra opinión!

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