Carta de una científica a Felipe de Borbón

Felipe, perdona que te tutee, pero supongo que si tan cerca del pueblo quieres estar, tutearte es una de las cosas que deberíamos poder hacer. ¿Te has planteado cómo ayudar a tu pueblo?

La situación de tu familia está jodida, igual que la de todas nuestras familias, pero por causas bien diferentes. Tienes escándalos por cada esquina. Tu padre no hace más que avergonzar a la familia, uno de tus cuñados ha robado no se cuanto dinero (o al menos por ahí la gente dice tener pruebas de ello) y el otro casi hace que su hijo se mate disparándose.

Dicen por ahí las malas lenguas que te estás preparando para gobernar el país. Reconozco ser antimonárquica, reconozco que me gustaría más tener una República en la que nosotros eligiésemos. Incluso creo que, si nos dejases elegir, te podrían elegir a ti. Y es que resulta que a muchos españoles les gustas. Y he de reconocer también que yo soy una de ellas. Pienso que puedes ser una persona muy capaz. Te has formado correctamente, y has sabido romper barreras que siempre se han impuesto en este país, como bien demuestra tu matrimonio. Sabías lo que querías y te ha dado igual que fuese un gran escándalo. Y resultó que, en general, los españoles apreciamos mucho a tu mujer. Y mucho más a ti, por no haberte casado con la princesita europea de turno.

Pero ahora las cosas están jodidas, para todos. Y tú quieres caernos bien.

Hay muchos frentes por los que podrías atacar para caernos bien. Como científica, yo me voy a centrar sólo en ese. ¿Qué podrías hacer por la ciencia en este país?

Resulta que soy joven. Los recuerdos de mi infancia sobre ti son pocos. En aquel momento la mayor parte de tus apariciones en la tele iban asociadas con la prensa rosa, diciendo si creían que tenías tal o cual novia. Pero recuerdo otra cosa… recuerdo que, los domingos por la tarde (creo) salías en la tele. En La Primera, que de aquella todavía se llamaba así. Hacías un programa sobre la naturaleza, al más puro estilo Félix Rodríguez de la Fuente. Y esa imagen ha quedado grabada en mi cabeza. Tú, con tus botas de montaña. Yo, una niña, pensando “tenemos un príncipe que se preocupa”. Hoy he crecido y la visión de la ciencia y la naturaleza ya no es tan utópica. Cuidar y enseñar animalitos ya no me vale. La biología, sea de bata o bota, no es sólo eso.

Hoy me le levantado leyendo una noticia en la que decían que deberías ayudar a establecer políticas de cooperación científica con otros países. Pero yo creo que deberías ir más allá. He buscado por ahí, y dicen que tu sueldo son unos 150.000 euros al año. Supongo que no los necesitas. No tienes una hipoteca. No tienes la letra del coche. Ni siquiera pagas de tu sueldo la escuela de las niñas. ¿Qué haces con el dinero? Como sugerencia te diré que más o menos lo que tú tienes de sueldo para un año, es lo que a nosotros, un grupo de investigación más o menos decente de este país, nos dan para tres años. Y con eso tenemos que pagar todo. Bueno, realmente nos dan menos, así que más a mi favor.

Pensarás que ayudar a un grupo de investigación no es una gran cosa, que no es dinero suficiente. Ahora piensa que ese grupo descubre algo que después se puede aplicar para desarrollar un medicamento, una vacuna, algo que puede salvarle la vida a tus niñas. Seguro que si lo vieras así darías tu sueldo encantado.

Pero no es sólo eso. No he visto, ni quiero ver aunque sé que puedo, en qué os gastáis el resto del dinero que os damos año a año. El sueldo de tu padre es el doble. En lugar de cazar elefantes, podría dedicarlo a la investigación. Y así con el resto. Todos sabemos que tenéis dinero de sobra. Aunque el estado dejase de dar dinero para la Casa Real en los PGE no tendríais problema.   Si os lo damos, al menos nos gustaría ver algún gesto que demostrase que os preocupáis por nosotros.

Piensa en tu tía. Hace unos días salía en las noticias. Dicen que vive con vosotros, y que la mayor parte de su dinero lo dona. Que ha donado su herencia griega. A ver si aprendéis un poco de vuestra tía.

Y conste que, aunque escribo hacia la nada, tengo esperanzas. Tengo esperanzas porque mientras yo estoy en Francia, estilo exiliada republicana, sigo día a día las noticias españolas, y hace unos días estuviste de visita por mi tierra. Siempre te ha gustado Galicia, todos lo sabemos, desde que estabas en la escuela en Marín. Pero esta vez has ido a A Coruña. Habéis ido a inaugurar el MUNCYT. Según me ha dicho un buen amigo que estaba por allí, estabas muy sonriente y parecía que esto de la ciencia te atraía mucho. A ver si es verdad coño. No paran de recortarnos dinero, no podemos seguir a este ritmo. Como príncipe, como futuro rey, HAZ ALGO.

Y si no lo haces, que no te extrañe si dentro de unos meses te asomas a una ventana desde La Zarzuela y nos ves a un montón de investigadores allí, pidiendo en la calle, para poder investigar. Para poder acabar nuestras tesis y huir al extranjero. Y no, no es salir a formarse, es huir para no volver, jamás. No queremos volver a un país que no nos quiere, un país que nos trata mal. Y que tampoco te extrañe si todos esos científicos piden una república porque se sienten abandonados por su monarquía.

Haz algo, sabes que puedes, está en tus manos…

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Un comentario en “Carta de una científica a Felipe de Borbón

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