Firmar un contrato. Capítulo V: Toi sanita, yo lo juro…

Pero eso no cuela, así que para que me contraten necesito un certificado médico.

Así que, primero, para poder tener el certificado, tienes que tener el papelito.

Estos papelitos se venden en un estanco, así que fui al único estanco que hay en mi pueblo. Una vez allí, la conversación con la señoriña fue…

– Hola… ¿tenéis certificados médicos?

-Sí.

-(tras un silencio incómodo) ¿Me puedes dar uno?

-(la señora se va y vuelve con el papelito) ¿Te lo envuelvo??

-Pos vale… cuanto es?

-3,45

Aquí yo le di dos monedas de dos euros, y la señora se fue a la trastienda.

-Oye, me puedes dar una moneda de dos euros que no esté machacada??

– Ñe.. :?? Sí claro…. toma ¬¬

La señora se va y vuelve con el cambio, mientras Nenya y yo mirábamos la moneda rechazada con cara de susto. Pillo mis monedas y mi certificado y nos vamos. Cuando estabamos ya fuera, viene un chico que estaba dentro gritando “ehhhh que te llama la señora”. Yo, con mi “¬¬” integrado, voy a ver que coño le pasaba a la señora ahora.

-Oye, que tenía que darte una moneda de 50 cts. de cambio y creo que te di un euro.

-No, me has dado 50 cts.

-Te di un euro.

-Estoy segura de que eran 50 cts. adiós ¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬

Con esas me fui, pensando si la señora pensaba que yo la quería timar… o si era ella la que desde un principio pretendía timarme a mi.

Unos días más tarde, le dí el papelito a la Minina, para que se lo diese a su vecino (que a estas alturas me está debiendo favores) para que me lo cubriese. Ahora ya tengo pruebas de que soy una chica sana. Menos mal que este hombre me conoce (lo suficiente como para ver que no tengo ninguna enfermedad que me impida trabajar), porque ya me veía discutiendo con un médico inútil diciéndole que el blanco era el color normal de mi cara… que me encuentro perfectamente, pero que soy pálida por naturaleza… que la última vez que doné sangre, los del CTG opinaban que estaba sanísima… que me sacaron el medio litro de sangre, que no hace falta repetir los análisis, que yo juro que no tengo anemia, ni falta de nada… y la historia de siempre.

Ahora, para que me puedan contratar, parece que sólo me falta un papelito más, que lo puedo imprimir en mi casita y cubrirlo yo sola… a ver si es cierto!!

4 comentarios en “Firmar un contrato. Capítulo V: Toi sanita, yo lo juro…

  1. Soy testigo de lo del estanco. Fue tal cual lo ha narrado Karme, aunque se le han escapado detalles como el olor extraño que había en el local o la cara de chunga que tenía la estanquera.

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