Lass uns grillieren!

Vamos de barbacoa. Las barbacoas en Suiza son un fenómeno a estudiar. El acontecimiento consiste en una mezcla de las tradiciones alemanas, francesas, las propias suizas y a saber qué más.

Hace ahora dos años asistí a mi primera barbacoa en Suiza, siendo quizá uno de esos momentos en los que te das cuenta de las diferencias existenciales entre las dos culturas. Hace poco más de una semana, coincidimos en una con un grupo de españoles. Tal situación me permitió comparar lo que ocurría en su mesa y en la nuestra…

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Esto es lo que yo espero comer si voy a una barbacoa

Las españolas (al principio eran sólo mujeres) observaban detalladamente como nuestro alemán encendía la chasca. Bueno, la hoguerita, más bien. El chico hizo una pila estratégicamente colocada de troncos enormes, que no prendía ni de milagro. Al cabo de un rato, el alemán pretendía poner combustible (en nuestro caso alcohol del laboratorio). Por suerte, las españolas aparecieron para salvarlo y darle unas cuantas ramas. El chico dudó que tal técnica fuese a funcionar… pero magia.

Nosotros habíamos improvisado la barbacoa, entiéndase esto en el contexto suizo, habíamos decidido hacerla sólo una semana antes (mañana tengo una, por ejemplo, cuya fecha fue fijada hace más de tres meses). En esa barbacoa sólo llevábamos cosas recién compradas en el supermercado. Para mañana, tras un complejo sistema de reuniones, hemos repartido el trabajo y cada uno va a llevar algo. Entre los componentes esenciales se encuentra el tzatziki (salsa griega, inexplicablemente adorada entre diversas culturas germanas), el pan de ajo, ensaladas, etc. En el tema carnívoro, obviamente habrá salchichas, pero también filetes que serán cortados en pequeños trozos. Suelen triunfar los pinchos en los que hay más vegetales que carne. A veces incluimos salchichas frescas (que por alguna razón todo el mundo me pregunta si me atrevo a comer, se ve que no saben que nosotros de eso tenemos) y mucho pollo. Las señoras de la semana pasada tenían cosas que a mi me parecían más normales, como churrasco (¿cómo se puede llamar barbacoa sin churrasco????), chorizos (sigo sin saber cual era su fuente de contrabando) y sardinas. Vale que este último punto puede ser algo más típico de Galicia, pero es que a mi me estaba cayendo la lagrimita con el olor de las sardinas…

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Esto es lo que realmente querría poder comer en una barbacoa :'(

Un tema destacable es el de los vegetales. Para un español una barbacoa se compone fundamentalmente de carne (de ternera o cerdo y poco más). Aquí parece bastante común poner vegetales a la brasa. Y no, no hablo de patatas asadas. Recuerdo ese primer año que me tomé a coña cuando alguien dijo que traería vegetales marinados para poner en la barbacoa… y resulta que iba en serio.

Otra cosa que me llama la atención es el queso. Les parece fundamental asar Halloumi. Y siendo honesta, esa sí es una costumbre con la que puedo vivir. Qué rico!

Entre las cosas que no dejan de sorprenderme, una chica ha sugerido traer mañana nubes. Veremos si las consigue y cómo funciona la cosa… porque yo creo que más allá del mechero los españoles no sabemos cómo asar nubes.

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Queso a la brasa… probadlo!

Luego está el tema de la parafernalia. Parece que el tema este de llevarte media casa al merendero elegido es bastante internacional. Lo que parece que no es tan común es lo de compartir las brasas… Ni os imagináis como se pusieron cuando se enteraron que las españolas pretendían poner allí sus cosas!! (Y lo mejor fue su cara después cuando vieron la comida de las españolas y se quedaron pensando que ya que estábamos por compartir…).

Una vez acabado el paso de comer (que ocurre unas 20 veces más rápido que en España), pasamos a la sobremesa. Aquí se ve que no consideran lo de llevar café como parte de la media casa que te debes llevar. Pero sí fruta. ¿Vosotros cuando íbais de churrascada con la familia no comíais sandía? Yo por alguna razón lo tengo asumido como LA fruta. Resulta que mañana soy yo la encargada de llevar, entre otras cosas, la fruta. Como ya me olía que mi concepto no iba a ser el mismo que el suyo, se me ocurrió preguntar qué fruta querían. ¿Sabéis que me han pedido? Paraguayos!! He tenido que confirmar tres veces que se referían a lo que yo estaba entendiendo.

Veremos cómo va la barbacoa de mañana. Por ahora mi jefe ha traído 24 cervezas que nos ha prohibido explícitamente que nos bebamos antes. Seguro que, una vez más, esta gente consigue que me sienta más extranjera que nunca.

20 tópicos y curiosidades sobre los suizos

Al hilo de una conversación que tuve hoy sobre los suizos, he pensado que quizá es un buen momento para empezar a hablar sobre ellos. Tras más de dos años viviendo aquí, creo que empiezo a tener una idea sobre esta gente. Vamos a revisar algunos de los tópicos y algunas curiosidades sobre la cultura helvética.

Disclaimer: esto es una opinión personal, son cosas que yo he observado y me han llamado la atención pero cada suizo, al igual que cada español, es una persona diferente. Hay de todo y quizá es una de las cosas que me gusta del país, su gran diversidad! Que nadie me salte al cuello ni se tome mal ninguno de los puntos destacados.

  1. Los suizos no son abiertos. Es difícil hacerse amigo de un suizo, porque los suizos seleccionan muy bien a sus amistades, tienen pocos amigos pero los que tienen son muy cercanos. En España consideramos a una persona «amiga» más fácilmente, mientras que los suizos te considerarán un conocido más al que saludar, pero al que no contarle intimidades. Si un suizo te considera amigo, serás de los «del alma» y hará lo que sea por ti (y esperará lo mismo a cambio). Por otra parte, aunque no seas su «amigo», un suizo va a ser en general amable, aunque es probable que no te de conversación porque llegará tarde a algún sitio cuando te lo encuentres. Lo que nos lleva al siguiente punto…
  2. Los suizos están obsesionados con la puntualidad. En sí, este fue el tema que inició mi conversación hoy. Los suizos son muy puntuales y esperan lo mismo de ti. El concepto de «sólo son 5 minutos» no les vale. El transporte público llega siempre a la hora exacta y un retraso de dos minutos en un tren será anunciado por megafonía con las correspondientes disculpas. Los suizos saben que esto funciona, así que llegarán a la parada 30 segundos antes de la salida del tren. Si un tren se retrasa, la compañía te informará de qué hacer en caso de que tuvieses una conexión, porque saben que muchos pasajeros habrán comprado billetes con un tiempo de transbordo de menos de 5 minutos. Si vas a llegar tarde a una cita más te vale avisar lo antes posible y tener una buena excusa (decir que el tren llega tarde no vale si es mentira, porque todos los suizos viven obsesionados con alguna aplicación de transporte público y sabrán si les estás mintiendo).
  3. Los suizos y el dinero. En contra de lo que mucha gente piensa, la vida en Suiza es normal. Vale, igual por la calle ves más coches caros, pero la mayor parte del parque automovilístico es más viejo que la media española. Los suizos por alguna razón casi no compran productos Apple. Todavía no he conocido a un suizo que lleve un Rolex (en sí, pese al negocio montado… la mayor parte de los suizos ni siquiera llevan reloj!). Los bancos existen, están ahí, pero es algo que a los suizos ni les va ni les viene. La mayoría tienen sus ahorros en la caja del cantón en el que residen. Viven ajenos al tema este de «tener cuentas en Suiza».
  4. Los suizos y el deporte. Recuerdo que cuando llegué a Suiza me preguntaba dónde se metía la gente el fin de semana, porque parecían desaparecer. Al principio creía que se quedaban en casa. Luego descubrí que no, que lo que hacen es salir a la montaña/lago a practicar sus deportes preferidos. A los suizos les encanta esquiar. El concepto senderismo en Suiza adquiere una nueva dimensión. Si un suizo te dice que «vamos a dar un paseo por la ladera de ahí al lado» asume que vas a hacer 15 km a 1500 metros de altura. Si tienes vértigo (como yo), vas a vivir la mitad de tu vida pensando que vas a morir. En verano su deporte preferido es flotar durante unos km de río (en serio, se tiran al río, dejan que la corriente los lleve y luego salen en otro punto del río, caminan al principio y a repetir X veces). Por supuesto, la forma física se mantiene con los paseos en bici al trabajo (Suiza no es muy plana que se diga, tengamos esto en cuenta) y sus sesiones corriendo (muchas antes de las 6 de la mañana…). Un español «bastante en forma» no le llega ni a la suela de los zapatos a un suizo promedio, doy fe.
  5. Los suizos y el chocolate. Sí, Nestlé, Milka, Lindt, Toblerone… Ya. Son los mayores exportadores de chocolate, pero os puedo asegurar que no comen más chocolate que cualquier otro ser humano.
  6. Los suizos y el queso. En este caso es lo opuesto. Los suizos consumen todo lo consumible con queso, y con mucho. La variedad de quesos es impresionante y están todos muy ricos.
  7. Los suizos y los «productos de la huerta». Aunque existe cierta obsesión con el mundo eco y bio, a la mayor parte de los suizos lo que les importa es consumir productos frescos. Casi no conocen lo que es la comida precocinada o los restaurantes de comida rápida. Les encanta cocinar (cosa que hacen muy bien) y comprar en el día lo necesario (cosa que hace que ir al supermercado a las 7 de la tarde sea el infierno).
  8. Los suizos y los cantones. Al vivir aquí he perdido toda capacidad de comprensión del lío montado en España. Suiza es un estado federal, y cada cantón tiene TODO transferido. Hagas lo que hagas, las leyes variarán en cada cantón. Si te mudas de cantón hasta tienes que rematricular tu coche. Pese a ello, no se matan.
  9. Los suizos y el patriotismo. Vale, estamos divididos en cantones y todo lo que sea… pero la unidad federal se mantiene. Adoran su bandera y aprovechan cualquier oportunidad para colgarla en sus casas. Esto llega a su máximo exponente en la fiesta nacional, el 1 de agosto. Adoran, y mucho, su país. Aprovecharán toda oportunidad posible para ilustrarte sobre sus tradiciones ancestrales, que merecerían un post diferente.
  10. Los suizos y la democracia. En Suiza hay democracia directa. Si una persona cree que algo se debe debatir en el parlamento, tiene que reunir 100.000 firmas en 100 días y su propuesta se debatirá y se votará. Cualquier decisión pasará por el pueblo, que votará en referéndum vinculante. No existe un primer ministro, existe un consejo en el que están representados los principales partidos que conforman el parlamento. Y ojo, suena muy bonito pero no siempre funciona, no subestiméis la estupidez de la gente. En sí, en los últimos años han votado grandes pifias que ahora intentan arreglar con una segunda votación (a ver si explicándoselo bien entienden lo que están votando). Para contrarrestar lo utópico del tema, Suiza fue el último país europeo que permitió que las mujeres votasen (en el 71), pero como esto varía de cantón a cantón… y en Appenzell Innerroden no se permitió votar a las mujeres hasta 1990!
  11. Los suizos y los idiomas. Suiza tiene cuatro lenguas oficiales (alemán, francés, italiano y romanche), pero no son co-oficiales. En algún cantón (o en zonas de algún cantón) sí hay dos co-oficiales, pero en la mayor parte de los casos se habla solo una. En teoría estudian otra lengua, pero si viajan a «la otra zona» (esto está muy marcado entre la zona francesa y germana) lo más probable es que hablen inglés. Si le preguntas a un suizo si habla inglés te dirá que «sólo un poco» y a los dos minutos descubrirás que parece nacido en el corazón de Inglaterra. Las abuelitas hablan inglés. Los niños pequeños hablan inglés. Así no hay forma de practicar alemán.
  12. Los suizos y los dialectos. Si has conseguido encontrar a una de esas personas que NO habla inglés, probablemente no podrás entenderte con ella, sobretodo si estás en la parte germana. Ellos dicen hablar alemán, pero lo que hablan es un dialecto, cada pueblo tiene un dialecto ligeramente diferente, no se entienden bien entre ellos, los alemanes no se enteran de nada, y tú con tu alemán nivel principiante eres incapaz de entender ni una palabra.
  13. Los suizos y su capacidad para agobiarte. En teoría los españoles somos muy cercanos y todo eso… pero cuando estamos al lado de un desconocido, respetamos su espacio vital. Yo que sé, en la cola del supermercado, de un cajero… siempre dejamos una distancia de rigor. Los suizos se te pegan como si no hubiera mañana. Tú reaccionas echando la mano al bolso o al bolsillo… hasta que te das cuenta de que en Suiza nadie te va a robar.
  14. Los suizos y el nivel de ruido. Sabrás dónde hay extranjeros por el nivel elevado de ruido. Los suizos hablan muy bajo, siempre. Especialmente en el transporte público, se oyen muy pocos ruidos. Eso no quita que siempre te pregunten si el sitio está libre antes de sentarse cerca de donde tú estás, que te digan «Gesundheit!» (salud) cuando estornudas aunque no te conozcan de nada, o incluso que entablen conversaciones absurdas contigo en el tren: de las mías destaco la de un italosuizo que me contó lo mucho que le gustaría viajar a España o la del señor que me soltó media hora de conversación sobre el tipo de müsli que cada uno de nosotros había utilizado en su desayuno.
  15. Los suizos y la educación. Eso de tutearse no va con ellos. Cuando te presentan a un suizo te va a tratar sí o sí de usted (si tienes más de 18). La persona de mayor rango (edad o título, aunque no tengo muy claro el peso de cada uno) es la que tiene que decirle a la otra que por favor la tutee. Como en España, esto se está perdiendo un poco en las nuevas generaciones, pero todavía están a años luz. Para compensar, cuando ya te han presentado a alguien y tienes permiso para tutearlo, si has pasado más de dos horas comiendo o bebiendo con esa persona se considera suficiente para que en lugar de un apretón de manos se despidan con un fuerte abrazo o con tres besos (dependiendo de la zona de Suiza). A mi lo del abrazo me desconcierta mucho, pero parece ser que a los de la «zona abrazo» lo que les desconcierta es eso que hacemos el resto de dar besos. ¡Pero si somos mucho menos invasivos!
  16. Los suizos y los impuestos. Los suizos sí pagan impuestos, y bastantes. Como curiosidad, los extranjeros con permiso B (lo que tengo yo) o inferior pagan menos impuestos, porque se presupone que no se van a quedar a largo plazo. Sí cotizan para la pensión (con un sistema bastante complejo, por cierto), pero la mayor parte tienen un plan de pensiones privado. En porcentaje del salario, lo que se me descuenta a mi en Suiza de impuestos es similar a lo que se me descontaba en España. Eso sí, el seguro médico no va en el pack. Tú te pagas tu seguro médico con la compañía que decidas y la cobertura y franquicia que consideres oportuna (y esto no hay forma humana de bajarlo de 250 francos al mes).
  17. Los suizos y el dinero. Los suizos no hablan de dinero. Nunca, jamás. Esto da lugar a situaciones absurdas como que no te digan cual va a ser tu sueldo. Tu ganas lo que debes ganar para el puesto en el que estás y algo cuesta lo que debe costar en relación a su calidad.
  18. Los suizos y la religión. La educación suiza es 100% laica, y si eres una persona religiosa tendrás que contribuir a tu iglesia (o lo que sea) con tus impuestos. Ojo, si dices ser ateo tendrás que serlo de verdad, que si se enteran (y se enteran) de que mientes, te harán pagar los impuestos de los años previos. Más allá de esto, los suizos no hablan de religión. Cada cual es libre de creer lo que quiera, en la intimidad y sin lavar el cerebro del resto.
  19. Los suizos y la seguridad. El servicio militar es obligatorio para los hombres suizos, y sirven entre los 18 y los 30, en cómodos plazos, eso sí. Para las mujeres es voluntario. Durante el periodo de servicio, todo militar se lleva sus armas a casa. Existe un complejo sistema de normas sobre dónde guardar cada arma, qué hacer con la munición y cómo realizar el traslado del cuartel a casa. En Suiza existen búnkers suficientes para toda la población (incluyendo extranjeros residentes y turistas): casi todos los edificios tienen uno y además existen muchos públicos, incluyendo los repartidos por las montañas, que nunca se sabe cuando te van a atacar con una bomba nuclear. Además, las autopistas están preparadas para ser transformadas en pistas de aterrizaje para aviones militares en caso de necesidad, y todos los accesos a el país están preparados para ser dinamitados en caso de intento de invasión. Así es como se mantiene la neutralidad suiza y una de las tasas de criminalidad más baja del mundo.
  20. Los suizos y la confianza. Los suizos reaccionan rápido si creen que se está cometiendo un delito, lo que hace que por ejemplo, en un tren de larga distancia, puedas dejar tu ordenador y tu bolso en tu sitio, irte media hora a la cafetería y encontrarlo donde lo has dejado al volver. Además, los suizos con granjas ponen en la calle lo que sea que quieren vender y una hucha y esperan que tú seas una persona civilizada y pongas en la hucha lo que ellos han puesto que cuesta en el cartelito antes de llevarte lo que sea que están vendiendo. No está vigilado y no, nadie, nunca, jamás, se ha planteado robar.

Y hasta aquí mi resumen de curiosidades sobre los suizos. ¿Alguna idea? ¿Alguna pregunta? Espero comentarios para poder escribir una segunda parte!!