Una nueva ciencia en mi vida: la ciencia de Ummo

Muchos os habréis dado cuenta de que llevo un par de días desaparecida, desde antes de Nochebuena, casi sin escribir nada en ningún sitio, algo muy extraño… pero es que he tenido una revelación y he necesitado varios días para procesar lo que ha ocurrido.

Como sabéis aquellos que me leéis y me escucháis en mi parte más personal, durante mi tiempo libre me gusta hacer algo de ejercicio, y en los últimos años le he pillado el gusto a la escalada. Como acabo de llegar a Madrid estoy probando diferentes rocódromos para buscar cual me gusta más, y el 23 fuimos a uno que queda cerca de la parada de cercanías de San José de Valderas. A la ida todo muy bien, lo único malo es que hacía bastante frío. El problema fue a la vuelta.

La niebla era muy densa, y se veía más bien poco. Culpa nuestra por meternos en un polígono de noche, pero tampoco es que seamos personas de esas a las que les preocupa algo así. Las calles estaban vacías y había poca luz, pero nosotros íbamos a nuestro aire hablando sobre la sesión del día. Yo levanté la cabeza y vi una cosa flotando, algo que inicialmente pensé que era un dron pero que no tenía pinta de dron.

A ver, soy científica, intento buscar por todas las vías posibles una explicación lógica a las cosas. Pero aquello no tenía mucha explicación lógica. Claramente era alguna cosa que volaba y yo no sabía que era… y eso en mi tierra se llama ovni. Pero a ver, que yo soy científica, así que primero tenía que contrastar datos. No iba a contarlo ese mismo día porque me tomarían como loca.

Los últimos días los he pasado revisando información intentando entender el significado del símbolo que vi en aquel objeto. Lástima que tuviese el móvil en la mochila y no me diese tiempo a hacer una foto. Era una especie de H con una raya en el medio, así que con eso empecé a buscar.

Google todo lo sabe, así que pasado un rato lo encontré. Se trataba de una nave de Ummo. Ummo es un exoplaneta y en él se dice que hay una civilización paralela a la nuestra. Incluso se han comunicado con nosotros en el pasado, pero claro, ya sabemos que los gobiernos siempre esconden estas cosas, igual que en el Área 51, que seguimos sin saber qué hay. Pero a ver, yo esto no me lo creo…

Tras seguir buscando encontré varias imágenes que se parecían a lo que yo había visto, pero claro… con cámaras de los 60, que hacen que todo esté más borroso. Yo lo vi más nítido, incluso con toda esa niebla. Pero… ¿y si era fake? Leí que en varias ocasiones se vieron naves justamente en San José de Valderas. Después de leer eso yo ya estaba preguntándome a ver qué me había hecho a mi decidirme por ese sitio ese día, si hay otros rocódromos mucho más al centro y no habríamos tenido que ir caminando de noche por un polígono… ¿sería que estaba destinada a ello? En cualquier caso, yo sin pruebas científicas no me creo nada. Así que tenía que esperar hasta hoy para saberlo seguro. En mi búsqueda, encontré que en la biblioteca central del CSIC se encontraba una colección de cartas de Ummo que se habían recibido en el pasado, así como un análisis detallado de todos los datos disponibles: información del planeta, de sus habitantes, datos de las cartas, etc. Si los datos estaban allí y los científicos del CSIC llevan más de 50 años guardándolo y analizándolo… entonces algo de cierto tendrá.

Esta mañana finalmente he podido acceder al edificio, tras estar durante los festivos y el fin de semana cerrado. Efectivamente, las cartas están ahí. Es una recopilación de todas las cartas recibidas desde Ummo, algunas originales y otras copias, pero aquello desde luego es la biblia de los ummitas. El nivel de detalle del análisis sobre nuestro planeta indica que es real, puesto que nosotros en los 60 no sabíamos tanto de la Tierra. Van unos años por delante, sin duda.

He seguido investigando y he descubierto una nueva interpretación de la vida y un montón de científicos unidos. En esta nueva vida voy a necesitar mucho apoyo, así que me he unido a ellos. Si queréis saber algo más sobre la visión científica ummita podéis leer sobre ello en la cuenta de Twitter de @ummo_ciencias. Yo os seguiré informando según avance en este nuevo descubrimiento. Sin duda, es todo un descubrimiento. Yo que creía que este 2020 no podía ser ya más raro… pero he visto la luz, haber dejado mi puesto en Suiza, volverme a España sin trabajo, meterme en un polígono por la noche… todo tiene ahora sentido, era el destino que me estaba buscando.

Actualización: por si alguien no se había dado cuenta o llega a este post a posteriori… este artículo se publicó un 28 de diciembre, día de los inocentes en España. Que no cunda el pánico, que no he dejado el camino de la luz por el camino de Ummo. Eso sí, he de aclarar que gran parte de la historia es cierta: la visita al rocódromo en San José de Valderas y la historia de que allí se dijo que fueron los primeros avistamientos es cierta. Que las cartas están en una biblioteca del CSIC también es cierto, pero no las descubrí este 28 de diciembre, sé desde hace unos 10 años que están allí. La historia de Ummo se supone que fue toda inventada por un hombre muy creativo, mucho más que yo sin duda. Sé que muchos os habéis reído con este post así que espero que lo hayáis disfrutado y mucho ojo, no vaya a ser que para la próxima en lugar de una versión española haya un April’s Fool para contentar a todos los lectores 🙂

Rastreo de contactos fallido: ¿se puede mejorar?

Incluso antes de que se liberasen las aplicaciones de rastreo de contactos en Europa, en muchos países ya se decía que no iba a funcionar. En paralelo, un ejército de rastreadores intentaba hacer su trabajo pero ni eran suficientes ni lo tenían fácil. El rastreo de contactos ha fallado en gran parte del mundo, no sólo en el país en el que cada uno de los que lee esto vive. Porque tendemos a pensar que es sólo en nuestra burbuja, pero esto ha sido bastante generalizado. Aunque hay algunas excepciones, sin duda. Y no es que lo diga yo, una noticia publicada en Nature esta semana recoge las mismas impresiones.

Mi experiencia personal: el caso suizo

Ahora que he abandonado el país puedo ya reflexionar sobre lo que viví y lo que pudo tener buena intención pero no salió bien. Desde principios del verano Suiza tenía disponible su aplicación de rastreo basada en los sistemas de Google y Apple, pero al igual que en otros muchos países la aplicación no servía de tanto como debería porque o bien no se metía el código (por no querer o por no tenerlo) o directamente no se instalaba la aplicación.

En paralelo se montó el sistema de rastreadores igual que en otros países. En ese nivel el fallo de Suiza fue pensar que el peor escenario posible era el de la primera ola. Es decir, buscaron rastreadores asumiendo que jamás tendrían un número de casos mayor. A comienzos de octubre estaban desbordados y directamente tiraron la toalla: el gobierno dijo que mientras no bajasen los casos, era «imposible» rastrear. Desde entonces ha habido varios intentos en algunos cantones y muchas contrataciones nuevas, pero siguen siendo insuficientes.

Por último, la peculiaridad en Suiza frente a otros países es la recogida de datos en los locales de restauración y ocio. Supuestamente, cuando pasas más de 15 minutos en un restaurante (por ejemplo), debes rellenar un formulario con tus datos de contacto y ponerlo en una urna, o bien cubrir un formulario online al que accedes con un código QR en las mesas. Ahí pones el número de mesa, el horario y tus datos.

Supuestamente, si hay un positivo avisarán a todas las personas que estuvieron en contacto en los 5 días previos. Para eso el positivo tiene que acordarse de que estuvo en ese restaurante, y el resto tienen que haber dado sus datos. Aunque mi muestra de cómo funciona el sistema es pequeña porque evitaba estos establecimientos, es bastante sencillo irse sin haberlo cubierto (intencionalmente o no) y nadie comprueba los datos. Y eso después de meses desde el día que dijeron que había que revisar que los datos eran correctos. Jamás me han revisado nada.

El análisis del escenario de rastreo de contactos

Utilizando la situación suiza como ejemplo, se puede analizar qué cosas se podrían haber hecho de otra forma allí y en muchos otros países, porque al final no somos tan distintos.

Hay que tener en cuenta que hay algo que sí nos diferencia de algunos países en los que el rastreo funcionó mejor, y es la libertad y privacidad. Por supuesto, si la aplicación fuese obligatoria para poder salir de casa o si rastreasen absolutamente todo lo que hacemos con nuestras cuentas de redes sociales, entonces sería mucho más sencillo que el rastreo fuese efectivo. Pero en Europa eso no sería posible. Ningún país podría de buenas a primeras imponer algo de ese estilo a sus ciudadanos, y por eso nos quedamos en la situación de confiar en la buena voluntad de la población. Pero en la población hay de todo. Lo que sí se puede regular es, por ejemplo, la entrada a un negocio privado.

Coronavirus
El protagonista de 2020

La aplicación de rastreo de contactos 2.0

Vale, no podemos obligar a la gente a instalar nada para salir a la calle. Pero sí podemos pedirles que lo hagan para entrar a un restaurante, por ejemplo. Siempre con una alternativa en papel, porque uno se puede quedar sin batería o tener un móvil muy viejo.

Pensemos en la idea suiza y olvidemos la buena voluntad. Quizá habría una opción… mezclando las cosas. Para que el rastreo de contactos en los locales de restauración fuese efectivo, una opción sería la necesidad de registro en la entrada mediante un código QR, pero que en lugar de abrir un formulario en el que tengas que cubrir todo, te lleve a la app y la app registre que estás en ese local. Lo escaneas, enseñas la validación y entras. Además, para que se pueda validar la app tiene que decir que estás limpio, que no has tenido contactos de riesgo según sus datos. Como alternativa, para aquellos sin app, tendríamos el formulario tradicional en el que habría que revisar los datos o una versión de mensaje al móvil. Al final lo que queremos es tener el número de teléfono de esa persona por si hay que avisar… si vive en esta calle o la de al lado nos da igual.

Así podríamos manejar muchos más contactos, sin duda. Y cubriríamos uno de los problemas de los que se hace eco el artículo de Nature: la gente no te dice dónde y con quién ha estado. Pero seguiríamos teniendo el problema de que la gente te conteste (esto es muy difícil de arreglar) y que no haya un rastreo efectivo de los contactos registrados.

El ejército de rastreadores

Aquí llegamos al punto crítico, porque evidentemente de poco nos sirven muchos datos si no se pueden utilizar. Cada país tendría que asegurarse de tener suficientes rastreadores. Suficientes en activo y suficientes en reserva. Y ahí cada país puede utilizar estrategias diferentes: voluntarios, militares, personal hospitalario… pero esos deberían ser los de reserva. La base debería ser personal contratado cuya única función sea rastrear (que no quiere decir que no puedan ser reubicados desde otros puestos).

Si el apartado anterior funcionase, un rastreador dependería muchísimo menos de la persona positiva. Incluso ante su negación a colaborar, tendría acceso a los registros de presencia en diferentes locales. Si la persona colabora y se le da el código para la aplicación de rastreo, la notificación a sus contactos sería muchísimo más rápida. Así, el rastreador podría centrarse en los contactos en otras situaciones: casa, trabajo, etc.

Por último, como bien destaca la noticia en Nature, ampliar el rango y la red de rastreo ayudaría a aislar casos. Si vamos suficiente tiempo hacia atrás podríamos identificar la fuente del contagio y explorar posibles contagios paralelos. Si aislamos y/o hacemos pruebas a los contactos de los contactos, podríamos parar la expansión mucho antes. En el caso de Suiza se considera contacto sólo si se ha estado a menos de 1.5 metros durante más de 15 minutos sin mascarilla. Esto es claramente insuficiente, sobretodo teniendo en cuenta que si se te identifica como contacto, no se hará ninguna prueba si no hay síntomas.

Test, test, test…

Personalmente creo que los cribados masivos deben ser la última opción. No es que esté en contra… pero no me agradan. Creo que generan cansancio en la población que se expone a ellos, una sensación de falsa seguridad en el barrio en el que se realiza, y que además se utilizan recursos para ellos que podrían ser mejor empleados. Si habéis participado en alguno, sabréis que normalmente el número de casos nuevos localizados en estos cribados es muy bajo.

En cambio, los cribados dirigidos son otro tema. Antes de hablar de un cribado como tal, tendríamos que asegurarnos de que se hagan test todas las personas que hayan estado en contacto, y que ese test se haga en el momento adecuado. Al igual que una persona con síntomas debe hacerlo de forma inmediata, un contacto debe hacer un test pasados al menos 5 días del contacto (estando aislado, por supuesto). Una vez cubiertos los contactos confirmados, entonces podemos hacer cribados dirigidos en aquellos lugares en los que se haya perdido la trazabilidad. Esto se está haciendo en algunos lugares. Un ejemplo típico, sería la residencia en la que hay varios positivos y no se tiene claro qué ha pasado.

¿Test y aislamiento?

Por último, vamos a aclarar por qué en algunos casos es test y aislamiento, pero en otros casos con una de las dos opciones llega. Para ello voy a introducir varias opciones con lo que sería conveniente:

  • Tienes síntomas: test y si es negativo no hace falta aislarse.
  • Eres contacto de un positivo: te aislas sí o sí.
  • No tienes síntomas aunque has estado con un positivo y no has estado en contacto con nadie desde que estuviste con el positivo: te aislas y pasados 10-15 días puedes salir. Se supone que no has puesto a nadie en riesgo.
  • Eres contacto, no tienes síntomas, pero has estado con más gente desde que estuviste con el positivo: te aislas y pasados unos 5 días desde el contacto si es posible te haces un test para saber si eres portador asintomático y hay que aislar a tus contactos.
  • Eres contacto y empiezas a tener síntomas: además de estar aislado te haces test en cuanto aparezcan los síntomas.

Después de todos esos escenarios, si hay capacidad, entonces empezamos con los cribados localizados o dirigidos y después si todavía sobra pues con los masivos. Y a poder ser, los cribados deberíamos orientarlos a los pool de saliva, porque no podemos estar todos los días tomando muestras nasofaríngeas.

¿Es un mundo ideal?

Lo que he planteado es sin duda una situación lejana de la realidad en cualquier país, pero eso no quiere decir que no sea posible. Tenemos que caminar hacia ello y tenemos que intentar que nuestros gobiernos implanten cada vez medidas mejores, porque no podemos poner todos los huevos en la cesta de las vacunas. Las vacunas tardarán más de un año en llegar a todo el mundo.

Como no todo el mundo puede confiar en los de arriba, desde aquí también os animo a que reflexionéis sobre vuestro granito de arena y os aseguréis de saber cuales son vuestros contactos en caso de que tengáis que hacer un auto rastreo de contactos, que conté cómo hacía en Suiza. A base de granitos de arena también podemos acabar con la Covid-19.

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Volver a España en tiempos pandémicos: la llegada

Finalmente, puedo contar el último episodio hasta nuevo aviso. Porque en principio ya está, aunque quedan cosas por ahí pendientes, sin duda. Pero ya estoy en España.

La semana ha sido dura, sin duda. El martes pasado se habían llevado las cajas y nosotros nos habíamos ido a un hotel. Por la tarde noche nos volvimos para sacar las cosas que eran para «reciclar». El miércoles pasado empezó el agobio final… por la mañana abrimos la puerta a la empresa de limpieza y nos fuimos a hacer la PCR. Al mediodía, después de comer, revisamos el piso y entregamos las llaves. La verdad es que quedé muy contenta con la empresa de limpieza, ni de milagro habría podido hacer yo todo eso en tan poco tiempo.

El jueves por la mañana llegó uno de los resultados de PCR pero no el otro, y tampoco podíamos acceder, así que tocó buscar la forma de tener acceso y pedir el otro a ver qué pasaba. Una vez que teníamos los dos resultados, ya casi no nos quedaba nada pendiente…

Pero el viernes a la mañana me di cuenta que el certificado de la PCR no era como tenía que ser del todo, por lo que pedí que tuviese todo lo que tenía que tener y la empresa en cuestión pasó ampliamente de mi. Que si, que todos sabemos que no iban a dejarme fuera porque el papel no cumpliese todos los requisitos pero… el agobio es el agobio.

Finalmente, el viernes por la tarde nos fuimos al aeropuerto, entramos sin demasiado problema. Facturamos una de las maletas de mano gratis, nos subimos al avión, llegamos a Madrid, recogimos todo y a casa… Como curiosidad, aunque escaneamos el código QR y pasamos el control de temperatura, no nos pidieron directamente el resultado del PCR (aunque sí dijimos que lo teníamos). Creo que estaban demasiado ocupados con todos los que no dijeron nada, no tenían el código ni nada. Como segunda curiosidad, por primera vez en la vida, para salir del aeropuerto nos hicieron pasar por un control de aduanas en el que una vez más pasamos por un arco de rayos X nuestras maletas.

Ayer lunes llegaron las cajas que ya están vacías, aunque no voy a decir que todo está colocado en su sitio… porque no es el caso, pero poco a poco todo parece ir encontrando su lugar. Así que aquí se acaba la historia. Hasta aquí hemos llegado contando la mudanza, y ahora toca empezar la nueva vida. Quedan dos semanas, dos semanas que servirán para pensar bien en los siguientes pasos e ir organizando todo para empezar 2021 con muchas fuerzas.

Volver a España en tiempos pandémicos: vaciando la casa

Ya casi estamos así que todo se ha acelerado mucho en los últimos días. Desde luego, ahora ya no queda mucho margen para cometer errores, así que todo ha tenido que planificarse mejor. Ahora estamos prácticamente en una situación en la que no nos podemos permitir cambios, así que lo que queda es lo que hay y tendrá que salir bien sí o sí.

Por suerte ya no estoy yo sola y eso ha permitido que no haya cundido (demasiado) el pánico y todo siga adelante. Hasta hemos tenido ratos de relax porque las cosas han ido por momentos mejor de lo esperado.

Lo que hice

  • Cancelé por fin mi permiso de residencia y mi estancia en el consulado. Oficialmente ya puedo salir.
  • He enviado los documentos de cancelación a todas las empresas… pero no todas las empresas han confirmado. Veremos qué pasa.
  • Vendimos el sofá (menos mal) y también regalamos el armario, así que nos hemos quitado grandes pesos de encima. Hemos vendido o regalado otros muertes.
  • Hemos enviado las cajas con mis pertenencias, que si todo va bien llegarán el próximo lunes a Madrid.
  • Y sí, me he relajado un poco

Lo que queda

  • Ahora toca sacar todo lo que queda en casa para que se lo lleven los de «reciclaje».
  • También vendrá una empresa a limpiar de forma profesional.
  • Tenemos que hacernos las famosas PCR y que salgan negativo.
  • En medio de todo eso nos vamos los últimos días a un hotelito para no dormir en el suelo y eso. Algo muy muy sencillo pero muy céntrico.
  • Por último, nuestro vuelo tiene que salir, tenemos que entrar sin problemas en Madrid y el lunes que viene tienen que llegar las cajas.

Y después de todo esto, creo que voy a dormir 3 días antes de empezar a pensar en la siguiente aventura, esa de no morirme de hambre en el intento.

Érase una vez… el cambio de vida

Han pasado 26 semanas, 26 capítulos de Érase una vez la vida. Realmente han pasado 28 desde que escribí el primer post hablando del proyecto. Durante estas semanas he ido repasando los diferentes capítulos, pero en paralelo también ha ido avanzando mi vida. Porque Érase una vez la vida ha sido una excusa más para hacer avanzar un proyecto paralelo, que quien me leía probablemente ni siquiera intuía en aquel momento.

Los 26 posts de los capítulos muestran en parte ese avance, por lo que los he dejado intactos, aunque algunos muestran ahora enlaces que ya no sean válidos, ya que estos meses he ido aprendiendo mucho sobre cómo hacer las cosas para que este blog sea el punto de partida para un nuevo proyecto.

Vamos avanzando y esto es el principio de una nueva vida. Será mejor o peor, pero ya no hay vuelta atrás. Saldré adelante, siempre lo he hecho. Uno decía hace un par de meses que «si hay un deseo, hay una forma». Pues sí, la hay.

Aquí os dejo la lista con los enlaces a todos los posts, para aquel que quiera recordar algún capítulo en particular, para verlo con los hijos, para recordar nuestra infancia y para recordar que somos lo que somos, y la vida… la vida es así. Pero antes, no olvidéis que ahora soy una comunicadora más que vive del apoyo de los lectores, así que si habéis disfrutado de este viaje por nuestro pasado conmigo, podéis mostrarme vuestro agradecimiento en mi Patreon o invitándome a un café:

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