Medio año… tropezando

Cuando escribí a 31 de diciembre mis propósitos para este año sabía que iba a ser un año extraño, pero obviamente no me imaginaba ni de lejos que a día de hoy íbamos a estar como estamos. Quizá porque la situación lo hacía extremadamente complicado, decidí no hacer una valoración del primer trimestre, porque creo que me habría echado a llorar. Pero ha llegado la hora, y no quiero que acabe junio sin valorar cómo van los propósitos de este año.

Han pasado muchas cosas y quizá algunos de mis propósitos carecen de sentido en esta nueva normalidad que ojalá se quede como está. A día de hoy las cosas se están poniendo complicadas de nuevo en algunos sitios, incluyendo el país en el que resido, así que esperemos que se calme de nuevo sin volver a pasar por otra ola. Tengo mucho miedo de lo que nos pueda traer el otoño, y también de cómo me afecte a nivel personal, pero no quiero adelantar cosas, así que vamos al repaso habitual de propósitos:

  • Mi propósito de este año es leer 25 libros. Pues llevo 22, así que algo tengo que hacer muy mal para no ser capaz de llegar a 25. Supongo que es lo que tiene el tema de la pandemia… que te deja tiempo para leer. Ojalá pudiese mantener el ritmo en el futuro!
  • Mi H index sigue igual, pero ya he conseguido deshacerme del artículo que me quedaba pendiente, así que ahora me estoy dedicando a la vida contemplativa… o no, porque obviamente en algo estoy trabajando, aunque tengo mis dudas de si llegará a ser un artículo.
  • Tendría que hacer repaso de cuantas series y películas he visto en lo que va de año pero me da que ha sido poco. Pero tampoco demasiado poco… no sé. Sí he visto varios documentales y alguno me gustaría reseñarlo aquí, a ver si encuentro rato para eso.
  • Desde luego en lo que va de año llevo muy bien lo de escribir más. Tanto que además de escribir muchísimos más posts de temas de lo más diversos, estoy enviando mi newsletter semanalmente a aquellos que me siguen, estoy mucho más activa en Twitter y con la pandemia acabé en otro podcast, Qarentena. Por ese lado creo que voy mejor de lo que me esperaba, la verdad.
  • Viajar… ay, viajar… voy a llorar. En enero tuve un pequeño viaje en Suiza y bueno, el resto está todo cancelado hasta nuevo aviso. Pero a mi que nadie me toque mis vacaciones en España o vamos a tener un problema. Seguiremos informando del tema «Carmela huye a España».
  • Por extensión, tampoco he ido a conciertos. Aunque por suerte yo no había comprado entradas para nada del inicio de temporada. No sé cómo avanzará el verano pero me da que no va a estar en mis manos poder elegir.
  • No he matado a nadie en el lab, pero en parte eso puede ser porque durante mes y medio no lo pisé. Las cosas se complican bastante y la «nueva normalidad» aquí es muy complicada. La verdad, no tengo claro cuánto voy a aguantar esta situación.
  • Tras el parón de ejercicio físico patrocinado por el confinamiento, creo que poco a poco voy recuperando, pero es muy poco a poco. Aunque algo hice en casa ese tiempo, no es lo mismo, y las piernas se quejaron bastante a la vuelta. Habrá que ponerle remedio en verano.
  • Lo que sí ha mejorado mucho es mi alimentación, y curiosamente la nueva normalidad me ha hecho implementar algo que me había planteado en el pasado y no había conseguido: llevar mi comida al trabajo. Ahora como mejor, mi estómago me odia menos, y esas cosas. El efecto colateral es que como poca carne, muy poca. Que es algo bueno para el medio ambiente, pero que tengo que asegurarme de seguir siendo capaz de digerirla. Con poca me refiero a que desde marzo creo que comí carne roja una vez. Pollo cada dos semanas o así. Quién me ha visto y quien me ve…
  • Aunque los días de confinamiento mi productividad tenía altos y bajos, la verdad es que me he metido en tantos marrones que ahora tengo que organizarme todo muy bien. Y tendré que hacerlo bien si quiero que mi plan de futuro salga adelante.
  • Con esa serie de rutinas implementadas, mi vida también está mucho más ordenada, lo que me genera menos agobio y me permite dormir mejor sabiendo que todo está como tiene que estar, donde tiene que estar, y que he hecho lo que tenía que hacer. No puedo agobiarme por intentar hacer más cosas de las que puedo hacer de forma realista. Lo bueno del confinamiento es que me permitió recuperar el control de mi casa, menos mal.
  • También he ahorrado durante estos meses más de lo que tenía previsto, y pretendo seguir haciéndolo. El único gasto importante en el futuro cercano es un cambio de portátil que estaba más que planificado, y a partir de ahí tocará centrarse en ahorrar para cuando las vacas flacas, aunque el dinero hay que invertirlo en las cosas que faciliten la vida.
  • Quería probar cosas nuevas, y estoy probando muchas cosas nuevas, aunque algunas no os las pueda contar todavía. Pero desde luego, la parte de «qué pasa si hay una pandemia global» preferiría no haberla probado.

¿Qué pasará en los próximos meses? Os advierto que habrá actualización antes del último trimestre del año y que va a traer sorpresas, porque me estoy callando muchas cosas que en algún momento tendrán que salir a la luz… pero está todo planificado!

La dificultad de una vida doble

Las últimas semanas me están resultado tremendamente complicadas. Durante el tiempo del confinamiento suizo, yo había adquirido una rutina que me funcionaba, y me sentía capaz de todo, y en mi cabeza aparecieron muchos planes y muchas ideas que quería llevar a cabo. Y entonces llegó el desconfinamiento. Como hace ya tiempo que no cuento cómo va la historia, aquí os cuento cómo avanza la situación.

En Suiza hemos vuelto ya casi a la vida completamente normal. Poco a poco fueron abriendo las tiendas, los restaurantes, los bares… y ahora también las instalaciones deportivas que, en lo que a mi me afecta, hace que todo esté abierto (aunque quedan cuatro cosas limitadas). En general en la calle la vida se ve normal: los bares están llenos y la gente va sin mascarillas, aunque en las tiendas hay aforo controlado, lo que hace que se formen largas colas para comprar todo lo que no se compró en los meses anteriores aprovechando unas rebajas que en muchos casos llegan al 50%.

En el trabajo la situación está lejos de ser normal, porque allí sí tenemos muchas limitaciones al movimiento y a eso de juntarnos, con un estricto control de turnos, un seguimiento de quién está dónde y cuándo y una política antisocialización, porque ni siquiera manteniendo distancias nos dejan comer juntos.

¿Y dónde quedan todos mis otros planes? Pues en los huecos. Ya que en el laboratorio tengo que sacar adelante un proyecto nuevo, el resto se encaja en el tiempo en el que no estoy en el laboratorio. Así poco a poco supongo que muchos os habréis dado cuenta de lo que se ha convertido en el nuevo horario de mi vida paralela, pero si no es así, os resumo lo que hago además de mi trabajo de postdoc:

  • Cada lunes aquí se publica un post sobre un libro que haya leído recientemente
  • Cada jueves comento aquí un capítulo de Érase una vez la vida
  • Cada domingo publico el texto de una newsletter premium previa (habiéndola dejado de acceso exclusivo para suscriptores durante un tiempo)
  • Cada dos semanas, el martes sale un nuevo capítulo de Bacteriófagos
  • El último miércoles de cada mes sale un nuevo capítulo de Cum Laude
  • Los sábados sale Qarentena, aunque puede que pronto cambie su frecuencia
  • Todos los miércoles sale la newsletter gratuita con enlaces científicos
  • Todos los sábados sale la newsletter para suscriptores
  • Además tengo otra cosilla por ahí en el tintero, que todavía no puedo contar

Y pese a todo esto, me sigue quedando tiempo para vivir y tengo tiempo para pensar en más cosas. Al final va a ser cierto que si una se organiza bien, si piensa todo bien y dedica el tiempo a lo que lo tiene que dedicar en lugar de mirar al aire, las cosas van saliendo adelante, que de mirar al aire no se vive (vale, la inmensa mayoría de la lista tampoco ayuda a comer…). Ojalá pronto pueda ir añadiendo más y más cosas a esa lista (que tiempo queda) y ojalá vayan dando para al menos, pagarme los snacks.

Teletrabajo, otro trabajo y cambios

Han pasado ya unas semanas desde que conté cómo iba esto del teletrabajo y desde entonces las cosas han cambiado, ya que ahora estoy teletrabajando a media jornada… más o menos.

Hemos empezado a volver al laboratorio, pero no podemos estar todos allí a la vez, lo que además de una pesadilla de organización, implica que parte de mi tiempo siga dedicado a trabajar desde casa, de una forma similar a antes, pero ahora incluyendo mucho más tiempo planificando para que mis horas en el laboratorio sean más eficientes. Lo dicho, una pesadilla.

Pero mientras tanto, mi trabajo de divulgación y comunicación ha ido creciendo, y ha llegado el momento de asumir lo innegable, que es que ocupa una parte importante de mi vida y es ya casi como otro trabajo. Por eso, aprovechando el fin de semana más largo, en las próximas horas y días, esta página sufrirá una serie de transformaciones, para que pueda a la larga recoger toda mi actividad y servir más como presentación y que la parte del blog pase un poco más a segundo plano, aunque el blog sigue siendo el blog.

Preventivamente pido disculpas por todas las cosas raras que puedan salir mientras estoy haciendo todos los cambios, pero esperemos que todo salga bien y pueda convertir esto en otro tipo de página que más o menos cumpla la función que tengo en mente. Cuando todo esté listo, escribiré otra entrada comentando los cambios. Muchas gracias por la paciencia!

No sabemos comportarnos

Hace menos de una semana yo escribía explicando por qué con gente civilizada no es necesario cancelar cosas porque si sabemos comportarnos, no nos vamos a contagiar ni contagiar a otros. Pero no sabemos comportarnos.

Pese a que se estaba pidiendo por todas partes cumplir una serie de normas básicas, la población seguía a su aire. Y no me refiero a juntarse con otra gente, me refiero a toserle encima a otra gente. No voy a analizar el caso de España porque no estaba allí, pero os puedo decir lo que había en Suiza cuando ya se había pedido evitar horas puntas y controlar las distancias: gente apelotonada, toses y estornudos en las manos, esas manos a la puerta del tranvía, más toses dentro, gente claramente enferma en su puesto de trabajo… y sabéis como hemos acabado? Con un número de casos/habitante que se está acercando mucho al de Italia.

En Suiza no estamos en cuarentena forzada, en principio todo el mundo sigue trabajando (aunque se recomienda teletrabajo) y aunque sí se ha limitado aforo, todo sigue abierto. La gente sigue por la calle. Y sí, no debería haber ningún problema si una persona sale a dar un paseo con su bici. El problema es si esa persona no cumple las medidas y, como puedo ver por la ventana de mi casa, no se cumplen. No sé ni qué decir del esperpento que viví ayer en el supermercado en el que, por la locura de la gente, es evidente que van a tener que controlar el aforo. Con un poco de suerte espero que todo el mundo tenga suficiente papel higiénico y paquetes de pasta para tres años y en los próximos días pueda ir a comprar de una forma civilizada.

Yo por ahora me quedo en casa, y mientras me quede en casa, además de trabajar desde aquí, intentaré ofrecer algunos contenidos extra para aquellos que os aburrís, de forma que yo también me mantenga distraída. No entiendo muy bien el agobio por estar en casa, pero bueno. Que sí, que es una putada no salir a dar un paseo sobretodo cuando hace buen tiempo fuera, pero… ¿es tan horrible? Si se puede salir a comprar las cosas que se necesitan, pues os entretenéis en casa. No se puede ir al gimnasio, pero se pueden hacer un montón de cosas en casa. Y os recuerdo que la mayoría todavía tenéis que trabajar, aunque sea en remoto. Yo la verdad es que no me veo con tantísimo tiempo libre… y espero que no sea esto tan horrible como pueda parecer. Quizá es porque siempre he sido una persona más casera y, aunque me gusten las actividades al aire libre, eso siempre haya sido una parte pequeña. O quizá es por haber crecido en un sitio en el que llovía mucho.

Aunque este post no lo voy a meter en ella porque es repetir mil veces lo mismo, los que me leéis podéis suscribiros a mi newsletter en https://karmegd.substack.com/ y recibiréis además de los enlaces a lo que vaya publicando, una recopilación de otros enlaces para que esto sea más llevadero. Mientras tanto, yo voy a empezar comentando un libro que nos viene al pelo… atentos al próximo post!

Si quieres apoyarme sin más, pero ahora no quieres ponerte a leer, siempre puedes invitarme a un café, que a veces necesito ayuda para encontrar horas extra para leer!

Llegamos al 2020

Quizá de una forma un poco inesperada, se ha acabado el año. Se ha acabado por una parte demasiado rápido, sin darme tiempo a hacer todas las cosas que yo quería hacer, pero se ha acabado por otra parte demasiado lento, porque el tiempo no pasa para las cosas que deberían pasar, y hay cosas que tardan demasiado. Pero supongo que esa es la vida… enfrentarse a un nuevo año. Vamos a ver que me había propuesto y como hemos acabado. Este año lo acabo en Galicia y no en Suiza, y al menos algunas cosas creo que mejor que el año anterior. Vamos punto por punto:

  • Me había propuesto leer 16 libros. Inexplicablemente, leí 20. Me he forzado un poco, cierto, pero también lo he hecho porque leer me ayuda a distraerme de otras cosas. Para el año que viene voy a tirar la casa por la ventana y voy a proponerme leer 25 libros. Esto es uno cada dos semanas, que yo sé por mi pasado que es mucho leer para mi, pero vamos a intentarlo. Algún audio libro irá en medio, que lo pone más fácil.
  • Quería que mi H index subiese a 10 y ha subido a 11, así que por esa parte muy bien. He publicado un artículo, aunque no el que yo quería. En el publicado voy en medio, y la verdad es que en parte me provoca mucho cariño y nostalgia porque es de Fagos y con esos autores nunca voy a volver a publicar. El año que viene mi h index no va a poder subir porque no hay de donde tirar ya, pero tengo que publicar el dichoso artículo pendiente y después… después algún dios proveerá.
  • Sigo sin ser capaz de ver películas, y series creo que menos que el año anterior, pero 12 seguro que si. El año que viene volvemos a lo mismo 12 y 12, a ver si final este las cuento.
  • He conseguido escribir algo más aquí a base de comentar libros. Me gustaría volver a comentar el día a día pero no puedo. Intentaré seguir manteniendo todo: blog, Twitter, grupos de Telegram, podcasts y algunas cosas que he estado haciendo por ahí este año.
  • Viajes… han sido menos pero quizá con algún punto interesante. Por trabajo he estado en Austria, Canadá y en Italia. También curiosamente en España. Por placer he visitado otros sitios de España, porque ciertos giros inesperados dificultaron hacer otras cosas. Este año por trabajo solo se me presentan por ahora viajes por Suiza y Francia, quizá eso me permita incluir algo por placer.
  • Decía eso de que quería repetir concierto de Heredeiros y no sabía si iba a poder ser, y que quería ir a un concierto de los que marcan. Desgraciadamente, el panorama musical en mi tiempo de vacaciones fue limitado para lo segundo, pero conciertos de Heredeiros… no uno… dos!! Y el segundo fue en gira de presentación del disco nuevo. Yo sé que la mayoría no entendéis esto, pero es algo que yo disfruto mucho. No sé que habrá el próximo año, pero quiero venir aquí a destacar al menos un concierto.
  • Yo he intentado ser más razonable en el lab, pero os juro que es que no hay por donde cogerlos a veces. Eso voy a hacer cuando me retire de la ciencia, contar todas las burradas que he visto. He visto cosas que no creeríais… Creo que he asumido por qué me cuesta tanto sobrevivir en el lab y supongo que habrá que ponerle solución.
  • Acabo el año con mejor forma física de lo que lo empecé. Ahora tengo algo más de fuerza, pero no suficiente. Escalando he conseguido hacer un bloque de un nivel superior y eso ha sido muy motivante. Aunque suene un poco loco, me planteo el siguiente nivel para el año que viene, que yo sé más o menos a qué corresponde, eso implicará acabar el próximo año en mejor forma física de lo que lo empiezo nuevamente, y con mucha más fuerza!
  • Mi alimentación ha mejorado, en parte a la fuerza porque parece ser que ya no tolero la cantidad de carne que podía comer en el pasado. Tras estos días de excesos noto mucho la diferencia y espero volver a comer bien. Todo lo que me planteo es seguir intentando ser consciente de lo que como y que sea sano, porque el cuerpo hay que cuidarlo.
  • Alemán… fuera, adiós, soy feliz sin él. Sigo entendiendo y puedo comunicarme, pero en estos momentos tengo otros problemas más importantes en mi vida. Ya en el futuro si lo considero necesario me lo replantearé, pero ahora no es una prioridad. Este propósito no se ha cumplido y desaparece de mi lista.
  • Productividad: aunque supongo que cualquiera que me vea desde fuera debe pensar que soy la leche, yo sé que hay puntos en los que no cumplo. Aunque mi sistema funciona hay una cosa que no tengo suficientemente dominada: las rutinas. Puedo planificar cosas pero pierdo el hilo de otras porque no soy capaz de hacerlas como rutina. Eso tiene que cambiar este año.
  • Mi vida ordenada y minimalista va muy bien. He comprado poca ropa y he invertido en un robot aspiradora que hace que me agobie menos con eso de las pelusas. Ahora me resulta bastante más sencillo tener todo recogido. Mi idea es mantenerlo así en el año que entra, porque me facilita otras cosas, y en esto tenemos que meter en parte el punto anterior, porque algunas cosas para que se mantengan recogidas requieren una rutina…
  • No he gastado de más y creo que he conseguido ahorrar. No lo tengo muy claro porque tengo que hacer declaración de la renta por primera vez en Suiza y quizá haya calculado muy por lo bajo y me arruine… pero si todo va según lo previsto, lo habré hecho bien. He ahorrado para un portátil que espero comprarme este año y quiero seguir ahorrando. Quizá a algún otro cacharro de los míos le toque también recambio, pero será hacia final de año si es que toca. El plan es seguir así.
  • No consigo avanzar en eso de parecer adulta. Sigo sin saber cómo se hace. Aunque no lo haya conseguido yo voy a seguir este año a ver si encuentro una lista de cosas que hacer o cómo comportarse o vestirse o algo… aunque yo estoy muy feliz con mi aspecto la mayor parte del tiempo.
  • No he cumplido los propósitos de Bacteriófagos porque se me cruzaron cosas por en medio y no pude centrarme en eso, quedan fuera, dejando solo una cosa para el próximo año: probar tantas cosas nuevas como pueda.

En general podemos resumirlo como que espero que el próximo año sea un año en el que pueda estar un poco más tranquila, activa, contenta y en buena forma. No se le puede pedir mucho más al año… aunque algo más hay, pero eso quedará en privado, que no todo se cuenta. Y es que en medio de tantas cosas yo sigo dándole vueltas a la cabeza con nuevas ideas y planes… y quizá alguno sea para este año que entra.