Participando en un ensayo COVID: primera dosis

Hoy os voy a empezar a contar una historia que se empezó a fraguar la semana pasada. He esperado a que se completase la primera fase para tener más que contar, a ver si podemos transmitir un poco de tranquilidad por aquí. Pero ahora puedo decirlo: me han puesto la primera dosis de una «vacuna» de un ensayo COVID.

Hace una semana, me enteré de que el ensayo clínico para la vacuna CureVac buscaba voluntarios en España, concretamente en Madrid. Varios medios se hicieron eco de ello, pero parece que no en exceso, porque aunque en otros hospitales llenaron muy rápido, en Madrid seguían teniendo huecos. Un ejemplo de noticia al respecto con los datos de contacto la tenéis aquí. Tras pensarlo un poco, pensé que sería interesante participar.

Mi interés en participar es, ante todo, por el avance de la ciencia. Llevo meses diciendo que las vacunas de ARN son seguras y eficaces, así que que menos que ofrecerme a que prueben una en mi cuerpo. Si tengo la oportunidad y no lo hago, perdería credibilidad. Así que bueno, confío en ellas lo suficiente como para querer que me la pongan. Se trata de un ensayo ahora en fase 3, por lo que se está revisando cual es su eficacia.

Los días previos a mi primera cita para la dosis del ensayo COVID

Mi primer intento fue vía correo electrónico, al que me respondieron bastante rápido diciendo que llamase por teléfono. Lo intenté el viernes a la mañana, pero de forma poca exitosa. Ahora sé que de debe a una saturación en la centralita, no a que ellos no puedan atender en su unidad.

El lunes por la mañana (ayer) volví a intentarlo y contestaron a la primera. Me hicieron una serie de preguntas básicas por teléfono, sobre si tenía alguna patología previa, si había tenido alguna PCR, antígenos o anticuerpos positivos, si estaba embarazada y tras comprobar que mis datos aparecían y que estoy registrada en el sistema de salud de Madrid, me ofrecieron varias horas para hoy a la mañana. Hay que tener en cuenta que se están poniendo cientos de dosis para este ensayo COVID, así que la rapidez es alucinante.

Como yo soy un poco así, opté por una cita a media mañana. Porque yo sin desayunar no voy a ningún sitio. Dado que presuponían que no habría problemas, me asignaron directamente la cita para la segunda dosis, y me advirtieron que la primera cita implicaría unas dos horas en el hospital.

Recordemos, muy importante, que todas las personas que participan en una fase 3 reciben o bien la vacuna o el placebo. Por lo tanto, hasta que pase un tiempo (todavía por determinar) no sabremos quién ha recibido qué.

La primera cita, historia hasta el pinchazo

Esta mañana me subí al metro y me fui al hospital. Me fui con mi mascarilla FFP2, porque no sabía qué hacía falta o no. Me dirigí al sitio al que me habían dicho que fuera y rápidamente una enfermera me dijo que, antes de nada, íbamos al consentimiento informado. Lo primero fue leerme toda la documentación, aunque ofrecían también un vídeo en una tele allí que tenía una versión resumida con dibujos. Yo soy un poco especial y me leí todo el consentimiento en papel.

Una vez dado el visto bueno al consentimiento, empezamos el reconocimiento médico. Ahí me revisaron que mis latidos fuesen normales, que mi garganta tuviese un aspecto normal, que no tuviese nada destacable en mi historial y por supuesto, una serie de preguntas sobre mis hábitos. Acabé esa fase tras poco más de media hora allí, y de ahí me tocó salir para poder hacerme una prueba de embarazo (porque obviamente nadie se fía de tu palabra).

De vuelta, pasé a la segunda fase. El test de embarazo que hizo que mi tensión subiese a las nubes cuando la enfermera bromeó con un positivo. Tras reírnos un poco, volver a medir la tensión (ya más normal) y temperatura. Medirme y pesarme y una muestra de sangre, un tubito para que me puedan hacer una prueba de anticuerpos, no vaya a ser.

Teniendo todo en regla, pidieron «mi dosis» para el ensayo COVID. Que a saber si lleva vacuna o no. Tras esperar unos minutos a que la trajesen, cuando hacía justo una hora que estaba allí, llegó la jeringuilla. He de destacar que el pinchazo no se nota nada con estas agujas que usan ahora. Y bueno, ya tenía en mi brazo la dosis… o no.

Lo que ha pasado después del pinchazo

Tras ponerme la dosis me mandaron a otra salita en la que se me informó como notificar efectos varios: dolor de cabeza, hinchazón, dolor en el brazo, náuseas… lo que sea. Y que me mire la temperatura por la noche. También me ofrecieron algo de comer, pero yo ya quería irme y comer en mi casa, así que en cuanto se cumplió la media hora del pinchazo y me dejaron libre, me fui.

En estos momentos, que han pasado ya más de tres horas, yo sigo como una rosa. Creo que lo único que puedo decir es que noto cierta molestia en el sitio en el que me han pinchado… pero a ver, me han pinchado, digo yo que lo normal es que me moleste un poco, aunque tengo que ponerlo igual en la aplicación.

Tras la primera dosis en un ensayo COVID… ¿qué pasa?

Si todo va bien, en un mes me pondrán la segunda dosis. Y si todo va bien, cuando se apruebe la vacuna a mi me pondrán sí o sí la dosis, aunque no la tenga ahora. Habrá que ver cómo avanzan los días y si tengo algún síntoma o no, y espero muy ansiosa los resultados de los tests de anticuerpos que me van a ir haciendo. (Corregido, que había puesto antígenos y son anticuerpos!)

Yo seguiré contando cómo va esto de ceder un poquito de mi cuerpo a la ciencia. Lo que os puedo decir es que yo soy muy de evitar médicos en la medida de lo posible y hoy he quedado muy contenta. Se me ha informado, se me ha tratado bien, y tras años fuera me he reconciliado bastante con el sistema español. Nunca había participado en un ensayo, y me hace mucha ilusión que mi primera dosis sea de uno COVID.

Cuando lleve unos días escribiré contando en qué consiste la vacuna de forma más detallada, qué cosas han publicado hasta el momento y cuales son las posibilidades que tiene de que se vaya a aprobar su uso en Europa. Mientras tanto, podéis apoyar mi gran esfuerzo (divulgativo y de colaboración científica) invitándome a un café, y enseñando a vuestros conocidos que no, al ofrecerte a un ensayo no te salen antenas verdes ni nada por el estilo. Al menos, por ahora, yo sigo como antes.

La mujer y la niña en la ciencia

Podría estar en otro lugar en estos momentos intentando convencer a una niña de que estudie una carrera de ciencias, pero no lo voy a hacer. Voy a escribir un post con lo que me está pasando por la cabeza con todo lo que he visto en los últimos días, y de entrada ya sé que no va a gustar, pero es lo que pienso.

¿Hay machismo en la ciencia? Sí, un montón. En algunas ramas es peor que en otras, pero está ahí. El problema es que desde hace unos años parece que lo que tenemos que hacer es animar a las niñas a que estudien una carrera de ciencias. Pues a ver, yo estudié una de esas, y el futuro es una mierda, seas mujer o no. Si eres mujer, eso sí, es más mierda. Parece que las animamos a que se dirijan a un futuro de mierda, y casi que mejor no.

Quizá antes de intentar convencer a esas niñas de que estudien algo, tendríamos que resolver los problemas que tenemos más arriba. La mayor parte de las matrículas de muchas carreras de ciencias son de mujeres, pero su presencia decae según se van dando de bruces con ese techo de cristal. Que está ahí, y antes o después te lo comes.

¿Tenemos que reservar plazas para mujeres? Quizá, si esa es la única forma. Pero el problema es que incluso aunque se reserven plazas para mujeres quizá no se llenen, igual que no se llenan las plazas para discapacitados o no se llenarían las plazas para negros, latinos, o inmigrantes. Porque diferentes grupos tienen diferentes problemas y para poder optar a esa plaza reservada, hay que llegar ahí. Y antes de que alguien se me enfade por mi vocabulario, considero que si hay que tomar medidas deberíamos empezar por mezclar un poquito más los colores de piel en algunas empresas, porque el racismo se huele a kilómetros y muy pocas representan remotamente la sociedad que las rodea. Y el racismo no está en las palabras, está en cómo se usan. Igual que el machismo. Hace unos días un famoso futbolista español decía en la tele que lo ofensivo no es llamar a alguien negro, es cómo se diga. Como mujer, a mi no me ofende que se use el plural «todos» incluyéndome, lo que me ofende es que la que se pasa la vida escribiendo todxs, ponga en su CV que es científico, porque se ve que poner que es científica cuesta, y claro, el papelito pone científico. Pero igual que yo tengo un papelito que antes decía siempre «Doctor» y ahora dice a veces «Doctora», pues otros papelitos también hay que actualizarlos por la fuerza.

El colectivo que sea, que está infrarepresentado, no necesita esas reservas de las que hablaba. Yo no necesito que me den una plaza por ser mujer. En sí, me cabrea bastante que se me sugiera siquiera la posibilidad de que se me llama a algo por cubrir un cupo. Lo que tenemos que hacer es que las mujeres (o cualquier otro colectivo, pero hoy hablaba de mujeres) no vayan tropezando con problemas cada dos días y acaben renunciando a la carrera que sea.

Yo he renunciado principalmente por otras cosas, pero no voy a negar que el colectivo al que pertenezco me ha puesto las cosas más difíciles. ¿Queréis ejemplos? Los hay a patadas. Porque a los hombres no se les suele juzgar la ropa que llevan o no llevan, o si tienen un kilo de más o de menos. Tampoco se les suele decir que se ignora el cabreo que tienen porque «serán las hormonas». Ni se les pregunta, en medio de una conversación sobre el futuro en la empresa, por sus planes de futuro familiares. A los hombres no se les juzga en función de su edad valorando si van a procrear o no. A los hombres no se les asignan tareas por ser más «sensibles». Y podría seguir hasta el infinito con todo tipo de ejemplos de cosas que yo creía que en el siglo XXI jamás ocurrirían pero han ocurrido. Si a eso le sumamos los numerosos comentarios a mi color de piel (nunca adecuado) y a mi comportamiento (que no cumple los estereotipos de mi nacionalidad, parece ser) sufridos durante los últimos años… pues sí, cabrea todo mucho.

Por eso creo que primero tenemos que permitir que las mujeres que ya están, que ya estamos, dentro de la ciencia, podamos abrirnos camino sin que seamos juzgadas siempre primero como mujeres. A ver, que cuando estoy divulgando se me juzga por mi aspecto si se me ve, si no por mi voz, y es habitual que se busque mi imagen para poder «valorar». ¿Valorar qué? ¿Mi cara te va a decir si soy mejor o peor divulgadora? Vamos, no me jodáis… y eso no ha sido uno o dos. Y no me refiero a quien dice que tengo una voz que transmite X o Y, me refiero al que dice que Z «para ser mujer».

Y dicho sea de paso, antes me refería a una actitud machista en una mujer al no llamarse científica, y la verdad es que hay muchas mujeres que perpetúan costumbres machistas. Pero además, hay mujeres que son malas personas, porque ser mujer no te hace ser una hermanita de la caridad. Además, recordemos que en ciencia las que han llegado alto se han chocado con muchas capas de ese techo de cristal, así que ahí te encuentras de todo. Algunas de las científicas que se suelen nombrar como referentes para las niñas eran muy machistas, algunas trataban fatal a los estudiantes de su laboratorio. Algunas se han aprovechado de los resultados de los estudiantes para llevarse premios, premios a «mujer que ha hecho X». Y de otras se ha dicho que se les han robado resultados que ni siquiera habían obtenido ellas, pero por ser mujer. Sí, todo eso que esperaríamos de los hombres también lo pueden hacer las mujeres. También hay científicas que son o fueron bellísimas personas, preocupadas por su gente, por la ciencia y unas grandes luchadoras que merecen todo mi respeto. Pero entre las mujeres hay de todo, así que no idealicemos a ninguna «por ser mujer» sin saber cómo se comportaba. Que lo de usar a Tatcher como modelo es cosa del pasado, y bien que ha quedado olvidado.

Tenemos que dejar que cada una siga su camino y ponérselo fácil. Ponérselo fácil es que los permisos de maternidad y paternidad sean iguales y tengan que cumplirse en igualdad. Ponérselo fácil es facilitar la conciliación en igualdad. Ponérselo fácil es que a un padre le permitan ir a recoger a la descendencia al cole modificando su horario, y que no tenga que hacerlo siempre la madre. Ponérselo fácil es no decir que ayudas en casa, es que las tareas se reparten a partes iguales. Ponérselo fácil es que no tengamos que ir preocupadas por la vida y teniendo que buscar gimnasios «para mujeres» porque los «normales» están llenos de seres que parecen cromagnones. Y que me perdonen nuestros antepasados por el comentario.

Cuando no tengamos esos problemas solucionados, entonces quizá podremos centrarnos en que todas las niñas estudien lo que quieran. Si no hay más niñas en una carrera no pasa mucho. Hay otras carreras en las que casi no hay niños. Lo importante es que estén ahí las que quieran estar ahí, y que nadie les haya dicho que no pueden estudiar eso por ser niñas. O por haber nacido niñas, porque ya de paso cada persona que se sienta como quiera.

Quizá si solucionásemos esos problemas, si ser XX o XY diese un poco más igual en nuestra vida, entonces se nos acabarían muchos otros problemas. Y dejaríamos de dudar si poner todos, todas, todes, o cualquier otra palabra que un lector no sepa decir. Porque por mi cada uno que se sienta como le de la gana, y cada uno que estudie lo que le de la gana, sea uno, una o une, y el resto no tenemos que ponérselo difícil.

Dicho todo eso, si es algún lugar del mundo hay una niña que tenga una duda remota y piense que quizá no puede estudiar lo que quiere por ser mujer, me teletransporto si hace falta para decirle que está equivocada. Pero le diré también que el estado de la ciencia hace que no vaya a ser un camino de rosas, sea mujer o no, y le diré que va a tropezar muchas veces, porque aunque lo vayamos rompiendo, el techo de cristal tiene muchas capas, y en paralelo tenemos el problema del estado de la ciencia, que ya criticaré otro día.

Ahora lo que nos queda es ser referentes para quien viene detrás, para que sepan que no es imposible, y ayudar a las nuevas generaciones poniéndoles el camino más fácil, para que no tengan los mismos problemas que tenemos ahora. Independientemente de tus cromosomas, del color de tu piel, de tu género, de tus gustos, de tu clase social, de cómo te sientas respecto a lo que sea… debes poder hacer lo que quieras con tu vida, aunque hoy estemos hablando sólo de niñas y de ciencia.

Así que acabo el rollo, en el que hoy no os voy a pedir que me invitéis a cafés, porque con que penséis en el tema me llega. Quiero que penséis si le decís a las peques que «estudiar ciencia está bien» pero las miráis mal si tienen una conducta demasiado masculina. Que penséis si estáis decidiendo vosotros por ellas qué juguetes tienen, para un lado o para el otro, porque deberían tener libertad para elegir. Quizá os pidan muñecas y acaben lanzando otras al espacio, así que nada de juzgar. Y si quieren estudiar una carrera «típica de mujeres», pues genial. Creo que nos hemos dado cuenta de que las enfermeras son muy importantes. Y si no quieren estudiar una carrera, pues también, porque el techo estará roto cuando tengamos carpinteras, fontaneras, mecánicas, electricistas, físicas, ingenieras… y a nadie le llame la atención. Y pese a que insistimos mucho en las últimas, en las primeras hay mucha ciencia y se nos olvidan. Si quieren hacer ciclos, sean típicamente femeninos o no, pues genial. Aseguremos un mundo más igualitario, para que siempre tengamos oportunidades. El día que tengamos una astronauta trans, negra y de familia pobre (selección basada en los temas que más se discuten esta semana)… y lo único que destaquemos es que es una persona que va al espacio, habremos dado un gran paso en la igualdad.

Cuando un cachorro pleistocénico nos cuenta su vida

Es cierto que normalmente aquí traigo comentarios sobre artículos largos, pero más de una vez he comentado que hay otros tipos de artículos y hoy voy a comentar una carta publicada en Current Biology. He elegido este artículo porque es una de esas noticias que pasan fácilmente desapercibidas pero que creo que son muy interesantes para entender nuestro pasado y el de otros animales que conviven o convivían con nosotros.

La relación amor-odio con los lobos

Los seres humanos no nos aclaramos. Aunque para nosotros el lobo es un peligro, la verdad es que necesitamos su presencia para que todo siga su ritmo normal. Y es algo que descubrimos hace muchísimos años, pero que se nos olvida y tenemos que redescubrir cada dos por tres. Lo que necesitamos es un equilibrio gracias al cual el lobo esté presente pero no en exceso, algo que en la naturaleza, sin intervención humana, se autorregula.

En nuestro mundo alterado si hay demasiados lobos va a suponer un problema, pero si eliminamos demasiados lobos también, ya que al no estar presentes van a ser otros animales los que ocupen su lugar. Y no sólo eso, ya que incluso puede afectar a las especies más insospechadas. ¡Incluso pueden cambiar el cauce de los ríos! Si esto suena extraño, pasó en Yellowstone.

La historia del cachorro

Cachorra, para ser más exacta, porque se trata de una hembra.

Hace cuatro años, en Canadá, se encontró el cuerpo momificado de una cachorra al descongelarse el permafrost. Esta pequeña loba, a la que los locales llamaron Zhùr nos ha contado su vida con sus restos, y también nos ha enseñado lo mucho que se movían los animales en su época por lo que ahora llamamos el estrecho de Bering, que sabemos que en algunas épocas fue mucho más transitable de lo que es ahora.

Nuestra pequeña Zhùr medía casi 50 cm de hocico a cola y pesaba poco más de medio kilo. Era claramente joven, y para poder determinar su edad se comparó con el crecimiento de un perro actual. Sus huesos nos dicen que tenía unas seis o siete semanas, todavía muy joven y con mucha vida por delante. ¿Qué ocurriría?

Su muerte ocurrió probablemente en verano, por los isótopos presentes. Eso nos confirma además que al igual que en la actualidad, los lobos en aquel momento se reproducían en primavera y parían a principios del verano. Dada la edad, Zhùr había sido recientemente destetada, una o dos semanas antes de morir.

La edad y la vida de Zhùr

Para poder determinar de qué época es Zhùr, se juntaron dos técnicas que permitieron acotar un rango. Por una parte, el análisis del ADN antiguo, y por otra los isótopos de oxígeno. Así sabemos que Zhùr vivió y murió hace 56-57000 años.

El análisis de ese ADN además permite ver su conexión con otros lobos, viendo que estaba claramente conectada tanto con lobos de Eurasia como de América del Norte, lo que nos recuerda que ese Estrecho de Bering en ese momento no eran tan «estrecho» y había más movimiento. En sí, recordemos que esto lo sabemos de otras muchas especies que se distribuyeron entre los dos continentes en las épocas en las que era más sencillo cruzar por esa zona.

Por último, podemos saber que Zhùr comía principalmente peces. Esto ya se había visto antes, porque en muestras de otros lobos todo apuntaba a que en la época era común consumir peces, especialmente salmones. Y eso es lo que se observa de la corta vida de Zhùr y nos indica que su madre tendría una dieta similar. Además, el análisis muestra que no pasaba hambre.

Loba con una cría
No digáis que no os da pena pensarlo…

Entonces, ¿cómo murió Zhùr?

Nuestra pequeña loba tuvo una muerte muy inesperada, pero que fue lo que facilitó su momificación y que se haya podido analizar ahora. Los análisis muestran que lo que ocurrió fue un desprendimiento cuando Zhùr se encontraba dentro de su guarida, quedando atrapada dentro. Al quedar sepultada con los sedimentos, su guarida pasó a formar parte del permafrost y sus restos llegaron en buen estado a nuestros días.

Una historia triste para la pequeña Zhùr, pero que nos enseña mucho del pasado y que además nos ayuda a empatizar con un animal que no nos cae demasiado bien en la actualidad, aunque hayamos tenido nuestros más y menos a lo largo de nuestra propia historia.

Sin duda, a veces las pequeñas historias también nos aportan mucho, y no todo tienen que ser grandes artículos, aunque esto podría serlo. Y leeremos más de la pequeña Zhùr y de su vida, de eso estoy segura.

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Propósitos 2021

Ha llegado el momento de confesar que cuando hace exactamente un año publicaba los propósitos de 2020 yo ya tenía el propósito de volverme a España, pero no me atrevía a comentarlo. Hablaba en un proyecto paralelo, de cosas en la sombra y todo eso, pero supongo que ahora todo tiene mucho más sentido. Ahora voy a ser más honesta y reconocer que el año 2021 está muy en el aire y no sé qué es lo que va a ocurrir, por lo que es difícil hacer una lista de propósitos para todo el año… sobretodo dado el tema este de la pandemia mundial que hace que planificar no sea nada fácil. Pese a ello, voy a repasar los propósitos de hace un año y ver cómo renovamos.

Resumen de 2020

  • Me había propuesto leer 25 libros, tirando por lo alto. Leí 33 libros según GoodReads. Claro, la pandemia ayudó. Para el próximo año se complica un poco porque no voy a tener tiempo… pero bueno, vamos a seguir el criterio tradicional del año anterior +1, así que vamos a decir que 34. Es un libro y medio a la semana…
  • Publiqué el artículo que tenía pendiente y eso es lo que tenía pendiente para irme. Dado que ya no estoy en un laboratorio esa parte de los propósitos sobre el laboratorio y las publicaciones se queda fuera para el próximo año.
  • Respecto a películas y series me había propuesto un 12+12. No las separé, pero hice una cuenta rápida de temporadas+pelis+series ayer y me salía que sí había cumplido. Pese a ello, voy a planteármelo igual para el próximo año y dejarlo en 12+12, porque ahora ya no veo tantas cosas sola.
  • Como todos sabéis, he escrito muchísimo más en el blog comparado con años anteriores. Y he levantado la newsletter y todo eso. Para el próximo año tengo planes, pero esta parte por ahora se queda en mi recámara. Sólo os prometo que escribiré más.
  • Aunque tenía viajes planificados, las cosas no salieron como creía. Al final tuve un pequeño viaje en Suiza en Enero, otro en Septiembre… y además dos viajes a España. Y eso fue todo. Por suerte, el tercer viaje a España me ha dejado aquí. Para el año 2021 todo lo que quiero es poder moverme por España. Si puedo ir un par de veces a Galicia ya me doy por contenta.
  • Quería traer algún concierto y bueno… pandemia. Esta lista de propósitos me está quedando muy rara. No puedo plantearme ir a conciertos el próximo año, porque no depende de mi poder ir. Quiero poder ir, porque eso querrá decir que hemos mejorado.
  • El último año en el laboratorio fue muy interesante. Cambiaron muchas cosas, y desde luego pasé grandes momentos allí. Los últimos meses post-confinamiento fueron muy intensos. Esto también se me sale de la lista…
  • Esto de la forma física… a ver, iba bien. Incluso después del confinamiento conseguí recuperar la situación previa en unas semanas, pero en otoño me volvieron a cerrar todo y se me acabó el cuento. Diría que en estos momentos estoy cerca de cómo estaba hace un año, pero un poco más abajo. Pese a ello, el año que viene quiero estar mucho mejor que ahora, y es una de las cosas que me voy a tomar en serio este año, con el permiso de la pandemia.
  • Mi alimentación ha pasado un buen año, principalmente porque el confinamiento me forzó a lo que no pude hacer los años previos: cocinar yo todos los días. Quitar la comida de la cantina fue una diferencia brutal. Ahora me estoy reacostumbrando a España, pero desde luego este apartado es fundamental. Sigo planteándome comer bien en 2021.
  • Mi productividad mejoró en 2020, porque pude montarme una historia paralela durante el año. Para 2021 tengo que conseguir mantenerla. Aunque he conseguido mejorar las rutinas, un punto fundamental en estos momentos es la motivación. Algo que hasta ahora era mi actividad de «tiempo libre» es mi actividad principal y tengo que tomármelo en serio como un trabajo, porque necesito poder pagar el alquiler. Así que nada de distraerse con las nubes.
  • La vida ordenada y minimalista sigue viento en popa, porque hemos hecho una buena ronda de limpieza con la mudanza al volver a juntar todo. Y claro, estamos en un piso más pequeño. Nos llevará un tiempo ajustar la limpieza, pero sí me propongo que seamos capaces de limpiar «al día».
  • He ahorrado, y eso era fundamental para poder llevar a cabo mi plan de abandono de la academia. Para el año 2021 no voy a poder ahorrar, porque parto de no tener ingresos… y sin ingresos no se ahorra. Pero sí voy a intentar controlar mucho los gastos, dada la situación. He tenido algunos gastos planificados (como el Macbook) y tengo alguno planificado para el futuro, pero todo está calculado.
  • Me planteaba ser un poco más adulta pero la verdad es que es algo que me da igual. Aquí cada loco con su tema, y lo importante es seguir sana visto lo visto. Este propósito va al saco de cosas eliminadas.
  • Quería probar cosas nuevas… y el año no ha permitido probar demasiadas cosas. Seguiremos esperando a que la pandemia lo permita.

Dados los muchos cambios, voy a rehacer la lista minimizándola, dado que esta nueva vida sumada a la pandemia ha alterado todo lo alterable.

Planes de 2021

  1. Leer al menos 34 libros.
  2. Ver una serie y una peli cada mes.
  3. Pase lo que pase, escribir mucho en este blog ☺️
  4. Movernos por España y por Galicia probando nuevas actividades.
  5. Poder ir a algún concierto.
  6. Mejorar mi forma física.
  7. Mantener mi buena alimentación.
  8. Tener una vida minimalista en la que no me gaste todos mis ahorros.
  9. Levantar un negocio de forma productiva sin agobiarme en exceso.
  10. Por último lo más importante: sobrevivir como sea a esta pandemia, sin dejar a más gente por el camino.

2021 va a ser sin duda un año diferente. Un año de muchas novedades. Un año que me va a traer mucho agobio sin duda, pero que espero que también me traiga muchas alegrías. Un año de volver a lo que fui y desarrollar lo que quiero ser. Espero que me acompañéis a lo largo de este nuevo año en todas mis aventuras.

Si queréis empezar el año apoyándome podréis ayudarme a lanzar esta nueva aventura, que los primeros meses van a ser los más complicados sin duda. Pero si no os queréis comprometer, siempre podéis invitarme a un esporádico café:

Las listas del año 2020

Parece que todo blog que se precie tiene que acabar el año con listas de cosas durante el año. Repasando lo que eran mis propósitos voy a compartir ahora dos listas para que sirvan un poco de aperitivo de cara a mis propósitos que saldrán mañana. Voy a empezar con una lista de «audiovisual» en la que incluyo todas las series y películas/documentales que recuerdo haber visto. Y una frase para cada una, porque en algunas necesitaré dar una excusa o algo. A continuación tenéis una lista solo de libros, todos ellos enlazados en Amazon. Algunos los he comentado aquí, otros no… pero es que este año ha dado para bastante. Además, así veréis que en el fondo soy una persona bastante normal.

El audiovisual de 2020

  • Explained: series de la mente, la temporada 2, el coronavirus y el sexo. Me parece una serie documental muy interesante con capítulos cortos fáciles de ver.
  • The Big Bang Theory T12: había que acabarla en algún momento.
  • Sex Education T2: porque a veces es bueno reírse y distraerse.
  • Chilling adventures of Sabrina T3: tengo una edad en la que Sabrina me recuerda a la infancia…
  • Drug Squad: Costa del Sol. Lo vi por el tema, pero no recuerdo haberlo visto (pero está en mi historial) así que muy interesante no me resultó…
  • Vivir sin permiso: sí, un culebrón, ya. Pero me recuerda mucho a casa y muchas historias tienen su historia detrás.
  • Élite T3: un día cometí el error de ver qué coño veían mis compañeros y acabé viendo 2 temporadas… ahora tenía que saber qué pasaba después.
  • Timeless T2: a falta de ministerio…
  • El Ministerio del tiempo: la última temporada hasta el momento, que me sabe a poco, que quiero más.
  • La casa de papel T4: al igual que otras series españolas empecé por curiosidad y bueno… ahí sigo.
  • Absurd Planet: otra cosa que pasó por mi historial pero no por mi cerebro.
  • Érase una vez la vida: en este blog fui comentando capítulo a capítulo…
  • Human Nature: documental que comenté aquí y que bueno, tiene sus partes buenas.
  • Las chicas del cable: si las temporadas anteriores podían ser un culebrón sin más (que no) en esta última temporada me reafirmo en lo importante que es ver este tipo de series.
  • Lucifer T5: a Lucifer no me lo toquéis eh. Ni una crítica os permito.
  • Biohackers T1: y esperemos que única T, porque no sé ni por dónde empezar sobre lo mal que está todo…
  • The social dilemma: algo que me hizo reflexionar mucho y que os recomiendo ver.
  • Enola Holmes: lo que vi cuando tenía que estar empaquetando y quise distraerme.
  • Broken: de nuevo, algo muy difuso en mi mente lo cual no es buena señal.
  • Connected: primera serie de la mudanza, interesante. Tiene su gracia el enfoque.
  • Pandemic: segunda serie de la mudanza, a ratos me cabreaba mucho.
  • Unnatural selection: tercera serie de la mudanza, aunque el primero lo había visto antes. Podría haber sido peor. Sí, vimos muchas series durante la mudanza.
  • 100 humans: nos hemos reído bastante y algunas cosas nos han hecho dudar sobre si correlación no implica causalidad o sí la implica… porque en este experimento asumen que sí.
  • The Mandalorian T2: supongo que no tengo que decir nada a esto… sabéis que estoy enamorada.

¿Se me ha olvidado algo? Seguro, porque aunque la mayoría han salido de Netflix seguro que de las que no me he olvidado de apuntar algo…

Libros de 2020

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