¿Sueñan las mascotas? El sueño de perros y gatos

Antes de mudarnos teníamos varios vecinos con perros. Ahora también, pero todavía no conozco sus costumbres en detalle. De los que había allí, uno se pasaba casi todo el tiempo que estaba en casa dormitando, mientras que el otro pasaba su vida ladrando, pese a ser razas similares y ambos adultos (de edad suficientemente similar). Aunque existen muchas explicaciones posibles a sus diferentes patrones de sueño, había algo muy evidente: el que dormía tranquilamente daba largos paseos todos los días de los que volvía evidentemente cansado y el otro casi no salía de su esquina (y montaba unos líos tremendos cuando tenía que volver a casa por la fuerza). Hoy vamos a hablar del sueño en los perros, y ya de paso, en los gatos.

¿Cuánto duerme un perro? ¿Y un gato?

Al igual que con los humanos, sus horas de sueño varían a lo largo de su vida. En su tierna juventud, ambos se pasan casi todo el día durmiendo, excepto esas horas en las que están despiertos y usan toda su energía hasta caer dormidos de nuevo. En la etapa adulta duermen menos, pero menos quiere decir unas 12 horas como mínimo. Después, según se hacen mayores, vuelven a dormir cada vez más, al contrario que los humanos. Generalizando, los gatos tienden a dormir un poco más, pero con un patrón similar durante su edad.

En lo que cambian el patrón es en la distribución de las horas. Los perros tienden a dormir más por la noche, cuando los humanos de la casa duermen, y después echarse siestas durante el día. Los gatos hacen lo mismo, pero todos aquellos que hayan convivido con un gato alguna vez saben que los gatos tienen tendencia a tener horas de gran actividad durante la noche y a dormir más durante el día. Y las siestas de los gatos durante el día pueden ser tremendamente largas.

¿Sueñan los perros y los gatos?

Por supuesto. Las fases del sueño por las que pasan son similares a las de los humanos, aunque supuestamente las fases REM son más cortas. En cualquier caso, esta afirmación está basada en pocos estudios, ya que durante mucho tiempo no se valoró que otros animales tuviesen comportamientos similares a los nuestros, y a mucha gente le sigue sorprendiendo esta idea.

En cambio, para los que han convivido con un perro (o un gato), decirles que sueñan no será una sorpresa. Y es que especialmente cuando son cachorros, podemos «ver» sus sueños. No vemos realmente que están soñando, pero sí sus reacciones. Mueven las patas, muerden ligeramente, emiten algún gruñido o ronroneo… son movimientos muy pequeños, como pequeños tics en la mayor parte de los casos. En las fases de la vida en las que duermen menos son menos habituales, pero pueden ser grandes movimientos cuando son cachorros, y te puedes llevar una buena patada como te acerques demasiado.

Fotografía de un perro y un gato juntos. Perros y gatos conviviendo, pero en la foto no durante el sueño.
Perros y gatos pueden dormir juntos (Imagen de annvsh08)

¿Qué afecta a su sueño?

Al igual que yo consideraba que el perro de mi vecina hacía poca actividad física y por ello dormía menos, es habitual que los animales que no consumen su energía duerman menos horas. En cambio, si se aburren lo suficiente, es posible que duerman incluso aunque no hay necesidad, pero para ello tienen que consumir las reservas de energía en otro momento del día.

Y como animales somos todos, los perros (y gatos) pueden tener pesadillas, y también pueden tener insomnio. Si tu mascota se está agobiando por algo, si tiene miedo o arrastra algún tipo de trauma, tendrá problemas para dormirse. Cuando se acoge a un nuevo miembro de la familia siempre se nos dice que el momento en el que duerma a nuestro lado panza arriba es que se ha acostumbrado a la casa… y es cierto, mientras les puede el miedo, solo duermen lo imprescindible y protegiéndose.

¿Quieres saber más?

Aunque tardamos muchos años en entender que somos animales y nos parecemos, la verdad es que en las últimas décadas se ha realizado un montón de investigación neurológica en animales, no exclusivamente como modelo para humanos, también para entenderlos a ellos. Como me resultaría imposible citar toda la literatura existente, os voy a dejar aquí un par de artículos que son recientes y pueden servir como punto de partida para seguir leyendo. En cualquier caso, sea sobre el sueño o sobre otra cosa, no debemos olvidar que nuestras mascotas son seres que conviven con nosotros. No son juguetes, y debemos cuidar de ellos al igual que ellos lo hacen de nosotros. Y eso implica también aprender sobre su vida. Así que para empezar, se puede tirar aquí del hilo sobre perros o gatos.

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La culpa fue de la meiosis, no de los padres

Cuando uno tiene hijos y salen un poco peculiares, siempre se intenta buscar de quién es la culpa. Que si la culpa es de los genes paternos o maternos, que si es de los genes que vienen del tatarabuelo, que es así por cómo lo han educado… Y al final siempre es que lo bueno lo ha quitado de uno y lo malo del otro progenitor. Pero la verdad es que la culpa de lo bueno y lo malo es, en muchos casos, de la meiosis.

¿Qué es eso de la meiosis?

Nuestras células se dividen normalmente por mitosis. Para ello, primero duplican su material genético y después se dividen en dos células hijas que van a tener el mismo material genético que la célula materna. Lo del mismo hay que tomarlo con cierto cuidado, porque en el proceso las cromátidas se entrecruzan y se pueden intercambiar entre ellas algunos fragmentos. Pero en la célula materna hay 2n de material genético y en las células hijas hay 2n también.

En cambio, en la meiosis se produce una reducción. Por ello, la célula materna tiene 2n y las células hijas son n. Por extensión, en lugar de dos células hijas, hay cuatro. Esto ocurre en las células de la línea germinal, que son las que necesitan tener solo n. Estas células son, por lo tanto, haploides, frente al resto de nuestras células que son diploides (2n). Por si alguien se ha perdido todavía, en humanos las células haploides son los espermatozoides y los óvulos. El resto de nuestras células, todas ellas, se dividen por mitosis y son diploides.

Para poder llevar a cabo ese proceso, decía que hacen falta dos divisiones. En la primera se produce la reducción del material, y en la segunda una división «normal» aunque un poco peculiar, ya que no hay dos pares de cromosomas como había en la primera, y lo que se separa son cromátidas hermanas (hablamos de los cromosomas aquí).

El baile es ahora más importante

Cuando hablé de los cromosomas hablaba de ese baile que permitía el entrecruzamiento. Pero en una célula diploide, en la inmensa mayoría de células de nuestro cuerpo, aunque se produzcan cruces y cambios, si algo va mal, siempre nos queda la otra copia. En cambio, en la meiosis, si algo ha cambiado pues así va a los hijos. Y a saber lo que viene del otro progenitor.

Pero tampoco es que todo dependa de los cruces en nuestro genoma, porque en muchos casos el simple hecho de separar y no tener esas 2n, de quedarnos con una sola copia, es lo que va a hacer que la descendencia pueda ser diferente.

En la división está la diversidad

Pensadlo por un momento… eso es exactamente lo que va a permitir que los hijos de dos personas que no tienen un rasgo concreto puedan tenerlo. O que cuatro hijos de una misma pareja puedan ser muy diferentes entre ellos. También permite que aparezcan enfermedades que no estaban ahí antes, o evitar enfermedades que sí estaban. Porque como ya hemos comentado muchas veces en este blog, en muchos casos una enfermedad solo aparece (o solo es grave) si las dos copias presentes en nuestras células la portan.

Si a esa mezcla en la que de repente tenemos el aporte de dos células progenitoras le sumamos lo que se hayan podido mezclar antes, y lo que se van mezclando entre ellas cada vez que se dividen, entonces tenemos uno de los aspectos más importantes que permiten que existamos: la diversidad. Porque más allá de todos los errores que para bien o para mal se cometan en las copias del material genético, ese entrecruzamiento y esa mezcla durante la reproducción sexual es fundamental para que haya más diversidad. La meiosis hace que todos seamos diferentes. Y que todos seamos un poquito de nuestro padre y de nuestra madre, o mejor dicho, un poco del espermatozoide y del óvulo que dieron lugar a nuestra persona.

Pero no todo viene de la meiosis

Antes de que alguien se lance a decir que la culpa es del gameto que aportó el otro progenitor de su hijo, aclaremos que hay otros muchos factores que nos hacen como somos. No todo está en los genes, hay un gran componente ambiental, pero no es solamente eso. Claro que el ambiente nos afecta y nuestro comportamiento depende en parte de cómo nos criamos, pero es que incluso nuestros genes se pueden ver alterados por factores externos, factores que van a regularlos a través de la epigenética.

Así, por ejemplo, si nos desarrollamos en un útero que no es el de la mujer que aportó su óvulo, el desarrollo será un poco diferente y el bebé se parecerá a ella. Y es que al final, aunque no le pases tus genes, si le compartes cómo gestionarlos… no podrás negar que es hijo tuyo, incluso cuando te moleste mucho que se parezca tanto a ti.

Para acabar, como yo me he ido por las ramas y no he dado una descripción técnica de la meiosis ni he detallado las fases, os dejo un vídeo de las Amoeba Sisters que explican muy bien el concepto. Y así de paso os comparto su canal, que si no estáis siguiendo, no sé qué haceis en la vida:

Gran explicación de las amebas sobre la meiosis

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ECMO: cuando el oxígeno no llega y hay que ayudar

Hace unas semanas, en algún momento que no recuerdo, algo que vi en la tele me hizo apuntar que debía explicar qué pasa cuando la ventilación no llega. Como es lógico, aquí ya no estamos hablando de bichos, así que si alguien quiere profundizar más en el tema, le invito a que pregunte a alguien especializado en el tema, que además es muy complejo. Yo me voy a limitar a explicar qué se puede hacer cuando te han puesto ventilación, cuando te están dando oxígeno… y eso no llega.

La ventilación artificial

Lo de aportar ventilación asistida a una persona cuyos pulmones no hacen su trabajo correctamente no es algo que se haya descubierto ayer. En sí, las formas más primitivas de la técnica se llevan usando cientos de años, pero poco a poco hemos mejorado la forma de hacerlo. Sabemos que hay formas invasivas y no invasivas. Es decir, te pueden intubar o te pueden poner una máscara que haga que entre aire.

En ambos casos, el nivel de «ayuda» a nuestros pulmones varía, dependiendo de la presión, de la cantidad de aire que se esté aportando, y de cómo sea ese aire. Porque especialmente en los últimos meses hemos escuchado mucho lo de la ventilación artificial para aportar oxígeno a personas cuya saturación era baja, pero el aporte de oxígeno no es siempre el principal problema. Y con una aclaración dejamos la ventilación artificial: cuando se aporta oxígeno, se aporta aire con más o menos oxígeno. Se fija la cantidad y eso va a permitir aportar aire enriquecido en oxígeno a una persona con problemas para captarlo, pero nunca oxígeno puro. De la misma forma, las bombonas que se usan para hacer submarinismo son de aire comprimido. Si intentásemos respirar oxígeno puro, nos quemaríamos los pulmones.

Membrana de oxigenación extracorporal, ECMO

Cuando lo anterior no llega, se puede recurrir al ECMO. Se define como una membrana, pero es una máquina tremenda, para que nos entendamos. En este caso ya no hablamos de intubar y ya, hablamos de poner catéteres, normalmente a venas, que permiten circular la sangre fuera del cuerpo. Y aquí volvemos a tener dos opciones, aquella en la que la máquina hace el trabajo de los pulmones de forma exclusiva, y aquella que además bombea en lugar del corazón. Bueno, más que bombear, se salta el corazón y lleva directamente la sangre a una arteria, en lugar de ir de vena a vena.

Nuestros pulmones… hay que cuidarlos!

Centrándonos en el trabajo pulmonar, la máquina permite eliminar el dióxido de carbono, suplementar la cantidad adecuada de oxígeno, poner la sangre a la temperatura correcta, y devolverla al cuerpo. A veces se usa en conjunto con la ventilación mecánica, pero no porque hagan falta ambas, más bien porque seguir aportando ventilación mecánica puede ayudar a que los pulmones se curen.

Hablamos de membrana porque es una membrana lo que se utiliza para hacer el intercambio de gases, para quitar uno y poner el otro, de la misma forma que ese intercambio ocurre de forma natural en los alvéolos pulmonares… pero artificialmente en una máquina que además se asegura del porcentaje correcto.

¿Cuándo usar ECMO?

Aunque cada vez más hospitales están preparados para ello, no es algo que se puede hacer en cualquier sitio. Las máquinas (y el personal cualificado) se suele encontrar en centros en los que se hacen trasplantes, ya que uno de los usos más comunes es dar un soporte vital paralelo durante un trasplante. También, en algunos casos, previo al proceso, para que el cuerpo vaya en mejores condiciones al quirófano.

Además, se utiliza en enfermedades en las que «dar un descanso» a los pulmones o incluso al corazón puede salvar la vida. Esto puede ocurrir en algunas enfermedades respiratorias, generalmente producidas por una infección. Exacto, por eso esto se ha usado para algunos pacientes de Covid-19.

El caso es que no vale para cualquiera, porque hay que sedar, poner los catéteres, y la persona tiene que poder recuperarse de un proceso tan invasivo. Tiene que compensar. Por ello se utiliza principalmente en pacientes más jóvenes y que no tienen comorbilidades. Además, es importante usarlo lo antes posible, ya que si se recurre a ello tras haber pasado un tiempo con ventilación mecánica, las probabilidades de éxito bajan.

¿Y funciona bien?

Varios grupos han analizado durante el último año los resultados de los pacientes a los que han derivado a ECMO con una infección grave, y la verdad es que los resultados son en general prometedores, teniendo en cuenta que hablamos de gente que estaba en una situación muy inestable si se valoraba esta opción. Aunque suene prometedor, tampoco es algo que se pueda implantar de un día para otro, ya que esto requiere una formación previa y no empezar a trabajar con ello bajo mucha presión desde el primer momento. Quizá cuando la situación se calme un poco más, deberíamos valorar si más lugares deberían estar preparados para su uso, dado que la próxima pandemia llegará, y los virus respiratorios tienen muchas papeletas para volver a estar implicados.

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Sirna no era un simple dios, nos traía la interferencia de ARN silenciador

Dice la historia que Sirna era un dios irlandés que liberó Ulster y se metió en las broncas habituales de los dioses de la época. Pero si cambiamos de posición las mayúsculas y hablamos de siRNA, o siARN en español, entonces tenemos otro tipo de ARN del que hablar. Porque yo ya os dije que había ARN para todos los gustos. El siARN es short interfering o silencing, así que nos queda bien para traducirlo llamándolo silenciador. Pero es un tipo más de ARN de interferencia, y como además es de los más estudiados, puede ser natural o artificial. Vamos a ir por partes, que aquí ya han salido muchas cosas.

siARN: silenciador de ARN

El ARN del que hablamos hoy es un fragmento pequeño, similar al microARN, pero en este caso es de cadena doble. Las dos hebras tienen unos nucleótidos extra en los extremos, que van a servir para que el procesado sea correcto y que se pueda unir a las proteínas del complejo de interferencia. Ese proceso lo llevarán a cabo Dicer y otras proteínas, y se cargará en el complejo de silenciamiento RISC, al igual que los microARN.

Dado que partimos de un fragmento de doble cadena, el origen es diferente, aunque la función final será similar. No se trata de aquella horquilla con los lados pegados como en el microARN, ahora es doble cadena de verdad. Es algo poco común, y quizá por eso se tardó mucho en descubrirlo. Tras los avances iniciales de descubrir la interferencia (que llevó su Nobel) y los siARN naturales, yo voy a destacar el papel de Thomas Tuschl, que describió cómo generar y usar ARN silenciadores sintéticos con éxito. Lo hizo en el año 2001, y abrió la puerta a un montón de terapias, pero de eso hablaremos dentro de un poquito.

¿Cómo silencia el silenciador?

Al igual que los microARN, el siARN o ARN silenciador necesita formar un complejo con proteínas para poder llegar a su destino. Ese complejo, el RISC (complejo de silenciamiento inducido por ARN), va a facilitar la unión del este ARN silenciador y su diana.

Frente a otros ARN interferentes o silenciadores, este tipo concreto se caracteriza por dos aspectos. Por una parte, su principal modo de acción es facilitar la degradación de ARN mensajero. Lo marca para la degradación y eso evita que se generen proteínas mediante su traducción. En este caso, no es que se bloquee, es que directamente se elimina. Por otra parte, son fragmentos más grandes que los de miRNA, lo que hace que sean mucho más específicos, ya que incluso pequeños cambios harán que no se reconozca esa secuencia. Eso lo convierte en una herramienta muy útil.

De la naturaleza a la clínica

Como decía antes, este tipo de ARN silenciador se localizó inicialmente de forma natural, pero rápidamente se buscó una forma de generarlo artificialmente. Los artificiales se pueden insertar en las células mediante diferentes técnicas (dependiendo de las células de las que hablemos) y así utilizarlo para modificar el comportamiento de la célula. Esto se utilizó mucho en laboratorios para poder estudiar el papel de algunas proteínas, pero poco a poco se fue derivando su uso para posibles tratamientos.

Esquema de entrada y acción del siRNA inhibiendo la dormación de proteínas
La empresa Polyplus esquematiza muy bien aquí cómo actúa el siRNA en las células

En el año 2018 Alnylam se convirtió en la primera empresa en tener un ARN silenciador aprobado por la FDA. El primero servía para tratar un tipo de amiloidosis. En la actualidad ya tienen 3 y van camino del cuarto, con otros muchos ensayos clínicos en curso. Y no es la única empresa que ensaya estos pequeños fragmentos de ARN silenciador. Así, enfermedades genéticas que hasta hace poco eran condenas para toda la vida, que en el mejor casi se tenían que tratar de por vida y en el peor te podían matar, ahora se pueden tratar… y no solo calmando los síntomas.

¿Y el futuro?

Aunque yo he dicho hace un momento que esto va de curar o tratar enfermedades genéticas, la realidad es que sirve para cualquier cosa que implique ARN, y eso incluye virus, y los virus incluyen el SARS-CoV-2. No es de extrañar que haya ensayos en curso para utilizar ARN silenciador en infecciones de coronavirus, pero ya antes se investigaba para otros virus.

El caso es que aunque esto suene muy bien, estamos hablando todavía de fragmentos más o menos grandes, de unos 20 nucleótidos en doble cadena… ¿Y si eso se pudiese optimizar? Todavía nos quedan otros muchos ARN para comentar, y algunos nos han permitido ya obtener resultados que harían llorar hasta a las personas con el corazón de hielo. Pero esas historias… esas quedan para otro día.

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Los microARN, más allá del mensaje, otra función

Hoy venía muy decidida a contar qué son y cómo funcionan los microARN, que en inglés llamamos miRNA, pero al enfrentarme a la pantalla en blanco veo que el tema no me va a caber en una entrada. Pese a ello, espero resumir algunos aspectos para que el lector acabe entendiendo su función y un poquito de su biología. Si quedan cuestiones pendientes, que quedarán, se pueden resolver en los comentarios o incluso en entradas futuras.

Voy a empezar hablando de su origen, después pasaré a su forma, su formación, y finalmente a su actividad. Es uno de tantos fragmentos de ARN que se han pasado por alto en las clases de biología básica, así que este post entra en esa serie que estoy haciendo y algún día recopilaré de «otros ARN importantes en nuestra vida».

No todo el ARN es mensajero

Ni ribosómico, ni transferente. Aunque eso es lo que nos enseñan cuando empezamos a aprender algo sobre ARN, hay muchas cosas más allá. Quitando el ARN que forma parte de los ribosomas y el transferente con los anticodones, se nos suele decir que el resto es el que hace de intermediario. Así basamos aquel dogma central de la biología molecular en que el ADN se transcribe a ARN y el ARN se traduce a proteínas. Pero ahora sabemos que solo una parte de nuestro genoma son genes que dan lugar a proteínas. ¿Y el resto? Pues hay muchas otras cosas, y hoy hablaremos de los microARN.

Cada fragmento de microARN tiene unas 22 bases. Son pequeños, de ahí lo de micro. El primero se identificó a principios de los 90 y se llama lin-14. Ese fragmento no codificaba para la proteína correspondiente, lo que hacía era regular su expresión. Se identificó, por cierto, en C. elegans, el gusano que más nos gusta a los biólogos moleculares.

Durante la primera década pasaron desapercibidos, era cosa de cuatro científicos, pero a partir del 2000 se descubrieron muchísimos más y lo que parecía una rareza se convirtió en algo común. No tenemos claro cuántos hay en nuestro genoma. Son cientos, pero no sabemos si más de mil, ya que las estimaciones, igual que en su momento las de los genes, varían mucho. Parte de ellos se encuentran en las zonas de nuestro genoma que no codifican genes, pero otra parte solapa con los genes, con sus exones y sus intrones. Los que derivan de los intrones los llamamos mirtrones y tienen funciones más específicas, pero hoy aquí vamos a hablar de lo general.

Los microARN tienen una forma peculiar

Tras su transcripción, los microARN parecen ARN mensajero normal. Lo primero que debe ocurrir es que dejen de serlo, y para eso primero se eliminan una serie de elementos característicos, como la cola de poli-adenina. Lo que queda va a ser modificado, tanto sus bases como su estructura. Al final lo que nos quedará tendrá una forma muy característica, ya que forman una horquilla.

Los microARN se pliegan sobre sí mismos para formar esa horquilla formando pares de bases entre su secuencia, y quedando un lazo en la zona superior de la horquilla. A veces forman cosas más complicadas, como los G-cuadruplex, porque las G se unen entre ellas de una forma curiosa. Además, si algo no cuadra, se pueden formar pares de bases no canónicos, es decir, más allá de lo de A-T y G-C. Ese tema ya daría para otro post… Lo único importante a destacar aquí es que no es A-T, es A-U al ser ARN.

La maduración del micro ARN

Si pensamos en algo sencillo, creeríamos que se genera, se corta, y ya se pliega y punto. Nada más lejos de la realidad, porque en nuestras células todo es mucho más complejo. La maduración del microARN comienza en el núcleo, nada más transcribirse. Lo primero que tenemos es pri-miRNA, una cadena que tiene varios precursores. Y es que el fragmento del que partimos, podrá dar lugar a varios microARN. Eso se tiene que cortar todavía en el núcleo, y la encargada es una enzima llamada Drosha, que tampoco es que actúe ella solita. Después se modificarán las bases, y lo que saldrá del núcleo será un fragmento ya «casi listo» llamado pre-miRNA, el precursor.

Ya en el citoplasma, hay que acabar de eliminar lo que sobra y asegurarse del plegamiento correcto, aunque el propio ARN ya tiende a formar la horquilla y ya se ha plegado antes. De eso se ocupa otro complejo de proteínas, siendo la enzima principal implicada Dicer. Y ahí, sorpresa, tendremos que perder una mitad de la horquilla. Una de las partes se quedará unida al complejo RISC (complejo de silenciamiento inducido por ARN), en el que hay varias proteínas implicadas, porque ese microARN nunca se va a quedar solo. La otra mitad… pasa a ser reciclada, que no estamos como para tirar ARN a la basura.

esquema del procesado del microARN que se ha descrito en el texto
En esta imagen se resume bien el proceso. Yo me he centrado solo en una parte (imagen de Narayanese )

Como funciona RISC, el silenciamiento del microARN

Y así llegamos al punto final, en el que tenemos un complejo con un trocito de ARN (microARN) dentro. Ese complejo se va a poder unir y regular la expresión de proteínas. ¿Cómo? Pues silenciando. Bloqueando. Si el microARN se une, en general un poquito antes de donde está un gen transcrito, ese gen no puede traducirse. De nuevo, que fuese solo así sería muy sencillo, así que hay alternativas. También puede unirse al final, de modo que el ARN mensajero se forma, pero no se puede traducir correctamente, por lo que no tendremos proteína. Y es que hay que tener en cuenta que el ADN da lugar al ARN mensajero, pero ese ARN tiene mucho más de lo que después se va a traducir a proteínas. Porque hay muchas secuencias que sirven para regular.

Si no se usa, se degrada. Y es que los microARN buscan regular de forma rápida la respuesta de las células, y si tuviésemos un montón circulando, sería poco efectivo. Así, hay un continuo reciclado y síntesis, que permite que diferentes procesos de nuestras células tengan un control muy preciso.

Pero… ¿para qué sirve?

Decir que silencia genes suena muy bonito, pero eso en la vida real nos dice poco si no ponemos algunos ejemplos. Los microARN ayudan, por ejemplo, a regular el ritmo circadiano, permitiendo la expresión de diferentes genes según la hora en la que vivimos. También están implicados en los procesos de crecimiento, ya que regulan procesos imprescindibles para la división celular.

Como siempre que hablamos de la regulación en la célula, tenemos que hablar de enfermedades, ya que la acción concreta de algunos microARN se ha asociado a varias enfermedades, sea a lo largo de nuestra vida o sean genéticas, ya que si no podemos generar un microARN concreto, eso va a ser problemático. Se ha asociado también a la progresión de varios tipos de cáncer y, dado que hablamos de cambios muy rápidos, también con enfermedades muy comunes como la obesidad. Como curiosidad final, varios investigadores han asociado el papel de microARNs con el alcoholismo, ya que el consumo de alcohol afecta a la formación de microARN y ellos a la de genes que evitarían el consumo excesivo. Esto de la pescadilla que se muerde la cola.

Concluyendo…

Espero que haya quedado claro que estos pequeños ARN, junto con las proteínas que a ellos se unen, tienen un papel fundamental en nuestras células. No deja de ser llamativo que desconociésemos su existencia hasta hace 20 años, lo que por otra parte nos deja claro que todavía no conocemos ni la punta del iceberg. Un ejemplo más de cosas que están en el genoma, pero no están en los genes, o no siempre.

Me he dejado por el camino toda la lista de proteínas implicadas, pero creo que solo habría complicado la historia. Para otro día las dejamos, porque además de Dicer y Drosha, en esta historia podríamos haber hablado de PAZ, de PIWI, de Argonauta y de otras muchas proteínas o péptidos imprescindibles. Pero eso, queda para la clase avanzada de biología molecular.

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