Cribados, pooling, antígenos, PCR… cuándo se hace qué

«Se va ha hacer un cribado por PCR de pooling», «Hacemos cribados de antígenos». Son frases que ahora escuchamos todos los días en las noticias y parece que los términos no están totalmente claros, o que al menos generan dudas. Dado que hay comunidades que realizan pruebas diferentes, por no hablar de países que hacen pruebas distintas, voy a intentar hacer un repaso a lo que se está haciendo en estos momentos.

Intentaré aclarar cada término y cuándo se recomienda o no se recomienda, y si consideráis que falta algún concepto, decídmelo en los comentarios y estaré encantada de añadirlos. Si no pasáis de esta introducción al menos os tenéis que quedar con lo más importante: los cribados con test de antígenos deberían ser la última opción.

Cribados frente a pruebas individuales

El primer punto a aclarar es el cribado. Un cribado se realiza en un conjunto de personas sospechosas de poder estar contagiadas, para intentar buscar casos que han pasado desapercibidos. Por eso, aunque una persona puede hacerse una prueba cuando existe una sospecha, también puede ser llamada a un cribado más o menos aleatorio.

Los cribados pueden ser más o menos masivos. En algunos casos, los cribados pueden ser orientados a un grupo sospechoso por un brote localizado. Por ejemplo, cuando se detectan varios casos en un edificio, en un colegio, en una empresa… También podemos tener fases intermedias, como los cribados que se han realizado en los universitarios a la vuelta de Navidad en algunas comunidades y, por último, los menos orientados: aquellos en los que se llama a toda la población entre X e Y años y se hacen pruebas a miles de personas.

Recordemos que el objetivo de los cribados es detectar casos en personas asintomáticas para cortar cadenas de contagio. Así, si se te detecta como positivo en un cribado lo que se debería hacer es contactarte para poder hacerle pruebas a tus contactos y localizar al resto de positivos de tu brote. Vamos por lo tanto a ver primero lo de los cribados y después ver si mejor con antígenos o con PCR.

coronavirus
Así van felices por nuestra garganta…

Los cribados deben orientarse correctamente

Los cribados son interesantes especialmente si son orientados. En las poblaciones en las que la incidencia es más baja y se espera una positividad baja, el gasto es el cribado es excesivo y no existe un gran beneficio frente al riesgo. Es decir, vas a detectar muy pocos casos pero puedes generar casos movilizando a la gente, puedes generar una falsa sensación de tranquilidad al detectar pocos, etc etc. Por eso, si no hay recursos suficientes, siempre se deben orientar antes a rastreo y después a cribados aleatorios y no al revés.

En cambio, si hay muchos casos y se puede orientar bien, entonces es sin duda una muy buena opción. También en contextos en los que sea especialmente importante cortar cadenas de transmisión (por ejemplo en sanitarios). Cuantos más casos haya en una población y mejor se seleccionen los candidatos al cribado, más informativo será.

Para ejemplificarlo, vamos a pensar que se han detectado casos en un pueblo en gente joven, y si quiere hacer un cribado para detectar asintomáticos. En ese caso habría que analizar primero los casos en «gente joven» y si se detectarse que la inmensa mayoría son universitarios, sería más lógico orientar el cribado a gente de entre 16-28 años que entre 25 y 40.

PCR o antígenos… ¿qué es mejor para cribados?

Exceptuando algunos casos muy específicos en los que se espera una positividad muy alta, las pruebas rápidas de antígenos no se deberían utilizar en cribados.

Las pruebas de antígenos que se utilizan en la actualidad en España son fiables para personas sintomáticas. Si te has contagiado, darán positivo un poco después que la PCR, por lo que existe una ventana en la que la PCR da positivo pero la prueba de antígenos todavía no. ¿Por qué? Porque la PCR (reacción en cadena de la polimerasa) amplifica el material genético del virus (en esa reacción en cadena), pero la prueba de antígenos detecta lo que hay, y si no hay todavía suficiente, hay que esperar a que el virus se amplifique solito en el cuerpo. Por eso algo parece indicar que cribados con prueba de antígenos… mal.

Las personas asintomáticas o presintomáticas suelen tener menor carga viral (menos virus en sus muestras) y por lo tanto en algunos casos darán negativo en un test de antígenos pese a tener virus en su cuerpo. Por eso la prueba de antígenos que es muy interesante por ese resultado rápido para alguien que sí tiene síntomas, tiene menos interés para los cribados en los que se buscan asintomáticos.

Resumiendo, si queremos hacer pruebas masivas en cribados y detectar asintomáticos, es mucho mejor optar por PCR. Pero claro, la PCR es cara…

PCR en pooling, el cribado más barato que el de antígenos

Una opción para abaratar el precio del cribado y poder analizar a muchas personas es juntar las muestras, ese «pooling«. Esta opción es especialmente interesante cuando esperamos que la inmensa mayoría de las pruebas sean negativas. Aunque hay modelos optimizados de los que ya hablé en algún momento, vamos a simplificarlo mucho con un ejemplo.

Pensemos en una población con una incidencia de 1000 a 14 días. es decir, un 1% de la población ha dado positivo. Si queremos buscar casos asintomáticos, esperaríamos menos de ese 1% (el porcentaje varía según lo buena o mala que sea la detección). Pero para redondear vamos a ponernos en el peor escenario posible y pensar que esperamos un 1% de las personas del cribado con un resultado positivo. ¿Cómo se hace?

En una PCR tradicional, eso implica analizar 100 muestras. En un pool de 10, se hacen 20 PCR: primero se hacen 10 PCR que tienen muestras de 10 personas mezcladas, de las que una va a ser positiva. De esas 10 personas que se habían mezclado se hacen PCR individuales y se identifica al positivo. El número de muestras que se juntan se puede optimizar para no empeorar resultados a la vez que se tiene en cuenta la incidencia en la población.

En estos momentos esta técnica se nombra mucho en las noticias por la forma en la que se está aplicando en Galicia (aunque la fama viene por las farmacias), pero la realidad es que en la UCM empezaron mucho antes (e irían a la cabeza si alguien hubiese apoyado su plan un poquito…).

Pruebas en farmacias sí o no

Por último, voy a aprovechar las aclaraciones para decir también por qué lo de las pruebas en las farmacias… depende.

Si estamos hablando de personas con síntomas, entonces lo más adecuado es un centro de salud con una zona Covid para no exponer a otras personas. Si se hacen pruebas en farmacias y salen positivas, habrá que tener en cuenta la exposición que se ha hecho, y entiendo que pocas farmacias tienen la posibilidad de mantener una zona aislada para Covid. Recordemos que en la actualidad, para los cribados se usan esas muestras nasofaríngeas sean PCR o de antígenos.

Cuando hablamos de cribados, la cosa mejora un poco, pero con el sistema tradicional sigue siendo necesaria la toma de muestra y la exposición del personal a los aerosoles de la persona analizada. Antes de que a alguien se le ocurra, la toma de muestra nasofaríngea a uno mismo no es realmente una opción. Seamos realistas, ninguno meteríamos «el palito tan al fondo». Pero en este contexto tenemos una opción más, que son las pruebas en saliva. En ese caso, siempre que sigamos hablando de personas asintomáticas, el peligro de entregar una muestra tomada en casa en la farmacia es el mismo que el de ir a comprar una caja de paracetamol.

Por lo tanto, para que las pruebas «en farmacias» sean seguras, lo ideal es que sea entregando muestras de saliva que después se pueden utilizar en pooling o no, pero ya que estamos mejor en pooling que nos sale más barato. Es lo que se ha empezado a hacer en Galicia y por eso suena tanto, aunque ellos no sean los únicos que usan el pooling (o PCR en lote, si se quiere decir en castellano).

El problema de las pruebas en casa

Más allá del problema de que una muestra nasofaríngea tomada en casa vaya a tener un riesgo de ser mal tomada… ¿por qué no un test de anticuerpos? ¿o de antígenos? En estos momentos, dada la situación en la que estamos y la incidencia que tenemos, porque casi lo dificulta más.

Estamos hablando de una enfermedad de obligada declaración. Tenemos que registrar quién ha dado positivo, y tenemos que poder seguir los contactos de esa persona. En un test casero en el que no sabemos si se ha hecho bien, vamos a requerir una confirmación con otro test, así que no ahorramos nada. Eso, siempre que el positivo llame para comunicarlo. Si sale negativo, puede dar lugar a que la persona asuma estar limpia y se comporte de forma inadecuada. Hemos visto decenas de ejemplos.

Pero eso es en la situación actual. Se podría requerir la conexión a un sistema de registro para poder ver el resultado y que se enviase automáticamente o podríamos bajar la incidencia lo suficiente como para que el hacerse un test en casa y confirmarlo si es positivo fuese una opción perfectamente viable. Pese a todo esto, personalmente yo no haría un test nasofaríngeo en casa. Lo ideal será el test de antígenos en saliva que podamos tener en casa.

En cualquier caso recordemos que si no damos positivo debemos seguir cumpliendo las medidas correspondientes (podemos ser ya portadores) y que si se hace la prueba por ser contacto, un resultado negativo no quiere decir que nos podamos saltar el aislamiento: tocan 10 días en casa sí o sí.

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Las vacunas que ya salvaron vidas: el sarampión

Aunque ahora algunos duden de las nuevas vacunas, esto de dudar de una vacuna no es algo nuevo. Desde que existen las vacunas existen los anti-vacunas. Desde la primera vacuna de Jenner ya teníamos a personas diciendo que aquello era un peligro. Pero en los países con más recursos tenemos una serie de vacunas que se han utilizado ampliamente y han salvado muchas vidas. Hoy me voy a centrar en una de esas vacunas para ejemplificar el ciclo habitual de negación. Hoy vamos a hablar de la vacuna del sarampión.

El trasfondo que me inspira es un artículo de finales de año en el que se analiza el avance de las vacunas de sarampión en los países con menos recursos, un artículo que desde luego nos hace pensar que quizá estábamos siendo demasiado optimistas. El artículo es Mapping routine measles vaccination in low- and middle-income countries y si miráis los mapas veréis que hay cosas que desesperan bastante.

El pasado de la vacuna del sarampión: idas y venidas

Al igual que casi cualquier otra vacuna, cuando se empezó a vacunar contra el sarampión hubo una parte de la población que se posicionó claramente en contra. Pasado el tiempo, cuando se empezó a ver que la vacunación funcionaba, la población general aceptó las vacunas. En ese momento la sombra del sarampión estaba todavía cerca. En España, por ejemplo, tenemos una parte de la población que todavía recuerda perfectamente qué ocurre si no se vacuna contra el sarampión.

Para los que somos más jóvenes, recordemos que el sarampión llegó a ser una de las principales causas de mortalidad infantil. Tras esos granitos y esa fiebre está una enfermedad que se contagia por microgotas y que es altamente contagiosa. Aunque es peligrosa en la infancia, es mucho peor en adultos, aunque mientras no teníamos vacuna muchos la pasaban en la infancia. En aquellos tiempos era mejor pasarlo de pequeño, porque de adulto era un riesgo demasiado alto.

En la actualidad la mortalidad es baja en los países en los que gozamos de buena salud. De media, las complicaciones son mortales sólo en el 0.1% de los casos. Pero en los países con peores condiciones de vida, en los que la infección puede ocurrir en personas desnutridas o inmunodeprimidos, podemos hablar de hasta el 30%.

El presente de las vacunas del sarampión en países ricos

Un 0.1% puede sonar a poco, pero desde luego cuando hablamos de un virus que se transmite muy rápido es algo destacable. Por eso en la actualidad cuando se detectan casos de sarampión en países desarrollados (y vacunados) se intenta a toda costa que no se expanda, reforzando las vacunas si es necesario.

El caso es que si todos estuviésemos vacunados, no debería haber casos. La vacuna no es perfecta, pero vacunando a toda la población se genera inmunidad de grupo como para compensar aquellos en los que la vacuna no funcione o que no puedan ser vacunados. Muchos recibimos la vacuna en aquella triple vírica. Seguro que a todos os suena.

El problema es que en la actualidad, en los países en los que el sarampión es algo extraño, el concepto de «triple vírica» se conoce más por los anti-vacunas que por las propias vacunas. Por todas esas teorías que yo no voy a repetir aquí y que en algunos lugares han cuajado muy bien, especialmente en poblaciones en las que ya no tienen casi casos y es mucho más sencillo asustar diciendo que los (inventados) efectos de la vacuna son peores que un contagio.

Los colectivos anti-vacunas han conseguido cuajar en algunas poblaciones en las que pasado un tiempo han empezado a surgir brotes y han empezado a morir niños. Por ahora en esas poblaciones no hay tantos problemas entre adultos (porque a ellos sí los habían vacunado), pero pronto empezaremos a ver cómo los brotes de sarampión son muy graves entre adultos si no lo solucionamos pronto.

Las vacunas del sarampión en países con menos recursos

En los países que no han hecho campañas en el pasado, la situación es diferente. Esa es la que analizan los autores del artículo. Hace un tiempo, nos planteamos a nivel mundial unos objetivos, con la idea de erradicar el sarampión del planeta, al igual que hicimos con la viruela.

Para poder erradicar un virus es imprescindible vacunar a casi toda la población, y dado que algunos países no pueden permitirse ese gasto, el resto de países debemos ayudar. Ayudamos por solidaridad, pero también por egoísmo: si erradicamos el sarampión no tendremos que seguir vacunando a nuestros hijos, correremos menos riesgo. El caso es que no estamos cumpliendo los objetivos, y es muy triste.

brazo vacunado
Un pinchazo que casi ni duele

De 2000 a 2010… todo iba bien

Durante esa primera década la cantidad de personas inmunizadas en países con un nivel económico más bajo iba bien. Se vacunaba a más gente y, aunque de vez en cuando se encontraban problemas, se avanzaba. Y es que en cualquier país se va a pasar por las mismas fases, y ellos también tendrán sus colectivos negacionistas que dirán que es muy peligroso, que están inyectando otra cosa en la vacuna, etc etc.

En sí, durante esa década, el porcentaje de vacunación iba en aumento en todos los países analizados. Aunque podía haber regiones concretas en las que bajase, la tendencia era clara. Mientras tanto, sabemos que algo se iba revolviendo en los países en los que ya teníamos gran parte de la población vacunada.

De 2010 a 2020… ¿qué ha pasado?

Cuando observamos la vacunación durante la última década no es que no hayamos avanzado lo suficiente, es que en varios países hemos ido hacia atrás. Además, en el artículo tienen en cuenta si se ha avanzado hacia mayor igualdad o desigualdad en cada país, pero yo me voy a centrar en la vacunación.

En algunos casos la tendencia al alza continúa, como en el caso de India, país en el que la vacunación progresa adecuadamente. Y eso son muy buenas noticias, dada la población y la densidad de la misma. En otros casos, como en Angola, ha ido a peor, teniendo niveles incluso peores que en el 2000. Por desgracia, eso correlaciona con la situación del país y del resto de su sistema sanitario. Una situación parecida se observa en Somalia, con una cobertura de menos del 20%.

El futuro de la vacuna del sarampión

En la actualidad algunos países se enfrentan a grupos anti-vacunas y otros a la falta de recursos. Pero desde luego no podemos abandonar un objetivo como la erradicación del sarampión porque ahora se nos venga encima otro problema. Podemos aprovechar y hacer llegar más vacunas a más gente. Ojalá ese fuese el caso.

Desde luego, lo que no podemos permitirnos es lo que ha ocurrido durante el último año. Porque por el auge de una enfermedad vírica no podemos dejar de vacunar contra otras. Porque dejar de vacunar puede generar que esa población pueda ser más susceptible, porque las coinfecciones son mortales. Por eso todos tendríamos que asegurarnos de tener nuestros calendarios vacunales en regla, y no solo aquel para el que nos vayan a pedir un pasaporte. Y por eso tenemos que hacer todo lo posible para que todo el mundo se vacune, porque ya sabemos que un virus que aparece en la otra esquina del mundo puede paralizar nuestra vida y cambiarla para siempre.

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El uso de los antibióticos para tratar virus… depende

Aunque muchas veces niegue ciertos estereotipos, reconozco que soy un ejemplo de libro de lo que los gallegos no somos demasiado claros. Desde mi perspectiva sí decimos las cosas claras, pero es que las cosas tienen muchos matices, por eso ante una pregunta no se puede decir claramente que sí o que no, porque siempre hay que matizar, y por eso contestamos que depende.

Hoy voy a plantear una pregunta para la que probablemente muchos daríais una respuesta clara y rápida y ya, como gallega que soy, respondo con un depende. Y eso que no tengo 8 apellidos gallegos, que si descubrieseis lo que hay por ahí… 🙊🙊

La pregunta es:

¿Es adecuado tratar a un paciente con Covid-19 con antibióticos?

Venga, decidlo claramente: no, porque el SARS-CoV-2 es un virus y los virus no se tratan con antibióticos. Los antibióticos son para las bacterias. Llevamos décadas repitiendo eso de que la gripe y el resfriado son enfermedades víricas y no se curan dando antibióticos, y que además dar antibióticos a lo loco genera resistencias.

Pues ni los antibióticos generan resistencias ni es tal locura tratar con antibióticos cuando se tiene una enfermedad vírica. No se trata de eliminar el virus, pero sí de eliminar el mal mayor. Antes de que intentéis ponerme en la plaza del pueblo para apedrearme… seguid leyendo por favor, que os voy a explicar ambos aspectos y también por qué es importante que la población entienda por qué depende.

Los antibióticos no producen resistencias…

Lo que hacen es facilitar su selección. Que sí, que así generalizando suena a lo mismo, pero no es lo mismo. Las mutaciones que van a permitir que una bacteria sea resistente a un antibiótico van a estar surgiendo haya antibiótico presente o no. Si hay, lo que haremos será eliminar las que no tienen resistencia y favorecer el crecimiento de las que sí tienen, que en ausencia de antibiótico normalmente crecerían peor.

Esto va a ocurrir continuamente, usemos como usemos los antibióticos, siempre que los usemos. Un uso inadecuado, ya sea por no completar pautas y dejar demasiadas bacterias vivas o por exceso de uso preventivo, va a facilitar esa selección. Pero aunque es muy importante completar los tratamientos, en el caso del uso preventivo hay que valorar cada caso individualmente.

Si tenemos una irritación de garganta no debemos empezar a tomar antibióticos «por si derivase en una infección bacteriana», eso que quede claro. Pero si tenemos una enfermedad que está matando a mucha gente y que una de sus complicaciones más habituales pasa por infecciones bacterianas… pues llegado el punto de que un enfermo esté ingresado, es buena idea un tratamiento preventivo (profiláctico) para evitar que la cosa empeore demasiado rápido por algo que era evitable. Y siempre bajo control médico.

Los antibióticos sí se usan en enfermedades víricas…

Pero siempre para tratar o prevenir bacterias. De la misma forma, es común añadir a los tratamientos profilácticos un antifúngico por la misma razón. Esta es la parte que tiene que quedar muy clara: en ningún caso se espera que esos antibióticos afecten a la infección vírica, pero sí que reduzcan otras infecciones asociadas si las hubiese.

En estos momentos es bastante común tratar a enfermos con Covid-19 con antibióticos. En algunos casos el tratamiento se hace antes, pero en muchos casos se hace porque se tiene una infección asociada, a veces nosocomial. Para que nos entendamos, una enfermedad nosocomial es aquella que se adquiere en el hospital (o centro de salud, o lo que sea).

Si la infección se produce con una bacteria común, la cosa suele ser mucho más sencilla, pero si la infección es nosocomial, entonces es más complicado, porque las bacterias que rondan los entornos sanitarios suelen coleccionar ya muchos genes de resistencia a antibióticos. Por eso hay que prevenir en la medida de lo posible.

Pastillas
Hay que usar todos los medicamentos con cabeza

Para la Covid-19 no tenemos tratamiento

Por último, recordemos que una vez más tenemos circulando un virus para el que no tenemos tratamiento específico.

En el caso de las bacterias, los antibióticos van más o menos dirigidos a un grupo de bacterias. Pero muy específicos no son. Por eso sabemos que cuando tomamos un antibiótico además de las bacterias «malas» vamos a eliminar las bacterias «buenas». Pero es que en el caso de virus es todavía más grave, porque los tratamientos ni tan siquiera son específicos para virus. Si bloquea la copia del material genético, va a ser de cualquier material genético. Por eso muchos tratamientos que están en ensayos clínicos eran anticancerígenos que se están reciclando.

Por eso no podemos hacer ascos y utilizar lo que tengamos. Si lo mejor que tenemos es evitar las otras infecciones para asegurarnos de que podemos tratar los síntomas de la Covid-19, entonces tenemos que optar por esa vía. Y por eso tenemos que repetir eso de que no, los antibióticos no sirven para eliminar virus… pero a lo de si son tratamiento o no, pues depende. Porque si el antibiótico permite dar un empujón por otra vía a nuestras defensas, quitarle trabajo por otra banda, entonces sí está ayudando. Por eso, al final, depende.

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El sueño y la comida… y la memoria de las moscas

Hoy vamos a hablar de dos temas muy importantes en nuestras vidas, de dos cosas sin las que no podríamos vivir: dormir y comer. Todos sabemos lo bueno que es ese sueño después de la comida, pero quizá no somos conscientes de hasta qué punto es importante para la memoria.

En el caso de los humanos, el sueño sigue siendo algo que no acabamos de comprender. Sabemos que es muy importante, sabemos qué partes del cerebro se activan durante el sueño. También sabemos qué ocurre cuando no dormimos lo que deberíamos. Pero tenemos muchas lagunas todavía. Y aunque se hacen experimentos con humanos (sin que nadie sufra y con consentimiento), también se hacen con otros animales para entender mejor el sueño.

El tema que voy a comentar hoy surge de un artículo publicado el pasado mes de diciembre en la revista Nature, con el título Availability of food determines the need for sleep in memory consolidation. Así que sí: vamos a hablar de dormir después de comer.

Dormir es necesario para fijar ideas en la memoria

Vamos a empezar hablando de animales en general. Para muchos sabemos que gran parte de nuestros recuerdos se fijan a largo plazo con la ayuda del sueño. El proceso en humanos (y en ratas) lo conocemos bien: comemos, después dormimos, y durante el sueño la memoria se pone a trabajar. Si nos falta sueño no podemos fijar los conceptos en nuestra memoria y si no comemos nos suele faltar sueño. Esa es la idea a modo de resumen muy general, porque muchas partes serían matizables, pero es que aquí hoy venimos a hablar de moscas.

En el caso de las moscas se ha estudiado una ruta similar en el pasado, pero en este artículo se centran en la existencia de una ruta paralela. Evolutivamente tiene todo el sentido del mundo: si las moscas tienen hambre, es imprescindible mantener la capacidad para buscar comida, lo que implica mantenerse despiertas, pero también poder acceder a sus recuerdos.

Si esto es posible, sería necesario la activación de una ruta paralela, ya que los mecanismos de control de la memoria tendrían que ser necesariamente diferentes (no pueden ser los mismos con señales contrarias). Esto es exactamente lo que se ha analizado en este trabajo: la ruta alternativa para poder mantener la memoria cuando se tiene hambre… siendo una mosca.

Comida, sueño y memoria son un trío inseparable

Los resultados que obtuvieron los investigadores son bastante llamativos. Resumiendo, lo que muestran es que estos tres factores actúan siempre en conjunto. Por ejemplo, las moscas que habían comido antes dormían más que aquellas que estaban ayunando, cosa que no debería sorprendernos. Y no solo más, es que dormían mejor.

Pero íbamos a ver qué pasaba con la memoria. Pues como habría sido esperable, las moscas que habían comido pero no habían podido dormir, tenían problemas de memoria a largo plazo. En cambio, y aquí viene lo inesperado aunque lógico, si habían ayunado y no dormían, su memoria a largo plazo tampoco se veía afectada. Por lo tanto, tenemos una ruta que es dependiente de haber comido y otra que funciona cuando se está ayunando.

Para regular la elección de una vía u otra, según los resultados, no es necesario realmente el aporte de comida. Lo que se detecta es la sensación de que hay comida. Por el contrario, para los casos de ayuno, parece que la presencia del neuropéptido F, una señal de hambre, puede ser fundamental para activar la ruta para que la memoria no dependa del sueño. En los resultados de los investigadores se observa que si se elimina esta molécula las moscas dependen siempre del sueño para activar su memoria a largo plazo.

Un análisis detallado ha permitido también determinar que ambas rutas activan neuronas en diferentes partes del cerebro de la mosca, por lo que además es posible que haya más factores a tener en cuenta en esa memoria a largo plazo que se escapan de los analizados en los experimentos de este estudio.

Hembra de Drosophila fotografiada por Hannah Davis

¿Y cómo funciona en humanos?

En moscas podemos observar que cuando han comido activan circuitos diferentes, y que ese circuito requiere no solo comida pero también sueño para acceder a la memoria a largo plazo. En nuestro caso los requerimientos de comida y sueño van a depender también del tipo de memoria, al igual que en otros mamíferos.

Al igual que las moscas, nosotros tenemos diferentes requerimientos para poder acceder a nuestra memoria, y aunque pueda resultar muy interesante la descripción en nuestras pequeñas amigas que tanto nos han enseñado desde los laboratorios… no podemos extrapolarlo a humanos. Pero eso no quiere decir que no sea importante conocer cómo funcionan esos circuitos neuronales en las moscas. Paso a paso vamos conociendo el resto de seres vivos mejor, y lo que ellos viven sienta las bases para estudiar cómo vivimos nosotros.

El «monstruismo» de la vacuna… ¿qué podría ser?

Diferentes páginas han publicado recientemente que la vacuna contra la Covid-19 provoca «monstruismo». Por favor leed esto con muchas comillas. Según aquellos mensajes a los que he podido acceder y que suelen ser recortes, mensajes reenviados por WhatsApp, etc etc, es la vacuna de Moderna la causante de tal enfermedad.

La descripción de los supuestos síntomas incluye que la cabeza multiplica por tres su tamaño, aparecen verrugas llenas de pus, se caen los dientes y las uñas y todo el cuerpo se llena de pelo largo. Esto, en las primeras 24 horas tras la inyección de la vacuna. Por supuesto, todo esto es mentira. Por si quedaba alguna duda. Es imposible que esto ocurra.

Pese a ello, me ha llamado especialmente la atención la creatividad. Ahí, tirando de lo que hace unos siglos asustaba a la población. Por si alguien todavía tiene dudas, el «monstruismo», en inglés «monsterism» existe, pero no es ni de lejos lo que ellos están sugiriendo. La idea de «monstruo» de las ferias ambulantes en las que se basan ha desaparecido hace mucho porque ahora sabemos qué enfermedades generaban cada uno de los diferentes problemas. Así que esa idea de que tenemos una enfermedad con ese nombre y unos síntomas… pues no, por mucho aire de diagnóstico médico que quieran darle.

Tipos de «monstruismo» que no son tal

La descripción que ofrecen me lleva a varias ideas, pero desde luego no podrían ocurrir todas de un día para otro en una persona adulta. Pero analizando punto por punto la descripción, podemos ver qué clase de mezcla han hecho para su idea que, como historia de terror inventada, no está mal. Pero que tiene credibilidad negativa.

Si revisamos los síntomas, lo primero que dicen es que la cabeza tiene 3 veces su tamaño normal. Asumiendo la exageración, una de las razones por las que una cabeza puede ser más grande de lo normal es por macrocefalia. El tema es que la macrocefalia aparece durante el desarrollo porque si el espacio intracraneal tuviese que aumentar considerablemente… bueno, al cráneo no podría mantener en cerebro dentro y ahí se acabaría el avance de la supuesta enfermedad. Cuando somos pequeños nuestros huesos craneales todavía no están fusionados, lo que permite el crecimiento (y facilita el nacimiento). Según crecemos, se fusionan y los puntos en los que se encuentran, van perdiendo flexibilidad. Cuando nuestra cabeza alcanza el tamaño que va a tener el resto de nuestra vida, hay muy poco rango para cambiar el volumen. Muy muy poco.

El tamaño y la forma de nuestra cabeza se puede alterar si sufrimos hidrocefalia. En este caso se acumula líquido cefalorraquídeo (más de lo normal) y puede alterar ligeramente la forma de nuestra cabeza. Si se acumula demasiado, se generará demasiada presión en el cerebro y eso va a suponer un problema. La hidrocefalia puede ser hereditaria (la conocemos bien por su presencia en cierta familia real) o aparecer en la edad adulta debido a algunas enfermedades. Si es aguda y no se trata para eliminar el líquido extra, antes de que la diferencia sea suficiente va a ser fatal.

Hay otras enfermedades que provocan alteraciones en el tamaño y forma del cerebro, y en muchos casos son incompatibles con la vida. Entiéndase: se va a producir un aborto o el bebé nacerá muerto o morirá al nacer si se llega al parto.

Brazo siendo vacunado
No te vas a convertir en un Ewok al vacunarte

Otros síntomas

Las verrugas llenas de pus directamente no sé cómo enfocarlas, porque necesitaría más datos. La descripción me recuerda mucho a la de una persona con viruela. Pero la viruela se erradicó antes de que yo naciese y conozco los síntomas solo por los recuerdos de algunos que la pasaron o por fotografías.

La caída de las uñas se llama onicomadesis. Curiosamente, es síntoma de la infección con un virus. Concretamente, con Coxsackievirus. Son virus muy pequeños que provocan enfermedades de lo más variadas, para el que no hay vacuna y que sólo en algunos casos hay un claro tratamiento. La caída de uñas puede deberse a una infección con este virus, o puede deberse a un golpe, que es lo más común.

El crecimiento de pelo en todo el cuerpo, eso que asociamos con el hombre lobo, se llama hipercorticosis. No alteraría para nada el comportamiento de la persona o su vida si no fuese por cómo será tratada por la sociedad. En la mayor parte de los casos es congénita.

Entonces… ¿vas a sufrir monstruismo si te pones la vacuna?

Definitivamente no. Parece mentira. Los efectos adversos que ha provocado hasta el momento las vacunas (la de Moderna y las otras) están registrados. Por supuesto, pueden aparecer otros que sean mucho menos frecuentes según se van administrando más y más dosis.

Pero desde luego, lo que no es posible, es que se den una serie de enfermedades que no tienen conexión entre ellas, que son incompatibles con la vida, que aunque por una casualidad tremenda pudiesen surgir simultáneamente, no podrían desarrollarse completamente de un día para otro. La vacuna no te va a producir monstruismo porque ninguna vacuna puede producirlo, para empezar, porque el monstruismo no existe.

Cuando decidí que intentaría ir desmintiendo algunos bulos no creí que fuese a llegar a este punto. En sí, tenía el tema guardado desde hace varias semanas pero no sabía cómo enfocarlo. Y la imagen de este post es la de una vacuna sin más porque no considero adecuado utilizar imágenes de las malformaciones y que aparezcan sin más en redes sociales, porque es lo que me encontré yo cuando llegué a este bulo.

Al igual que ya han hecho algunos de los lectores, si os llega una noticia que os genera dudas o si consideráis que os sería útil que escribiese sobre ello, hacedme llegar la información que tengáis y haré lo que pueda. Además, si queréis seguir leyendo artículos como éste, podéis ayudarme a hacerlo mediante alguna de las vías descritas en Apóyame o simplemente invitándome a un café: