Postdoc en Suiza: guía de supervivencia o como finalmente hemos encontrado un piso (parte I: el dossier)

Empiezo aquí lo que serán una serie de posts sobre nuestra instalación en Suiza. Como todo ha sido un poco caótico, además de actualizar a mis pocos lectores sobre el estado de mi vida, voy a aprovechar para contar también algunos aspectos básicos en la búsqueda, para que todo aquel que se encuentre en nuestra situación pueda encontrar ayuda aquí.

Vamos a poner un poco en situación a la gente… En otoño del año pasado acabamos nuestras tesis en España y, con mucha suerte, ambos encontramos un postdoc en Suiza. Primero llegó mi novio a Ginebra, y hace tres meses me incorporé yo a Zurich. Este es el primer puntos un a todo el mundo le ha llamado la atención de nuestra situación, la distancia. Vale, cada uno trabaja en una punta del país, pero no es tan horrible como suena, puesto que ambos tenemos trenes directos desde Berna y, de puerta a puerta, tardamos unas dos horas. Para el mundo en general puede parecer mucho, pero el tiempo en el tren es muy productivo y se puede usar como extensión del trabajo (revisar tareas, leer papers…) o también para ocio, como estoy haciendo yo ahora.

Al llegar, nadie se puede plantear encontrar un piso de buenas a primeras. Nosotros lo intentamos pero pronto nos dimos cuenta que sin un dossier es imposible. El dossier es lo que tienes que entregar a la inmobiliaria para llorarles que te den un piso. Esto es literal: en Suiza hay tanta demanda que tú no eliges piso… Los visitas y los solicitas, y después ellos eligen al inquilino que más les guste.

Lo primero que hay que hacer al llegar es buscar un alojamiento temporal. Una opción que elige mucha gente es compartir, alquilando una habitación, para la que en algunos (ojo, sólo en algunos) casos no te piden dossier. Nosotros descartamos la opción de compartir siendo dos, así que la opción que nos quedaba era el alojamiento temporal. En todas las grandes ciudades existen cosas de este estilo, lo que en España llamaríamos aparthotel. Cuesta una indecencia al mes pero tienes tu habitación, una salita si tienes suerte, tu cocina y tu baño, y no te pones con (casi) 30 años a pegarte por el uso del baño con otros 5 estudiantes. Siempre hay que tener en cuenta que se va a estar ahí un mínimo de tres meses, así que hay que tener ojo con el presupuesto. Normalmente te van a pedir un mes extra de depósito (otras veces más) y cuando consigas un piso el gasto va a ser enorme, así que hay que asegurarse un colchón razonable.

Una vez instalados en el sitio que sea temporal y habiendo empezado a trabajar, lo primero que hay que hacer es ir a la oficina del Cantón que corresponda e inscribirse como auslanden para conseguir tu permiso. Sin permiso en Suiza no haces nada. Si tu contrato ha sido firmado hace tiempo (la mayoría lo firmamos al menos un mes antes del traslado), antes de plantearte ir a la oficina en cuestión tienes que pedirle a tu jefe o a alguien competente que te haga un papel que diga que efectivamente trabajas ahí, que lo vas a hacer por mucho tiempo, y que cobras un sueldo digno. En la oficina te darán una patada si tu papelito tiene más de un mes, así que ni lo intentéis. En nuestro caso, como nos inscribimos en Berna, salimos el mismo día con un permiso B en la mano. El permiso de tipo B se lo dan a aquellos que tienen contrato indefinido o cuyo jefe dice que el contrato es renovable. Como postdoc el contrato es de un año a renovar, así que cuando mi jefe hizo el papelito, puso que me pensaba extender el contrato hasta 5 años. El permiso B te abre muchas puertas frente al permiso temporal tipo L, así que si hay forma de conseguirlo, mejor que mejor. El permiso cuesta unos 90 francos, y en otros cantones te lo envían por correo y puede tardar varios meses. Mientras no hay permiso, no hay ninguna posibilidad de encontrar piso.

Una vez conseguido el permiso, el siguiente paso es abrir una cuenta suiza. Yo abrí mi cuenta en UBS, que me permite tener hasta los 30 una cuenta campus, en la que me tratan como si fuese estudiante. Me dan tarjeta de crédito y débito, cuenta corriente, cuenta de ahorro y banca online en inglés, y no tiene comisiones. Las cosas del banco te llegan a casa (por eso el primer paso es siempre tener una dirección postal) en una semana. La tarjeta de crédito en principio es a pagar vía recibo, algo que les gusta mucho a los suizos, pero puedes “domiciliarla”.

Lo de los recibos y el correo con los suizos merece un apartado especial: todo lo que vayas a tener que pagar en tu vida se va a hacer a través de una hojita naranja, que cubres y llevas a tu banco, o cuyos datos con suerte puedes meter en tu banca online para hacer el pago. El concepto domiciliar les suena raro y, aunque puedes hacerlo, por defecto todo va a ser pagado con la dichosa hojita. Estos formularios se cogen en correos, y se pueden pagar en la propia oficina de correos. La poste/Die post en Suiza debe ser la empresa con más poder del país. Todo pasa porque vivas la mitad del tiempo dentro de una de sus oficinas. Tienen su propio banco, el control de estos papelitos, y un sistema por el que absolutamente todo se envía por correo. Por eso, otra recomendación es que os compréis un buen paquete de sobres y unos cuantos sellos. La parte buena es que funciona de maravilla: tu pones tu sobre en el buzón hoy con un sello de urgente (prioridad A) que cuesta 1 franco para sobres de tamaño B5 hasta 2 cm de espesor, y al día siguiente sin falta ha llegado a su destino. Hay buzones en los que se recoge también los domingos, aunque en domingo no se reparte correo.

Bien, tenemos ya permiso y cuenta bancaria. Ahora el paso siguiente es el teléfono. Los suizos también tienen un gran apego a llamarte… En este momento lo razonable es ir a hacer un contrato con la empresa que sea. Es un poco más caro que en España. Yo tengo con Orange 1 giga, dos sims y llamadas hasta cierto límite incluidas y pago 45 francos. Por supuesto, te van a pedir que les enseñes tu permiso, pero no te piden cuenta bancaria, porque te piden que pagues con el famoso papelito naranja. La factura llega por correo electrónico en mi caso, y si hay cualquier problema con el servicio, te descontarán directamente eso de la factura. Este mes, por ejemplo, hubo problemas con el servicio online, yo ni me enteré, pero me ha salido gratis el mes. Si quieres una prepago puedes ir sólo con el pasaporte, pero igual que en España, sale sustancialmente más caro a la larga.

¿betreibungsqué? Esta fue mi primera reacción cuando supe que necesitaba tal cosa. Para poder alquilar, necesitas un papelito de tu Cantón que diga que no tienes deudas. Lo puedes pedir en cualquier momento, pero lo mejor es esperar un poco a que constes en el registro, porque en caso contrario en el papelito dirán que no tienes deudas, pero que tampoco les figuras, y eso genera dudas. En casi todos los cantones lo puedes pedir por internet y en una semana lo tienes en tu buzón. Cuesta unos 18 francos, que pagarás con tu papelito naranja en la mayor parte de los casos. Aunque consideres que acabas de llegar y que tal papel es absurdo, es imprescindible que lo pidas!

Una vez llegados a este punto, se puede empezar a montar el dossier. Por orden de obtención, hay que poner las fotocopias de los pasaportes y permisos de residencia de los solicitantes, las de los certificados de no tener deudas, las de los contratos de trabajo o de las nóminas de los últimos 3 meses… Y la carta.

Como vas a competir con mucha gente, es imprescindible que tengas una buena carta de presentación. En ella tienes que contar tu vida, decir a que te dedicas, de donde vienes… Incluso adjuntar un resumen de tu cv (lo digo en serio). Aunque la comunicación con el que te vaya a enseñar el piso o con la inmobiliaria puede ser en inglés sin problemas, la carta debe estar escrita en el idioma del Cantón. Lo mejor es buscarse a algún local que te pase un borrador que puedas adaptar, de forma que en cada caso personalices diciendo que el piso te ha gustado especialmente por esto y aquello, que agradeces a fulanito el habértelo enseñado, etc.

Aquí querría destacar el tema del idioma. En la zona alemana, en general, puedes comunicarte con todo el mundo en inglés, pero esto no quiere decir que no tengas que ponerte las pilas con el idioma. Yo creo que lo primero que hay que aprender son las cosas relacionadas con la casa, para poder leer anuncios, rellenar formularios, etc. No tienes que saber decirlo, hablar vas a poder hablar en inglés, pero tienes que poder, al menos, leerlo. Siempre es útil tener a alguien que hable buen alemán cerca para que te pueda ayudar. Y de Google translate ni me habléis, que no hay quién entienda sus traducciones de los anuncios… Por eso, mientras se hacen los papeleos, es buena idea ir dominando el vocabulario más básico.

Con todos los papeles anteriores en una carpeta, y un modelo de carta de presentación preparado, sólo queda visitar pisos para conseguir el formulario de solicitud. El mismo día que se visita un piso hay que cubrir el formulario, adaptar la carta, y enviar todo al dueño o inmobiliaria por correo urgente. Si os retrasáis un par de días os podéis olvidar del piso. Pero esto quedará para el próximo capítulo: la búsqueda.

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