Aventuras en Galicia (parte I)

Inexplicablemente, mis viajes a Galicia están gafados. Es como si una causa de fuerza mayor intentase decirme que no debería ir. Aproximadamente una de cada cuatro veces que voy, pasa algo. Y algo que trae tela… pero esta ya ha sido como tirarme un ladrillo en la cabeza a ver si dejo de ir. Os cuento…

El lunes nos disponíamos nosotros a volver a Madrid. Todo estaba perfectamente planificado para evitar atascos innecesarios, así que a las 12 de la mañana salimos de casa de mi madre. Todo iba bien. El coche ha pasado la ITV hace un mes, depósito lleno, todo perfecto… hasta que llegamos a A Gudiña. En el km 132 recuerdo que me había planteado parar a comer, pero decidimos seguir para parar en el restaurante de O Padornelo, que se come muy bien. Al pasar A Gudiña, subiendo la cuesta que nos llevaría directos a O Padornelo, el coche empezó a hacer mucho ruido. No era capaz de adelantar al camión que llevaba delante. He de reconocer que un poco antes me parecía que hacía algo de ruido, pero nada que me hiciese pensar lo que iba a ocurrir. Bajé de marcha para adelantar, aquello seguía igual… decido apartarme al arcén, para ver qué pasa, para que enfríe y poder ir al taller más cercano. Paro y cuando arranco no entra primera. Al abrir el capó huele a churruscado. Son las dos y media.

Buscar papeles seguro. Llamar seguro. Seguro manda grúa. Mientras esperamos, recordemos el lugar, hace un frío de cojones. Viene el de la grúa que, al bajarse y oler, dice que es el embrague. Nos lleva al taller, de vuelta a A Gudiña. Hay que cambiar el embrague. El seguro dice que se pone en contacto conmigo en 5-10 min. Pasa media hora. Aviso en el taller que nos vamos al bar de al lado. Comemos algo y finalmente llaman del seguro, que hay que llevar el coche a Madrid. Y a mi. Me piden dirección de taller en Madrid y me dicen que volverán a llamar en dos minutos. Pasan 20. Son las 5 de la tarde. Llaman y me dicen que un taxi me lleva a la oficina de coches de alquiler más cercana. Aeropuerto de Valladolid. Me pregunto si han mirado un puto mapa. Esperamos al supuesto taxi. Sale el chaval de la grúa y dice que nos lleva él, que tienen servicio de taxis concertado (supongo que muchos coches mueren en esa cuesta). Nos lleva a Valladolid…. 7 de la tarde. A esa hora pensábamos estar en casa…

Al llegar al aeropuerto, la oficina de Avis está cerrada. Llamo al del seguro. No responde. Llamo al del seguro. No responde. Llamo y cuando responde me empiezo a cagar en sus muertos, y llega el señor de Avis, que me da un C4 para que vaya a Madrid. 8 menos cuarto. Cogemos el coche y ale, para Madrid. Llegamos a casa sobre las 10 y media…

Día siguiente. Vamos a la oficina de Avis de Alcobendas a devolver el coche, previo paso por una gasolinera en la que me lleno las manos de gasóleo porque el inútil de delante no sabe coger una manguera. Devuelvo coche. Voy al trabajo… me llama el del taller de A Gudiña para ofrecerme arreglar el coche. Llamo al del seguro para ver si es posible. Me dicen que sí, pero que entonces no me traen el coche a Madrid, me llevan a mi al coche. Llamo al del taller para ver cuanto me va a cobrar. Echo cuentas y decido que sí. Llamo al del seguro para decírselo. Me dice que confirme al del taller y los llame. Llamo al del taller. Llamo al del seguro…

Actualmente, se supone que el coche está en reparación, una reparación que me va a costar 500 putos euros. Y en cuanto me llamen, habrá que ir a A Gudiña a por el coche. Al menos espero que no sea vía Valladolid otra vez…

Cuando recupere el coche, prometo parte II.

2 comentarios en “Aventuras en Galicia (parte I)

  1. Me meo de risa contigo… estás como un cencerro!! Y sazonas todo con una ingente dosis de paciencia como nunca había visto antes: Llevas con este blog/diario/agenda desde el año 2005 (hija, ya puedes hacerte una copia personal, porque es un trocito de tu vida, y no puedes permitirte perderlo). Caí aquí por casualidad buscando artículos de biología, y me he quedado enganchado leyendo cosas personales que no me importaban, pero que, por alguna extraña razón, no podía dejar de leer. En fín, no he encontrado lo que buscaba, he perdido un par de horas a lo tonto, pero me lo he pasado chachi. Gracias.

    1. Muchas gracias. No sabes lo que motiva encontrar de vez en cuando gente como tú, nuevos lectores que, incluso ahora que tengo el blog descuidado, llegan por ahí…
      Por curiosidad, ¿qué buscabas? El blog también está abierto a preguntas!

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