De reformas de política educativa

Dicen por ahí que el señor Wert, al que ya le he dedicado posts con anterioridad, se ha sacado de la manga una reforma educativa en la que manda las lenguas autonómicas a tomar por culo. No voy a entrar a explicar la reforma en cuestión, para eso ya tenemos la prensa generalista. No voy a cebarme con el detalle de que en la prensa generalista dicen “catalán y vasco” como si no hubiera ninguna otra. No, voy a explicar mi experiencia personal.

Soy gallega. Es un hecho demostrado cuando me cabreo. Dicen que no tengo casi acento en situaciones normales, hasta que me enfado y/o me pongo nerviosa, que sale mi acento. Vivo en Madrid desde hace ya más de dos años. He visitado otros países, me he adaptado sin problemas. Mientras vivía en USA, por ejemplo, me sentía como en Madrid. Dominaba el idioma lo suficiente como para no tener problemas de comunicación, y no echaba de menos España. Nada. No tenía esa sensación de “morriña” por España. Pero las cosas respecto a Galicia son diferentes. No es que quiera volver a Galicia desesperadamente. Ni lo haré. Pero soy gallega, y eso es un hecho irrefutable.

Cuando me trasladé a Madrid lo hice con mi jefe. Él es holandés. Desde entonces tengo una especie de lucha personal con explicarle las diferencias entre el gallego y el castellano. Como aprendió castellano en Galicia, tiene un curioso acento gallego, y tiene asumidas palabras que no acaba de saber que son en gallego, o grafías, y cada dos por tres hay que recordarle que ahora vive en Madrid. Para mi es un algo muy curioso, porque en parte es como haber trasladado un trozo de Galicia con nosotros, porque en nuestro labo se sigue hablando “como en Galicia”.

En Madrid hay muchos gallegos, pero yo no tengo contacto con ellos. Ayer mismo, en un seminario, recordé que un compañero de departamento es gallego. Mi cerebro lo había olvidado, hasta que lo escuché hablar en inglés. ¿Tendré yo también acento gallego cuando hablo inglés? Pero vivo adaptada y no en una comuna de gallegos. Y eso no quiere decir que olvide Galicia.

Uno de los puntos claves de mi vida en Madrid es mi novio, que es el sujeto de este post. Él es madrileño. No tengo muy claro cuando empezó todo ni como, pero se ha convertido en una especie de gallego adoptado. Voy a intentar explicarme.

Aunque yo viva en Madrid, sigo siendo gallega. Me sigue encantando Galicia. Y lo comparto. Intento transmitirle las ideas básicas de la cultura gallega, las tradiciones, etc. Y el idioma. He pasado horas contando la historia de Galicia, enseñando cosas de literatura, canciones, bailes, de todo. Recientemente hemos añadido un extra a todo esto, la tele. Reconozcamos que los gallegos, especialmente los de mi tanda, no seríamos nada sin la Telegaita. Pues a eso vamos, si hay que enseñar cómo es la gente allí… ¿qué mejor que la tele? Nos hemos reído infinito viendo Luar. Me he reído infinito de su cara de susto de “la gente no puede ser así”. Pero lo estamos consiguiendo. Cada vez que tenemos eso que llaman vacaciones solemos ir a Galicia. Visitar pueblecitos, contar más historias, comer lacón, pulpo, pan de millo. Y cada vez creo que le gusta más. Aprecia la cultura, y disfrutamos juntos de esa parte de mi que todavía está en Galicia, la que dice que “el pan está reseso” o “no me esmagues las patatas”.

Leyendo el último párrafo me doy cuenta que esto suena a anuncio de Gadis. A un “vivamos como galegos” en toda regla. Pero es cierto, y es él el primero que me pide que le hable en gallego, que dice “vamos a poner la tele en gallego” y que hace esfuerzos inimaginables por hablar gallego, haciéndome reír cada vez que intenta decir “unha” y no es capaz.

Pero ese esfuerzo suyo, es el que si esta nueva reforma sale adelante, quizá no hagan muchos niños gallegos. Estoy en contra de la educación íntegra en gallego. Soy bilingüe, y creo que así deberían ser todos los gallegos. ¿Por qué privar a un niño de aprender castellano? A la mayoría os sonará absurdo, como privarle de la oportunidad de salir de su comunidad. Pues lo mismo con la privación de estudiar gallego. ¿Por qué? ¿Para qué? Bastantes promociones de gallegos hemos demostrado que es posible, desde un punto de vista educativo. Señor Wert, dejémonos de estupideces y no politicemos la educación (más). Si mi madre por algún casual hubiera decidido que a mi se me enseñase sólo castellano, en estos momentos la odiaría. Y no sólo por la lengua. Las clases de gallego no son como las de una lengua extranjera. Gracias a mis clases de gallego (pese a lo malos que eran la mayor parte de mis profesores) aprendí quienes eran los Irmandiños, aprendí a recitar a Rosalía, aprendí que nuestra cultura no tiene nada que ver con la cultura “española”. Y no, no es inútil saber hablar gallego. Para empezar, nunca es inútil saber una lengua. Además, facilita sorprendentemente la comprensión de otros idiomas próximos. Y si lo dudáis, comparad la capacidad de comprensión del portugués, del catalán, del francés o del italiano en un gallego y en un madrileño. Es riqueza, es cultura. Es nuestra cultura.

Y supongo que el señor Rajoy, gallego aunque le duela, aplaudirá la decisión del señor Wert, dada su nula capacidad idiomática. Pues señores, en mi casa, bien cerquita de sus palacios, se seguirá viendo la tele en gallego, se seguirá comiendo comida gallega, seguiremos siendo gallegos. Y si creen que con una reforma educativa van a matar al gallego, se equivocan. No es sólo la lengua, lo llevamos en los genes, y eso no nos lo pueden quitar.

3 comentarios en “De reformas de política educativa

  1. ¡¡Ainnnnns!! ¡El pan de borona!😀
    Cuando dije aquí por primera vez lo de esmagar las patatas ¡no me entendió nadie!😄

    Aplaudo tu post íntegramente. Yo lamentablemente, aunque gallega, sólo sé poquito que aprendí escuchando a mis padres y mi abuela, porque me crié en otra provincia, pero suscribo tus palabras al 100%

    Nunca sobran las lenguas, lo importante es que se aprendan en conjunto. Tampoco me gustaría hablar bien el gallego y “chapurrear” el español, no tiene lógica. Por favor, ambos está como tiene que estar🙂

  2. Mmmm… Lo de llevarlo en los genes daría para otra entrada interesante, sí! :p
    Pero fuera bromas y arengas de Gadis, me encanta ver ese arraigo. Esa es la normalidd que hace ver que la cultura sólo enriquece, nunca resta; que las identidades territoriales no son problemas si no buscamos confrontarlas; y en definitiva que uno puede ser muy gallego o muy madrileño y tener la mente abierta para recibir y valorar el resto de culturas vecinas.
    Y oye, a ver si en uno de esos viajecillos por Galicia toca una visita a A Coruña y me avisas para tomar algo!! Recuerda que yo he ejercido de guía turístico de la ciudad!😉

  3. Te mereces un aplauso por la entrada😉

    …y yo que me entere que esmagar era gallego cuando me fui a hacer el master a Madrid… eso y un monton de parafrasis verbales que mi director de tesis de master no me entendia

    En fin, yo estoy en Sydney y cada vez que conozco a alguien le tengo que explicar que en mi casa no se hace gazpacho ni paella… al menos hay eucaliptos y eso es casi como estar el casa xDD

    manda carallo! jajaja

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