El día de la estancia

Esta mañana llegué al trabajo con un único objetivo: conseguir el papelito que me permitiría conseguir un visado J-1 para mi estancia en USA en el laboratorio del dios MR. Y los trámites iban bien. Y fui a comer. A la vuelta, después de hacer cosas más importantes, abrí FB y vi que había algo en el grupo de becarios FPU. Oh mierda, vamos a ver. Ahí estaba, el enlace a la lista provisional de agraciados con una estancia. Abro. Miro. Vuelvo a mirar. Reviso. Busco. NO ESTOY.

Abro la secretaría virtual y aquello pone que en trámite. Genial… ¿Pero no era que con más o menos pasta pero que te la concedían siempre si cumplías requisitos? Abro el foro de Precarios y empiezo a leer que no, que tras infinitas llamadas al ministerio, han dicho que este año no, que no hay pasta, que sólo darán la estancia a los mejores proyectos.

Mi proyecto se basa en coger los resultados de un trabajo que hemos publicado en PNAS el año pasado e irme a profundizar en ello en el laboratorio de MR, que para los que no lo conozcan, es uno de los mejores cristalógrafos del mundo, uno de los especialistas en virus… es dios, por así decirlo. Mi proyecto está orientado a que los resultados se puedan aplicar en la industria farmacéutica, resultados que generarían patentes, que generarían dinero, y lo más importante, generarían una cura para enfermedades que actualmente no tienen cura. Pero nuestro ministerio ha decidido que ese proyecto no merece la pasta, y que yo me quedo sin estancia.

De un modo o de otro asumo que iré al laboratorio del señor MR, no gracias a este gran ministerio… Eso sí, llegará el momento en el que ese ministerio pretenda que yo me vuelva a España después de mi postdoc para publicar esos titulares de “molamos mucho y nos traemos de vuelta a los científicos que enviamos fuera a formarse”. Una vez más, ministerios de educación y de ciencia: YO NO VUELVO NI LOCA. Espero que algún día, en algún despacho, alguien se arrepienta de no haberme permitido que fuese a formarme al extranjero…

3 comentarios en “El día de la estancia

  1. Cada día lo flipo más. Y en España no aprendemos. De nada sirve dar unas pocas pelas, o pelas a medias, o permisos a medias… si no se completan los proyectos. Al final tiran el dinero por no meter un poco más para hacer las cosas bien.

  2. Te hablo con la voz de la experiencia:
    Veo en la resolución que había solicitadas más de 900 estancias y de ellas, han decidido financiar unas 625 (39 páginas por ~16 agraciados por página). Esa es una tasa de concesión bastante razonable y desde luego mucho más alta que la que soportamos en mi época. Recuerda también que el nº de estancias concedidas es proporcional al nº de becas por área, por lo que es seguro que hay gente que se irá fuera con proyectos peores que otra gente que se quedará en casa.
    Entiendo tu frustración (principalmente porque la he vivido muchas veces) y también tu reacción. Es la normal y la que piden unas circunstancias como estas.
    Sin embargo te voy a hacer una reflexión (y espero que no te enfades por tomarme semejante confianza sin conocernos):
    Afirmas que tu proyecto es muy interesante, útil y con aplicaciones potencialmente beneficiosas y sin embargo no te han concedido la estancia. Dejemos de lado las razones ajenas a tu voluntad, que no puedes controlar, y centrémonos en las que sí controlas. Eso nos deja las siguientes opciones:

    1) El proyecto es bueno, efectivamente, pero no has sabido venderlo.
    Quizá el fallo más común. De las cejas para adentro todos sabemos lo que nos traemos entre manos pero… ¿Sabemos hacérselo ver a los demás? Llevo mucho tiempo en el negocio (más de diez años) y te garantizo que la gente que tiene éxito sabe vender lo que hace a cualquier persona. La gente que es muy buena, pero que fuera de los círculos de entendidos es incapaz de explicarse o hacerse entender suele pasarlas muy putas. Ten en cuenta que una propuesta como la tuya la leen gente con diferentes niveles de comprensión y experiencia en tu tema, por lo que hay que asegurarse que todos entiendan los qué, cómo, por qué y para qué.

    2) El proyecto no es bueno.
    Está es una razón jodida, pero que hay que tener en cuenta. Es muy complicado ver el trabajo propio desde una tercera persona, pero hay que esforzarse en hacerlo. Si te ha aceptado un pope es difícil que sea un proyecto malo, pero también hay popes que aceptan a todo quisqui. Si has publicado un PNAS es difícil que sea un mal trabajo… salvo que haya sido publicado por un miembro de la Academia, en cuyo caso no pasa peer review, por lo que puede ser un truño (Por cierto, ¿Sabías eso?). Es posible que la persona que ha revisado tu propuesta haya encontrado motivos para pensar que no merezca la pena financiarla, a veces son defectos en el planteamiento, otros en el M&M.

    Tras un rechazo la ira es normal, créeme, pero si quieres sacarle provecho a la situación de nada sirve lamentarse sin reflexionar. Pensar que eres víctima de una persecución, de la crisis o de la ignorancia de nuestros gestores puede llevarte al terrible camino de la autonegación y la autocompasión, dos cualidades que no se las deseo ni a mi peor enemigo. Para finalizar, recordarte aquella frase de Nobel que decía “He llegado aquí por mis fracasos, no por mis aciertos”. Y no te enfades conmigo, por favor, lo he escrito con todo el cariño del mundo.

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