Las navidades

Estamos en ellas, ya no se puede evitar. Toca la cena de nochebuena con los padres, y todas esas cosas más o menos horribles…
Este año me ha tocado cena de nochebuena en villa y comida de navidad en santiago. La cena en villa fue horrible. Si no llega a estar mi hermana (y cuñado, y sobrina), creo que habría sido todavía peor… y eso ya es difícil. Quizá lo que menos soporto es el interés de mi madre en guardar las apariencias. El hecho de hacerme comprar regalos para todo el mundo y ale, yo me busco la vida… y quizá algún día me los pague. Mientras, yo sigo a dos velas.
Después llegó la comida de navidad. Estuvo bien. Un casa de los tíos de nico por primera vez en la historia, siendo también la primera vez que voy yo. Pero bien, por desgracia para mi, más a gusto que con mi madre (me refiero al hecho de que se supone que debería estar a gusto con ella).
Y lo peor, para ponerle la guinda al asunto, una llamada de teléfono de mi madre, comunicándome que se ha muerto la madre de su novio. ¿Qué supone esto? Que mañana cruzaré Galicia cuatro veces para ir al entierro de una mujer que he visto una vez en mi vida durante un par de horas, que además tendré que poner cara triste o algo, y que no puedo librarme de ello de ninguna forma posible. ¿Parece horrible? Pues es todavía peor. En fin de año me tocará una cena amargada, pero si se me ocurre la lejana idea de no ir me matarán. Odio tener que guardar apariencias.
No me gusta la navidad, nunca me ha gustado. Para mi familia siempre han sido desgracias (la gente en mi familia tiende a morir en navidades), y siempre ha sido una fiesta de apariencias. Visitas de toda esa gente que no se habla el resto del año, sonrisas, llamadas telefónicas igual de innecesarias, regalos de compromiso…
Creía que por primera vez estas navidades iban a ser mejores. Estar menos tiempo en villa me iba a sentar bien, y a lo mejor hasta me entraba algo de espíritu navideño (en mi casa hasta hay un árbol y todo), pero como siempre que algo va bien fuera de mi familia… vienen ellos a joderlo, haciendome sonreír (o no sonreír o lo que sea), cuando yo ni siquiera tengo claro por qué estoy presente… Si está claro que mi hermana y yo debemos ser adoptadas.
Pongámonos un poco felices, hablemos de mis regalos de navidad🙂
Mi niño me ha regalado un reloj, muy mono, que todos me veréis puesto a partir de ahora. Mi hermana (y demás), me han regalado un peluche de Scrat, con sonidos y todo, que corre tras su bellota, y un par de juegos de mesa de chocolate (es difícil de explicar). La familia de nico (para acabar rápido), me han regalado tres libros (La naturaleza de la felicidad, de Desmond Morris; ¿Quiénes somos? de Luca y Francesco Cavalli-Sforza; y La falsa medida del hombre, de S.J. Gould), también una taza y una flor de peluche, y un bote con una fórmula magistral que puede hacer que a partir de ahora me veáis de mejor humor (por eso del efecto de las drogas). Mi madre, tan navideña, tan original, tan preocupada por conocer a su hija, me ha dado pasta. Era lo mejor que podía hacer, está claro.

Nota: como mi hermana y yo nos parecemos mucho, le he comprado un libro que ella misma había comprado ayer. En lugar de cambiarlo, he optado por quedármelo. Es Bok Redux. Lo añado a mi colección🙂

4 comentarios en “Las navidades

  1. Con una pistola al cuello contesto: no me apropio de nada… yo comparto… (pero la rata-ardilla es miiiia). La verdad, preferiría ser adoptaba sabiendo que la inteligencia es tan hereditaria…. (tengo miedo). La cena de nochebuena ha sido horrible, es un hecho, pero de todas formas… siempre será peor Fin de año…

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