Desde que se comenzaron a a publicar los resultados del estudio ENE-COVID de seroprevalencia en España, he ido analizando los datos. Hoy quería publicar una entrada que recogiese toda la información al respecto, y que además incluyese una reflexión sobre la situación actual.

Los datos previos de prevalencia

Mucho se habló sobre cual era la incidencia en España. Carecíamos de datos y sólo sabíamos que las PCR estaban dejando muchos casos fuera. Sabíamos que había leves y asintomáticos que no se habían detectado. Por eso se planteó el estudio, en el que se iba a analizar la presencia de anticuerpos, principalmente IgG, en una muestra representativa de la población española.

Los resultados de seroprevalencia en España

Toda la información proporcionada por el Ministerio de Sanidad y el Instituto Carlos III se encuentra aquí. Como yo consideraba que podía ser difícil de interpretar, aunque creo que los resúmenes y especialmente las ruedas de prensa fueron muy informativas, escribí una entrada tras la publicación de cada uno de los informes. Resumiendo mucho, los resultados indican que en un momento determinado un 5% de la población española presenta anticuerpos IgG, pero que existen cambios entre los representados en ese 5% a lo largo del tiempo.

Imagen del coronavirus

La presencia de anticuerpos IgG lo que indica es que hubo un contacto con el virus en el pasado que generó anticuerpos. En aquellos en los que no consta que se pasase la enfermedad Covid-19, entonces se asume que lo hicieron de forma asintomática, ya que generar anticuerpos implica una respuesta de nuestro cuerpo. Por el contrario, una PCR positiva en un momento concreto no implica necesariamente avance de la enfermedad: implica que el virus está ahí. Aunque en la inmensa mayoría de casos eso indica que está activo, en personas muy expuestas (personal sanitario) pudo indicar acumulación por exposición (y no replicación).

Mis comentarios los tenéis disponibles aquí:

Las conclusiones e ideas actuales

Se nos ha quedado grabado ese 5% de seroprevalencia en España, pero ese número no es real. Varios estudios recientes apuntan a que la inmunidad celular, mediada por los linfocitos T, juega un papel fundamental. Tanto el estudio español como otros muestran que el nivel de anticuerpos cae con el paso del tiempo, pudiendo ser indetectables pasados varios meses. Eso no quiere decir que no haya inmunidad.

Pero claro, seguimos sin saber qué porcentaje de la población española ha generado inmunidad. Si damos por válido que la presencia de anticuerpos es equivalente a inmunidad, sabemos que ahí hay un 5%. Si sumamos los que tuvieron anticuerpos y los han perdido, pero que deberían seguir presentando inmunidad celular, el porcentaje sube. Además, tenemos que sumar aquellos que no llegaron a generar anticuerpos pero sí tienen inmunidad celular. El porcentaje es más de un 5%, pero no sabemos exactamente cual.

Esto no implica que el estudio de seroprevalencia en España no sirva. Nos sirve para proporcionar una imagen de la evolución porque, aunque se nos escapen datos, lo que analizamos en cada caso es lo mismo. Nos ha permitido ver cómo evolucionaba la situación, y espero que se haga alguna ronda más.

No hay que ser pesimistas

Con todo, no podemos ni soñar con el 60% que empezaría a indicar una inmunidad de grupo. Quizá podemos hablar de un 10-20%, o incluso algo mayor en aquellas regiones más afectadas, pero un 60% sería demasiado. Por eso también es esperable que los brotes puntuales sean más agresivos en aquellas zonas que no tuvieron una incidencia alta en marzo-abril, porque hay un porcentaje mayor de población susceptible.

Pero resumiendo, no todo es tan horrible. La inmunidad aumenta y los casos nuevos que se detectan son principalmente leves o asintomáticos, así que contribuyen a incrementar la inmunidad sin que haya daños, ya que la mayoría no son hospitalizados. Obviamente nos gustaría que aumentase sin nadie sufriendo, pero desde luego no está aumentando de la forma que lo hacía en marzo. Se trata de buscar un equilibrio que nos permita salir adelante con la vida. No seamos tan negativos.

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