En este nuevo capítulo de Érase una vez la vida comienza lo que será la temática del resto de la serie, una colección de capítulos centrándose en diferentes funciones vitales. Empezamos por la respiración. Aquí tenéis el resumen de este capítulo 8, así como mis comentarios puntuales a algunas cosas que me chirrían.

La respiración nos permite eliminar el dióxido de carbono de nuestras células y captar oxígeno. Con eso nos referimos a la respiración como función de los pulmones, y la verdad es que a lo largo del capítulo me falta esa aclaración: no es lo mismo que nosotros respiremos a la respiración celular. Aunque quizá es algo demasiado complejo a ojos de niños.

En nuestros pulmones, los encargados de hacer el intercambio de gases son los alvéolos, que tienen cincuenta veces la superficie del cuerpo humano. Tenemos muchos millones, y según dicen, no está claro cuántos realmente.

La captación de aire con la respiración

Cuando respiramos, en nuestro cuerpo no sólo entra oxígeno. Aunque en el capítulo ni nombran a otros gases, sí se hace referencia a la entrada de polvo, de virus y de bacterias. En este punto se aclara algo fundamental: el camino es más fácil si se respira por la boca. Eso es algo que todos entendemos bien, porque en la nariz tenemos pelos que captan partículas y que nos hacen estornudar cuando se acumulan. Por ejemplo, cuando caminamos por una zona con mucho polvo. En esta explicación me llamó mucho la atención la comparación de la limpieza del aire (del oxígeno) como si fuese un túnel de lavado. Jamás me lo había imaginado así.

Aunque nuestra nariz se defienda mejor, la boca también tiene su mecanismo: la tos. Quizá no volváis a evitar una tos. Pero eso es sólo la primera barrera para evitar las infecciones. Al final del capítulo también se verá que a veces la suciedad llega a los pulmones y se acumula como si fuesen piedras, pero nuestro cuerpo es capaz de eliminarlas cuando está sano.

La infección nuestra de cada capítulo

Como es habitual, la historia avanza alrededor de una potencial infección. Un grupo de bacterias entran por la boca para tener el camino fácil y los anticuerpos intentan deshacerse de ellas. Las bacterias se multiplican para poder avanzar (mitosis!), pero el resto de las defensas se unen a la fiesta y ganan la batalla.

En paralelo a la infección bacteriana, tenemos a los virus. Tras conseguir entrar en el cuerpo, rápidamente son identificados por el interferón que se ocupa de solicitar la generación de anticuerpos, una vez reconocido qué tipo de virus es. Sigue llamándome la atención que siempre son virus que se tienen en la memoria. Ojalá fuese así. Aunque consiguen llegar al torrente sanguíneo, no llegan más lejos.

La enseñanza

En casi cada capítulo, además de enseñarnos como funciona algo, hay un consejo para nuestra vida, para que nuestro cuerpo esté mejor. En éste nos enseñan a dos chicos fumando y tosiendo mucho. Uno de ellos al toser infecta al otro y, cuando vemos su interior, vemos que sus células no están preparadas. Aparece un paraje desolador, como si todo estuviese muerto, con tono grisáceo… las defensas casi como zombies y, cuando intentan hacer algo, entra el humo y las atonta. Vale que es una imagen un poco manipuladora (no es tan así de base, depende de muchas cosas), pero desde luego el mensaje que quiere transmitir, lo transmite.

En el próximo capítulo hablaremos del cerebro, y algo me dice que ahí se va a notar mucho el año en el que se hizo esta serie… pero eso será la semana que viene.

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