La culpa fue de la meiosis, no de los padres

Cuando uno tiene hijos y salen un poco peculiares, siempre se intenta buscar de quién es la culpa. Que si la culpa es de los genes paternos o maternos, que si es de los genes que vienen del tatarabuelo, que es así por cómo lo han educado… Y al final siempre es que lo bueno lo ha quitado de uno y lo malo del otro progenitor. Pero la verdad es que la culpa de lo bueno y lo malo es, en muchos casos, de la meiosis.

¿Qué es eso de la meiosis?

Nuestras células se dividen normalmente por mitosis. Para ello, primero duplican su material genético y después se dividen en dos células hijas que van a tener el mismo material genético que la célula materna. Lo del mismo hay que tomarlo con cierto cuidado, porque en el proceso las cromátidas se entrecruzan y se pueden intercambiar entre ellas algunos fragmentos. Pero en la célula materna hay 2n de material genético y en las células hijas hay 2n también.

En cambio, en la meiosis se produce una reducción. Por ello, la célula materna tiene 2n y las células hijas son n. Por extensión, en lugar de dos células hijas, hay cuatro. Esto ocurre en las células de la línea germinal, que son las que necesitan tener solo n. Estas células son, por lo tanto, haploides, frente al resto de nuestras células que son diploides (2n). Por si alguien se ha perdido todavía, en humanos las células haploides son los espermatozoides y los óvulos. El resto de nuestras células, todas ellas, se dividen por mitosis y son diploides.

Para poder llevar a cabo ese proceso, decía que hacen falta dos divisiones. En la primera se produce la reducción del material, y en la segunda una división «normal» aunque un poco peculiar, ya que no hay dos pares de cromosomas como había en la primera, y lo que se separa son cromátidas hermanas (hablamos de los cromosomas aquí).

El baile es ahora más importante

Cuando hablé de los cromosomas hablaba de ese baile que permitía el entrecruzamiento. Pero en una célula diploide, en la inmensa mayoría de células de nuestro cuerpo, aunque se produzcan cruces y cambios, si algo va mal, siempre nos queda la otra copia. En cambio, en la meiosis, si algo ha cambiado pues así va a los hijos. Y a saber lo que viene del otro progenitor.

Pero tampoco es que todo dependa de los cruces en nuestro genoma, porque en muchos casos el simple hecho de separar y no tener esas 2n, de quedarnos con una sola copia, es lo que va a hacer que la descendencia pueda ser diferente.

En la división está la diversidad

Pensadlo por un momento… eso es exactamente lo que va a permitir que los hijos de dos personas que no tienen un rasgo concreto puedan tenerlo. O que cuatro hijos de una misma pareja puedan ser muy diferentes entre ellos. También permite que aparezcan enfermedades que no estaban ahí antes, o evitar enfermedades que sí estaban. Porque como ya hemos comentado muchas veces en este blog, en muchos casos una enfermedad solo aparece (o solo es grave) si las dos copias presentes en nuestras células la portan.

Si a esa mezcla en la que de repente tenemos el aporte de dos células progenitoras le sumamos lo que se hayan podido mezclar antes, y lo que se van mezclando entre ellas cada vez que se dividen, entonces tenemos uno de los aspectos más importantes que permiten que existamos: la diversidad. Porque más allá de todos los errores que para bien o para mal se cometan en las copias del material genético, ese entrecruzamiento y esa mezcla durante la reproducción sexual es fundamental para que haya más diversidad. La meiosis hace que todos seamos diferentes. Y que todos seamos un poquito de nuestro padre y de nuestra madre, o mejor dicho, un poco del espermatozoide y del óvulo que dieron lugar a nuestra persona.

Pero no todo viene de la meiosis

Antes de que alguien se lance a decir que la culpa es del gameto que aportó el otro progenitor de su hijo, aclaremos que hay otros muchos factores que nos hacen como somos. No todo está en los genes, hay un gran componente ambiental, pero no es solamente eso. Claro que el ambiente nos afecta y nuestro comportamiento depende en parte de cómo nos criamos, pero es que incluso nuestros genes se pueden ver alterados por factores externos, factores que van a regularlos a través de la epigenética.

Así, por ejemplo, si nos desarrollamos en un útero que no es el de la mujer que aportó su óvulo, el desarrollo será un poco diferente y el bebé se parecerá a ella. Y es que al final, aunque no le pases tus genes, si le compartes cómo gestionarlos… no podrás negar que es hijo tuyo, incluso cuando te moleste mucho que se parezca tanto a ti.

Para acabar, como yo me he ido por las ramas y no he dado una descripción técnica de la meiosis ni he detallado las fases, os dejo un vídeo de las Amoeba Sisters que explican muy bien el concepto. Y así de paso os comparto su canal, que si no estáis siguiendo, no sé qué haceis en la vida:

Gran explicación de las amebas sobre la meiosis

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