Científica teletrabajando, semanas 2 y 3

Aunque todo apunta a que al menos durante una semana más el plan va a ser similar, se han producido suficientes cambios como para que pueda hacer un resumen de cómo avanza mi vida de científica desde casa.

Tras haber pasado la primera semana principalmente escribiendo, ahora mis tareas han cambiado. Mi día a día se divide principalmente en dos tareas: trabajar en una estructura y recopilar y leer artículos científicos.

Para mi trabajo en la estructura, tenemos un sistema un poco complejo. Aunque podría hacerlo desde mi MacBook, el pobrecito ya no está para eso y además, sería un desperdicio no usar el ordenador dedicado para ello en mi laboratorio. Por eso desde mi MacBook usando Citrix me conecto a un servidor Windows remoto, de ahí a un ordenador Linux usando PuTTY y desde ahí ssh al otro. ¿Por qué tan complejo todo? Eso llevo años discutiéndolo con los de informática. Va lento, pero funciona. Así, poco a poco, aminoácido a aminoácido, mi estructura va avanzando.

En paralelo a todo esto está la lectura de artículos. En eso sigo con la estructura previa que he contado alguna vez: reviso lo nuevo usando Researcher App, que guarda los artículos en Zotero, después me los bajo en pdf y tranquilamente, aprovechando esos minutos de sol al mediodía, los leo en mi iPad tumbada en el sofá, usando un Apple Pencil para ir subrayando y anotando.

Además de todo esto, la comunicación en el laboratorio se tiene que mantener. Con mis compañeros uso de manera formal Mattermost, una herramienta parecida a Slack, y para llamarnos hemos empezado a utilizar Zoom y Teams, dependiendo del que de menos problemas cada día. Para las chorradas varias seguimos usando Whatsapp, no hay forma de sacarlos de ahí.

Además, la semana pasada ocurrió algo muy novedoso. Un compañero tenía un experimento remoto en el sincrotrón y necesitaba ayuda. Aunque la idea parecía muy loca, lo intentamos. Desde su escritorio remoto Windows (recordemos, usando Citrix) se conectó con NoMachine al sincrotrón, pudiendo tener en su escritorio el control del remoto de allí. En paralelo, me llamó usando Microsoft Teams y yo pude ir guiándolo y enseñándole, además de poder tomar el control en un par de momentos críticos. Por suerte, el chico es muy espabilado y el 90% del tiempo yo sólo tenía que mirar mi pantalla de reojo.

La semana que viene habrá novedades, porque además de una científica en remoto seré una científica supervisando a dos estudiantes en remoto, cosa que vista su capacidad de respuesta a correos electrónicos, pinta bastante mal.

Ya os iré contando como avanza la historia, y a ver si encuentro el momento para escribir sobre alguno de los artículos relacionados con el coronavirus que he leído, porque esos merecen una reflexión más larga que cuatro tweets.

Si alguien tiene curiosidad por saber cómo funciona alguna de las herramientas que he ido nombrando no dudéis en preguntarme!

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Mascarillas, maquillaje y joyas

Hoy vengo a contar unas cosillas sobre el tema de moda, lo del uso de mascarillas. Quiero empezar aclarando que yo no he recibido formación médica pero en mi puesto como científica también me expongo a situaciones en las que necesito un nivel de protección equivalente. El tono del tema de hoy se basa en una serie de conversaciones en Twitter durante los últimos días y también en muchas de las fotos que veo por ahí, así que os quiero contar, desde mi experiencia, cual es la forma correcta que protegerse con los famosos EPIs. Voy a ir tocando diferentes puntos…

La mascarilla

Una mascarilla se pone y se quita usando las gomas. Con las manos se tocan sólo las gomas. Se debe ajustar lo mejor posible, cosa que varía dependiendo del tipo de mascarilla. Al quitarla es muy importante no tocar con las manos la mascarilla por fuera (zona contaminada) y evitar que esa superficie toque la piel (o el pelo). Si la mascarilla toca la piel dejará restos de lo que haya acumulado en ella y habremos perdido parte de la protección.

Los guantes

Los guantes se quitan siempre agarrando desde la muñeca y dándoles la vuelta, para que la contaminación quede dentro. Cuando te has quitado casi al completo el primer guante, se gira la mano para quitar el segundo y enrollarlos juntos. Mientras los guantes están puestos, no se toca nada con los guantes que no sea necesario (no se toca piel, pelo, ropa…).

La bata

Sea una bata de laboratorio de tela o una de un sólo uso, la bata no se toca por fuera, quitándola siempre tocando el interior. La bata debe cubrir la ropa que se quiere mantener limpia y debe cubrir los brazos hasta la muñeca para no dejar piel expuesta.

La visera/pantalla

En los casos en los que sea necesario tapar la piel de la cara, se usan este tipo de pantallas, que deben ir cerca de la cara pero no demasiado, de forma que no se empañe. Se retiran como el resto, agarrando el interior.

Las gafas

Las gafas sirven para proteger los ojos, así que tienen que ir cerca. Si la actividad lo requiere, se ajustarán por los lados con gomas (como unas gafas de esquí). Se ponen con manos limpias (o guantes limpios) y se quitan evitando que la zona exterior entre en contacto con la piel.

Bonus: cosas que protegen de otra forma

El pelo

Si se lleva alguna de las cosas de la lista de arriba, el pelo debe ir SIEMPRE recogido, tanto para mujeres como para hombres. En lo que me toca como mujer, esto implica que tiene que ir en una coleta o trenza, y que no puede haber ningún mechón suelto por la cara. Ese mechón podría, por ejemplo, recoger los virus que estamos intentando evitar con la mascarilla. Para los hombres, mucho ojo cuidado con la barba, porque las mascarillas no se ajustan. Si es necesario, tanto para mujeres como para hombres, se usarán redecillas para cubrir.

El maquillaje

Los equipos de protección personal nos protegen a nosotros pero también protegen nuestras muestras (o pacientes). No se debe usar maquillaje por varias razones. Una de ellas es que pequeñas partículas se pueden soltar de nuestra piel y contaminar nuestras muestras, o caer dentro de, por ejemplo, la herida abierta de un paciente. Por razones similares se evita el esmalte de uñas. Otra razón, que nos afecta más directamente, es que en caso de tener que utilizar dispositivos como lavaojos de emergencia (porque algo ha saltado a los ojos y hay que quitarlo), su funcionamiento va a estar afectado si llevamos sombra, máscara o similar, ya que estas sustancias entrarán en los ojos. Por último, si llevamos gafas de protección cerradas, el maquillaje irritará nuestros ojos.

Joyas

Además de la posibilidad de que nuestras joyas puedan reaccionar con alguna sustancia, tenemos que evitar su uso si se podrían soltar y caer (dentro de una muestra, durante una operación…). Además, si trabajamos en un ambiente supuestamente estéril, no podrán llevarse si no están esterilizadas ya que pueden acumular residuos.

Ahora cuando abráis las noticias y veáis una mascarilla podéis empezar a mirar si está en el cuello, como se quita, si se llevan joyas, si hay un mechón de pelo suelto… bienvenidos a mi mundo. Si se me ha olvidado algo me lo decís y lo añado.

Actualización: me lo chivan y la verdad es que ni se me había pasado por la cabeza, pero obviamente, todas estas medidas sirven si no te vas de paseo con tus EPIs. Si sales del laboratorio (quirófano, zona controlada, etc) se van a contaminar, y tú puedes contaminar a tus compañeros o pacientes. Nada de salir a la calle con la bata, y mucho menos con los guantes o mascarilla!

Además, ahora que me he acordado, los guantes sirven muchas veces para proteger el resto, no a ti mismo. En un laboratorio se utilizan, muchas veces, para que nada que pueda estar en tus manos llegue a la muestra (y en un hospital es igual). Por ejemplo, cuando se hace una RT-PCR de un ARN (no sé, por poner un ejemplo), el investigador se pone guantes para no contaminar la muestra con su ARN, porque el ARN, si no tiene una envuelta (como la lipídica de un virus, por ejemplo) no le supone ningún peligro.

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¿Desinfectantes? Qué vale y qué no

En los últimos días la cantidad de preguntas qué es lo más correcto usar para limpiar que sepamos que va a ayudarnos a deshacernos de los coronavirus. Aprovecho para recordar que deberíamos limpiar SIEMPRE. Sí, ahora le tenemos miedo al coronavirus, pero todos los días entramos en contacto con un montón de virus y bacterias, así que espero que estas medidas se queden con vosotros para siempre. Para resolver dudas, voy a analizar diferentes productos:

Alcohol

El alcohol es uno de los mejores productos para deshacernos de virus y bacterias. Lo que hace es desnaturalizar proteínas. Para que sea efectivo, el porcentaje ideal es el 70% (que es lo que usamos para limpiar en los laboratorios), pero en cualquier caso, no debe ser inferior al 60%. Esto implica que el licor que tenéis almacenado en la despensa no vale, y beberlo tampoco vale. Es necesario que lleve algo de agua porque le ayuda a actuar, y también a que no se evapore tan rápido.

Aunque depende del microorganismo del que hablemos, en general el etanol y el isopropanol funcionan mucho mejor que el metanol.

Lejía o lavandina

Dependiendo desde dónde me leas, las concentraciones variarán un poco, pero en general la lejía tiene una concentración de aproximadamente un 5% de hipoclorito sódico. Si es lejía sólida, será hipoclorito cálcico probablemente.

La lejía oxida cualquier grupo oxidable expuesto en el exterior de virus o bacterias, pero también de tu piel. Como todos sabemos, la lejía irrita los ojos, y por su poder oxidante puede dañar superficies. La lejía no se debe utilizar en su forma concentrada: para asegurar una desinfección se debe diluir en agua 1:50 y para simple mantenimiento 1:100, cosa que por cierto, suele estar en las instrucciones de la botella. Esto permite limpiar sin suponer un peligro para la persona que la utiliza.

En cualquier caso, siempre se debe tener cuidado para no dañar las superficies a limpiar y siempre se debe utilizar en un lugar correctamente ventilado.

Agua oxigenada

Todos sabemos que el agua oxigenada o peróxido de hidrógeno sirve para desinfectar. La concentración puede bajarse hasta un 0.5% (la que compramos suele ser de un 3% y no es necesario diluir). En este caso el agua oxigenada altera la membrana de los virus o bacterias y daña el ADN, entre otras cosas. El efecto es potente pero los daños también. Yo la utilizaría como último recurso.

Jabón de toda la vida y detergentes

Esto incluye: jabón de manos líquido, jabones en pastilla, lavavajillas, detergente para la lavadora, etc.

Aunque los jabones y los detergentes no funcionan exactamente de la misma forma, los junto en el mismo grupo porque deben ser la primera opción. En el caso de detergentes, si no estamos seguros debemos comprobar que entre los ingredientes se incluya un tensioactivo.

Para limpiarnos a nosotros, siempre debemos, antes de cualquier otra opción, utilizar jabón, gel, champú, etc. Lo que hemos aprendido desde pequeños.

Para limpiar la ropa, lo mejor son los detergentes. Para limpiar la casa, los productos de limpieza con tensioactivos. En ambos casos pueden llevar (o no) lejía entre sus ingredientes.

Geles hidroalcohólicos

Aunque geles hay pocos, todavía quedan líquidos hidroalcohólicos y cada vez en más supermercados podemos ver que se recomienda su uso antes de entrar. En esos casos el uso es adecuado, porque no se va a poner todo el mundo a lavarse las manos con jabón allí. Pero su uso debe limitarse a esas situaciones en las que el agua y el jabón no son una opción.

Si se quiere saber si son efectivos, hay que volver al apartado del alcohol: deben llevar entre un 60-80% de etanol, isopropanol o similar.

Vinagre

Aunque el vinagre es un buen sustituto para muchos productos en casa, en este caso es mejor dejarlo de lado, porque no tenemos muy claro cómo de eficaz sería para eliminar el virus que nos preocupa.

Mezclas caseras

No estamos para experimentar ahora. No mezcléis nada si no sabéis cual va a ser el resultado, porque puede salir muy mal: se pueden generar gases tóxicos, os puede quemar la piel, etc.

Si queréis un limpiador de baño con lejía, pues en la próxima salida al supermercado lo compráis. Pero ni se os ocurra mezclar. Además, os debéis asegurar de eliminar siempre los restos correctamente antes de utilizar otro producto sobre la misma superficie.

Sol y aire

Aunque a veces se nos olvida, estos dos factores son importantes. El aire mueve los virus y disminuye su concentración dentro de nuestra casa. Es muy importante ventilar todos los días, sobretodo ahora si vivimos con otras personas.

El sol, por otra parte, emite rayos ultravioleta. La luz ultravioleta destruye los virus en las superficies, por lo que es un buen momento para asomarse al balcón (o ventana) y dejar que nos de el sol, para tender la ropa al sol y para dejar ahí también nuestros guantes, bufanda, o lo que queramos mantener limpio. Y no, no es necesario que nos tostemos al sol, los rayos UV llegan incluso a través de las nubes…

¿Otros?

Voy a mantener este post abierto, así que si alguien me sugiere algún otro apartado o alguna aclaración, lo actualizaré.

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Científica teletrabajando durante la primera semana

Aunque no sabemos cuanto va a durar esta situación, yo también estoy teletrabajando en Suiza. He de reconocer que era algo que estaba planificado de todas formas por el tipo de trabajo que iba a realizar esta semana, pero me gustaría ir contando, según avance la cosa, cual es mi experiencia.

Creo que puede ser algo útil debido a la naturaleza de mi trabajo: en principio un científico hace su trabajo en el laboratorio. Y en general está muy mal visto que los científicos trabajen desde casa. Pero hay un montón de actividades de la vida cotidiana de un científico que se pueden hacer desde casa, cosa que puede ser muy importante en el futuro también para todos aquellos que por la causa que sea, quieren o tienen que quedarse de vez en cuando en casa.

Mi primera semana, como decía, estaba planificada. Yo había decidido quedarme porque esta semana tenía que dedicarla a escribir y yo sé que en el laboratorio no puedo escribir. No puedo si cada 5 minutos viene una persona a preguntarme algo. Cuando estoy en remoto, cosa que hago de vez en cuando, en lugar de cada 5 minutos es cada 10 minutos. Porque mis compañeros son así… pero hay que quererlos.

Os voy a contar las herramientas que estoy utilizando y lo que estamos utilizando en el grupo, y según avance el tiempo iré contando como va la experiencia.

Mi principal herramienta de trabajo en estos momentos es Word. Aunque existen otras opciones, gran parte de lo que escribo en mi día a día pasa por otras personas que insisten en usar Word. Hace un tiempo decidí que si vamos a hacer las cosas las hacemos bien, y decidí pagar una suscripción personal a Office 365. Dado que cada día utilizo sus herramientas durante varias horas, creo que está más que justificado. Podría acceder al de la universidad gratuitamente, pero dado el uso y mi situación, decidí que compensaba pagarlo. Estoy muy contenta con lo que obtengo.

Aunque utilice Word para escribir, mis notas están todas en OneNote. Ahí está mi cuaderno de laboratorio, mis planes, mis notas aleatorias… y la verdad es que me alegro mucho de haber hecho ese cambio, porque si no ahora mi cuaderno en papel estaría en el laboratorio mientras yo estoy en casa.

En paralelo tengo abierto Zotero, y desde ahí abro pdfs con Adobe Reader. Para lo que estoy escribiendo me resulta imprescindible poder consultar artículos de vez en cuando. Zotero está integrado con Word, así que puedo introducir fácilmente las citas a esos artículos.

La próxima semana el trabajo que tendré que hacer será diferente, así que ya os contaré cómo cambia lo que uso. Pero en paralelo a todo esto está la comunicación con mis compañeros, que es otro tema.

Mal que me pese, el grupo sin jefe funciona principalmente en Whatsapp. En muy poco tiempo me di cuenta que usarlo en el móvil no era una opción y pasé a la versión web. Ahora me he pasado a la versión de escritorio y parece que está más controlado. Oficialmente, sea entre nosotros en privado o en los diferentes grupos de trabajo, usamos Mattermost, una herramienta de mensajería bastante potente, que ya teníamos implementada antes.

Por último, dado que tenemos que hacer reuniones y Mattermost no ofrece algo de ese estilo, se ha decidido utilizar Microsoft Teams. Nuestra primera reunión virtual será mañana, así que todavía no puedo decir cómo funciona. Pero ahí si he tenido que obtener la cuenta de Office 365 de la universidad y el proceso para entrar ha sido un infierno. Pero bueno, está funcionando.

¿Y cómo me centro en medio de este caos? Lo primero es tener de fondo algo de música. Me alegro mucho de haber invertido en ese Amazon Echo que ahora me hace compañía. También es muy importante establecer qué tipo de aplicaciones envían notificaciones, porque lo que yo consideraba correcto hace dos semanas ya no es tan correcto en estos momentos en los que el ritmo de notificaciones ha cambiado muchísimo. Pero lo más importante es que, en los periodos en los que quiero centrarme, tengo que activar el modo no molestar, y si cae una bomba sobre el laboratorio que me llamen al móvil, que por cierto, está en silencio y sólo sonará si insisten.

Y eso es todo, así una consigue sacar trabajo adelante aunque tenga que estar en casa. Siempre con pausas de vez en cuando y manteniendo un horario normal, porque al final el trabajo es trabajo, y la ciencia no se para.

Lavarse las manos es mejor que cancelar eventos

Voy a empezar aclarando un punto importante, no me estoy refiriendo a las medidas tomadas o no tomadas por un país en concreto. Yo vivo en Suiza y sé lo que se está haciendo aquí y cómo reacciona la población por lo que veo en la calle, pero en otros países aunque puedo saber qué medidas se han impuesto, no sé hasta que punto se están cumpliendo.

Lo que quería aclarar era lo que dice el título, por qué es más importante lavarse las manos. Vamos a ver, todos sabemos a estas alturas que el coronavirus se puede transmitir si una persona contagiada está a menos de dos metros de distancia. También sabemos que eso es relativo, y que esos metros son una referencia.

Cuando tú eres el contagiado, si cada vez que toses o estornudas lo haces en tu codo o en un pañuelo, no distribuyes tantos virus por el aire. Además, si te lavas frecuentemente las manos, no irás dejando el virus por ahí. Al día te tocas la cara miles de veces, y cada vez que te tocas la cara te llevas tus virus (y bacterias) en la mano.

Si tú eres una persona sin virus, la forma de contagiarte sería porque una persona tosa o estornude demasiado cerca (o hable, pero eso ya sería excesivamente cerca) o que toques una superficie con el virus y te lo lleves en las manos. Tu mejor protección en ese caso es lavarte frecuentemente las manos, y evitar tocarte en la medida de lo posible la cara cuando tus manos no están limpias. En La Vanguardia han publicado un artículo muy vistoso en el que se puede ver cuantos bichos hay en nuestras manos dependiendo de cómo de bien o mal las lavemos. Y aunque insistimos en las manos por ser la principal fuente, aprovecho para recordar que hay que ducharse.

Ahora vamos a pensar en un evento. Podéis elegir vuestro favorito entre los que se ha discutido si cancelar o no cancelar. Durante un evento, lo único que os va a afectar es la gente que esté a menos de dos metros de vosotros. Por lo tanto, no importa cuanta gente haya, lo que importa es lo cerca que estén unos de otros. En un evento con miles de personas pero separadas más de un metro habrá menos posibilidades de contagio que en un vagón de metro en el que no tienes sitio para moverte porque estás chocando con otras personas.

Si para los eventos es necesario un desplazamiento la situación cambia ligeramente. En ese caso no hay que tener en cuenta sólo la gente que hay en la sala (palacio de congresos, campo de fútbol, etc), también hay que tener en cuenta todos los contactos que se producen para asistir al evento, que pueden incluir varios vuelos, estancias en hoteles, etc. Así, por norma general, algo va a ser más o menos “peligroso” en base al número de personas que vayan a estar concentradas. Si se respetan las distancias, da igual la cantidad de gente que haya, mientras la superficie permita que se mantengan separadas. En este aspecto, hay que tener en cuenta que hay excepciones, que son los eventos en los que hay un mayor “intercambio de fluidos”. No seáis mal pensados… me refiero a eventos deportivos como las maratones. En ese caso, aunque pueda haber espacio suficiente, los corredores van a soltar muchas más gotitas, porque están sudando, llevan la boca abierta, etc. Por eso se pueden (y deberían) tratar de una forma diferente.

Si quieres protegerte, en lugar de insistir en que se cancelen cosas, asegúrate de lavarte bien las manos y mantener las distancias. Seguro que la mayor parte de veces que tienes gente a menos de dos metros no es en grandes eventos. No se va a distribuir un virus por el país por celebrar un evento. Lo que hay que hacer es cumplir las normas básicas de higiene. Por cierto, independientemente de la cantidad de gente que vaya, besar las manos o los pies de una figura no es nada higiénico y debería estar totalmente prohibido.

Recuerda que aunque los geles hidroalcohólicos funcionan, el jabón es tu mejor aliado. El jabón rompe la cubierta del virus y lo “mata”. Sin su membrana externa ya no va a poder entrar en tus células.

Si has llegado hasta aquí y todavía piensas que esto de lavarse las manos es una tontería, que ya nos lavamos las manos y el virus sigue por ahí, te voy a contar una anécdota para que reflexiones. Trabajo en una facultad de medicina. Durante la última semana han asistido menos estudiantes (porque hay casos en el campus). La señora de la limpieza me ha contado que durante la semana, según se iban conociendo más casos, el uso de toallas iba aumentando (pese a que cada vez había menos estudiantes). Pensarás que claro, con esta locura los que seguían asistiendo se lavaban mucho más las manos. Sí… y no. Porque también me ha dicho que el uso de jabón casi no ha aumentado. Eso implica que la mayor parte de gente que ha incluido un lavado extra de manos, lo único que hace es poner las manos debajo del grifo. Recuerda que debes frotar las manos a conciencia durante 20-30 segundos para eliminar todos los virus y bacterias, y que deberías hacer eso siempre, no solo ahora que hay coronavirus.

Me pregunto si aprenderemos y si cuando pase esta crisis, se nos quedará lo de lavarnos las manos y conseguiremos disminuir el número de resfriados y gripes de cada año. También me pregunto si toda la gente que protesta que no se toman medidas suficientes se ha vacunado contra la gripe (en caso de que la vacuna esté recomendada) y si van a ser de los primeros en vacunarse cuando tengamos una para el coronavirus. Personalmente, espero que nos deshagamos de él antes de tener una vacuna en el mercado. Pero si la hay, viendo la clase de estudiantes que me rodean, no dudaré en ponerme esa vacuna, igual que lo hago con la de la gripe.

Y antes de acabar, mira tus manos… ¿cuánto rato hace que no te las lavas? ¿Cuántas cosas has tocado desde entonces?

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El pánico del coronavirus en España

Aunque ya habíamos tenido un par de casos en España, los en estos momentos que escribo, dos casos en España parece que están desatando la histeria. Haya calma.

Efectivamente, como están diciendo muchas fuentes, es probable que haya más casos dentro de España de los que se han analizado. No somos conscientes porque no han presentado síntomas, y al igual que tú y que yo, no han ido al hospital por amor al arte. El caso reportado hoy en Cataluña no es en absoluto grave, simplemente se trata de una persona previsora que, a la mínima sospecha, se puso en contacto con las autoridades sanitarias que le correspondían para saber qué hacer.

Volvamos a repasar los puntos clave: si no has estado en una de las zonas con un brote, no debes preocuparte. Si tienes tos, es una gripe o un resfriado casi seguro. Obviamente tendrás que ir al médico si la cosa se pone grave, pero no porque hayas tosido un par de veces. Si alguien de tu entorno da positivo, te enterarás y se pondrán en contacto contigo.

La mejor prevención es lavarse las manos con agua y jabón. No es necesario utilizar geles hidroalcohólicos ni mascarillas. Si queréis saber más sobre ambos, podéis leer lo que ha escrito Santi Campillo aquí y aquí, que ha hecho un trabajo maravilloso. En resumen, el jabón funciona muy bien y las mascarillas sólo deben utilizarlas los que están contagiados y los que entran en contacto con ellos de forma continua. Una mascarilla mal utilizada puede ser mucho peor que ir por la vida sin mascarilla.

Respecto a los bulos sobre prevención, os diré que no hay ningún alimento que os vaya a proteger y sobre los de tratamiento, lamentablemente también os tengo que decir que no hay ningún tratamiento que haya demostrado eficacia real y contrastada.

Es imprescindible que mantengamos la cordura y pongamos las cifras en perspectiva. El coronavirus es un problema, pero tenemos muchos más problemas. Correr a la farmacia a comprar cajas de mascarillas es innecesario y además puede poner en peligro la vida de otras personas: necesitamos que haya mascarillas disponibles para aquellos que las necesitan. Acabar con las existencias de geles hidroalcohólicos en los supermercados es directamente absurdo: comprad jabón! Respecto al stock de alimentos… siempre deberíais tener en casa alimentos para varios días, porque nunca sabéis cuando os vais a poner enfermos, eso es cierto. Pero en estos momentos carece de sentido que compréis alimentos para sobrevivir a una guerra nuclear. Recordad que en España se desperdicia un montón de comida cada día, y es probable que parte de esos alimentos acaben en la basura. Siempre debéis tener un “fondo de armario” de alimentos no perecederos que sean sanos, y según se vayan usando hay que reponer. ¿Qué alimentos deberíais tener? Pasta, arroz, verduras congeladas y/o en lata, latas de conservas variadas, legumbres, soja texturizada… alimentos que duren meses. Dependiendo de vuestras necesidades, quizá leche en polvo (ojo a que sea leche y no azúcar!) y café o té. Pero no os lancéis ahora a comprar cantidades exageradas. Esas cosas deberían estar siempre ahí.

Por último, el control de fronteras. Aunque en seguida se nos llena la boca al criticar la falta de medidas del gobierno, están haciendo lo correcto. Hacer controles de temperatura en los aeropuertos no sirve de nada. Recordad que la inmensa mayoría de la gente que llegue con fiebre tendrá otro virus, y queréis que a todos se les haga la prueba del coronavirus. Eso colapsaría cualquier sistema sanitario. Y no, no se puede poner en cuarentena a cualquier persona con fiebre, porque el país colapsaría. Una cosa es cerrar áreas (en las que la gente puede hacer vida normal en sus casas) y otra intentar aislar a un montón de viajeros (que por cierto, no sé dónde pensáis que íbamos a meter). Aunque tuviésemos recursos para hacerlo… ¿qué pasa con todos los que todavía no muestran síntomas? Esos entrarían sin ningún problema. Como no tenemos una forma de saber quién es portador del virus, es mejor dejar que entren todos (los que legalmente puedan hacerlo). ¿Cerrar fronteras? En contra de lo que pueda parecer, cuando nos deshicimos de las fronteras lo hicimos a conciencia, así que no es posible reponerlas de un día para otro. Se podrían poner controles en carreteras… ya, pero seguiría siendo posible entrar. En cualquier caso, si pensáis que está bien dejar que venga alguien del pueblo de al lado pero no si el pueblo de al lado pertenece a otro país, entonces tenéis un problema mucho más grave que el coronavirus. La vida de todos los humanos nos debería importar igual, independientemente de lo que diga su pasaporte.

Hace días decía eso de que me preocupa mucho la crisis económica que está generando el coronavirus pero hay algo que me preocupa mucho más, el auge del racismo. No somos superiores a otros seres humanos y debemos auxiliar a todos por igual.

Si queréis leer un poco más sobre el tema, podéis leer el primer post que escribí aquí, o podéis escuchar el capítulo de Bacteriófagos que hice sobre el tema aquí. Ojalá esto se acabe ya y no tenga que volver a escribir más que para decir que ya ha pasado…

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Cuando los antibióticos no funcionan

Aunque ahora nos estemos centrando mucho en el coronavirus, en esto de las infecciones tenemos problemas mucho más graves. Si por un momento nos olvidamos de los virus y nos centramos en las bacterias, aunque pensamos que la cosa no es tan grave porque tenemos antibióticos, estamos equivocados.

La Organización Mundial de la Salud ha alertado sobre la resistencia a antibióticos. Muchas bacterias han desarrollado resistencia y ya no las podemos tratar. Las más problemáticas incluso se han agrupado en algo que llamamos ESKAPE: Enterococcus faecium, Staphylococcus aureus, Klebsiella pneumoniae, Acinetobacter baumanii, Pseudomonas aeruginosa y Enterobacter spp.

La penúltima, P. aeruginosa, es un problemón. Presenta una alta resistencia de forma natural, ni tan siquiera hay que ir a cepas especiales. Además, forma biofilms, una especie de cubierta que la protege de su entorno y hace que atacarla sea mucho más complicado. Provoca infecciones pulmonares y también infecta heridas abiertas. Aunque no son las únicas infecciones, sí son las más comunes. Y las primeras, ocurren de forma demasiado frecuente en hospitales.

Este es el aspecto de P. aeruginosa. Los colores son de mentira, pero le da más realismo

Al no tener antibióticos que funcionen, tenemos un problema. Y aquí entran en acción los científicos de los que os voy a hablar hoy, un grupo de Cincinnati ha encontrado lo que podría ser una solución. Podría.

Primero, en cultivos en el laboratorio, buscaron compuestos químicos que fuesen efectivos para eliminar bacterias de este tipo. Lo que encontraron fue que la mezcla de dos sustancias hacía efecto: EDTA y nitrito sódico. El EDTA es un agente quelante, que secuestra metales como el calcio y el hierro. Se usa industrialmente y seguro que todos tenéis en casa algo con EDTA. Si miráis los ingredientes de vuestro champú, probablemente lo encontraréis. En ese caso se usa para estabilizarlo. El nitrito sódico también se usa frecuentemente, pero éste lo encontraréis en vuestra nevera. Es un conservante, y también se usa para mantener el color de los embutidos. En grandes cantidades puede ser peligroso, pero el que consumimos no se acerca ni de lejos a niveles peligrosos. Combinando estos dos compuestos, los científicos generaron su nuevo “antibiótico”, llamándolo con el atractivo nombre de AB569. Sí, se nos suele olvidar cambiar el código del laboratorio por un nombre normal antes de publicar… pero aquí no queda la cosa.

Lo que hicieron a continuación en su trabajo fue humanizar ratones, haciendo que sus células fuesen lo más parecidas a las nuestras, y después infectarlos con P. aeruginosa. Se centraron en un modelo de infección pulmonar. Una vez que tenían sus ratones modelo, los trataron con el famoso AB569. Los niveles de Pseudomonas disminuyeron drásticamente y los ratones se recuperaban sin que sus células se viesen afectadas.

Para saber qué era lo que estaba pasando exactamente, utilizaron una técnica conocida como RNA-Seq, secuenciando el RNA presente en las células. Esto permite obtener una imagen de qué está pasando en ese momento en esas células, como una instantánea de los procesos celulares. Con los resultados pudieron acotar qué parte del metabolismo de Pseudomonas se estaba viendo afectado: síntesis de ADN y ARN, obtención de ATP y obviamente, el metabolismo del hierro (recordemos que el EDTA atrapa metales). Y todo esto, en unas condiciones en las que el AB569 no era tóxico para las células de los ratones.

Aunque esto es un modelo de ratones, los resultados son muy interesantes y abren la puerta a posibles ensayos clínicos en el futuro para comprobar si es efectivo en humanos. Teniendo en cuenta que no existen tratamientos realmente efectivos (aunque algunos funcionan ocasionalmente), es posible que el proceso se acelere ofreciéndolo como terapia de último recurso.

No debemos olvidarnos de la resistencia a los antibióticos, porque es un problema muy grave y ha sido causado, en gran parte, por el uso inadecuado de los antibióticos en el pasado. Así que antes de acabar recordemos: el tratamiento con antibióticos hay que acabarlo para que no quede ninguna bacteria viva, los antibióticos no les hacen ni cosquillas a los virus, no hay que automedicarse y siempre, siempre, hay que seguir las instrucciones de un especialista.

Si queréis leer el artículo podéis hacerlo aquí, confío en que sepáis cómo conseguir acceso… y si no, me preguntáis.

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