GATTACA y coronavirus

Hace un par de semanas salió un estudio digno de comentar. Se trata de un estudio realizado por el Instituto de Salud Carlos III y que en estos momentos es un preprint, es decir, un borrador de artículo científico, todavía no revisado. Hablan de la transmisión del coronavirus en España y del origen, y varios medios de comunicación se hicieron eco:

El análisis genético sugiere que el coronavirus ya circulaba por España a mediados de febrero (El País)

Investigadores españoles concluyen que el coronavirus entró en España a mediados de febrero (ABC)

La secuenciación genética de virus y los árboles filogenéticos

Vamos a empezar con una introducción de cómo se hacen estas cosas, para los que no sabéis de qué va esto del análisis genético. Vamos a imaginar una secuencia, por ejemplo… GATTACA (así al azar). Eso es una secuencia de ADN. Muchos de los virus que nos afectan a los humanos codifican sus genes en ARN, así que nuestra secuencia se volvería GAUUACA.

Ahora vamos a asumir que el virus en origen, el primero que afectó a un humano, tenía esa secuencia. Y un tiempo más tarde encontramos dos virus, en dos esquinas diferentes del mundo, que tienen una secuencia que es GAUGACA. Sabemos que se ha producido una mutación. Eso pasa porque, como ya sabemos que el virus se copia muy rápido, al copiarse rápido comete errores de vez en cuando. Y en lugar de 7 nucleótidos (letras), tiene 29902. Por eso sería muy poco probable que en dos sitios el cambio fuese exactamente el mismo, asumiríamos que uno viene del otro, pero al ser iguales, la única forma que tenemos de saber cual apareció primero, sería saber cuando se aisló cada uno. Si en lugar de ser los dos iguales, tuviésemos GAUGACA y GAUGAGA, ya sabríamos el orden independientemente de la fecha, porque el que tiene dos cambios, viene por acumulación: GAUUACA muta a GAUGACA que muta a GAUGAGA. El último vendría, muy muy probablemente, del segundo. El problema es que como hay muchos virus por el mundo y nos faltan pasos intermedios, hay que hacer muchos números para poner todo junto, porque recordemos que analizamos los cambios en más de 29000 letras. Por suerte, el virus muta poco.

Para saber las letras hay que secuenciar el virus, que es un proceso que lleva varios días (y es caro), y por eso no se hace con todos. Pero muchos países han contribuido con secuencias, de forma que se ha podido construir un mapa parcial, una especie de árbol genealógico del virus. Si queréis curiosear, podéis visitar la versión interactiva en GISAID.

Filodinámica en España

Ahora vamos a ver qué dice el artículo: Phylodynamics of SARS-CoV-2 transmission in Spain

Analizando más de 5000 secuencias en Europa (más las de China), se pueden sacar muchas conclusiones, y ver de dónde vienen las españolas. Lo primero es que el árbol filogenético del virus tiene tres ramas principales, que han llamado S, V y G:

  • S: está principalmente en América del Norte
  • V: en Asia y Europa
  • G: principalmente en Europa

¿Dónde cae el primer caso en España? Ahí viene el problema. Los dos primeros casos que se diagnosticaron fueron en La Gomera y en Mallorca. El primero se sabía que venía de Alemania y el segundo de Reino Unido, pero esos casos se controlaron y no contagiaron a sus contactos. Poco después, durante el mes de febrero, fueron goteando casos en Tenerife, Cataluña, Castellón y Madrid, pero todos estaban ligados a viajes previos a Italia. Pero en los días siguientes empezaron a aparecer muchos más casos y se empezó a sospechar de transmisión dentro de España. Y descubrimos que alguien que había muerto el día 13 de Febrero (y había sido tratado previamente), tenía el virus. Se había perdido la trazabilidad de los casos.

Para saber de dónde vienen los casos tenemos que mirarlos grupo por grupo, aunque a grandes rasgos ya podríamos sacar algunas conclusiones, yo voy directa a los grupos, que por cierto, se llaman “clados”.

El clado S, o por dónde no los veíamos venir

El origen de este clado sabemos que está en Shanghai y se detectó en una muestra de finales de enero. El MRCA (most recent common ancestor, papá virus) de España es de mediados de febrero. Los investigadores no han podido trazar muy bien su entrada en Europa porque los resultados analizando todas las muestras o sólo las de Europa salen ligeramente diferentes, pero apuntan a los Países Bajos o a Inglaterra a mediados de enero (fecha teórica calculada sobre el 18 de enero). El análisis de datos dice, en cualquier caso, que es muy poco probable que entrase directamente a España desde Shanghai, aunque quizá sí desde Asia. En Europa se localizó en una muestra del 24 de enero en Francia.

El clado V, o dónde podemos tener un poco de culpa

El origen de este clado no se puede determinar muy bien, porque las cuentas dicen que apareció sobre el 23 de diciembre (y no se estaban secuenciando virus todavía porque oficialmente… virus, qué virus). A finales de enero se recogieron muestras de este grupo en Francia, de unos turistas chinos. Se divide en dos grupos (subclados). El primero tiene origen en Inglaterra a principios de febrero y el segundo en Noruega o en España (aunque Noruega tiene un poco más de probabilidad). Surgió sobre el 10 de febrero (el subgrupo, se entiende) y claramente faltan datos en medio. Quizá si van apareciendo más secuencias se pueda rellenar el hueco.

El clado G, la madre de la pandemia

Como dije antes, estos se encuentran principalmente en Europa. Representan la mitad de las secuencias que hay, y tenemos más datos sobre ellos. El análisis dice que apareció en Inglaterra sobre el 20 de enero. Sabemos que de allí pasó a Alemania, porque el primero brote que hubo en Alemania deriva de éste. Las secuencias del G que hay en España no tienen una fuente común, no derivan unas de otras simplemente, por lo que tuvo que haber varias entradas diferentes, siendo la primera sobre el 18 de febrero. Aquí hay que destacar también un detalle, y es que pese a que sabemos que hay conexión con el brote de Alemania, se pierde el hilo por el camino porque los alemanes casi no han depositado secuencias, así que los investigadores han tenido que conectar los hilos un poco a ciegas. Si los alemanes añaden más secuencias, quizá se pueda aclarar qué pasó exactamente.

Conclusiones

Tras todo lo dicho, creo que podemos concluir que:

  • El virus entró a España desde Europa
  • Los análisis apuntan a Inglaterra, Países Bajos y Alemania
  • Como mínimo, el virus estaba en España a mediados de febrero
  • Dadas las estimaciones de antepasados comunes, el virus circulaba libremente cuando no sabíamos ni que existía
  • El análisis se limita a los genomas disponibles, falta información
  • Si hay más secuencias, se podrá dibujar mejor el árbol filogenético

Aunque no he revisado en detalle las cuentas porque es algo que se sale de mi campo de conocimiento, los datos coinciden con el árbol de GISAID, así que no se lo han inventado, y lo que queda es que se revise si las fechas aproximadas y los intervalos de confianza que dan tienen sentido. En cualquier caso, tras leer esto, os animo a que volváis a leer las noticias que enlacé al principio y sobretodo a reflexionar si habría sido posible evitar que entrase en España. Curiosamente, ambos periódicos cambiaron sus titulares al poco tiempo… pero yo os he puesto los originales, porque lo primero que se interpreta es lo que es…

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Los monos que casi se curaban

Vamos a empezar aclarando qué es el remdesivir, porque aunque quizá hayáis leído por ahí la palabra, es posible que no sepáis de qué se trata y por qué ha aparecido en medio del lío del coronavirus. El remdesivir es una molécula que describimos como un análogo de nucleótidos, porque “se parece” a los nucleótidos presentes en nuestro ADN y ARN. Se parece a rasgos muy generales, pero tiene ribosa, que es lo más característico. Fue descubierto por Gilead, una de las grandes farmacéuticas, y se sabe que tiene actividad antiviral de amplio espectro. Pero como es algo reciente, no sabemos cómo de amplio es ese espectro.

En el pasado ya se había comprobado que funcionaba para tratar a animales infectados con MERS-CoV o SARS-CoV (ahora SARS-CoV-1). Hace poco, se demostró que in vitro funcionaba contra SARS-CoV-2 (el que causa COVID-19), y que además el virus no muta fácilmente para escaparse.

Este punto de las mutaciones es importante, porque dependiendo de cómo funcione la inhibición, si las zonas implicadas del virus son susceptibles a acumular mutaciones rápidamente, sabemos que pasado un tiempo el antiviral dejaría de funcionar, pero parece que no es el caso.

Lo que pretendían en este estudio era ver el efecto in vivo, y para eso se utilizaron monos, concretamente Macacus rhesus, que es el mono típico de laboratorio. ¿Por qué en monos y no en ratones? Porque los ratones no se infectan por las buenas con nuestros coronavirus y, sobretodo, no replican la enfermedad. Si queremos analizar el cuadro clínico, la mejor opción es hacerlo en monos, porque mejor primero en monos y no directamente en humanos. Ahora veréis por qué. Y sí, el punto uno es que tuvieron que infectar a los monos con el coronavirus.

No me digáis que los monos no son monos…
Imagen de pixabay.com

Para administrar el remdesivir a los monos ajustaron la dosis al peso, de una forma similar a la dosis que se utiliza en humanos. Recordemos que el remdesivir ya se está estudiando en ensayos clínicos en humanos, porque sabemos que en principio es seguro. Para el análisis utilizaron 12 monos (sí, 12), seis con tratamiento y seis a los que les dieron la misma solución pero sin añadir el remdesivir. Y para que el estudio fuese “ciego”, los investigadores que tomaban las muestras de los monos y analizaban su evolución no sabían si el mono había sido tratado o no (así se evitan sesgos). El resto de los métodos no nos hace falta profundizar en ellos para entender los resultados generales, e iré explicándolos con los resultados cuando sea necesario.

El primer paso en este tipo de estudios es comprobar que el remdesivir llega a donde tiene que llegar y se metaboliza correctamente, cosa que por suerte salió bien. En paralelo, empezó el análisis de los síntomas clínicos, para lo que los investigadores iban dando una nota a cada mono, de forma que cuantos más síntomas, más alto era el número. En el análisis hecho 12 horas después del tratamiento, los monos que habían sido tratados con remdesivir ya mostraban un valor significativamente más bajo, por lo que estaban mostrando menos síntomas.

Además de ver cómo estaban en general, también se tomaron muestras de diferentes partes del cuerpo. En sí, todos hemos leído que el virus está en la garganta y que luego pasa al pulmón, pero ¿qué pasaba en los monos? Curiosamente, en las de nariz, garganta y recto, los niveles de virus eran equivalentes en todos los monos, independientemente del tratamiento, pero en el tracto respiratorio bajo (pulmones a efectos) la cosa cambiaba: los monos que sí habían recibido el medicamento tenían significativamente menos virus. Además de ser significativamente menos, los investigadores no fueron capaces de hacer que esos virus se reprodujeran aunque se detectaron por qRT-PCR (esta técnica detecta presencia pero no viabilidad, así que los virus podían estar ya “muertos”).

Una de las cosas que también nos preocupa mucho son las lesiones pulmonares, porque sabemos que en humanos la neumonía bilateral es lo que te pone en mal camino. En sus resultados, solo uno de seis con tratamiento mostró lesiones en los pulmones, mientras que todos los del grupo control tenían lesiones. Para poder hacer este tipo de análisis hubo que sacrificar a los monos, así que entenderéis que esto no se puede permitir hacerlo en humanos.

Si analizamos en detalle los datos que presentan en las figuras, podemos ver además que incluso en el grupo control, los niveles de virus infectivos están al principio en la nariz y la garganta, y pasados los primeros días avanzan hacia los pulmones. Por otra parte, la cantidad de virus en las heces es muy baja incluso sin tratamiento, y aunque se detecten por qRT-PCR, pocos son infectivos.

Las conclusiones de este estudio apoyan la teoría que cada vez va cogiendo más fuerza de que el remdesivir es una buena opción para el tratamiento, aunque quizá necesitemos complementarlo con otros medicamentos. El análisis de las muestras del tracto respiratorio de los monos nos proporciona una imagen que no podemos obtener en los humanos, pero también sabemos que no todo se puede extrapolar y hará falta más información. Por otra parte, es evidente que la muestra es muy pequeña, pero teniendo en cuenta el tipo de muestra, no vamos a sacrificar más animales de los necesarios. Eso sí, el tratamiento aquí se usó desde el principio de la infección, 12 horas después de la infección (en los monos va más rápido), lo que indica que habría que darlo lo antes posible al detectar los síntomas.

¿Qué será lo próximo? ¿Se confirmarán los resultados? Yo estaré pendiente, para poder compartir todos los avances.

El preprint, si os animáis a leer el artículo completo, lo podéis encontrar aquí: Clinical benefit of remdesivir in rhesus macaques infected with SARS-CoV-2

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Científica teletrabajando, semanas 2 y 3

Aunque todo apunta a que al menos durante una semana más el plan va a ser similar, se han producido suficientes cambios como para que pueda hacer un resumen de cómo avanza mi vida de científica desde casa.

Tras haber pasado la primera semana principalmente escribiendo, ahora mis tareas han cambiado. Mi día a día se divide principalmente en dos tareas: trabajar en una estructura y recopilar y leer artículos científicos.

Para mi trabajo en la estructura, tenemos un sistema un poco complejo. Aunque podría hacerlo desde mi MacBook, el pobrecito ya no está para eso y además, sería un desperdicio no usar el ordenador dedicado para ello en mi laboratorio. Por eso desde mi MacBook usando Citrix me conecto a un servidor Windows remoto, de ahí a un ordenador Linux usando PuTTY y desde ahí ssh al otro. ¿Por qué tan complejo todo? Eso llevo años discutiéndolo con los de informática. Va lento, pero funciona. Así, poco a poco, aminoácido a aminoácido, mi estructura va avanzando.

En paralelo a todo esto está la lectura de artículos. En eso sigo con la estructura previa que he contado alguna vez: reviso lo nuevo usando Researcher App, que guarda los artículos en Zotero, después me los bajo en pdf y tranquilamente, aprovechando esos minutos de sol al mediodía, los leo en mi iPad tumbada en el sofá, usando un Apple Pencil para ir subrayando y anotando.

Además de todo esto, la comunicación en el laboratorio se tiene que mantener. Con mis compañeros uso de manera formal Mattermost, una herramienta parecida a Slack, y para llamarnos hemos empezado a utilizar Zoom y Teams, dependiendo del que de menos problemas cada día. Para las chorradas varias seguimos usando Whatsapp, no hay forma de sacarlos de ahí.

Además, la semana pasada ocurrió algo muy novedoso. Un compañero tenía un experimento remoto en el sincrotrón y necesitaba ayuda. Aunque la idea parecía muy loca, lo intentamos. Desde su escritorio remoto Windows (recordemos, usando Citrix) se conectó con NoMachine al sincrotrón, pudiendo tener en su escritorio el control del remoto de allí. En paralelo, me llamó usando Microsoft Teams y yo pude ir guiándolo y enseñándole, además de poder tomar el control en un par de momentos críticos. Por suerte, el chico es muy espabilado y el 90% del tiempo yo sólo tenía que mirar mi pantalla de reojo.

La semana que viene habrá novedades, porque además de una científica en remoto seré una científica supervisando a dos estudiantes en remoto, cosa que vista su capacidad de respuesta a correos electrónicos, pinta bastante mal.

Ya os iré contando como avanza la historia, y a ver si encuentro el momento para escribir sobre alguno de los artículos relacionados con el coronavirus que he leído, porque esos merecen una reflexión más larga que cuatro tweets.

Si alguien tiene curiosidad por saber cómo funciona alguna de las herramientas que he ido nombrando no dudéis en preguntarme!

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Mascarillas, maquillaje y joyas

Hoy vengo a contar unas cosillas sobre el tema de moda, lo del uso de mascarillas. Quiero empezar aclarando que yo no he recibido formación médica pero en mi puesto como científica también me expongo a situaciones en las que necesito un nivel de protección equivalente. El tono del tema de hoy se basa en una serie de conversaciones en Twitter durante los últimos días y también en muchas de las fotos que veo por ahí, así que os quiero contar, desde mi experiencia, cual es la forma correcta que protegerse con los famosos EPIs. Voy a ir tocando diferentes puntos…

La mascarilla

Una mascarilla se pone y se quita usando las gomas. Con las manos se tocan sólo las gomas. Se debe ajustar lo mejor posible, cosa que varía dependiendo del tipo de mascarilla. Al quitarla es muy importante no tocar con las manos la mascarilla por fuera (zona contaminada) y evitar que esa superficie toque la piel (o el pelo). Si la mascarilla toca la piel dejará restos de lo que haya acumulado en ella y habremos perdido parte de la protección.

Los guantes

Los guantes se quitan siempre agarrando desde la muñeca y dándoles la vuelta, para que la contaminación quede dentro. Cuando te has quitado casi al completo el primer guante, se gira la mano para quitar el segundo y enrollarlos juntos. Mientras los guantes están puestos, no se toca nada con los guantes que no sea necesario (no se toca piel, pelo, ropa…).

La bata

Sea una bata de laboratorio de tela o una de un sólo uso, la bata no se toca por fuera, quitándola siempre tocando el interior. La bata debe cubrir la ropa que se quiere mantener limpia y debe cubrir los brazos hasta la muñeca para no dejar piel expuesta.

La visera/pantalla

En los casos en los que sea necesario tapar la piel de la cara, se usan este tipo de pantallas, que deben ir cerca de la cara pero no demasiado, de forma que no se empañe. Se retiran como el resto, agarrando el interior.

Las gafas

Las gafas sirven para proteger los ojos, así que tienen que ir cerca. Si la actividad lo requiere, se ajustarán por los lados con gomas (como unas gafas de esquí). Se ponen con manos limpias (o guantes limpios) y se quitan evitando que la zona exterior entre en contacto con la piel.

Bonus: cosas que protegen de otra forma

El pelo

Si se lleva alguna de las cosas de la lista de arriba, el pelo debe ir SIEMPRE recogido, tanto para mujeres como para hombres. En lo que me toca como mujer, esto implica que tiene que ir en una coleta o trenza, y que no puede haber ningún mechón suelto por la cara. Ese mechón podría, por ejemplo, recoger los virus que estamos intentando evitar con la mascarilla. Para los hombres, mucho ojo cuidado con la barba, porque las mascarillas no se ajustan. Si es necesario, tanto para mujeres como para hombres, se usarán redecillas para cubrir.

El maquillaje

Los equipos de protección personal nos protegen a nosotros pero también protegen nuestras muestras (o pacientes). No se debe usar maquillaje por varias razones. Una de ellas es que pequeñas partículas se pueden soltar de nuestra piel y contaminar nuestras muestras, o caer dentro de, por ejemplo, la herida abierta de un paciente. Por razones similares se evita el esmalte de uñas. Otra razón, que nos afecta más directamente, es que en caso de tener que utilizar dispositivos como lavaojos de emergencia (porque algo ha saltado a los ojos y hay que quitarlo), su funcionamiento va a estar afectado si llevamos sombra, máscara o similar, ya que estas sustancias entrarán en los ojos. Por último, si llevamos gafas de protección cerradas, el maquillaje irritará nuestros ojos.

Joyas

Además de la posibilidad de que nuestras joyas puedan reaccionar con alguna sustancia, tenemos que evitar su uso si se podrían soltar y caer (dentro de una muestra, durante una operación…). Además, si trabajamos en un ambiente supuestamente estéril, no podrán llevarse si no están esterilizadas ya que pueden acumular residuos.

Ahora cuando abráis las noticias y veáis una mascarilla podéis empezar a mirar si está en el cuello, como se quita, si se llevan joyas, si hay un mechón de pelo suelto… bienvenidos a mi mundo. Si se me ha olvidado algo me lo decís y lo añado.

Actualización: me lo chivan y la verdad es que ni se me había pasado por la cabeza, pero obviamente, todas estas medidas sirven si no te vas de paseo con tus EPIs. Si sales del laboratorio (quirófano, zona controlada, etc) se van a contaminar, y tú puedes contaminar a tus compañeros o pacientes. Nada de salir a la calle con la bata, y mucho menos con los guantes o mascarilla!

Además, ahora que me he acordado, los guantes sirven muchas veces para proteger el resto, no a ti mismo. En un laboratorio se utilizan, muchas veces, para que nada que pueda estar en tus manos llegue a la muestra (y en un hospital es igual). Por ejemplo, cuando se hace una RT-PCR de un ARN (no sé, por poner un ejemplo), el investigador se pone guantes para no contaminar la muestra con su ARN, porque el ARN, si no tiene una envuelta (como la lipídica de un virus, por ejemplo) no le supone ningún peligro.

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¿Desinfectantes? Qué vale y qué no

En los últimos días la cantidad de preguntas qué es lo más correcto usar para limpiar que sepamos que va a ayudarnos a deshacernos de los coronavirus. Aprovecho para recordar que deberíamos limpiar SIEMPRE. Sí, ahora le tenemos miedo al coronavirus, pero todos los días entramos en contacto con un montón de virus y bacterias, así que espero que estas medidas se queden con vosotros para siempre. Para resolver dudas, voy a analizar diferentes productos:

Alcohol

El alcohol es uno de los mejores productos para deshacernos de virus y bacterias. Lo que hace es desnaturalizar proteínas. Para que sea efectivo, el porcentaje ideal es el 70% (que es lo que usamos para limpiar en los laboratorios), pero en cualquier caso, no debe ser inferior al 60%. Esto implica que el licor que tenéis almacenado en la despensa no vale, y beberlo tampoco vale. Es necesario que lleve algo de agua porque le ayuda a actuar, y también a que no se evapore tan rápido.

Aunque depende del microorganismo del que hablemos, en general el etanol y el isopropanol funcionan mucho mejor que el metanol.

Lejía o lavandina

Dependiendo desde dónde me leas, las concentraciones variarán un poco, pero en general la lejía tiene una concentración de aproximadamente un 5% de hipoclorito sódico. Si es lejía sólida, será hipoclorito cálcico probablemente.

La lejía oxida cualquier grupo oxidable expuesto en el exterior de virus o bacterias, pero también de tu piel. Como todos sabemos, la lejía irrita los ojos, y por su poder oxidante puede dañar superficies. La lejía no se debe utilizar en su forma concentrada: para asegurar una desinfección se debe diluir en agua 1:50 y para simple mantenimiento 1:100, cosa que por cierto, suele estar en las instrucciones de la botella. Esto permite limpiar sin suponer un peligro para la persona que la utiliza.

En cualquier caso, siempre se debe tener cuidado para no dañar las superficies a limpiar y siempre se debe utilizar en un lugar correctamente ventilado.

Agua oxigenada

Todos sabemos que el agua oxigenada o peróxido de hidrógeno sirve para desinfectar. La concentración puede bajarse hasta un 0.5% (la que compramos suele ser de un 3% y no es necesario diluir). En este caso el agua oxigenada altera la membrana de los virus o bacterias y daña el ADN, entre otras cosas. El efecto es potente pero los daños también. Yo la utilizaría como último recurso.

Jabón de toda la vida y detergentes

Esto incluye: jabón de manos líquido, jabones en pastilla, lavavajillas, detergente para la lavadora, etc.

Aunque los jabones y los detergentes no funcionan exactamente de la misma forma, los junto en el mismo grupo porque deben ser la primera opción. En el caso de detergentes, si no estamos seguros debemos comprobar que entre los ingredientes se incluya un tensioactivo.

Para limpiarnos a nosotros, siempre debemos, antes de cualquier otra opción, utilizar jabón, gel, champú, etc. Lo que hemos aprendido desde pequeños.

Para limpiar la ropa, lo mejor son los detergentes. Para limpiar la casa, los productos de limpieza con tensioactivos. En ambos casos pueden llevar (o no) lejía entre sus ingredientes.

Geles hidroalcohólicos

Aunque geles hay pocos, todavía quedan líquidos hidroalcohólicos y cada vez en más supermercados podemos ver que se recomienda su uso antes de entrar. En esos casos el uso es adecuado, porque no se va a poner todo el mundo a lavarse las manos con jabón allí. Pero su uso debe limitarse a esas situaciones en las que el agua y el jabón no son una opción.

Si se quiere saber si son efectivos, hay que volver al apartado del alcohol: deben llevar entre un 60-80% de etanol, isopropanol o similar.

Vinagre

Aunque el vinagre es un buen sustituto para muchos productos en casa, en este caso es mejor dejarlo de lado, porque no tenemos muy claro cómo de eficaz sería para eliminar el virus que nos preocupa.

Mezclas caseras

No estamos para experimentar ahora. No mezcléis nada si no sabéis cual va a ser el resultado, porque puede salir muy mal: se pueden generar gases tóxicos, os puede quemar la piel, etc.

Si queréis un limpiador de baño con lejía, pues en la próxima salida al supermercado lo compráis. Pero ni se os ocurra mezclar. Además, os debéis asegurar de eliminar siempre los restos correctamente antes de utilizar otro producto sobre la misma superficie.

Sol y aire

Aunque a veces se nos olvida, estos dos factores son importantes. El aire mueve los virus y disminuye su concentración dentro de nuestra casa. Es muy importante ventilar todos los días, sobretodo ahora si vivimos con otras personas.

El sol, por otra parte, emite rayos ultravioleta. La luz ultravioleta destruye los virus en las superficies, por lo que es un buen momento para asomarse al balcón (o ventana) y dejar que nos de el sol, para tender la ropa al sol y para dejar ahí también nuestros guantes, bufanda, o lo que queramos mantener limpio. Y no, no es necesario que nos tostemos al sol, los rayos UV llegan incluso a través de las nubes…

¿Otros?

Voy a mantener este post abierto, así que si alguien me sugiere algún otro apartado o alguna aclaración, lo actualizaré.

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