Felicidad

Hoy ha sido un día horrible. No tuve demasiadas clases (más bien pocas), pero he estado toda la tarde en la facultad perdiendo el tiempo, en unas prácticas en las que tengo que asumir que los coches son animales (es difícil de explicar…). Empecé el día muy mal. Muy muy mal.

Primero me entero, con un ruidoso mensaje al móvil, de que en “la mierda de las plantas” (ya le ha quedao el nombre), tengo un 6,3. Sigo durmiendo, pensando que lo he soñado. Me levanto y vuelvo a ver el mensaje, y me cabreo… mucho. En la facultad, tengo que aguantar un “chincha chincha, saqué más nota que túuu” (weno, no literalmente, pero casi), y que un ser que había hecho pleno, ya no tenga el pleno por su cara bonita (y un poco de esfuerzo), y cambie su pleno por una de mis notas (que a mi me costó ligeramente más obtener).

Como consecuencia de esta mañana, al mediodía estaba a punto de explotar. Decidí ir a la revisión de las plantas, pese a que todo el mundo me decía que no fuese a gritarle. Fui. Y grité (educadamente), y dije que merecía más nota, que tenía que haberse equivocado (no sé si era el mal humor del momento o qué, para decir todo eso…) y resultó que yo tenía razón. Me había puesto dos puntos de menos.

La consecuencia no es tan importante en sí. Es decir, esa nota hace que siga teniendo una media inferior a un 2 en este cuatrimestre, lo cual me frustra hasta extremos insospechados, y hace que me plantee ir a por el sobre en FBA (gran suicidio), pero me hace sentir muy feliz. Muy mucho. Porque pese a lo que todo el mundo decía, fui a hablar de buena manera con la profesora (que sí, que de buena manera), y me di cuenta que realmente bastaba con eso, con estar segura de mi misma. Pienso en lo estúpido que habría sido por mi parte no haberme plantado en su despacho. Me habría quedado con el aprobado de mierda. ¿Y si hubiese sido un suspenso? Me sentiría fatal si algún día lo descubriese… pero cuando se suspende todo el mundo va a la revisión. El problema es el aprobado. Nadie va, no vaya a ser… pues no, hay que ir. Siempre que se tenga algo que decir, siempre que se piense que si realmente te ha puesto esa nota es un grandísimo hijodeputa porque merecías más con el pedazo examen que has hecho, eso sí… siempre que estemos hablando con una persona razonable, no con desequilibrados mentales, que de esos en la facultad, por desgracia, hay demasiados.

2 comentarios en “Felicidad

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