La lluvia

Hoy es el primer día que realmente llueve después del verano. Es curioso, a la gente le entra la histeria colectiva.

Acabo de ir a Santiago y he visto de todo… En la carretera había un montón de coches, aunque no faltaba algún que otro idiota empapando su modelito. Tampoco faltaban niñas pijas con chaquetas encima del pelo, pero sin ponerse la capucha (hay que evitar que se moje, pero no despeinarse). También hay cafres, como siempre. Y me refiero a esos que en el momento en el que tú te planteas que ha llegado la hora de poner el limpiaparabrisas a velocidad máxima pese al mareo que te va a provocar, siguen sin encender las luces de cruce. Por supuesto, gracias a estos cafres, al llover como hoy también hay un montón de furgonetas de atestados por todas partes.

Pero no sólo hay cosas diferentes en la carretera. También se nota en el ambiente. Hay un olor a hierba mojada muy agradable, el frescor de aire húmedo… y cosas no tan agradables, como el humo saliendo del monte que se quemó hace casi un mes, o el riachuelo de espuma blanca saliendo del monte (el que tiró eso fijo que pensaba que nunca lo vería nadie).

¿Lo más agradable? Ver que en ese monte quemado nacen algunas herbáceas. Sí, pese a todo lo que ha ardido, aun queda algún resquicio de suelo fértil…. lo suficiente como para que esas plantitas aprovechen estas primeras gotas de lluvia y comiencen de nuevo la sucesión. Probablemente casi todas ellas estaban ahí durante el incendio. Pertenecían al banco de semillas. Eso con lo que nunca nadie cuenta. Pero ahora aprovecharán. Dominarán el suelo, junto con musgos y líquenes, haciendo que vuelva a ser un suelo fértil, cediendo el paso a arbustos y árboles, hasta que se vuelva a alcanzar el equilibrio anterior.

Nosotros podemos ayudar a agilizar ese proceso… aunque lo único que se hará será matar a esas plantitas, plantar eucaliptos y fertilizar con productos químicos varios. Y para eso estudiamos la teoría de las sucesiones… alguien debería habernos enseñado que era algo utópico. Pero es que, como bien dice Marauder en su último post (El asedio), los incendios son un negocio.

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