Vitamina D y omega 3, más datos

A finales del mes de enero se publicó un artículo analizando los datos de un ensayo clínico que a mi me ha resultado bastante interesante. En el trabajo, el objetivo era analizar si suplementar vitamina D y/o ácidos grasos omega 3 tiene un efecto sobre las enfermedades autoinmunes. Los resultados van en la línea de lo esperado, pero aportan datos que abren nuevas vías de investigación.

La importancia de la vitamina D y el omega 3

Aunque ya se ha hablado mucho de esto, recordemos que la vitamina D la sintetizamos cuando nos exponemos al sol. Una pequeña parte la podemos obtener de la alimentación, pero la inmensa mayoría viene del sol. Los ácidos grasos omega 3 los obtenemos principalmente del pescado. En ambos casos existen suplementos disponibles, pero una dieta adecuada y una exposición correcta al sol debería ser suficiente. El problema es que la mayor parte de la población ni se expone al sol ni come pescado casi nunca. Y eso genera deficiencias. Y sí, también hay en semillas, pero de eso comemos menos.

Tanto la vitamina D como el omega 3 han sido identificados como factores muy importantes a la hora de desarrollar enfermedades autoinmunes. Hablamos de lupus, pero también de psoriasis o de artritis reumatoide. Las investigaciones previas y los mecanismos de acción nos dicen que ambos son fundamentales para limitar la incidencia de estas enfermedades. La verdad es que no tenemos (o teníamos) muchos datos para conocer su papel.

El ensayo clínico

El planteamiento es fácil: divides a una muestra grande de la población en grupos y les das una cosa o la otra… y esperas a ver que pasa. La muestra tiene que ser suficientemente grande como para poder observar diferencias significativas entre los grupos, sabiendo previamente cuantos casos de enfermedades autoinmunes se suelen registrar. Así, la muestra total fue de casi 26.000 personas, y esto se analizó en Estados Unidos.

Una vez que se recogieron los datos se pudieron comparar los casos registrados entre grupos y ver qué efectos hay. Analizan más cosas, pero vamos a centrarnos en el objetivo principal.

Los resultados: sí, pero poquito

Los resultados obtenidos muestran que existe una diferencia significativa entre aquellos que consumieron vitamina D extra y los que no, mientras que con el omega 3 se observa una diferencia, pero no es significativa en todos los casos. Además, se ve que la mayor ventaja se registra en aquellos que consumieron ambos suplementos.

El análisis muestra reducciones de entre un 10 y un 30% de la probabilidad de sufrir una de estas enfermedades, dependiendo del subgrupo analizado. Además, el efecto se incrementa con el paso del tiempo, por lo que la reducción se enfatiza a partir de tres años de tratamiento y hasta los cinco que se hizo el seguimiento. No sabemos (por ahora) si esa diferencia se mantiene después. Esto tiene lógica, porque sabiendo cómo funcionan ambos compuestos, es esperable que tardemos un tiempo en que nuestro cuerpo haga uso de los nuevos compuestos y mejore su capacidad para evitar la aparición de estas enfermedades.

Foto de una lata de sardinillas en aceite
Yo prefiero comer sardinillas y no pastillas

Entonces, ¿suplementamos vitamina D y omega 3?

El principal fallo que le veo al estudio es que se basa en la población estadounidense, que no se caracteriza por dar paseos al sol ni por comer pescado fresco. Aunque el resultado indica que a un estadounidense medio quizá no le vendría mal incrementar su consumo de ambos, lo que necesitaríamos hacer es analizar la cantidad de ambos inicial en las personas participantes y compararlo con personas que alcanzan niveles óptimos, valorando quizá varios posibles niveles óptimos, ya que no acabamos de ponernos de acuerdo en cual es la cantidad recomendada de cada uno.

En cualquier caso, es posible que la mayor parte de las personas que estén leyendo esto ahora tampoco alcancen los niveles óptimos. Eso no quiere decir que haya que ir corriendo al supermercado, pero sí que hay que vigilar un poquito más si tenemos los niveles adecuados, especialmente aquellos que tenemos (me incluyo) antecedentes de alguna enfermedad autoinmune en la familia.

Si queréis leer el artículo completo del ensayo, lo podéis encontrar aquí: Vitamin D and marine omega 3 fatty acid supplementation and incident autoimmune disease: VITAL randomized controlled trial

Y aunque ponga que café, si queréis ayudarme a que me compre un poco de pescado fresco (que en Madrid está muy caro), podéis ayudarme aquí:

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