¿Vacunamos de más? La vacuna de la gripe

Aunque año a año las autoridades sanitarias nos recuerdan que empieza la campaña de la vacuna de gripe y que es fundamental que los grupos de riesgo se vacunen, la realidad es que la vacuna de la gripe no está libre de controversia. Y es que frente a otros casos, la vacuna de la gripe no tiene una eficacia tan destacada.

En la actualidad, carecemos de una vacuna universal de la gripe, de una vacuna que pueda generar anticuerpos contra cualquiera de las nuevas cepas que puedan surgir. Esto se debe a que la tasa de mutación del virus de la gripe es alta, y poco a poco se van acumulando mutaciones. Además, en un momento dado, existen varias cepas en circulación, cada una con sus variantes. Esto hace que cada año haya que decidir qué cepas se incluyen en la vacuna, y que cada cierto tiempo sea necesario actualizar la vacuna con las nuevas variantes en circulación.

Los cambios reducen la eficacia

Se suele establecer que para una cepa concreta, la eficacia será de un 70% cuando la variante que circula es la misma que está presente en la vacuna. Dado que no siempre es así, algunos años la eficacia será más baja por las nuevas mutaciones acumuladas. Si además circula una cepa que no se había incluido en la vacuna, la eficacia total bajará más. Nunca será nula porque existe cierta inmunidad cruzada, pero varios años se ha calculado que el resultado final rondó el 40%. No podemos predecir qué hará el virus, y la única solución a esa bajada sería obtener una vacuna universal, que no perdiese eficacia. Eso lo están intentando muchos grupos, pero en estos momentos no existe una vacuna universal aprobada. Cuando llegue ese momento podremos hablar de vacunarnos una vez y poner refuerzos cada X tiempo, pero por ahora no es el caso.

De media, varios investigadores han calculado que la eficacia, a lo largo de los años en los que ha habido campañas de vacunación en grupos concretos, se alcanza una eficacia de un 50%. En esos grupos de vacunados se reduce la incidencia a la mitad. Si el objetivo son los grupos que o bien sufren más la enfermedad, o bien son los principales vectores de difusión, una vacunación total de esos grupos reduciría significativamente la incidencia y las hospitalizaciones. Pero la realidad es que la vacunación en los grupos objetivo no suele alcanzar ni el 50%.

¿Sobran vacunas de la gripe?

En ese escenario varios grupos han intentado estimar la vacunación necesaria para tener un efecto. Hoy quiero destacar un preprint reciente, en el que unos investigadores concluyen que con vacunar cada dos años sería suficiente. Han analizado la incidencia, la eficacia y los contagios, y según sus cálculos, una vez que se pondera la inmunidad cruzada, la exposición potencial al virus, y otra serie de factores, los resultados muestran que vacunar cada año reduce la incidencia de gripes, pero si se pone la vacuna de la gripe cada dos años, se producen algunos contagios más, pero no muchísimos más.

Podríamos decir que vale la pena igual, porque aunque sea un contagio menos, si ese contagio puede provocar una muerte, salvar esa vida ya vale la pena. Pero eso es una idea teórica muy bonita pero poco práctica. El caso es que en muchos contextos el gasto en las vacunas no compensa, porque la inversión en una vacuna anual puede suponer un problema logístico y económico que dificulte otras acciones. Pensando en un balance en el uso de recursos, sería suficiente con una vacuna bianual, usando la otra mitad de los recursos para otras cosas. Como mejorar el tratamiento y la detección en el resto de la población (esto lo digo yo). En cualquier caso, su estudio se centra en los datos de la vacunación infantil en Reino Unido, y tendríamos que saber si esos datos son extrapolables al resto.

Lo que no se tiene en cuenta en las campañas de vacunación

Analizando los factores que tienen en cuenta en el artículo, yo me pregunto si el efecto no será todavía menor de lo calculado. El porcentaje de cobertura vacunal infantil con el que trabajan es del 44%, dato real. Pero lo que no podemos tener tan claro es si la reducción de la incidencia se debe exclusivamente a la vacuna, o si será el caso contrario. Yo me pregunto si los niños que son vacunados contra la gripe no se expondrán menos al virus porque en sus familias se estén siguiendo más medidas de higiene respiratoria, si no serán niños que se quedarán más en casa cuando hay síntomas, si no vivirán en entornos en los que se ventile más, cuyos padres tengan también más cuidado de no contagiarlos a ellos ante algún síntoma. Por otra parte, también pueden ser niños en los que se detecten mejor los casos de gripe, porque los padres que no vacunan presten menos atención y si no es algo grave, sus gripes nunca se registren.

Desde luego, hay muchos factores a tener en cuenta. A mí los números no me salen. Una campaña de promoción de la vacuna de la gripe es una solución fácil, aunque muy costosa. Dada la eficacia real de la vacuna en algunas campañas, sabemos que el efecto sobre la población general es bajo. ¿Vale la pena?

imagen de una jeringuilla y tres viales de vacunas
En estos tiempos mejor no tenerle miedo a las agujas…

Menos vacunas, más prevención

Este artículo, al igual que otros muchos, abre un melón del que no se quiere hablar, uno que coincide con lo que estamos haciendo con el coronavirus. A veces vacunamos de más por no hacer otras cosas. El día que tengamos una vacuna mejor contra la gripe la situación será diferente, pero en la actualidad deberíamos orientar mejor las vacunas a aquellos grupos en los que una diferencia de un 20% puede ser crítica. Personas en las que se estima que la gripe puede ser fatal y personas que pueden ser vectores importantes, pero quizá en grupos más controlados de los actuales. Y quizá cada menos tiempo, dejando que la inmunidad natural y la inmunidad cruzada hagan su trabajo. Puede tener más sentido vacunar a un maestro que a 10 de los 20 niños de una clase. Por desgracia, hemos seguido suficientes brotes de coronavirus como para saber que eso va a tener un resultado mejor.

Eso no quiere decir que vayamos a tener más casos de gripe, porque aunque sea contra intuitivo, menos vacunas no quiere decir más casos de gripe. Todos esos recursos que no se usen en la vacunación podrían utilizarse en la educación para esa más que penosa higiene respiratoria que tenemos. Pueden dedicarse a facilitar que las personas enfermas se queden en su casa. Se pueden dedicar a aumentar los recursos para poder atender a una persona con síntomas.

¿Qué hacemos?

Es muy complicado. No se puede llegar a una conclusión sin datos, pero desde luego tenemos que valorar los datos y dedicar también parte de los recursos a hacer un seguimiento. Aunque vacunar más siempre reducirá los casos, vacunar no es siempre la solución más efectiva cuando los recursos son limitados. Y los recursos, lamentablemente, son limitados. Nos pasa lo mismo con las campañas de prevención que pasan por cribados, que aunque sí detectan casos, comen unos recursos que después no están disponibles para tratar a la gente. Hacemos grandes cribados, pero tenemos a gente en listas de espera infinitas. Reducimos unos pocos casos de gripe, pero no podemos atender en un centro de salud al enfermo de gripe si no es un caso grave. Y ponemos terceras dosis que aportan una diferencia mínima en lugar de vacunar a aquellos que no han visto una primera dosis ni de lejos.

¿Me vacuno?

Dicho todo esto, mientras no haya un análisis sobre el tema, lo mejor que tenemos es la vacunación. Por ello, si eres una persona de uno de los grupos diana, si se te recomienda la vacuna, vacúnate. Es la mejor opción en estos momentos. Yo lo hice cuando estaba en un trabajo que implicaba una exposición alta. Valorar que quizá no estemos utilizando la mejor estrategia no quiere decir que no usemos lo que tengamos ahora, y dudar y valorar que el efecto pueda ser pequeño no invalida la decisión. Por ahora tenemos lo que tenemos, pero en el futuro podríamos optar por una estrategia mejor.

Si te interesa el preprint sobre el que he hablado, te recuerdo que es algo que todavía no ha sido revisado y cuyos resultados hay que analizar con cuidado. Puedes encontrarlo aquí: Is annual vaccination best? A modelling study of influenza vaccination strategies in children

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