Rastreo digital… ¿éxito o fracaso? ¿Se evitan casos?

Os voy a comentar los resultados de un estudio en el que se analizan los datos de la aplicación de rastreo digital de contactos de Covid. El objetivo era intentar valorar si compensa tener una aplicación en uso que pueda notificar a los contactos cercanos seamos conscientes o no de la cercanía.

Durante el año 2020, especialmente hacia el último trimestre, muchos países lanzaron sus respectivas aplicaciones. Aunque existen diferencias entre países, parece que los comportamientos humanos son los que son y a la hora de decidir si la instalamos o no, da igual de qué lado de una frontera hayamos nacido. Parece que opinamos lo mismo del rastreo digital.

La aplicación de rastreo digital

Dado que no todos los lectores de este blog residen en un país en el que exista dicha aplicación, vamos primero a resumir cómo funciona esto del rastreo digital. Poco tiempo después del inicio de la pandemia, Google y Apple se aliaron para el lanzamiento de un sistema de rastreo anonimizado. Hay países que utilizan sistemas paralelos, pero este es el más extendido.

Para que funcione es necesario instalar una aplicación en nuestro teléfono móvil, y esa aplicación hará un intercambio de códigos con otros teléfonos que se encuentren cerca. Así mantendremos un registro de códigos que hemos visto, pero no sabremos a quién pertenecen. Si nos diagnostican un positivo, podremos decírselo a la aplicación y el sistema avisará a los teléfonos cuyos códigos hayamos visto en un intervalo de tiempo.

Como no vamos a ir a lo loco avisando a los que vimos hace 3 semanas, se han establecido límites de lo que se considera un contacto estrecho al que se puede haber contagiado y vale la pena avisar. Aunque hay diferencias entre países, en general se avisa a los contactos registrados hasta cinco días antes del diagnóstico, y se han registrado si han estado más de 15 minutos a menos de dos metros.

Imagen de teléfono móvil
Total, vivimos pegados al móvil

La penetración del rastreo digital

Aunque hay diferencias entre países, parece que las razones para no instalarla son similares. La aplicación funciona en iPhone y Android, lo que cubre la inmensa mayoría de los teléfonos móviles, y gran parte de la población, pero tenemos una parte de la población que no tiene un smartphone de este tipo. Y esa parte es la más vulnerable.

Además, los teléfonos deben ser relativamente nuevos, ya que los requisitos de bluetooth no permiten utilizar un móvil viejo. Aunque se han ido mejorando las condiciones para ampliarlo a más modelos, los teléfonos lanzados hace más de 5 años han tenido problemas. Y esto es parte del sistema por detrás, no depende de la aplicación de cada país, pero afecta de forma diferente a diferentes países ya que en algunos los móviles son de media más nuevos que en otros.

Por último, una de las razones por las que no se ha instalado incluso teniendo el dispositivo adecuado es el funcionamiento de la aplicación. Algunas personas no tienen su bluetooth activado todo el día (por lo que la app no funciona), o dejan el móvil en casa, o cuando están en situaciones de riesgo en el trabajo no lo tienen encima. También se han acumulado quejas por el consumo de batería durante el intercambio de datos, y muchos usuarios solo activan el bluetooth y el GPS en las situaciones concretas en las que van a darle uso.

Los resultados del análisis

En el estudio se ha hecho un análisis de la cantidad de usuarios que tenían la aplicación instalada y activa a finales del mes de diciembre. Esto era en pleno auge de la variante británica. En ese momento, aproximadamente un 25% de la población diana la tenía instalada. De los usuarios que dieron positivo en un test, el 72% permitió que la app notificase a los contactos de tal positivo. Esto generó de media 3 avisos por cada positivo. Según sus cálculos, aproximadamente un 6% de los casos notificados por la app fueron positivos, por lo que se cortaron posibles grandes cadenas de transmisión.

Por otra parte, se asume que el corte fue mayor que en otros contextos. Se espera que aquello que voluntariamente utilizan la app, probablemente se adhieran mejor a las cuarentenas. Y es que estamos hablando de un problema grande: previo a la ola navideña, se había estimado que solo el 11% de las personas que tenían que aislarse lo hacían correctamente.

Sumando todos los datos, durante el periodo de análisis, concluyen que aproximadamente por cada caso que se notificó en la aplicación, se evitó un caso secundario. Que no está nada mal. Pensad lo que se habría cortado si hubiese más notificados.

Pero… esto no me cuadra

Seguro que más de un lector a estas alturas dirá que los datos no cuadran. Es cierto, pero las diferencias no son tan grandes como se podría pensar. Los datos que no cuadran no lo hacen porque posiblemente se esté pensando que hablamos de España, y realmente estamos hablando de Inglaterra y Gales.

En España, en estos momentos, un 17% de la población tiene la aplicación RadarCovid instalada y activa. Probablemente en aquel momento el porcentaje sí se aproximase al inglés. Porque tuvimos un gran pico de descargas que coincidió con el pico de Inglaterra de casos y se alargó durante las primeras semanas del año. En general, cuando suben los caso en España, suben las descargas… supongo que parte de personas que se la habían desinstalado previamente. Teniendo en cuenta los datos recientes, se están evitando en España entre 500 y 1000 casos a la semana por la app, basándonos en que cada código que se introduce evita un caso de media.

¿Podría usarse mejor? Sin duda. Pero los humanos somos seres de costumbres y por lo que se ve no hay grandes variaciones entre países. Incluso aunque la app sea completamente diferente. En Inglaterra el resultado del test puede ir automáticamente a la app. Eso lo han autorizado el 70% de las personas que tienen la app. Además escanea los códigos QR de locales y esas cosas que hace, por ejemplo, la app que hay en Galicia. Allí se pide que los restaurantes tengan código para registrar a los que vayan a cenar. Diferentes países prueban diferentes estrategias pero al final todo depende de los humanos, y no cambiamos tanto aunque vivamos en países diferentes.

Los resultados del estudio de Inglaterra y Gales los podéis encontrar aquí: The epidemiological impact of the NHS COVID-19 App

Si os ha parecido interesante y habéis aprendido algo, si queréis animar a alguien a que la instale en esta recta final… entonces compartid esta entrada. Además, a mi podéis ayudarme a seguir a lo mío invitándome a un café:

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