¿Qué pasó con la vitamina D para tratar la Covid-19?

Hace meses la prensa hablaba a diario de lo importante que era la vitamina D, sin llegar a decidir si lo correcto era suplementar antes o tratar a los enfermos de Covid-19 con ella. Pero poco a poco, parece que la vitamina D cayó en el olvido. La realidad no es esa, ya que aunque claramente pasó de moda para algunos medios de comunicación, los científicos siguen a su aire.

Durante el último año, varios grupos han realizado ensayos clínicos para valorar el papel de la vitamina D tanto antes como durante la infección del coronavirus. Aprovechando una actualización de la revisión que está llevando a cabo Cochrane sobre el tratamiento en pacientes con Covid-19 usando vitamina D, hoy vamos a ver cuál es la situación actual. Se trata de una revisión en curso, una revisión «viva» que se va actualizando según aparecen más datos. Hay que tener en cuenta que existen varios ensayos clínicos en curso, y cuando se actualice la revisión con esos datos, quizá las conclusiones cambien.

¿Qué han analizado hasta ahora?

En estos momentos se han analizado los estudios que se habían completado en marzo y que contenían datos suficientes para el estudio. Son concretamente tres, y suman en total 313 participantes. No se han podido mezclar los datos y han tenido que analizarlos por separado porque las técnicas empleadas y los datos recogidos en cada caso eran demasiado diferentes.

Lo que han analizado es si al tratar con vitamina D disminuye el riesgo de morirse, de necesitar ventilación, y si afecta a tu calidad de vida. Respecto al riesgo de morir, la cosa no está nada clara, porque de los dos estudios que tienen datos, uno dice que sí y uno que no. Lo de la ventilación es un poco más complejo porque solo un estudio tiene datos, y en ese caso disminuye el riesgo, pero teniendo solo un estudio… pues no suena muy fiable.

Finalmente, respecto a tu calidad de vida, no han encontrado demasiado, aunque uno de los estudios revisaba eventos adversos, y un paciente había vomitado después de tomar la vitamina D, que no tiene nada que ver con la Covid-19 y quizá tampoco con la vitamina D, pero hay que registrarlo.

La relación entre la vitamina D y la Covid-19

Todo esto viene porque allá hacia el principio de la pandemia se observó que los pacientes más graves de Covid-19 tenían niveles más bajos de vitamina D. Pero ya sabemos que correlación no implica causalidad, y no sabemos si fue antes el huevo o la gallina (en este caso). Es decir, quizá los pacientes tenían niveles bajos de vitamina D y por eso la enfermedad avanzó a una forma más grave. O quizá la forma grave provocó una bajada en los niveles de vitamina D. Ambas opciones pueden ser válidas e incluso una mezcla de ambas.

La vitamina D tiene una función muy importante en el uso y transporte de calcio. Por eso se suplementa cuando empezamos a tener problemas con los huesos, pero también juega un papel relevante en el control de la glucemia, en la función de los músculos (incluido el corazón) y en la función del riñón y los pulmones. Si algo falla, los síntomas de la Covid-19 empeorarán. Pero quizá son los síntomas los que evitan que la vitamina D cumpla su función, que además también está implicada en el sistema inmunitario, fundamental para luchar contra una infección.

La falta de tratamientos

Aunque mucho se ha avanzado en este año y pico, la verdad es que seguimos sin tener tratamientos efectivos, aunque yo he nombrado aquí varios de los que han mostrado resultados más o menos prometedores. A estas alturas parece que lo mejor son los corticosteroides, y sabemos que el famoso remdesivir o el tociluzumab parecen funcionar en algunos casos, mientras que la hidroxicloroquina no se recomienda. Al menos no se recomienda en la mayor parte de los países que analizan los resultados de ensayos clínicos de forma objetiva. Pero en cualquier caso esos medicamentos tienen efectos secundarios más o menos preocupantes, y no siempre funcionan.

Por eso, tener algo de fácil alcance y sin efectos secundarios graves podría permitir un tratamiento de inicio a todos aquellos que empiecen a desarrollar la forma grave. Recordemos que más del 80% de los casos son leves y no necesitan ningún tratamiento. Pero el 20% restante es el que nos preocupa, y en algunos casos son personas que no pueden ser vacunadas.

¿Qué sabemos entonces?

Lamentablemente, en estos momentos, todo lo que podemos decir, y lo que dice la revisión Cochrane es «no sabemos». No hay datos suficientes y suficientemente buenos como para poder determinar si la vitamina D realmente ayuda a mejorar la sintomatología de la Covid-19 o disminuir el riesgo de muerte. Hacen falta más estudios para que se puedan sumar datos.

Las buenas noticias son que hay varios estudios en curso (concretamente 21) que tienen un planteamiento que hará posible, si nada cambia, que sus resultados se puedan incluir cuando estén disponibles. Eso quizá ayude a llegar a conclusiones, para bien o para mal.

Mientras tanto, recordemos que la vitamina D tiene un montón de funciones y que es imprescindible mantener unos niveles adecuados para nuestra vida normal. Para ello lo adecuado es mantener una dieta equilibrada y exponerse al sol, tan solo unos minutos diarios cuando hay sol directo. Eso sí, de forma controlada, porque el resto del tiempo queremos evitar un melanoma, así que evitaremos el exceso de sol y usaremos protector solar. Si hay una clara falta de sol o se sospecha de que la exposición no es suficiente, un médico podrá analizar nuestros niveles en sangre y recomendarnos un suplemento si fuese necesario.

Si queréis ver todos los detalles de la revisión, la podéis encontrar aquí: Vitamin D supplementation for the treatment of COVID‐19: a living systematic review

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