Pasaporte, vacunas, inmunización e inmunidad

En los últimos días tenemos cada vez más noticias que hacen referencia a la posibilidad de tener un pasaporte o una cartilla de inmunización en el futuro, y la verdad es que aunque parezca todo lo mismo, es importante aclarar algunos términos porque pequeños matices en este caso pueden ser muy relevantes.

Por eso, en este artículo, voy a repasar que es la inmunización y la inmunidad, la diferencia entre la inmunidad natural, la adquirida por infección o por vacunación, y la existencia y/o necesidad de pasaportes o cartillas de inmunización pero no de inmunidad. Intentaré generalizar para cualquier virus y aclarar lo que sabemos actualmente respecto al Sars-CoV-2.

Inmunización vs. inmunidad

Aunque normalmente los igualamos, no es exactamente lo mismo. La inmunidad implica que el virus no nos va a afectar porque tenemos posibilidad de generar anticuerpos, que tenemos ese virus en nuestra base de datos por una infección previa o por una vacunación, pero no necesariamente por ambos. En algunos casos las vacunas nos permiten ser inmunes durante un periodo de tiempo más largo porque están optimizadas, mientras que en otros casos haber pasado la enfermedad nos deja inmunes para el resto de nuestra vida porque el virus no cambia lo suficiente.

La inmunización tiene como objetivo darnos esa inmunidad, pero no necesariamente lo consigue. Nos inmunizamos cuando nos ponemos una vacuna, pero sabemos que las vacunas no funcionan al 100%. Una persona vacunada está inmunizada, pero no es siempre inmune. Además, tenemos casos en los que la inmunización tiene fecha de caducidad, como en el caso de la gripe: es necesario inmunizarse de nuevo cada año porque las cepas de gripe van cambiando, pero como bien sabemos, en el caso de la gripe estar inmunizado (vacunado) no implica ser inmune.

Inmunización con vacunas

Hasta aquí he dicho que vacunado e inmunizado es lo mismo, pero a veces se puede estar inmunizado sin vacuna, si se ha pasado la enfermedad y se puede detectar una respuesta. Si pensamos ahora en el coronavirus, sabemos que sólo durante los primeros meses se detectan anticuerpos y que después confiamos en los linfocitos T, pero por lo que sabemos por otros coronavirus es probable que esa inmunización por contacto con el virus no dure demasiado tiempo. En parte porque se pierde y en parte porque el virus cambia.

Cuando nos vacunamos la respuesta es en general mayor, generando una memoria mucho más robusta ya que se han seleccionado las partes del virus más adecuadas. Además, en las vacunas se puede optimizar la secuencia para cubrir posibles mutaciones en la secuencia del virus. Por eso, una inmunización por vacunación nos da una protección mayor que por contacto.

En estos momentos en gran parte del mundo se está optando por vacunar a personas que tienen registro de haber pasado ya la Covid-19 por varias razones. Sabemos que las reinfecciones existen, y además el virus ya ha cambiado varias veces. Por otra parte, en muchos casos no se detectan ya anticuerpos. Hacer pruebas para detectar la neutralización por linfocitos T implica mucho más tiempo y dinero que la vacunación directamente, que al menos alargará la protección ya existente.

La cartilla de vacunación

Todos los que me estáis leyendo tenéis una cartilla de vacunación. Quizá no en vuestro poder, pero la tendrán vuestros padres (madres, normalmente). Pero si tenéis vuestras vacunas infantiles en regla tendréis una cartilla de algún tipo en la que se van guardando las pegatinas que indican el lote de la vacuna, la fecha en la que se puso y la firma de la persona que la administró, como mínimo. Aunque ahora hay diferentes formatos, aquí tenéis uno de los ejemplos de cartilla infantil de Castilla y León.

En el caso de adultos, dado que muchos no tienen su cartilla en su poder, se suele poner esa pegatina en un papel, o se te da cuando te ponen una vacuna. Cuando nos ponemos vacunas de adultos es muy importante mantener ese registro, aunque vaya a ser algo puntual. Porque puede en algún momento haber algún problema con un lote y tienen que poder saber quién tiene qué vacuna, o puedes tener una reacción, o lo que sea. Lo normal es que en tu centro de salud, en tu registro se tenga constancia de esa vacuna y aparezca en tu historial pero… ¿y si viajas? Por todo eso aunque tu médico lo sepa, tú también debes saber qué tienes, y por eso es importante que tengas tu cartilla.

Yo tengo en mi poder mi cartilla de vacunación infantil porque yo soy de esas personas que sí tienen reacciones a las vacunas. Además, tengo las pegatinas de todas las vacunas que me he puesto de adulta. Y vosotros deberíais hacer lo mismo. Otras cosas quizá no hace falta guardarlas durante años, pero por favor guardad eso y si podéis digitalizado. Es de las cosas que deben ir a la caja fuerte, es vuestra salud.

El pasaporte de inmunización

Esta expresión es la que ha aparecido en gran parte de los medios de comunicación en las últimas semanas. Previamente, se hablaba más de los pasaportes de inmunidad. Y aquí tenemos esa parte en la que es importante diferenciar los dos conceptos.

Un pasaporte de inmunización es esa cartilla de vacunas. Es ese certificado que tu médico te da cuando vas a viajar a un país con enfermedades endémicas y te has vacunado antes. Porque en muchos países para poder viajar a ellos es imprescindible vacunarse previamente. Si no te vacunas, no te dejan entrar. Porque con algunas enfermedades tropicales nadie quiere jugar. Y eso nos parece totalmente lógico, ¿verdad?

Algunos países están ahora valorando pedir que estés al día con tu vacuna Covid antes de dejarte entrar. Desde luego, si es que lo tengas «al día» me parece una idea bastante razonable. Es decir, si has tenido oportunidad de vacunarte lo debes estar y no debes haber rechazado esa vacuna. Si no puedes vacunarte por razones médicas (inmunodepresión, alergias, etc) entonces tendrás una clara exención en tu pasaporte de inmunización. El problema es… ¿qué hacemos con los que no han tenido oportunidad?

La delgada línea entre la protección y la discriminación

La vacunación es voluntaria, pero no es descabellado pensar que aquellos que se nieguen a recibir una vacuna puedan perder ciertas libertades, como la libertad de viajar a otros países. Porque ningún país quiere un brote de una enfermedad por un viajero que no quiso vacunarse. Pero… ¿eso no discrimina a los que no han podido? Quizá ese pasaporte de inmunización pueda tener cierta lógica en el futuro, pero tendrá que ser en un futuro lejano en el que haya vacunas para todos y no se vaya a dejar a nadie fuera por ser… ¿demasiado joven? ¿sano? ¿demasiado pobre? Y desde luego, en cualquier caso, debe ofrecerse esa inmunización antes de limitar el acceso a cualquier persona en cualquier contexto. A mis ojos, no se puede dejar a nadie fuera si esa persona no ha tenido realmente la oportunidad de protegerse.

Pero para ese pasaporte o cartilla he estado hablando en todo momento de la vacunación. Por eso veo que no es tan complicado tenerlo, porque se va a tener, porque todos debemos tener acceso a la información de la vacuna que nos ponen. Pero sólo vacunación, haberse contagiado es un tema completamente diferente y ahí existe muchísimo más riesgo de discriminación.

Brazo siendo vacunado
Duele un poco, pero tampoco hay que exagerar…

Pasaporte de inmunización vale… de inmunidad no

Recordemos primero que haberse vacunado te ha inmunizado y colabora a la inmunidad de grupo pero no asegura que tú vayas a ser inmune. Vacunarte de protege a ti y protege al grupo. Infectarte te supone un problema a ti y mucho más al grupo.

Como leímos todos hace unos meses cuando se habló de la posibilidad de un pasaporte de inmunidad para aquellos que habían pasado la Covid-19, en esa situación sí se va a generar un problema de discriminación. Se permitiría el acceso de aquellos que ya han pasado la enfermedad discriminando a los sanos. A la larga, podría favorecer que personas sanas intentasen contagiarse para inmunizarse como si de una fiesta de la varicela se tratase. Bromas aparte, me constan varias fiestas del coronavirus.

Por otra parte, ¿a quién se le da el de inmunidad? Porque sabemos que los anticuerpos decaen rápido, así que tendría que tener una fecha de caducidad de 3 meses, tendría que valorarse qué variante del virus provocó la infección, si se mantiene o no… y todo suena a muy mala idea.

Resumiendo…

Quizá utilizar la cartilla de vacunación o pasaporte de inmunización no es necesariamente una mala idea, o al menos esa es mi opinión, pero con muchos matices. Nos aseguraríamos que no se producen movimientos de personas que no están protegidas, siempre que esas personas tengan esa oportunidad de protegerse. Y siempre recordando que para que realmente estemos protegidos, tenemos que estarlo todos, porque las vacunas funcionan bien principalmente por la inmunidad de grupo. Tu vacuna me protege a mi y la mía te protege a ti.

Utilizar un pasaporte o certificado o lo que sea de que uno ya se ha contagiado y ha sobrevivido es muy mala idea, ya que favorece la discriminación de aquellos que han conseguido superar todo este tiempo sin contagiarse (que es toda una proeza por su parte y por su entorno).

Otro día ya podemos discutir si deberíamos pedir que aquellos que utilizan la sanidad y la educación públicas deberían estar vacunados de forma obligatoria. En otros países se requieren las vacunas al día para los colegios públicos… ¿os parece buena idea?

Si este artículo te ha ayudado a entender un poco mejor la diferencia entre inmunidad, inmunización y vacunación y otros temas relacionados y quieres que pueda seguir escribiendo, puedes apoyar mi trabajo de varias formas aquí o simplemente invitándome a un café:

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