Participando en un ensayo COVID: primera dosis

Hoy os voy a empezar a contar una historia que se empezó a fraguar la semana pasada. He esperado a que se completase la primera fase para tener más que contar, a ver si podemos transmitir un poco de tranquilidad por aquí. Pero ahora puedo decirlo: me han puesto la primera dosis de una «vacuna» de un ensayo COVID.

Hace una semana, me enteré de que el ensayo clínico para la vacuna CureVac buscaba voluntarios en España, concretamente en Madrid. Varios medios se hicieron eco de ello, pero parece que no en exceso, porque aunque en otros hospitales llenaron muy rápido, en Madrid seguían teniendo huecos. Un ejemplo de noticia al respecto con los datos de contacto la tenéis aquí. Tras pensarlo un poco, pensé que sería interesante participar.

Mi interés en participar es, ante todo, por el avance de la ciencia. Llevo meses diciendo que las vacunas de ARN son seguras y eficaces, así que que menos que ofrecerme a que prueben una en mi cuerpo. Si tengo la oportunidad y no lo hago, perdería credibilidad. Así que bueno, confío en ellas lo suficiente como para querer que me la pongan. Se trata de un ensayo ahora en fase 3, por lo que se está revisando cual es su eficacia.

Los días previos a mi primera cita para la dosis del ensayo COVID

Mi primer intento fue vía correo electrónico, al que me respondieron bastante rápido diciendo que llamase por teléfono. Lo intenté el viernes a la mañana, pero de forma poca exitosa. Ahora sé que de debe a una saturación en la centralita, no a que ellos no puedan atender en su unidad.

El lunes por la mañana (ayer) volví a intentarlo y contestaron a la primera. Me hicieron una serie de preguntas básicas por teléfono, sobre si tenía alguna patología previa, si había tenido alguna PCR, antígenos o anticuerpos positivos, si estaba embarazada y tras comprobar que mis datos aparecían y que estoy registrada en el sistema de salud de Madrid, me ofrecieron varias horas para hoy a la mañana. Hay que tener en cuenta que se están poniendo cientos de dosis para este ensayo COVID, así que la rapidez es alucinante.

Como yo soy un poco así, opté por una cita a media mañana. Porque yo sin desayunar no voy a ningún sitio. Dado que presuponían que no habría problemas, me asignaron directamente la cita para la segunda dosis, y me advirtieron que la primera cita implicaría unas dos horas en el hospital.

Recordemos, muy importante, que todas las personas que participan en una fase 3 reciben o bien la vacuna o el placebo. Por lo tanto, hasta que pase un tiempo (todavía por determinar) no sabremos quién ha recibido qué.

La primera cita, historia hasta el pinchazo

Esta mañana me subí al metro y me fui al hospital. Me fui con mi mascarilla FFP2, porque no sabía qué hacía falta o no. Me dirigí al sitio al que me habían dicho que fuera y rápidamente una enfermera me dijo que, antes de nada, íbamos al consentimiento informado. Lo primero fue leerme toda la documentación, aunque ofrecían también un vídeo en una tele allí que tenía una versión resumida con dibujos. Yo soy un poco especial y me leí todo el consentimiento en papel.

Una vez dado el visto bueno al consentimiento, empezamos el reconocimiento médico. Ahí me revisaron que mis latidos fuesen normales, que mi garganta tuviese un aspecto normal, que no tuviese nada destacable en mi historial y por supuesto, una serie de preguntas sobre mis hábitos. Acabé esa fase tras poco más de media hora allí, y de ahí me tocó salir para poder hacerme una prueba de embarazo (porque obviamente nadie se fía de tu palabra).

De vuelta, pasé a la segunda fase. El test de embarazo que hizo que mi tensión subiese a las nubes cuando la enfermera bromeó con un positivo. Tras reírnos un poco, volver a medir la tensión (ya más normal) y temperatura. Medirme y pesarme y una muestra de sangre, un tubito para que me puedan hacer una prueba de anticuerpos, no vaya a ser.

Teniendo todo en regla, pidieron «mi dosis» para el ensayo COVID. Que a saber si lleva vacuna o no. Tras esperar unos minutos a que la trajesen, cuando hacía justo una hora que estaba allí, llegó la jeringuilla. He de destacar que el pinchazo no se nota nada con estas agujas que usan ahora. Y bueno, ya tenía en mi brazo la dosis… o no.

Lo que ha pasado después del pinchazo

Tras ponerme la dosis me mandaron a otra salita en la que se me informó como notificar efectos varios: dolor de cabeza, hinchazón, dolor en el brazo, náuseas… lo que sea. Y que me mire la temperatura por la noche. También me ofrecieron algo de comer, pero yo ya quería irme y comer en mi casa, así que en cuanto se cumplió la media hora del pinchazo y me dejaron libre, me fui.

En estos momentos, que han pasado ya más de tres horas, yo sigo como una rosa. Creo que lo único que puedo decir es que noto cierta molestia en el sitio en el que me han pinchado… pero a ver, me han pinchado, digo yo que lo normal es que me moleste un poco, aunque tengo que ponerlo igual en la aplicación.

Tras la primera dosis en un ensayo COVID… ¿qué pasa?

Si todo va bien, en un mes me pondrán la segunda dosis. Y si todo va bien, cuando se apruebe la vacuna a mi me pondrán sí o sí la dosis, aunque no la tenga ahora. Habrá que ver cómo avanzan los días y si tengo algún síntoma o no, y espero muy ansiosa los resultados de los tests de antígenos que me van a ir haciendo.

Yo seguiré contando cómo va esto de ceder un poquito de mi cuerpo a la ciencia. Lo que os puedo decir es que yo soy muy de evitar médicos en la medida de lo posible y hoy he quedado muy contenta. Se me ha informado, se me ha tratado bien, y tras años fuera me he reconciliado bastante con el sistema español. Nunca había participado en un ensayo, y me hace mucha ilusión que mi primera dosis sea de uno COVID.

Cuando lleve unos días escribiré contando en qué consiste la vacuna de forma más detallada, qué cosas han publicado hasta el momento y cuales son las posibilidades que tiene de que se vaya a aprobar su uso en Europa. Mientras tanto, podéis apoyar mi gran esfuerzo (divulgativo y de colaboración científica) invitándome a un café, y enseñando a vuestros conocidos que no, al ofrecerte a un ensayo no te salen antenas verdes ni nada por el estilo. Al menos, por ahora, yo sigo como antes.

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