Nuevo virus descubierto en China: se transmite por garrapatas

Tras haber hablado recientemente en Bacteriófagos del virus que provoca la fiebre del Valle del Rift, hoy voy a comentar el reciente descubrimiento de otro virus que pertenece al mismo orden, el de los Bunyavirales. Como dije en su momento son virus que tienen ARN, normalmente dividido en tres segmentos, y además en muchos casos se transmiten por artrópodos. En sí, muchos de estos virus se transmiten por garrapatas.

Voy nos vamos a centrar en un nuevo virus de un género de este orden, un Orthonairovirus. Para situarnos en la importancia de los virus de este género, a él pertenece el virus de la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo. El nombre de la familia y del género viene del virus de la enfermedad ovina de Nairobi, pero a los humanos el Crimea-Congo nos suena más cercano y grave. 

Los resultados que paso a comentar se han publicado en Nature Medicine y podéis encontrar el artículo original aquí: Identification of a new orthonairovirus associated with human febrile illness in China

¿Cómo se descubre un nuevo virus transmitido por garrapatas?

Pues se descubre prestando atención a los pacientes. En este caso, un granjero de Songling presentaba una serie de síntomas compatibles con diferentes virus transmitidos por garrapatas. Tenía historial reciente de picaduras de garrapata, pero al realizarle los tests para los virus conocidos, los resultados fueron negativos. 

En ese escenario, se podría intentar encontrar el virus que diese positivo u optar por la estrategia contraria: ver directamente qué decía el virus. Se optó por la segunda opción y se secuenció el genoma del virus, descubriendo que aunque se parecía a otros virus conocidos, una parte suficiente de su genoma era diferente. 

Pese a que se insiste en evitar utilizar los nombres de los lugares y que esto ocurrió en 2017, el virus ha recibido de forma provisional el nombre de SGLV, virus Songling. Desde entonces se identificaron otros 12 casos en 2017 y 30 en 2018. De 2019 y 2020 no tenemos datos.

imagen de una garrapata
By Richard Bartz – Own work, CC BY-SA 2.5, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=6617652

¿Qué síntomas presenta la enfermedad?

Según los datos proporcionados por los propios pacientes, aproximadamente tres cuartos tenían fiebre y dolor de cabeza, y la mitad depresión y fatiga. Aunque menos frecuentes, también aparecieron síntomas como los vómitos, escalofríos, diarrea, insomnio… y otros síntomas comunes en las enfermedades provocadas por virus de la misma familia. Los síntomas aparecieron en menos de 30 días, y de media desaparecieron tras doce días con el tratamiento habitual para este tipo de virus.

Aunque no se ha demostrado que el contagio sea a través de las garrapatas, tras analizar muestras encontraron el virus presente en varias especies, destacando Ixodes crenulatus. Dado que además todos los pacientes habían estado en contacto con ellas y que el virus es similar a otros que sí se transmiten así, todo parece indicar que también es el caso para el virus Songling.

¿Cumple los postulados de Koch?

Destaco este apartado porque es algo que destacan en el artículo, y es que aunque identifican genéticamente el virus, no está cumpliendo los famosos postulados ya que no se ha aislado, infectado un modelo y aislado del mismo. Hasta que se identifique un buen modelo de laboratorio que permita hacerlo no será posible, pero sin duda no es indispensable para la identificación de un nuevo virus.

No sé por qué ellos lo destacan, ya que en muchos otros artículos de identificación de virus no se hace, pero puede tener algo que ver con el revuelo respecto a la clasificación del SARS-CoV-2, revuelo del que hablé aquí.

¿Y ahora qué hacemos?

Lo primero que debemos hacer es tener en cuenta que este virus existe e incluirlo en la lista de pruebas que se hacen tras la picadura de una garrapata. Al menos, si se hace eso, menos casos quedarán sin diagnosticar. Pese a ello, recordemos que el virus se trata igual que otros virus de la familia, y dado que puede que existan otros que no conozcamos, lo esperable es que ante la sospecha se utilice el mismo tratamiento aunque no haya confirmación de laboratorio.

Por supuesto, no sabemos desde cuando está el virus ahí, porque que no se identificasen casos antes no quiere decir que no existiesen. Si no se mira, no se encuentra… a no ser que se empiecen a morir un montón de personas que entonces miras sí o sí. Quizá el virus surgió en 2016, quizá lleva 100 años entre nosotros. Pero desde luego ahora que sabemos que está ahí, no debemos perderlo de vista, y así evitaremos que pueda ser un problema.

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