Los hábitos que nos hacen lo que somos

Esta semana no os traigo un libro… traigo dos! Durante el confinamiento me estuve replanteando muchas cosas de mi vida y afianzando ideas y planes de futuro. Hoy no voy a comentar los libros, simplemente os voy a contar qué me llevó a leerlos por si alguno se encuentra en una situación similar a la mía.

Desde hace un tiempo estoy trabajando en un plan, que poco a poco va tomando forma. El problema es que el día tiene 24 horas y yo, oficialmente, trabajo 8.5 horas cada día. Si tenemos en cuenta que también hay que dormir, no me queda mucho tiempo disponible. Pero especialmente en periodo de confinamiento y ahora de des-confinamiento las cosas han ido cambiando mucho, y he tenido mucha más libertad, lo que me ha permitido centrarme un poco más en mi plan y dedicar tiempo a darle forma. Uno de los problemas con los que me he encontrado es con la falta de hábitos.

Todos tenemos hábitos en nuestra vida, porque hay cosas que hacemos todos los días sin pensarlas, pero cuando queremos implementar uno nuevo puede ser muy complicado. El caso es que para que mi plan sea exitoso, necesito mucha disciplina y priorizar lo que es prioritario correctamente. Aunque muchos pensarán que yo ya soy un gurú en esto de la productividad, la verdad es que mi sistema tiene un problema muy grave: en mi trabajo no soy yo la que establece las prioridades y, para mi desgracia, mi plan se suele desmoronar cada dos por tres por acciones externas. Por eso tengo que centrarme ahora en tomar YO el control, porque hay una prioridad clara y una serie de prioridades secundarias que deberían estar por encima del resto.

Aunque yo pudiese pensar todo esto, la verdad es que me sentía más perdida que un pulpo en un garaje, así que necesitaba de alguna forma buscar un punto de partida que me motivase. No buscaba en ningún momento un plan o una solución a todos mis problemas, porque yo más o menos sé lo que tengo que hacer para esto específico que quiero hacer… pero necesitaba buscar ayuda para implantarlo en mi rutina diaria. Con ese empujón, yo ya me busco la vida para organizar mi lista de tareas, mis huecos en el día, qué hacer todos los días, qué programar y demás historias. Por eso leí estos dos libros que, aunque me han dicho cosas que eran muy obvias y cosas que a ratos rozaban la autoayuda de gurú pseudocientífico, me han ayudado a buscar ese empuje de motivación. Por eso, si alguno de los que me leéis os encontráis en una situación similar, quizá queráis darles una oportunidad:

Los siete hábitos de la gente altamente efectiva

El poder de los hábitos: Por qué hacemos lo que hacemos en la vida y en el trabajo

Si quieres apoyarme sin más, pero ahora no quieres ponerte a leer, siempre puedes invitarme a un café, que a veces necesito ayuda para encontrar horas extra para leer!

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