Las vacunas que ya salvaron vidas: el sarampión

Aunque ahora algunos duden de las nuevas vacunas, esto de dudar de una vacuna no es algo nuevo. Desde que existen las vacunas existen los anti-vacunas. Desde la primera vacuna de Jenner ya teníamos a personas diciendo que aquello era un peligro. Pero en los países con más recursos tenemos una serie de vacunas que se han utilizado ampliamente y han salvado muchas vidas. Hoy me voy a centrar en una de esas vacunas para ejemplificar el ciclo habitual de negación. Hoy vamos a hablar de la vacuna del sarampión.

El trasfondo que me inspira es un artículo de finales de año en el que se analiza el avance de las vacunas de sarampión en los países con menos recursos, un artículo que desde luego nos hace pensar que quizá estábamos siendo demasiado optimistas. El artículo es Mapping routine measles vaccination in low- and middle-income countries y si miráis los mapas veréis que hay cosas que desesperan bastante.

El pasado de la vacuna del sarampión: idas y venidas

Al igual que casi cualquier otra vacuna, cuando se empezó a vacunar contra el sarampión hubo una parte de la población que se posicionó claramente en contra. Pasado el tiempo, cuando se empezó a ver que la vacunación funcionaba, la población general aceptó las vacunas. En ese momento la sombra del sarampión estaba todavía cerca. En España, por ejemplo, tenemos una parte de la población que todavía recuerda perfectamente qué ocurre si no se vacuna contra el sarampión.

Para los que somos más jóvenes, recordemos que el sarampión llegó a ser una de las principales causas de mortalidad infantil. Tras esos granitos y esa fiebre está una enfermedad que se contagia por microgotas y que es altamente contagiosa. Aunque es peligrosa en la infancia, es mucho peor en adultos, aunque mientras no teníamos vacuna muchos la pasaban en la infancia. En aquellos tiempos era mejor pasarlo de pequeño, porque de adulto era un riesgo demasiado alto.

En la actualidad la mortalidad es baja en los países en los que gozamos de buena salud. De media, las complicaciones son mortales sólo en el 0.1% de los casos. Pero en los países con peores condiciones de vida, en los que la infección puede ocurrir en personas desnutridas o inmunodeprimidos, podemos hablar de hasta el 30%.

El presente de las vacunas del sarampión en países ricos

Un 0.1% puede sonar a poco, pero desde luego cuando hablamos de un virus que se transmite muy rápido es algo destacable. Por eso en la actualidad cuando se detectan casos de sarampión en países desarrollados (y vacunados) se intenta a toda costa que no se expanda, reforzando las vacunas si es necesario.

El caso es que si todos estuviésemos vacunados, no debería haber casos. La vacuna no es perfecta, pero vacunando a toda la población se genera inmunidad de grupo como para compensar aquellos en los que la vacuna no funcione o que no puedan ser vacunados. Muchos recibimos la vacuna en aquella triple vírica. Seguro que a todos os suena.

El problema es que en la actualidad, en los países en los que el sarampión es algo extraño, el concepto de «triple vírica» se conoce más por los anti-vacunas que por las propias vacunas. Por todas esas teorías que yo no voy a repetir aquí y que en algunos lugares han cuajado muy bien, especialmente en poblaciones en las que ya no tienen casi casos y es mucho más sencillo asustar diciendo que los (inventados) efectos de la vacuna son peores que un contagio.

Los colectivos anti-vacunas han conseguido cuajar en algunas poblaciones en las que pasado un tiempo han empezado a surgir brotes y han empezado a morir niños. Por ahora en esas poblaciones no hay tantos problemas entre adultos (porque a ellos sí los habían vacunado), pero pronto empezaremos a ver cómo los brotes de sarampión son muy graves entre adultos si no lo solucionamos pronto.

Las vacunas del sarampión en países con menos recursos

En los países que no han hecho campañas en el pasado, la situación es diferente. Esa es la que analizan los autores del artículo. Hace un tiempo, nos planteamos a nivel mundial unos objetivos, con la idea de erradicar el sarampión del planeta, al igual que hicimos con la viruela.

Para poder erradicar un virus es imprescindible vacunar a casi toda la población, y dado que algunos países no pueden permitirse ese gasto, el resto de países debemos ayudar. Ayudamos por solidaridad, pero también por egoísmo: si erradicamos el sarampión no tendremos que seguir vacunando a nuestros hijos, correremos menos riesgo. El caso es que no estamos cumpliendo los objetivos, y es muy triste.

brazo vacunado
Un pinchazo que casi ni duele

De 2000 a 2010… todo iba bien

Durante esa primera década la cantidad de personas inmunizadas en países con un nivel económico más bajo iba bien. Se vacunaba a más gente y, aunque de vez en cuando se encontraban problemas, se avanzaba. Y es que en cualquier país se va a pasar por las mismas fases, y ellos también tendrán sus colectivos negacionistas que dirán que es muy peligroso, que están inyectando otra cosa en la vacuna, etc etc.

En sí, durante esa década, el porcentaje de vacunación iba en aumento en todos los países analizados. Aunque podía haber regiones concretas en las que bajase, la tendencia era clara. Mientras tanto, sabemos que algo se iba revolviendo en los países en los que ya teníamos gran parte de la población vacunada.

De 2010 a 2020… ¿qué ha pasado?

Cuando observamos la vacunación durante la última década no es que no hayamos avanzado lo suficiente, es que en varios países hemos ido hacia atrás. Además, en el artículo tienen en cuenta si se ha avanzado hacia mayor igualdad o desigualdad en cada país, pero yo me voy a centrar en la vacunación.

En algunos casos la tendencia al alza continúa, como en el caso de India, país en el que la vacunación progresa adecuadamente. Y eso son muy buenas noticias, dada la población y la densidad de la misma. En otros casos, como en Angola, ha ido a peor, teniendo niveles incluso peores que en el 2000. Por desgracia, eso correlaciona con la situación del país y del resto de su sistema sanitario. Una situación parecida se observa en Somalia, con una cobertura de menos del 20%.

El futuro de la vacuna del sarampión

En la actualidad algunos países se enfrentan a grupos anti-vacunas y otros a la falta de recursos. Pero desde luego no podemos abandonar un objetivo como la erradicación del sarampión porque ahora se nos venga encima otro problema. Podemos aprovechar y hacer llegar más vacunas a más gente. Ojalá ese fuese el caso.

Desde luego, lo que no podemos permitirnos es lo que ha ocurrido durante el último año. Porque por el auge de una enfermedad vírica no podemos dejar de vacunar contra otras. Porque dejar de vacunar puede generar que esa población pueda ser más susceptible, porque las coinfecciones son mortales. Por eso todos tendríamos que asegurarnos de tener nuestros calendarios vacunales en regla, y no solo aquel para el que nos vayan a pedir un pasaporte. Y por eso tenemos que hacer todo lo posible para que todo el mundo se vacune, porque ya sabemos que un virus que aparece en la otra esquina del mundo puede paralizar nuestra vida y cambiarla para siempre.

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