La primavera la alergia altera

Llevo varias semanas pensando en hablar de este tema, pero hay que reconocer que las lluvias en el momento de entrada a la primavera no motivaban mucho. Por eso decidí esperar, pero no se puede hablar de la llegada de la primavera después de semana santa, porque suena como que muy tarde, así que hoy toca hablar de la alergia primaveral, que de primaveral tiene poco. ¿Vosotros tenéis de eso? Es posible que este año sea diferente.

He hablado mucho de las alergias en el pasado desde el punto de vista científico, pero este año os toca aguantar mi rollo personal, mi experiencia, a ver si os sirve al menos para que no sintáis que es cosa vuestra si la situación es similar.

Mi alergia prepandemia

Antes de que la pandemia de coronavirus llegase a nuestras vidas, mi alergia tenía un comportamiento muy predecible. Cuando vivía en Madrid llegaba siempre en marzo, con los primeros días de un poco más de calor. Después, cuando me fui a Suiza, mi exposición era a otras especies. El polen que me daba alergia en Madrid ya no estaba cerca, pero estaba otro, que me producía un ataque bastante fuerte con las últimas nieves del invierno, cuando todavía estaba todo blanco, pero venían unos días de buen tiempo. Esto ocurría normalmente entre finales de enero y principios de marzo. No os digo qué polen era en cada caso, porque la lista es larga, y porque es irrelevante para la historia. El caso es que a finales de febrero de 2020 yo estaba en pleno pico de alergia, y nunca tendré claro si tenía solo alergia, coronavirus, o qué. Ni tan siquiera puedo decir si tenía anosmia porque me pasé varias semanas sin respirar casi por la nariz, pero nadie le daba importancia. Yo seguía con eso cuando me encerraron en casa.

Mi alergia durante la pandemia

Durante los dos últimos años mi alergia prácticamente no ha estado. Quitando un par de días puntuales en los que sí he notado algo, desde aquel marzo de 2020 no he vuelto a tener síntomas claros. Entiendo que esto se debe fundamentalmente al uso de la mascarilla, de forma que aunque sí haya estado al aire libre sin ella puntualmente, no he llegado a exponerme a cantidades tan altas de polen como para que acumule días de síntomas. Tal es la situación, que no he comprado ni un antihistamínico desde principios del 2020.

Claro que esa situación es la del año pasado, y poco de este año. Porque la primavera pasada se salía a la calle con mascarilla, y estos últimos meses, pese a ir sin ella, no me tocaba, oficialmente. Como dije al principio, en Madrid yo tenía los síntomas en marzo, pero este marzo ha sido muy peculiar. Sí he llegado a notarlo algunos días en febrero en el campo, en zonas muy puntuales, pero nada que ver con la situación previa.

Imagen de una abeja polinizando una flor
Qué bonita la polinización… si no te da alergia

¿Qué pasará pospandemia?

Mi miedo en estos momentos es que tras las lluvias de marzo, un día aleatorio llegue el polen que tenía que haber llegado hace un mes a Madrid y yo recuerde de golpe lo que es tener alergia. Para evitar estas situaciones, es recomendable seguir usando mascarilla en aquellas situaciones en las que te puedes exponer. Aunque los ojos te pueden picar igual y la mascarilla no sella al 100%, yo sí he notado una gran diferencia con el polen que se retiene en la mascarilla. Además, así no me toco la nariz cuando empieza a picar, que suele ser una espiral sin freno: entra algo de polen, pica, me rasco, dejo el polen que tenía en la mano en la nariz, me pica más…

Y ahora mi pregunta va hacia vosotros: ¿habéis recuperado vuestras alergias? ¿Se mantuvieron durante la pandemia? ¿Notáis cambios? ¿Soy la única que desconfía de esta extraña primavera?

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