La otra tos que se fue con la vacuna: la pertussis o tos ferina

En el último año y medio muchas personas me han descrito su tos relacionada con el coronavirus con la tos de la tos ferina. Aunque en España la conocemos como tos ferina o directamente tosferina, su nombre más internacional es pertussis, por la bacteria que la causa (Bordetella pertussis). Aquellas personas que pasaron esta enfermedad de pequeños arrastraron síntomas durante muchos años, y algunos todavía los arrastran, y por ello cuando vieron o vivieron la tos del coronavirus, rápidamente recordaron aquel suceso.

La tos de la tos ferina se parece a la tos de los casos leves de coronavirus. Esos que tienen tos y un poco de fiebre, pero poco más, esos que se pasan en casa como un catarro. Cierto, la tos ferina también se pasaba en casa como un catarro, pero muchos de los niños que la pasaron arrastraron el problema a su edad adulta, y cada vez que otro virus les provocaba tos, aquella tos volvía de una forma más suave, pero recordaba que la sensación de ahogarse es horrible.

Pertussis o whooping cough

En inglés la pertussis o tos ferina tiene un nombre todavía más descriptivo, porque es la tos con la que haces whoop. Los que la han sufrido saben perfectamente a qué me refiero, porque la tos va acompañada de una especie de silbido al tomar aire, que además se repite, ya que los ataques de tos pueden llegar a durar un minuto. Cuando sientes que te queda sin aire, entre tos y tos, intentas tomar más, y el silbido se escucha mucho más. Puedes llegar a tener problemas serios por no respirar durante el ataque de tos, dada la ausencia de oxígeno durante ese tiempo. En español, lo de tos ferina quiere decir que es la tos de las fieras, así que también es descriptivo, pero se nos olvida el significado frecuentemente.

Aunque la tos provocada por el coronavirus no es exactamente igual, muchas personas recuerdan aquel momento. Y es que aunque a algunos nos parece una cosa del pasado, la verdad es que la inmunización general es algo bastante reciente, y muchos adultos todavía recuerdan casos de tos ferina en su entorno o en sus carnes. Cualquier persona que tenga más de 40 años conocerá algún caso, aunque no sea consciente de ello. Y eso en España… en otros países la cosa se alargó todavía más, dependiendo de la distribución de las vacunas. Porque esto se controló con una vacuna.

Imagen de una mujer tosiendo, muy abrigada
Las toses pueden ser muchas cosas… (Imagen de Anastasia Gepp)

La vacuna de la pertussis, DTP… ¿qué es DT?

Aunque hemos pasado por diferentes fases en diferentes países, la mayor parte de los vacunados han recibido la vacuna contra la tos ferina dentro de la vacuna triple bacteriana, que a su vez se inyecta con otras vacunas, siendo en la actualidad en muchos países una vacuna hexavalente. La DTP ha ido cambiando con los años y ahora hay versiones más suaves para los refuerzos, versiones con pertussis acelular… pero en resumen, todas llevan d y t, y la inmensa mayoría p, aunque hay excepciones.

Las tres que van en el pack son difteria, tétanos y tos ferina. Tres enfermedades provocadas por bacterias o, más concretamente, por toxinas bacterianas. Y es que aunque en general contra las bacterias nos defendemos con antibióticos, en los casos en los que esas bacterias generan toxinas, es mucho mejor vacunar y evitar que las bacterias se reproduzcan en el cuerpo. Ahora se suelen poner 5 dosis más un refuerzo aproximadamente a los 13 años, y la primera la recibimos cuando tenemos 2 meses. Con eso, se supone que estamos suficientemente inmunizados… pero hay una excepción.

La vacunación de embarazadas

Dado que la primera dosis la recibimos cuando tenemos dos meses, hasta ese momento vamos a la aventura. Por eso, en muchos países se recomienda la vacunación de las embarazadas, para que puedan transmitir los anticuerpos al bebé y el bebé nazca con suficiente protección hasta que reciba su propia vacuna. Las recomendaciones varían en cada país, por lo que es posible que en algunos ni se haya oído hablar de tal idea, pero en general debería ir ligado a la incidencia en el lugar: si la tos ferina está erradicada en esa zona, no será necesario. Si hay muy pocos casos, será recomendable pero no imprescindible y, a más casos, más recomendable.

En caso es: si estamos inmunizados… ¿Por qué hay que vacunarse? Porque además, se repite que es recomendable vacunarse en cada embarazo, independientemente del tiempo que haya pasado desde la última dosis. ¿Dura o no dura la inmunidad?

Inmunidad vs. anticuerpos

Y aquí aparece uno de esos puntos críticos que parece que tanto nos cuesta entender cuando analizamos los resultados del coronavirus y las vacunas. Y es que la inmunidad y el número de anticuerpos no son lo mismo.

Una persona puede estar inmunizada y estar perfectamente preparada ante una posible infección, pero no necesariamente tendrá un montón de anticuerpos contra esa bacteria (o virus) circulando en su sangre. Habrá anticuerpos, pero en cantidades mínimas. Lo importante es la memoria, la capacidad para producir más anticuerpos en caso de una infección, y la capacidad para responder de forma menos específica, pero orientada a un elemento que se identifica como extraño, y hacerlo de forma muy rápida.

Así, una embarazada no tendrá su sangre llena de anticuerpos contra la tos ferina si su última dosis fue hace años, ya que el pico se alcanza un par de semanas después de la vacunación y poco a poco disminuyen. Pero estará protegida. En cambio, si se pretende proteger al bebé, es necesario que genere grandes cantidades de anticuerpos, suficientes como para que lleguen al bebé a través de la placenta. Por eso se recomienda la vacunación durante el embarazo.

Casi acabamos con una tos, ahora a por la otra

En la actualidad los casos de tos ferina en muchos países son anecdóticos, aunque lamentablemente en otros sigan siendo demasiado comunes. En Europa se han reducido los casos en más de un 95%, y eso ha sido gracias a la campaña de vacunación durante los últimos 40 años. Era una tos que muchos niños pasaban «como un catarro fuerte», pero era una tos que te podía matar, y que mataba de forma frecuente. El tratamiento con antibióticos disminuye el contagio de terceros, pero no acorta el tiempo de los síntomas. La diferencia: se contagia desde que empiezan los síntomas y durante unas dos semanas. La similitud: incluso con síntomas, muchos padres creían que era un simple catarro. Es más, muchos adultos que la pasaron en su momento, no son conscientes de ello.

En España hay muy pocos casos en la actualidad, aunque en la última década se ha observado un repunte similar al de otros países. La letalidad es de aproximadamente el 1%, y no supone un problema porque casi no hay casos. Si la incidencia fuese mayor, todos conoceríamos casos. Y es que en el mundo hay más de 150000 muertes cada año. Muchas de ellas, evitables si la vacuna hubiese llegado a toda la población.

Las similitudes deberían hacernos reflexionar, y también deberíamos utilizarlo como recuerdo de que anticuerpos no siempre es sinónimo de inmunidad, ni inmunidad de un conteo alto de anticuerpos. Lo importante es llegar a todo el mundo, no que una pequeña parte de la población tenga muchos anticuerpos. A las enfermedades solo se les gana la batalla si vamos todos a una, que se lo pregunten a la viruela.

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