Hay colecciones de libros que te atrapan y, aunque entre ellos sean independientes, sabes que si están ahí, valen la pena. Así llegué a «La maldición de Tutankamón y otras historias de la microbiología» de Raúl Rivas. La colección a la que pertenece me atrapó justo por el «otras historias». Son libros en los que se recogen una serie de relatos más o menos independientes sobre un tema concreto, y en este caso le tocaba a la microbiología.

Quienes me leen saben de sobra que yo tengo una especial pasión por la microbiología, por lo que muchas de las historias en este libro me eran más que conocidas. Por ejemplo, en él se cuenta la historia de María Tifoidea, de la que yo hablé hace muy poco en Bacteriófagos. Pero también hay otras historias que no conocía lo suficiente, como la propia de Tutankamón.

Seguro que muchos habréis escuchado alguna vez que en las tumbas egipcias, en las cámaras funerarias en las pirámides, existen «maldiciones». Muchas películas se hicieron eco de esas historias, diciendo que quien entrase y profanase las tumbas no podría salir de allí. Todos vimos cómo una cámara funeraria se llenaba de arena al abrirla, cómo salían un montón de insectos volando, o incluso cómo se inundaban. Todo muy vistoso, sí, pero no van por ahí los tiros. Pero lo cierto es que algo de verdad hay en esas historias, porque los primeros en entrar en contacto con los restos de Tutankamón tuvieron una vida muy breve después de tal suceso. ¿Queréis saber qué ocurrió? Pues tendréis que leer el libro.

La maldición de Tutankamón y otras historias de la microbiología es desde luego una lectura muy recomendada, muy apta para todos los públicos (no hace falta saber nada especial, lo prometo). Las historias enganchan, pero también son lo suficientemente breves como para poder leer una completa en un descanso o en un rato de lectura antes de dormir, aunque quizá en este caso acabéis con alguna pesadilla.

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