La G que quizá nos cambió la vida: coronavirus mutantes

Recientemente se ha creado cierto revuelo respecto a una serie de artículos que aseguran que una nueva mutación en el coronavirus SARS-CoV-2 lo hace más infectivo. En paralelo al artículo que voy a comentar, sí se han publicado otros que se centran en los efectos clínicos de ésta mutación. Esos artículos ya se han cubierto en más detalle por la prensa generalista. Además, considero mucho más difícil poder valorar la clínica (a mis ojos de bioquímica). Por eso prefiero centrarme en algo de lo que se ha hablado mucho menos.

Hoy voy a analizar, ahora que he tenido tiempo de leerme con calma el artículo, cuales son las pruebas y qué dice exactamente. Hay que tener en cuenta, antes de nada, que el artículo es un preprint en el servidor BioRxiv. No ha sido revisado por pares y por lo tanto por ahora no podemos afirmar que los ensayos realizados convenzan a la comunidad científica. Hablé de qué es un preprint y sus implicaciones aquí.

En cualquier caso, ese preprint… ¿qué dice?

La importancia de las secuencias

Desde que se aisló por primera vez el SARS-CoV-2, muchos laboratorios han contribuido con sus secuencias aisladas. Esto nos permite conocer cómo va cambiando el virus. Hace un tiempo, hablé de las secuencias que se habían encontrado en España.

Con los datos disponibles en estos momentos, el coronavirus más cercano es uno que se aisló en murciélagos. Aunque todo apunta a que hay un reservorio intermedio hasta el momento desconocido, por mucho que hayamos escuchado rumores sobre pangolines. Lo cierto es que seguimos sin estar seguros.

Por experiencia en nuestras propias poblaciones, también sabemos que el virus se reproduce mejor en algunos entornos. Aunque podemos querer escudarnos muy rápido en la mutación, lo cierto es que hay que tener en cuenta las características de cada población. Por ejemplo, en España, la población tiene una edad media superior a la de otros países. Eso que hace que nuestra mayor esperanza de vida no esté a nuestro favor en este caso. Además, sabemos que la cantidad de tests realizada no es la misma en todos los países. No sabemos cuantos casos se están detectando del total.

Pese a ello, los virus mutan. A finales de junio se habían identificado 6754 variantes de un solo nucleótido (letras del código genético del virus). El 64% de esos cambios producen el cambio de un aminoácido, y el resto son silenciosas. En muchos casos aparecen sólo de forma puntual, pero en algunos casos esa mutación adquiere importancia. Es el caso de la que nos preocupa ahora, la mutación D614G. Ese código lo que implica es que un ácido aspártico (D) se ha convertido en una glicina (G) que carece de la carga negativa y que además es mucho más pequeña. Este cambio está en la posición 614 de la proteína de la espina o espícula, lo que genera la «corona». La espina es además lo que se une al receptor ACE2 (ECA2 en español) en nuestras células.

¿Cuándo apareció la mutación?

Como tenemos secuencias limitadas, sólo podemos saber de cuando es la secuencia en la que se identificó por primera vez. Este cambio, que realmente es el cambio A23403G en el genoma (adenina a guanina), se vio por primera vez a finales de enero en dos secuencias: en Alemania y en China. Esto implica que no sabemos dónde se originó, porque es muy improbable que fuese al azar en los dos sitios casi a la vez. Lo importante es que este cambio se expandió muy rápido, sorprendentemente rápido. A finales de junio, el 74% de las secuencias disponibles tenían ese cambio. Aunque no tenemos secuencias ni del 1% de los virus, dada la distribución de las muestras por el mundo, esto nos hace pensar que esa variante es en estos momentos la principal.

La variante D614G hace al virus más infectivo

Es una afirmación muy rotunda. Quizá demasiado. Pero podemos ver que en aquellas zonas en las que esta variante es predominante, el virus parece haber golpeado con más fuerza.

Pero claro, para los científicos (y para el resto) correlación no implica causalidad. Hay que demostrarlo. Para comprobar si el virus con esta mutación es más infectivo, los investigadores prepararon virus mutantes con los que podían medir su capacidad para infectar. Lo hicieron mediante la expresión de proteínas fluorescentes. Lo comprobaron en diferentes tipos de células y en todas ellas el virus mutante era más infectivo que el original. Para poner números, entre 4 y 9 veces más infectivo, dependiendo del tipo de célula.

Aunque pueda parecer una prueba concluyente, que infecte más no implica necesariamente que sea porque la espina se une mejor, ¿verdad? Para ver cómo afecta a la unión al receptor (la proteína ACE2), prepararon células que expresaban esta proteína en su superficie. En lugar de quedarse sólo con la humana, probaron también con la de pangolines, cerdos, gatos y perros. En el caso de la ACE2 de humanos, el virus mutante se unía más del doble que el original. Para el resto de los animales también era entre dos y tres veces más, pasando de tres en el caso del perro. Si es que desde luego, tenemos que cuidar también a nuestros animales de compañía!

¿Y esto va a afectar a la producción de vacunas o anticuerpos?

Cuando hace unos días hablaba de este tema con Pedro en Qarentena una de sus preguntas era si esto podría afectar al desarrollo de vacunas. Mi primera impresión era que muchos de los estudios ya se estaban haciendo con la variante por ser la principal en estos momentos. En cualquier caso, este grupo de investigadores también tuvo en cuenta ese problema.

Para analizar el posible efecto, lo que hicieron fue analizar la capacidad de diferentes anticuerpos para neutralizar el virus mutante. Se centraron, como es lógico, en anticuerpos que se unen a la espina. Sus resultados son muy claros: los anticuerpos siguen funcionando. Así que si se desarrolla una vacuna, no hay razón para pensar que no pueda bloquear a ambos.

Conclusiones

Aunque este artículo no es más que un borrador de lo que será, el planteamiento es interesante y habrá que tenerlo en cuenta. Más allá de intentar buscar en qué momento el virus se volvió más agresivo, es importante saber lo que pueda pasar en el futuro. Y por eso hay que seguir secuenciando más y más virus. El pasado ya no lo podemos cambiar, pero podemos prepararnos para lo que venga y tener en nuestras manos todas las herramientas posibles. Por eso, en estos momentos, no hay estudio que sea irrelevante. Hay que valorar todo y ver qué podemos aprender de ellos, por ejemplo, para que las posibles vacunas sean efectivas contra todas las variantes que circulen.

¿Os parece interesante? ¿Habíais pensado que un cambio tan pequeño podía ser tan importante? Si queréis que pueda seguir analizando artículos y explicando su contenido, podéis apoyarme invitándome a un café:

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