Érase una vez… los centinelas del cuerpo

En el capítulo 3 de Érase una vez la vida llegamos a lo que quizá sea para mi el capítulo más interesante. Y quizá por eso, es también de los más confusos. Reconozco que quizá sea un tema mucho más complicado de abarcar en este contexto y por eso puede acabar despertando más preguntas. Quizá por eso en el propio capítulo plantean que la trama principal sea la «escuela de centinelas» dando mucha más opción a los personajes a explicar cual es su función y cómo la desempeñan.

La «escuela de centinelas» (nombre que yo le he puesto) es el sitio en el que las células blancas aprenden cómo va a ser su trabajo. Los futuros centinelas se representan como adolescentes que… hacen cosas de adolescentes, como por ejemplo jugar al fútbol con oxígeno. Se aclara que están en el timo, y cierto es que en el timo maduran los linfocitos T. Se supone que allí van a «aprender» a destruir al enemigo.

En la escuela les enseñan las diferencias entre virus y bacterias (a más de uno le hacía falta esta clase incluso de adulto…). Los virus pueden tener muchas formas y producen enfermedades. Además, se les cuenta que existen vacunas contra los virus y que por ejemplo la vacuna de la viruela permitió su erradicación. En el momento en el que se hizo la serie esto acababa de ocurrir y se consideraba un exitazo de las vacunas. Es un exitazo, pero ahora también tenemos gente con pocas luces que cree que las vacunas son inútiles… pero en ese momento de eso no había, se confiaba muchísimo más en las vacunas (los problemas eran otros).

Frente a los virus (en general amarillos), aparecen las bacterias, que son azules y que también tienen formas distintas (lo de las formas vale, lo del azul no lo entiendo). Tras ejemplos de enfermedades producidas por las bacterias, dicen que existen medicinas, pero que algunas pueden resistir. Este punto me ha sorprendido mucho, porque no era consciente de que en ese momento ya se tuviese presente el problema de la resistencia a antibióticos (y no se hiciese nada). Por supuesto, también destacamos que hay bacterias que son buenas, porque esas son diferentes. Las representan marrones y con pelos (y caras de bonachonas).

A partir de eso punto cambiamos de contexto y nos enseñan los linfocitos, que pueden «cambiar de forma para llegar a todas partes». También nos enseñan las plaquetas que ayudan cuando hay heridas. Las plaquetas tienen cuatro brazos y hay que protegerlas (dicen). Pero rápidamente entramos en la parte que me fascina: los linfocitos B soltando anticuerpos. Los anticuerpos se presentan como pequeños paracaidistas con aspecto de robot, aunque luego son más como un mosquito, y forman un enjambre sobre lo que quieren atacar. Me encantan los anticuerpos! También aparecen los linfocitos B, que se enseña que sueltan un gas tóxico para los microbios mientras no llegan los refuerzos. Entre los refuerzos tenemos a los fagocitos, que lo mismo te eliminan un virus que una mota de polvo que haya entrado. Para luchar contra las alergias tenemos a los basófilos, que lanzan algo contra lo que provoca la alergia… que supongo que es histamina.

Nos enseñan que el interferón vigila y avisa cuando hay una infección, y también que es fácil diferenciar nuestras células de las de fuera porque todas tienen el mismo marcador HLA en su núcleo. Todas excepto los glóbulos rojos claro, que no tienen núcleo… pero los glóbulos rojos son siempre buenos! (En sí, esta explicación muy sencilla, es algo que costó mucho entender para hacer los transplantes de órganos de forma exitosa).

Para cerrar el capítulo, se nos presentan dos eventos problemáticos. Primero vemos una célula que se está dividiendo a lo loco, con una pinta muy chunga, que está haciendo que crezca un tumor. Por suerte, rápidamente van a eliminarla y a reparar el daño (ojalá fuese así…).

En la última escena, uno de los estudiantes de la escuela de centinelas tiene su primera misión en el pulmón. Ahí entra un virus, y se ve cómo se reproduce muy rápido dentro de las células. Además, atención al detalle, se ve que el virus ha conseguido entrar en el pulmón escondiéndose dentro de una gotita. Su objetivo es provocar una neumonía (!!). Por suerte, el joven centinela se da cuenta de lo que ha pasado y con ayuda de sus compañeros consiguen luchar contra la infección.

En general me ha parecido una buena explicación, muy necesaria en los tiempos que corren. Me habría gustado que en paralelo enseñasen lo que pasa fuera y como durante esas «luchas» se siente fiebre, etc, pero veinte minutos dan para lo que dan, y con este capítulo cualquiera tendría más información sobre inmunidad de la que han tenido muchos de los que discutían durante las últimas semanas en Twitter, así que sigo recomendando un revisionado incluso a los adultos.

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