En el capítulo 2 de Érase una vez la vida entran directamente al tema que era desconocido para muchos niños de los 80 en España. Eso sí, lo hacen con una perspectiva mucho más idílica que la que tuvimos pocos años después todos los niños gallegos en nuestra primera visita a la Domus (nunca olvidaré las caras blancas del susto de algunos de mis compañeros de clase).

Aunque dicen que van a hablar del nacimiento, realmente el capítulo se centra en la gestación. Al comenzar el capítulo se vuelve a hacer el repaso de cómo llegamos a ser humanos, con una voz en off que me hace pensar que la historia tiene demasiadas pinceladas creacionistas, pero eso se me olvidó rápido, porque mis ojos se centraron pronto en que los humanos desnudos no tienen pelo. Es decir, en la cabeza sí, pero en el resto del cuerpo no. Y de un abrazo, pasamos directamente a la carrera de los espermatozoides (ahí seguíamos los niños de los 80 sin enterarnos de qué iba la historia…).

La representación de los espermatozoides me dejó fascinada. Son como robots que van hacia su destino y se encuentran un montón de dificultades por el camino, que se quedan atrapados, que se cansan… pobrecillos. Pero mientras mi fascinación iba en aumento entramos en un momento WTF de libro: los espermatozoides usan rayos láser para acceder al óvulo y cuando uno consigue entrar la puerta secreta desaparece (que se lo digan a los que tienen trillizos…).

Una vez dentro del óvulo el espermatozoide pierde el aspecto de robot, y ya es una célula normal, que se fusiona para que sus cromosomas se junten con los del óvulo y «bailen». Me ha parecido muy bonita la metáfora bailar=recombinar. Rápidamente pasamos a las primeras divisiones celulares hasta que el embrión se implanta y se va formando la placenta para poder alimentarlo.

El resto del capítulo se va a centrar principalmente en la división y especialización celular. Nos enseñan la mitosis, la división de las células, y en el proceso de duplicado del material genético también nos enseñan cómo un nucleótido intenta pegarse donde no es para provocar un «accidente genético», pero ahí mi cabeza está a punto de estallar… se están uniendo en cualquier sitio! Eso es un error garrafal que habría sido muy fácil enseñar correctamente, porque se van uniendo en orden, y siempre haría falta un obrero (enzima) que lo pone en su lugar, nada de ir a su bola todos.

En medio de este proceso aparece de nuevo el Maestro, que me mantiene muy confundida porque sigo sin tener claro qué representa exactamente, aunque por primera vez creo entender que su centro de operaciones es el nucléolo (seguiremos informando en próximos capítulos si me entero de más).

Respecto al desarrollo del feto, podemos ver cómo las células especializadas van por diferentes plataformas a su destino. Nos enseñan cómo se forma el iris, nos enseñan que en algunas ocasiones es necesario «abrir paso» a células para que lleguen a su destino y nos enseñan, no tengo muy claro por qué, los osteocitos como vaqueros (si alguien sabe por qué las células que van a formar los huesos se asocian con los vaqueros, que me lo explique por favor). Según los tejidos se van formando, hace falta alimento, que entra por los transportadores de membrana como ya habíamos visto en el capítulo anterior.

En una de las escenas, vemos cómo se forman las proteínas. Esta vez se aclara que el ARN mensajero lleva U y no T (vaya, por fin), pero seguimos sin tener ribosomas en condiciones. Cuando se ha formado una proteína nueva la enseñan con el aspecto de una bola de grasa (no se me ocurre otra forma de definirlo), pero después se transforman en una especie de hombrecillos. Este cambio quiero interpretarlo (porque tengo mucha imaginación) como el proceso en el que se producen modificaciones después de la traducción.

Nos acercamos al final, vemos cómo por el cordón umbilical se llevan nutrientes al feto. Un cordón umbilical que de forma muy acertada se ha representado como una autopista de nutrientes. Las últimas etapas del crecimiento van muy rápido y llegamos al momento temido: el parto.

Creo que todavía no he superado la sorpresa de la escena, porque la esperaba light pero no tanto. Lo que vemos es un niño que repta para salir. Sí, va gateando. De repente saca la cabeza (aunque creo que a ojos de un niño pequeño no queda claro cómo ni por dónde) y tiran de la cabeza para sacar al niño al que le dan sus golpes para que llore y ya. Eso sí, en el momento de parir se oye un gemido. Un gemido. Uno. A ver, que vale que no hay que traumatizar a los niños… pero tampoco había que hacerlos idiotas.

Aunque creo que la parte central del capítulo está bastante bien explicada, me ha decepcionado mucho el principio y el final, porque ni se enseña que el sexo existe ni se enseña qué es parir. Pero bueno, esto se hizo cuando se hizo, y los niños de los 80 teníamos suerte si sabíamos lo que se enseñaba aquí y no que los niños venían de París.

Ahora a ver qué me toca la semana que viene, porque desde luego, no creo que haya otros temas igual de sensibles, así que espero que para el resto sean mucho más concretos.

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Ojo a la intro creacionista…

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