Érase una vez… el gran planeta celular

Empezamos con el capítulo 1 de Érase una vez la vida. Antes de que haga un resumen del capítulo comentando aquellas cosas que llamaron la atención a mi mente de bióloga, el disclaimer de turno: estoy viendo la serie en Netflix, y Netflix Suiza no tiene a bien ofrecerla en español. Tras valorar los idiomas que me ofrece he decidido quedarme con inglés, aunque asumo que el audio francés sí será el original, pero a mi mente le resulta más sencillo procesarlo en inglés. Aunque intentaré dar nombres en español, es posible que en algún momento pifie el nombre de algún personaje, así que por favor no me lo tengáis en cuenta.

El primer capítulo empieza por el principio. El Big Bang, la formación del universo, galaxias, la Tierra… en la Tierra aparecen los volcanes con mucha lava, soltando muchos gases y con meteoritos golpeando la superficie, más o menos como se nos ha contado siempre el origen. A partir de ahí avanzamos muy rápido a la formación de la primera célula y de ella una evolución preocupantemente lineal hacia los animales, pasando por los dinosaurios, hacia el ser humano. En esa parte me llama mucho la atención cómo parece que el humano es la cumbre de la evolución (que no) y también cómo se presentan los primates. En sí, aunque querría haberme fijado en otros detalles, la representación del primate erguido con las manos colgando muy a lo «osea» evitó que me fijase en cualquier otro detalle. Tras una explicación sobre cómo partes de nuestro cuerpo vienen de nuestros «antepasados», volvemos a la primera célula.

A partir de la sopa primordial se forma la primera célula y, en ella, aparece la primera enzima. Las enzimas son proteínas que hacen «algo» en nuestras células y, en la serie, se representan como hombrecillos con pinta de obreros, aunque dicen que son los «ingenieros» de las células. En esa escena se enseña cómo las diferentes bases forman nuestro genoma (aunque ellos hablan de genes) y cómo esa enzima consigue formar la doble hélice a partir de pegar dos cadenas complementarias, que luego se podrán empaquetar en cromosomas. Un detalle interesante es que las enzimas que manipulan el ADN llevan en su gorra una flecha, que indica el sentido en el que se desplazan por la cadena de ácido nucleico (aunque no lo dicen). Aunque me duele ver cómo se habla siempre de genes, hay que tener en cuenta que esto se hizo antes de conocer el genoma humano como lo conocemos ahora.

A continuación nos enseñan las mitocondrias, diciendo que «probablemente» fueron bacterias (en el momento de rodar la serie se sabía, pero no estaba muy extendida la idea). Aunque enseñan otras partes, rápidamente pasamos a que el cuerpo está formado por muchas células especializadas en tejidos, y se muestra el tráfico celular entre células… usando naves espaciales (unos transportadores un poco peculiares). En las células hay rampas de entrada que entiendo que representan a los transportadores de membrana, que serán los encargados de darle a la célula cansada sus nutrientes (destacan azúcar, grasas, proteínas y sal).

En la siguiente escena aparecen los glóbulos varios. En la parte de los glóbulos rojos la interpretación es sencilla: tienen un depósito en la espalda y son más anaranjados cuando cargan oxígeno y se vuelven rojo más oscuro cuando llevan dióxido de carbono. También se explica que son células pero que no tienen núcleo porque lo perdieron. A estas alturas los glóbulos blancos aparecen como «policías» y me confunden un poco porque no me queda claro qué son exactamente, pero sé que poco a poco iremos aclarando cosas.

La parte de los ribosomas creo que es la que más me ha descolocado de todo el capítulo. Se sabe que son una fábrica de proteínas (aunque lo que se enseña con aspecto de fábrica es la mitocondria), pero lo que se ve en ellos son enzimas (o sea, los obreros), con una secuencia estirada y poniendo tripletes de nucleótidos encima, que llevan pegada una «nave» que supongo que es la representación del aminoácido. Pero aquí hay un fallo grave, y es que la secuencia que reciben los ribosomas, se ve que es ADN, y no debería ser así. ¿Por qué lo sé? Porque se ve que hay T, y en el ARN mensajero (que es lo que entra en los ribosomas) no hay T, hay U. Y sí, eso se sabía de sobra en los 80.

Tras seguir paseando por la célula y ver el centríolo (con pinta de cable de la luz), los liposomas y los lisosomas, vemos que de la mitocondria sale una «cosa» (que yo sólo puedo definir como pseudoespermatozoide) que tiene que ser ATP, pero no consigo aclararlo. Eso sí, el paseo se corta porque hay una crisis: hay saturación y hay que desviar a producir grasas.

Aquí pasamos al personaje que todos recordamos, al Maestro, que supuestamente es un ente superior o algo que controla a la célula. Para solucionar el problema, busca a un mensajero (un corredor) para que lleve a las neuronas que hay que parar de comer o se va a engordar. Mientras se cierra el paso a la entrada de más nutrientes en la célula, aparecen los malos, que son virus, aunque muy extraños. La mayor parte de los virus que conocemos que infectan a los humanos son redondos (como el coronavirus!) pero éstos son alargados, como es, por ejemplo, el ébola. Aquí aparecen en escena las defensas: por una parte tenemos a los neutrófilos, que son blancos y que «aspiran» virus y, por otra, las naves que «creo que» representan a los linfocitos T, que se ocupan de eliminar a los que se escaparon de la policía celular.

En la última escena, volvemos a las proteínas y vuelvo a confundirme mucho. Se da la orden de generar colágeno porque hay que curar una herida, pero algo va mal y tras buscar la secuencia en los cromosomas, se ve cómo la secuencia sale del núcleo, pero parece ser que es errónea porque están sacando ADN y lo que hay que sacar es ARN mensajero, una copia (pero lo que sale en la imagen vuelve a ser ADN!!!!). Al generar la proteína, se ve como si se plegase una cadena del supuesto ARN para dar lugar al colágeno… lo que es completamente erróneo.

Reconozco que mi mayor queja respecto a éste capítulo se centra en los ribosomas, pero también entiendo que eran los 80 y sabíamos lo que sabíamos. Creo que esa parte se podría haber afinado un poco más representando los ribosomas como mini-factorías o algo así. Por el resto, creo que la representación de las partes de la célula es muy adecuada, aunque creo que en algunos momentos puede no entenderse bien qué ocurre en un tejido y qué dentro de la célula

En el siguiente capítulo se tocará un tema diferente y me da que voy a tener también mucho que comentar. Ahora que ya habéis leído mi resumen y opinión, seguro que más de uno tiene ganas de volver a verlo, o de ponérselo a los niños y decirle un «ves, ahí donde hay T tiene que haber U porque es ARN y no ADN».

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