Érase una vez… el cerebro

En este capítulo de Érase una vez la vida vamos a ver lo que es la primera parte del sistema nervioso, vamos a centrarnos en el cerebro. Mi impresión es que ha sido un poco forzado dividirlo en dos, porque no veo tanta información frente a otros capítulos, pero eso puede ser deformación profesional por mi parte.

Empezamos viendo la historia del cerebro. El cerebro de los humanos es más avanzado que el de otros animales (según ellos, esto eran los 80…). Comparamos con los reptiles y hablamos del cerebro reptiliano, del paleocórtex y las emociones básicas.

Hace ya 100.000 años el cerebro avanza y la mayor parte de nuestro cerebro (en espacio) nos permite interpretar ideas. Y también soñar!

El neocortex es la parte del cerebro que nos hace humanos (ejem, ahora esto es bastante más complejo). Parece ser que uno de nuestros principales problemas es la falta de comunicación entre el paleo y el neocortex que es lo que hace que de vez en cuando nos comportemos como imbéciles. He de decir que, si esto fuese tan sencillo, a algunas personas les sobraría parte del cerebro.

En el cerebro se necesita mucho oxígeno, esto es algo que todos tenemos claro. También sabemos que aunque otras partes del cuerpo pueden sobrevivir sin él, si falta en el cerebro (hipoxia), nos vamos a morir. Pero es todo muy sensible, así que enseñan como las neuronas captan el oxígeno a distancia (esto me ha dejado muy confusa…). En sí, el cerebro es como una sala de control con muchos ordenadores.

Esos ordenadores son los que generan señales, que los mensajeros van a llevar por las neuronas. A partir de este punto, una vez que tenemos la explicación básica, vamos a ver ejemplos.

El primero es lo que pasa al pincharse, porque un pinchazo duele y sangra, y eso son un montón de señales que hay que enviar. Además, esas señales se almacenen en el cerebro para el futuro, y se envían con mensajeros que se mueven muy rápido (y a mis ojos siguen pareciendo espermatozoides).

Otro ejemplo es una posible caída. En ese caso, al detectar que el chico se va a caer, la señal es mucho más rápida y va directa a la médula. Se utiliza un acto reflejo para no perder el equilibrio, aunque en paralelo se preparan las manos por si acaso.

Muchas de las cosas que memorizamos a lo largo de nuestra vida las memorizamos de forma inconsciente, por lo que perdemos detalles, y sólo aquellas que hacemos conscientemente tienen más «resolución».

Para acabar, generalizamos otra cosa que hoy en día sabemos que no es tan así, que es eso de que cada parte del cerebro tiene una función. Desde luego, este capítulo no ha envejecido demasiado bien…

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