El reciente brote de fiebre Q en una cueva

Hace ahora una semana saltó a las semanas un brote de fiebre Q localizado en Bizkaia. Aunque es una enfermedad cuyo nombre suena poco, la verdad es que no es especialmente extraña, ya que de vez en cuando aparecen casos, la mayoría con síntomas muy leves que se curan sin demasiados problemas y sin necesidad de tratamiento.

Aunque podría dedicarle un Bacteriófagos, en el que la he nombrado en algún momento, vamos a hacer aquí un resumen más resumido, por si apareciesen más casos, sin profundizar tanto en el tema, pero siguiendo esa estructura típica que suelo mantener en los capítulos dedicados a cosas de este tipo.

¿Qué causa la fiebre Q?

La fiebre Q es una enfermedad bacteriana, y la causa una bacteria llamada Coxiella burnetti. Esta bacteria es muy parecida a las Rickettsias, y para muchos debería incluirse en el mismo género. En nombre viene de sus descubridores, Cox y Burnet. Ambos trabajaron en la enfermedad de forma independiente en Australia y en Estados Unidos, hasta que fue evidente que se trataba de la misma enfermedad. Se conoce desde 1937, aunque se tardó varios años en conocer suficientes detalles.

La bacteria en cuestión se podía aislar de los animales infectados, de la misma forma que se hacía con otras enfermedades en el momento, y tenía una característica forma de bastón.

¿Cómo se contagia?

Existen varias formas de contagio, siendo quizá la más común el hecho de compartir espacio con el ganado portador. Así, la bacteria se mantiene en el «polvo» (vamos, en el polvo de heces) y puede ser inhalada por los granjeros. En sí, casi cualquier resto del animal que quede puede acabar siendo inhalado por un humano que se va a contagiar. Suelen venir de vacas, ovejas o cabras, y eso es lo que se cree que ocurrió en Bizkaia. Allí los contagiados habían estado en las cuevas de Baltzola, donde se sabe que iban animales y se cree que han podido ser el origen de la enfermedad. Concretamente, se están vigilando unas cuantas cabras.

Alternativamente, porque no todo viene de inhalar polvos, los humanos nos podemos contagiar vía garrapatas, ya que nos pueden traer el bicho directamente desde el ganado. Las garrapatas, siempre presentes en nuestras vidas.

Imagen de las bacterias que provocan la fiebre Q
Este es el aspecto del bicho (Rocky Mountain Laboratories, NIAID, NIH.11/2002)

¿Qué síntomas presenta?

Por suerte, en gran parte de los casos no provoca síntomas. Uno se contagia y lo pasa de forma asintomática, sin pena ni gloria. En los casos en los que presenta síntomas, suelen ser síntomas similares a los de una gripe: fiebre, dolor de cabeza, tos seca, malestar… una vez más, lo mismo es fiebre Q que Covid-19. Lo bueno es que se pasa en unos cuantos días, y la inmensa mayoría de los casos se curan sin necesidad de ningún tratamiento especial.

Ocasionalmente la cosa se sale de eso, y lo malo es que suele hacerlo en una segunda fase a más largo plazo, por lo que tampoco se puede predecir si ocurrirá o no. En ese caso la bacteria afecta al hígado, y ahí la enfermedad ya es más grave y puede suponer un problema, aunque rara vez los afectados no se recuperan.

¿Cómo se trata la fiebre Q?

Aunque en gran parte de los casos no es necesario un tratamiento, sí se suele recurrir a medicamentos que calmen los síntomas. Para eso un antigripal estándar nos valdría. En algunos casos, para acelerar la recuperación, sí se opta por el tratamiento con antibióticos, al menos en aquellos casos que se han identificado rápidamente como de fiebre Q, para evitar los posibles daños hepáticos.

Existe una vacuna que parece ser que funciona bastante bien, pero dado lo raro de la enfermedad, no tiene una gran distribución, aunque en contextos concretos sí es más recomendable vacunarse si es posible. Por ejemplo, granjeros de zonas con mayor incidencia.

¿Esto qué supone?

Más allá de que haya saltado a las noticias, no supone mucho. Ha sido un brote aislado y rápidamente se ha localizado el punto de contagio, por lo que una limpieza de las cuevas y un seguimiento de los animales será suficiente para evitar un mal mayor. Desde luego, nos deja claro que incluso en momentos tan tensos como el actual, nuestro sistema funciona para detectar otras cosas, porque desde luego por la sintomatología podría haberse ignorado.

Quizá si no solapase tanto con los síntomas iniciales de la Covid-19 se habría detectado más rápido, pero sin duda hay otras muchas enfermedades con síntomas similares, por lo que se depende sí o sí de una prueba específica. Esperemos que los afectados, algunos ingresados, se recuperen sin problema y esto se quede en un susto.

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